Los mejores desayunos navideños
Navidad

Los mejores desayunos navideños

Por Kiwilimón - Diciembre 2013
En estas épocas sentimos una atmósfera especial en el aire. Aún en los pequeños detalles se debe notar que estamos en tiempo de Navidad y por qué no hacer de un desayuno un manjar festivo para toda la familia. Tú decides, puede ser el desayuno del 24 o del 25 tras abrir los regalo, la idea es que sea un desayuno diferente acorde a las celebraciones y por eso tenemos algunas ideas que pueden ayudarte a hacer un despliegue de platillos confortables y ricos que le encanten a toda tu familia.

Pan francés al rompope

No hay que dejar de aprovechar esta rica bebida tan típica en los días de fiesta. Si uno sabe preparar el clásico pan francés en una mezcla de huevo, leche, azúcar y canela entonces todo lo que hay que hacer es ponerle un poco de rompope a la mezcla y obtendrás un pan francés con sabor navideño.

Receta de Pan Francés

 Haz click aquí y prepara esta receta dándole un toque navideño.

Croissants rellenos

Fácil, delicioso y con todo lo que un desayuno nutritivo necesita. Todo lo que debes hacer es tomar los croissants y dorarlos sobre un poquito de mantequilla. A parte pon mantequilla en la sartén y saltea champiñones con cebolla picada. A esto agrégale huevos y revuelve, para finalizar utiliza queso parmesano, mozzarella y suizo para gratinar. Toma tu guisado e introdúcelo dentro del croissants, delicioso.

Receta de Croissants de Vainilla

 Para ver esta receta haz click aquí.

Hot cakes rellenos

Seguro has preparado hot cakes mil y una veces pero tal vez nunca con un relleno así. Te proponemos hacer la misma masa de hot cakes que haces normalmente pero agregarle una mezcla de arándanos, fresas  y durazno con yogurt. Así obtendrás unos panqueques rellenos de un sabor entre dulce y acidito que le encantará a tu familia.

Hotcakes con Moras

 Ver receta aquí.

 

Yogurt frutal

Esta es una receta extremadamente simple. Todo lo que debes hacer es tomar tus frutos rojos de predilección (fresas, frambuesas, cerezas), cortarlas por la mitad y meterlas a un bowl junto con cinco cucharadas de azúcar. Acto seguido mete ese bowl al refrigerador pues en un par de horas las frutas habrán soltado todo su almíbar y todo lo que tendrás que hacer es verter esta mezcla sobre un poco de yogurt griego o natural y finalizar con hojas de albahaca o menta.

Yogurt con Fruta

 Prepara esta receta aquí.
Descubre la sección de desayunos que kiwilimón tiene para ti, aquí.

¡Feliz Navidad!

 

