Qué puede cenar un perro en Navidad
Navidad

Qué puede cenar un perro en Navidad

Por Kiwilimón - Diciembre 2018




Las personas que tienen perro saben lo importantes que son estos peludos para la familia, por eso les gusta incluirlos en todas las fiestas, y la Navidad no es la excepción. Disfruta tu cena navideña en compañía de tus seres queridos y, por supuesto, de tu adorado perro. Aquí te contamos lo que puede cenar un perro en Navidad.

Pierna de cerdo

Si  vas a preparar Pierna para la cena, reserva una pequeña parte para tu perro. No es necesario que la condimentes. Solo
córtala en trozos pequeños y cocínala muy bien. Antes de servirla a tu perro, checa la temperatura de la pierna. ¡Nunca le des comida caliente a tu mascota!

Carne de res

La Carne de Res siempre es una buena opción para los perros. Lo único en lo que te debes fijar es que no tenga mucha grasa ni huesos, y obviamente, que esté en buen estado. Recuerda que entre más pequeño sea el perro, deben ser chicos los trozos de comida.
Así que, si tienes un perro petit, corta la carne en pedazos chiquitos.

Pollo

La  solución más sencilla para que tu perro pueda cenar en Navidad, es  darle Pollo. Pero, ten cuidado. No le vayas a dar las piezas enteras, ya que los huesos del Pollo pueden ser peligrosos. Lo mejor es que limpies el pollo para que le quites la  piel y los trozos de grasa, así como los huesos para que tu perro coma tranquilamente.

Vísceras

Aprovecha  las vísceras del pavo o el pollo para la cena de tu perro. Los órganos de las aves, como el corazón o el hígado, son excelentes fuentes de nutrientes y  aportan muchísimas vitaminas a los perros. Aunque puedes darle a tu mascota  estos alimentos crudos, te sugerimos que para que tu perro cene en Navidad, cocines cada pieza esto ayudará a eliminar cualquier bacteria.


Pavo

A los  perros les encanta la carne magra de Pavo. Puedes guardar una  parte si vas a preparar pavo o comprar unos gramos de Pechuga de Pavo exclusivamente para tu perro. Es muy importante que cocines aparte la carne  para tu perro, ya que los condimentos y otros ingredientes que usas en la cocina pueden sentarle mal.


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Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
Los antiinflamatorios naturales te pueden ayudar a combatir los horribles síntomas de la inflamación crónica o aguda, como hinchazones y dolores molestos. De modo que, para poder añadirlos a tu dieta diaria, es importante conocer qué alimentos son antiinflamatorios naturales. ¡Conoce los principales a continuación! Aceite de oliva El aceite de oliva actúa como antiinflamatorio natural gracias a sus componentes como oleocantal y polifenoles, que también funcionan como antioxidantes y ayudan a proteger la mucosa del estómago, evitar el estreñimiento y Espinacas Existen estudios que han comprobado que la espinaca, además de ser rica en antioxidantes, reduce la inflamación y los malestares que ésta ocasiona. No por nada era la favorita de Popeye, el marino. Jengibre De acuerdo a un estudio publicado por la Universidad de Arizona en 2017, los gingeroles del jengibre permiten suprimir sustancias químicas inflamatorias, lo que lo hace un excelente antiinflamatorio natural. Pescado El pescado con alto contenido en omega 3 como atún, trucha o salmón es considerado un excelente antiinflamatorio natural, de acuerdo al periódico especializado en salud, Annals of the Rheumatic Diseases. Nueces Según un estudio de la Universidad de Pensilvania, las nueces poseen grandes cantidades de calcio, magnesio, vitamina E y ácidos grasos de omega 3, que además de reforzar el sistema inmunológico, funcionan como antiinflamatorio. Aguacate El aguacate es conocido por su alto aporte de vitamina B6, la cual posee cierto efecto antiinflamatorio, sin mencionar que sus grandes cantidades de ácidos grasos monoinsaturados ayudan a controlar el colesterol malo. Cerezas Las cerezas funcionan como antiinflamatorios naturales gracias a sus antocianinas, además de que éstas también son conocidas porque podrían ayudar a cuidar las articulaciones. ¿Cuántos de estos alimentos antiinflamatorios ya forman parte de tu dieta? ¿Agregarías otro a la lista?
Ensenada es una meca gastronómica en México. Comer es una experiencia memorable, ya sea en sus carretas con mariscos frescos o en sus restaurantes que integran lo mejor de sus entornos naturales con la mirada de talentosos arquitectos y diseñadores locales. Desde el 2018 que abrió sus puertas, en el Valle de Guadalupe, Fauna ha estado en la mira de expertos en México y el mundo, por su propuesta gastronómica y por el concepto que representa. Da vida, junto con una vinícola (Bruma) y un hotel (Casa 8), a un espacio fuera de serie diseñado por Alejandro D’Acosta. Su menú se basa en ingredientes locales y de temporada que orquestan un maravilloso juego de colores, texturas, aromas y sabores en cada platillo (salado y dulce). Es comida que te enamora con el mismo amor de la pareja de chefs que está al frente del restaurante: David Castro Hussong y Maribel Aldaco Silva. Este 2020, Fauna fue reconocido como uno de los mejores restaurantes emergentes con el premio “Miele One To Watch Award” por Latin America’s 50 Best Restaurants, uno de los rankings gastronómicos más importantes de Latinoamérica. Este galardón es un reconocimiento mundial, creado en 2013, que otorga el equipo de 50 Best a partir de la votación de un grupo de 250 líderes en la industria de los restaurantes en América Latina. Además, Miele One To Watch Award, los destaca por ser proyectos desafiantes, tener un menú consistente, ser auténticos en ingredientes y experiencia. De esta forma en su octava edición, reconoce la trayectoria y el talento de Fauna y sus jóvenes talentos gastronómicos, quienes serán premiados de forma virtual en la ceremonia de premiación el próximo 3 de diciembre, a través del canal de YouTube: 50 Best Restaurants TV.
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