5 IDEAS para sorprender a tu pareja este 14 de febrero
San Valentín

5 IDEAS para sorprender a tu pareja este 14 de febrero

Por Kiwilimón - Febrero 2018
  El día de los enamorados, 14 de febrero, está a la vuelta de la esquina. Si aún no sabes qué le regalarás a tu pareja, aquí te compartimos algunas ideas para consentir a tu amor en este día tan especial. Recuérdale tu amor con fotos: Carrete de fotos Recopila los momentos más inolvidables de su relación con un original álbum de fotos. Para que tenga un toque más vintage, te recomendamos imprimir las fotografías en blanco y negro. Conquista su corazón de la manera más dulce: Tiramisú de café de olla ¿Qué mejor manera de consentir a tu pareja que preparándole su postre favorito? Con esta receta de tiramisú te sacarás un 10 este San Valentín. Tip: si no encuentras queso mascarpone por ningún lado, sustitúyelo por queso crema. Hazle una cena romántica en casa No tienen que salir a un restaurante elegante y gastarse la quincena para celebrar su amor. Prepara estas recetas y te aseguramos que disfrutarán más su cita en la comodidad de su hogar. Demuéstrale tu amor con chocolates: Buzón de chocolate No importa lo que sea, los regalos hechos por uno mismo valen muchísimo más, sobre todo si incluyen los chocolates favoritos de tu persona especial. Si no eres muy hábil con las manualidades, no te apures. Aquí te compartimos una plantilla para que hagas fácilmente tu buzón. Alegra su día con muchos colores: Globos decorados En caso de que ya le hayas comprado un regalo, puedes hacer que se vea espectacular con un arreglo de globos. Hacerlo es muy sencillo, solo necesitas 3 cosas y te saldrá baratísimo. ¡No pierdas más tiempo! Comienza desde hoy a planear el día más romántico del año para disfrutarlo con tu pareja.
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Cuando era chiquita habitaba en mí una fantasía. No es que me haya surgido de la nada. En el dos había una telenovela, La pícara soñadora, en la que la protagonista vivía dentro de una tienda departamental. Durante años me sobaba la cabeza la idea de pernoctar en un lugar en el que todo oliera a nuevo; un espacio en el que todos mis antojos estuvieran a mi disposición y en el que yo tuviera la posibilidad de estrenar a cada momento.Si por alguna razón mi fantasía se hiciera realidad en la actualidad, en el súper, iría directo al pasillo de verduras, al pasillo donde habita lo fresco y al de vinos. Porque aunque no sea la primera opción que se venga a la mente cuando pensamos en vinos, en ese frío espacio es posible encontrar etiquetas que encarnan lo bueno, lo bonito, lo barato.Ya sea que nos quedemos a vivir en una tienda –guiño, guiño– o simplemente queramos comprar vinos junto a la lista de la despensa, le pregunté a varios expertos cuáles eran sus recomendaciones. Esto fue lo que me dijeron. Para la periodista gastronómica Mariana Camacho, el denominado vinho verde –que en realidad es un vino blanco– de la bodega Casal García es una excelente opción cuando se busca maridar la primavera. Otros de su lista del súper son Flor de Vetus o María 1926, ambos de la uva tempranillo. Para el experto en vinos españoles Raúl Juárez, en su lista del súper no falta Protos, un Terras Gaudas blanco de la región de Rías Baixas, Ochoa Crianza Tempranillo y Marqués de Riscal de la Rioja. La sommelier de Bornos Bodegas y best sommelier del Concurso Nacional de Sommelier Jr de la ASI  2016 - 2019, Astrid Pérez Aguilar, recomienda el Rutini Malbec o la mezcla de cabernet sauvignon y malbec, de la misma bodega. “La verdad le tengo amor al país y a la bodega. Me parece que es una gran relación calidad precio”. En cuanto a espumosos, Astrid afirma que Kirkland Rosé cumple para saciar el antojo de burbujas sin tener que echar la casa por la ventana. De mexicanos, a ella le gusta el Monte Xanic Sauvignon Blanc, pues tiene “mucha elegancia y frescura”. Para el Head Sommelier de Acento Culinaria Pablo Mata, no hay pierde con Teziano Cabernet Sauvignon de la bodega de Valle de Guadalupe, Norte 32. Recomienda también la etiqueta argentina Catena Zapata Malbec High Mountains y, directo de la borgoña, un Bouchard Aîné & Fils Heritage Du Conseiller. “Son tres vinos de diferentes precios que por supuesto me compraría”.Raquel del Castillo, sommelier y editora gastronómica de Menú en el Universal, se inclina por un malbec de corte moderno como el Elsa Bianchi, el rosé de tempranillo de la bodega riojana Cune, o el Fonte Vinho Verde de Portugal. “Es de esos vinos ricos para platicar y pasar una tarde en el jardín. En nariz es frutal, con manzana verde, de cítricos recién cortados y mineralidad. En boca es de paso ligero y muy fresco. Le va bien a un ceviche, tataki de atún y pollo asado con sal y pimienta”.A mí personalmente me gusta Laus Chardonnay de la región del Somontano porque es súper fácil de beber, sobre todo si hay música de terraza, o bien, Flores de Callejo de Ribera del Duero si hay una tablita de carnes frías al centro. De mexicanos, el nebbiolo de L.A Cetto es garantía sin pretensiones para armonizar un plato de pasta bañada en salsa pomodoro.Expertos, novatos y aficionados, todos encontramos en el supermercado vinos con las tres B y que no estorban en el carrito, junto al kilo de jitomate saladet.¿Cuáles son los tuyos?
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
Esta temporada invita a calmar la sed con sabores, texturas y aromas insospechados. Sin duda una gran regla para seguir la frecuencia de las notas primaverales es aprovechar los frutos que esta temporada nos regala tales como frutas, flores, hierbas y bebidas refrescantes como cerveza y espumosos. Aquí te presentamos 3 recetas de cocteles ideales para acompañar esta primavera: Lager pop Mixólogo Luis C. IriarteIngredientes: 30 ml de licor de mandarina 150 ml de refresco de toronja 2 toronjas supremas1 top de cerveza lager Procedimiento: En un vaso cervecero, integra todos los ingredientes y finaliza con la cerveza. Decora con una garnitura de toronja. Tokyo té Mixólogo Luis C. IriarteIngredientes: 15 ml de midori15 ml de vodka 15 ml de ron15 mil de ginebra 15 mil de tequila 15 ml de triple sec30 ml de jugo de limón verde 30 ml de jarabe simple Hielo al gusto Procedimiento: En un shaker vierte todos los ingredientes, agita con hielo y sirve. Ganso rojo Mixólogo Israel DíazIngredientes: 2 frambuesas 2 moras azules 20 ml de jarabe de romero 15 ml de jugo limón amarillo 1 varita de canela 1 varita de romero 45 ml de vodka15 ml de licor de naranja Hielo al gusto1 vara de romero Procedimiento: Con ayuda de un mortero, macera la fruta con el jarabe de romero y el jugo de limón. Sobre un plato, enciende las varitas de canela y de romero. Tapa con una copa alta para ahumarla. Mientras se queman, en un shaker con hielo vierte el vodka, el licor de naranja y la fruta macerada. Realiza un doble colado y sirve en la copa con hielos y una ramita de romero fresca.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD