10 datos que probablemente no conocías sobre Río de Janeiro

Por Kiwilimón - Agosto 2016
  Las Olimpiadas en Río de Janeiro están siendo vistas en todo el mundo, millones estamos al pendiente del desempeño de los diversos atletas, pero, ¿qué tanto nos estamos fijando en la ciudad en si? Río es un lugar de tradición, folklore y cultura, donde existe una de las maravillas modernas del mundo. Hoy te contamos un poco sobre sus secretos, que son también razones para visitar la ciudad brasileña.

1. Un nombre despistado

Río de Janeiro significa “Río de enero” en Portugués. Lo curioso es que el explorador Gaspar de Lemos que nombró así a la ciudad pensó que navegaba por un río cuando se le ocurrió el nombre, cuando en realidad surcaba una laguna.

2. La samba es del pueblo

La mayoría de las escuelas de samba que existen en Río están dentro de las favelas. Esto se debe a que más de un cuarto de la población de a ciudad vive en ellas.

3. El Cristo Redentor

La mayoría sabemos del Cristo del Corcovado, una de las siete maravillas del mundo moderno y la atracción turística más importante de Río de Janeiro. Lo que algunos no saben es que mide más de 30 metros y que es la escultura Art Deco más grande del mundo.

4. El cielo más azul

Una investigadora televisiva visitó 20 países diferentes en 2006, incluyendo Nueva Zelanda y Australia buscando el cielo más claro. Resultó que de todos, el cielo de Río de Janeiro fue el más azul.

Good morning Rio 🌴☀️ #riode janeiro #brazil #ipanema @mmpny @bmm84 @alexandremessiass

Una foto publicada por Camillegoyard (@camgoyard) el

5. La gran fiesta

Según los Records Guiness el carnaval de Río es el más grande del mundo atrayendo a más de medio millón de visitantes a su ciudad para bailar un poco de samba y beber un par de caipirinhas.

6. Una laguna enorme

Cada vez que observas una foto de Río, el agua que rodea las montañas y la ciudad le pertenece a la Bahía Guanabara. Por muy grande que se vea, no todo se esperan que en ella existan más de cien islas dispersas.

7. Un transporte rápido

Una investigación reciente declaró que los cariocas son las personas que más rápida se suben y bajan de un autobús, se tardan alrededor de 1.8 segundos, mientras que, por ejemplo un londinense, lo hace en cerca de 3 segundos.

8. Puro verde

Río es el hogar del bosque urbanos más grande del mundo. El bosque de Tijuca mide unos exorbitantes 33 kilómetros cuadrados.

9. Un nombre para el hombre blanco

Los residente de Río son conocidos como cariocas, pero en realidad esa palabra fue creada por los indígenas de la región y se empezó a usar para describir la ciudad que construían los hombres blancos como “la casa del hombre blanco”.