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Que me perdonen los oaxaqueños y los yucatecos pero la CDMX es el caldero de la comida popular del país. Nadie puede negar que los chilaquiles, las quesadillas con y sin queso, los tlacoyos y las tortas tienen su templo sagrado en Chilangolandia. Y aún así, a diferencia de otros estados con comida típica de alta estima, la capital no brilla por su cocina regional tanto como por la popular. O si no, ¿cuántas veces se han cruzado con unas míticas enchiladas defeñas, un tradicional mole tepitense o un adobo cuauhtemense? De ahí que el caldo tlalpeño sea de esos estandartes a los cuales haya que aferrarse como niño héroe. El caldo tlalpeño –de Tlalpan– es insignia estatal. En ese entonces, cuando se originó el caldo, Tlalpan no era parte del DF; formaba parte de los pueblos aledaños que orbitaban la gran capital como planetas heliocéntricos. Los fines de semana era común visitar aquellos rumbos para echarse una o dos copitas en una cantina o, si ya se venía de la fiesta y lo que se quería era salir de ella, había de todo para curarla. Una de las teorías del origen de este caldo tiene como nombre propio a Doña Pachita. Ella tenía su puesto de comida junto al tranvía que llegaba hasta el poblado. De entre los platillos que vendía para los usuarios del tren, ninguno como su caldo. Cucharada a cucharada el caldo de Tlalpan se fue haciendo famoso por su sabor y por sus efectos revigorizantes. El resto es historia. Esa infusión picosita y abundante resulta mejor que cualquier entramado de electrolitos: es un elixir para recuperar las fuerzas del alma y las del cuerpo deshidratado. De recetas de caldos tlalpeños no paramos. Ya saben: todo mundo le mete su cuchara y sus reglas. Titita, la queridísima chef detrás del restaurante El Bajío, recomienda prepararlo sin atajos para que quede mejor: “Hay que hacerlo todo el tiempo con el pollo, abundante agua, buenas verduras y mucha paciencia”. Zahie Téllez, la chef experta en los platos de cuchara mexicanos, revela que “el secreto es licuarle las hojas de hierbabuena y de cilantro una vez que rompe el hervor para aportarle una nota herbal al caldo”. Para Pepe Salinas, el chef a cargo del Balcón del Zócalo, “el caldo debe quedar con una claridad súper rica, potente en sabor y en picante, pero siempre claro. Para lograrlo hay que hidratar bien los chiles en vinagre y pasarlos por un ligero tostado”. Él los muele con suficiente agua; fríe en manteca esa base de chiles con especias, ajo y cebolla y los retira de la lumbre hasta que haga ojitos la grasa. Al final lo cuela todo. Al lado de él mi consejo carece de gran ciencia. Me gusta saltear la verdura cortada en trozos medianos en suficiente mantequilla infusionada con laurel –o ghee–. Sólo hasta que el pollo está casi listo las incorporo al caldo. Esto hace que las verduras no se sobrecuezan, se vean bonitas en el emplatado y conserven todas sus propiedades. Si les quedaron dudas, la chef Zahie Téllez nos comparte su receta de caldo tlalpeño. No sé ustedes, pero estos días de suéteres tejidos y calcetines de lana se antoja atravesarlos con un tazón de barro en la mano. Caldo Tlalpeño de Zahie2 pechugas de pollo cocidas y deshebradas1½ litros de caldo de pollo en el que se cocieron las pechugas1 taza de garbanzos cocidos250 g de zanahorias en cubos pequeños y cocidos½ cebolla picada para freír ½ cebolla picada para servir encima del caldo350 g de jitomate asado2 dientes de ajoAceite para freír1 rama de epazote¼ de taza de hojas de cilantro¼ de taza de hojas de hierbabuena2 chiles chipotles adobadosaguacate al gustoSal y pimientaEn una olla calienta un poquito del aceite e incorpora el ajo, la cebolla y el jitomate. Déjalo ahí unos 5 minutos. Cuando queden sofritos, licúalos con un poco del caldo y reserva. El caldo restante agrégalo a una olla y calienta a fuego medio. Una vez que rompa el hervor, agrega la rama de epazote. Toma un poquito de este caldo y licúa en él la hierbabuena y el cilantro y vuelve a agregarlo al caldo. Incorpora los garbanzos cocidos para que se empiecen a sazonar, y también los chiles chipotles. Incorpora las verduras ya cocidas, sólo unos minutos, para tomen el saborcito del chile. Para servir agrega el pollo deshebrado, la cebollita picada y el aguacate al gusto –que siempre nos gusta mucho–.