10. Casa fuera de casa

Por unos instantes, Río fue la primera capital europea fuera de Europa. Cuando Napoleón planeaba invadir Portugal en 1807, el rey Dom João VI decidió no sólo irse a Brasil, sino llevarse a todas las personas de su gabinete para poder seguir rigiendo desde América y específicamente desde Río. Recetas Para nosotros que no podemos estar en las Olimpiadas, una probadita de Río:  
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Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
Los beneficios del aguacate no sólo se limitan a consumirlo como alimento, pues estos se extienden a tu piel con esta mascarilla casera de aguacate, que te ayudará con cualquier problema de resequedad que tengas.El aguacate está lleno de nutrientes, por ejemplo, es una gran fuente de grasas monoinsaturadas y vitamina E, la cual es antioxidante. Por otra parte, las grasas saludables que contiene funcionan muy bien cuando se aplica sobre la piel, pues los aceites naturales la nutren e hidratan. También están llenos de antioxidantes y vitaminas que pueden ayudar con el enrojecimiento y la inflamación.Cómo hacer una mascarilla de aguacate para el rostroPara hacer esta mascarilla necesitarás una licuadora y lavar tu rostro antes. Los ingredientes que usarás son los siguientes:1 aguacate maduro1/3 taza de yogurt natural2 cucharadas de miel1 cucharada de jugo de limónSimplemente licúa todos los ingredientes a una licuadora y mezcla hasta obtener una consistencia suave. Aplícala de manera generosa en el rostro y el cuello, y déjala reposar durante unos 20 minutos antes de enjuagar con agua tibia.Aparte de los beneficios del ingrediente principal, la miel puede ayudar con una variedad de problemas de la piel, incluidos el acné, el eccema, la psoriasis y la inflamación.Por su parte, la textura cremosa del yogur puede ayudar a retener la humedad y potencialmente iluminar la piel. Algunas investigaciones sugieren que incluso puede ayudar a igualar el tono de la piel.Finalmente, el jugo de limón aporta vitamina C, un antioxidante y un agente abrillantador, y ayuda a darle a la piel un brillo impecable y a evitar que los aguacates se oxiden.Un truco extra es añadirle hojuelas de avena, pues sus propiedades antiinflamatorias pueden ayudar a calmar y tratar la piel, y así aumentar la efectividad de la mascarilla. También puedes meterla al refrigerador unos minutos antes de usarla, para que además te ayude a reducir los poros y aliviar las líneas finas y las arrugas.¿Sabías que los nutrientes del aguacate también se pueden aprovechar en té y agua? Con esta fruta nada se desperdicia y puedes hacer té de hueso de aguacate o agua de aguacate también.
El martes México perdió algo: un fogón irreemplazable se nos apagó para siempre. Yuri de Gortari, uno de los grandes investigadores y divulgadores de la gastronomía mexicana, dejó el plano terrenal. Algunos tuvieron la fortuna de llamarlo maestro. Yo no la tuve. Cada año pensaba que ahora sí tomaría el Diplomado de Cultura y Gastronomía Mexicanas y no sucedió. De él me queda al menos el recuerdo de su voz pausada y sus comentarios agudos cuando pude entrevistarlo. Yuri de Gortari fue un letradísimo personaje de la cultura mexicana que desenvainó la espada por la cocina que a muchos avergonzaba antes de la declaratoria de la UNESCO y del boom mediático: antes de los World’s 50 Best Restaurants, de los Enrique Olvera, de los Jorge Vallejo. A él le tocó confrontar a personajes que llamaron ‘poca cosa’ a la cocina mexicana y a quienes se referían a un taco como un gesto culinario vulgar. A Yuri le apasionaron las minucias del paso a paso, los ingredientes endémicos, las personalidades que resguardaban el saber culinario, las recetas que se transmiten como ADN sagrado. Bajo el grito de guerra #hagamospaís, él y su pareja Edmundo Escamilla, reclutaron en sus filas a alumnos, amas de casa y cocineros que como ellos tuvieron la convicción de salvar la cocina mexicana del desuso, del ‘mexican curious’. En la institución que fundaron, la Escuela de Gastronomía Mexicana (ESGAMEX), enseñaron sobre aquello a lo que había que ponerle una lupa grande en la cocina nacional: desmenuzaron sus técnicas, sus regiones y preparaciones, sus periodos históricos. Claudio Poblete, periodista, director y fundador de Culinaria Mexicana, apunta que “Yuri y Edmundo, al fundar ESGAMEX, pusieron la primera piedra en los planes de estudios formales de la cocina mexicana”. ¿Qué más trascendente que eso? Claudio comenta además que la mejor forma preservar su legado sería que, “se instituya la cátedra Yuri de Gortari en todas las universidades gastronómicas de México y que haya por lo menos un año de clases de cocina mexicana con su método de enseñanza”. Hay quienes el martes perdieron una fuente de sabores entrañables. Su amigo Alejandro Cabral afirma que de la mano de Yuri no sólo probó la mejor cochinita de su vida, sino que tuvo un instante de revelación: “Hizo las tortillas y luego les puso un poco de manteca. Las tortillas estaban apiladas para mantener su calor y así la manteca iba derritiéndose. Las comí con frijoles refritos –unos que hacía en manteca hasta que se iban secando–. El sabor de los frijoles combinados con el maíz y la manteca me hicieron llorar”. La gente que conoció a Yuri afirma que nadie defendía la cocina mexicana de las muletillas y las modas pasajeras como él. Hablan de su coherencia en la forma de mirar, decir y hacer cocina, siempre en función de preservar las tradiciones. Sus ideas firmes le significaron partidarios y detractores. “Yuri y Edmundo eran fieles a sus principios y no comprometían su visión de la cocina nacional ante ninguna visión comercial”, comenta Claudio Poblete.Desde el martes, los que tomaron clases con él y los que no recordaremos a Yuri por sus programas interesantísimos en el Canal Once, por su saber en libros como El maíz de boca en boca, Recuerdos de chocolate y Guisos y golosos del barroco, por ser el gran estudioso de la gastronomía mexicana y por dignificar lo nuestro. Lo recordaremos porque cuando éramos libres y salíamos de viaje había alguien que ya sabía que México no sólo vivía de nachos y chimichangas. Divulgadores como él nos hacen llevar con orgullo la camiseta, el mandil y el huipil.Fotos: Bertha Herrera
Los hot cakes son un desayuno delicioso, ya que su consistencia espojosita y dulce lo convierte en uno de los platillos favoritos para chicos y grandes. Es por eso que podemos convertirlos en un desayuno nutritivo que ponga a trabajar el metabolismo, regule el azúcar y te ayude a controlar los antojos dulces. ¡Descubre los mejores tips para preparar hot cakes saludables! Utiliza otro tipo de harinas Para preparar hot cakes saludables, puedes sustituir la clásica harina de trigo por harina de avena, harina de amaranto y hasta harina de almendra. Tú mismo puedes preparar las tuyas o comprarlas en el supermercado. Reemplaza la leche de origen animal Otro consejo para conseguir hot cakes más saludables es sustituir la leche de vaca por alguna alternativa vegetal como leche de almendra sin azúcar o leche de coco. Incluso el sabor de tus hot cakes se volverá más suave. Mezcla con frutas o verduras ¿Sabías que puedes mezclar la preparación de tus hot cakes con frutas y verduras molidas para darle mejor sabor y hasta color? Agregar estos ingredientes naturales a la mezcla podría añadirles más dulzor y más nutrientes, como en el caso del plátano, la zanahoria, el betabel y hasta los frutos rojos. Acompaña con ingredientes bajos en azúcar En lugar de acompañarlos con las clásicas mermeladas, cremas de avellana, miel artificial o jarabe de chocolate, puedes intentar agregar ingredientes bajos en azúcar como yoghurt griego sin azúcar, miel de agave, queso ricotta y mezclarlos con frutas para darle ese toque dulce como moras, frambuesas, peras y lo que más se te antoje. Si aún no estás seguro de cómo lograr esta meta, aquí te dejamos unas recetas fáciles de hot cakes saludables: Hot Cakes de Plátano con Avena Hot Cakes Japoneses sin LactosaHot Cakes Veganos de Plátano 
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