Visitar a mamá casi siempre es sinónimo de tener comida deliciosa toda la semana, sin embargo, muchas veces también significa cargar muchos tuppers que, o pueden resultar peligrosos y no proteger la comida del todo, o peor aún, pueden maltratarse o perderse y causarte la peor afrenta con tu madre.No llevarte comida sería mucho peor, así que quizá sea momento de que consideres alternativas prácticas y sencillas, que no impliquen derrames ni cargar de más, pero que al mismo tiempo sean una ganancia para ti y para tu mamá.La solución es muy sencilla y probablemente ya la conocías, pero no la habías considerado para este cometido: las bolsas resellables. Si ya las has usado para empacar tu sándwich o incluso tu madre las usaba para tu lunch, necesitas probarlas para llevar tu itacate, lo cual no sólo te ayudará a no perder las pertenencias de mamá, sino que tendrá varios beneficios más que a continuación desglosamos.Mantendrás la comida fresca por más tiempo. El cierre de las bolsas Ziploc -como seguramente las conoces- evita que entre aire, por lo que la comida se mantiene como si estuviera recién servida por más tiempo.Evitarás derrames. Ese envase reciclado de yogurt nunca cierra bien y es poco confiable si guardas tu porción de lomo con gravy, pero con una bolsa resellable te aseguras de que nada de esa deliciosa salsa escape.Podrás separar la comida en porciones. Si separar desde un inicio la comida en porciones parecía poco productivo con los tuppers, hacerlo en bolsas resellables es todo lo contrario, pues son mucho más fáciles de transportar y podrás ubicar la comida fácilmente.Son reutilizables. El plástico de las bolsas Ziploc es muy resistente, por lo que sin problema puedes simplemente limpiarla y reutilizarla, además de que no contiene BPA, químico relacionado con mayores alergias y otras enfermedades.Perfectas para congelar la comida. Al usar una bolsa ziploc te aseguras de que tu comida congelada no se queme con el frío y lo mejor de todo, que no tenga olor a congelador.Si necesitas más razones para volverte fanático de las bolsas Ziploc, entonces tienes que saber que están hechas con energía eólica, no sólo te sirven para transportar tu itacate de forma más práctica, sino que además te ayudan con el orden del refri pues puedes identificar su contenido fácilmente, y son perfectas para racionar la comida de la semana.Lo más probable es que a tu mamá también le encanten las bolsas Ziploc, así que prueba esta forma de evitar cargar o perder tuppers sin sacrificar la deliciosa comida de que te comparte tu mamá la próxima vez que vayas a su casa o en cualquier reunión que requiera de delicioso itacate.
Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
Los chilaquiles son uno de los antojitos favoritos de los mexicanos y es que gracias a su naturaleza tan versátil, nunca pueden faltar para desayunar, curarse las crudas o almorzar en familia. Existen chilaquiles verdes, rojos, crujientes y aguados pero, ¿alguna vez has probado estos platillos extravagantes con chilaquiles? Pan de muerto relleno de chilaquiles Los mexicanos siempre nos ponemos creativos a la hora de comer, pero inspirados por la temporada de Día de Muertos, usuarios en redes sociales popularizaron la receta de pan de muerto de ajonjolí con chilaquiles. Este extravagante platillo puedes encontrarlo en Chilaquil del Valle, en CDMX. ¿Te atreverías a probarlo? Foto: Chilaquil del Valle  Chilaquiles rellenos ¿Qué sería mejor que unos crujientes chilaquiles rellenos de algún otro ingrediente como chicharrón prensado, queso o carne? Exacto, no existe nada más sabroso. Por eso, otra de las mejores invenciones modernas son los chilaquiles rellenos, bañados de tu salsa favorita. Concha rellena de chilaquiles Sabemos que pocas cosas podrían sorprenderte después de leer los últimos dos extravagantes platillos hechos con chilaquiles pero por ahí del 2018, surgió una nueva receta que horrorizó a muchos y conquistó a otros tantos: las conchas rellenas de chilaquiles, un invento traído por Asu’Mecha a CDMX, inspirados por la bomba veracruzana (conchas rellenas de queso y frijoles). ¿Súper sí o mejor no? Tecolotas o tortas de chilaquilesLas tecolotas son, quizás, los platillos con chilaquiles más normalizados actualmente, ya que al igual que las guajolotas, forman parte indispensable de los desayunos godines chilangos. ¡Son tortas rellenas de chilaquiles sumamente deliciosas! Las originales las encuentras en La Esquina del Chilaquil, o bien, puedes preparar tu propia versión en casa. Pizza de chilaquiles La pizza, al igual que los chilaquiles, es un plato muy versátil, lleno de posibilidades infinitas y a pesar de que aún no sabemos a quien se le ocurrió originalmente, crearon la pizza de chilaquiles, juntando lo mejor de dos mundos. Este manjar puedes encontrarlo en diversos restaurantes chilangos, ya que se ha popularizado bastante, pero la pizzería El Perro Negro fue una de las pioneras. Burritos de chilaquiles ¿A qué otro platillo se le pueden rellenar chilaquiles? A los burritos, por supuesto. Y es que la mezcla de tortillas de harina con frijoles, queso y chilaquiles, por muy extraño que suene, es un manjar que no podemos evitar recomendarte. ¡Pruébalos en salsa verde! ¡Seguro que nunca imaginaste estos 6 deliciosos y extravagantes platillos con chilaquiles!
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