13 consejos de organización del tiempo para el regreso a clases

Por Kiwilimón - Agosto 2014
Regresar a la escuela (o al trabajo) después de los relajantes días de verano puede representar un gran desafío para todos los papás. Así, hemos preparado algunos consejos para organizar el tiempo en este regreso a clases:
  1. Tómate un tiempo para la transición. No dejes que el año escolar se escabulla en tu vida. Al programar tus vacaciones de verano, usa uno de tus días libres para organizar tu casa y planificar lo que viene.
  2. Adelanta la hora de ir a dormir. A partir de principios de agosto adelanta la hora de dormir de sus niños de a 15 minutos por noche y también los despierta más temprano.
  3. Genera un espacio para guardar cosas. Limpia tu armario de abrigos o arma un espacio en tu hall para que los niños (no tú) guarden sus mochilas, chaquetas, equipos de deporte e instrumentos musicales y cualquier otro útil escolar. Es importante que cada cosa tenga un lugar.
  4. Planifica el papeleo. Crea un archivo por niño para guardar todos los papeles importantes, además de sus obras de arte. Durante las vacaciones, revisa la carpeta con tu hijo y quédate con lo que necesitas. A fin de año guarda el archivo en un lugar seguro que tenga espacio para los próximos años.
  5. Organiza los útiles escolares, el espacio para las tareas. Lleva un inventario de los útiles escolares del año pasado para ver qué pueden volver a usar en el año que comienza. Recicla cuadernos antiguos pero guarda las hojas que no están usadas como papel borrador. Luego, los útiles nuevos y antiguos se guardan en un espacio que esté cerca del lugar donde los niños hacen sus tareas.
  6. Conviértete en una diva de la era digital. Aprovecha la tecnología de hoy. Ingresa todas las fechas importantes, eventos deportivos y reuniones del club en un calendario compatible (prueba Google Calendar, iCal o iCloud) y sincronízalo con sus teléfonos y computadora para que todos vean el mismo cronograma. También crea un álbum digital de fotos para cada uno de sus hijos.
  7. Comunícate con los niños. Para que todos puedan conocer el cronograma del día, escríbelo en una pizarra ubicada cerca de los abrigos y equipos de los niños.
  8. Haz menos. Acostumbra a tus niños a que cuelguen sus abrigos, organicen sus mochilas y tareas y guarden sus cosas.
  9. Busca ayuda para el fin de semana. Alienta el sentido de la responsabilidad los fines de semana convirtiendo los quehaceres en algo divertido. Se recomienda ver las tablas interactivas de quehaceres gratuitas en goalforit.com o escribir los quehaceres en bolas de ping-pong o paletas para que los niños elijan una y así sepan qué tarea les corresponde. Resalta que el momento de regreso a clases es ideal para instalar nuevas rutinas.
  10. Despierta temprano. Trata de despertar antes de las 6 a.m. y despierta a tu hijo o hija antes de las 6:30 a.m., si es que no ha despertado antes. Traten de tomar un baño la noche anterior, para que sus mañanas no sean tan estresantes.
  11. Ofrece premios. Ofrece a tus hijos tiempo frente al televisor o los videojuegos como recompensa si se preparan a tiempo a la mañana. Si surgen demasiados problemas para salir de casa, quita esos privilegios.
  12. Evita las guerras de guardarropa. Elige ropa, zapatos y todo lo necesario con tus niños la noche anterior. Compra a tus hijos jeans y camisetas que permiten diferentes combinaciones para que pueda vestirse sola fácilmente.
  13. Recuérdame. Reserva el plan de la noche antes para ti como papá o mamá. Elige la ropa y prepara tus elementos de trabajo y refrigerios saludables antes de acostarse, para estar lista (o) por la mañana.
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¿Quién no ha disfrutado, e incluso revivido, con una rica birria? Ya sea en caldo o en taco, es uno de los platillos mexicanos más populares y sabrosos que ha conquistado a quienes la prueban. La birria es representativa del estado de Jalisco, en donde se preparaba originalmente con la técnica de la barbacoa, como bien explica el chef Ricardo Muñoz Zurita en el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana: la carne (principalmente de borrego o chivo) se sala y se unta con la salsa de chiles; se deja reposar 12 horas; se envuelve en hojas de maguey, junto con la marinada, y se introduce en una olla tapada y sellada con masa de maíz durante cuatro horas, o hasta que la carne se separe del hueso. Después se separa la carne del jugo, el cual se guisa con jitomate para después servirse en un rico caldo con la carne, cebolla y orégano al gusto.Actualmente la birria casi no se prepara en hojas de maguey, sino que se cuece al vapor, en horno o en olla de presión. El tipo de carne también varía dependiendo la región. Además del borrego y el chivo, se utiliza carne de cerdo, carnero y ternera (como en Jalisco), pescado y pollo (Michoacán) o hasta cabrito (Colima) y res (Tijuana). También se combina más de un tipo de carne. Su regla es, sea cual sea su carne, es que se deja cocinar hasta que esté en su punto, así como su condimento especial con chiles y especias que le dan un sabor único. Birria de res estilo Tijuana La birria es emblemática de Jalisco pero la birria de res de Tijuana ha conquistado los paladares de Norteamérica, desde Los Ángeles hasta Nueva York.  Visitar una birreria en Tijuana, ya sea en en puesto, carrito o establecimiento es olvidar las nacionalidades en la mesa. Los birrieros te despachan en español e inglés por igual. Te la sirven en caldo, taco o incluso en quesabirrias (tacos de birria con queso),  todos con sus salsas de casa y complementos obligados: cebolla, limón y cilantro. En una reciente publicación de Bill Esparza para Eater, destaca que la birria llegó a Tijuana desde Coatzingo, Puebla, y que para mediados de los años 80 ganó popularidad en Tijuana, misma que permeó en Estados Unidos hasta traducirse en camiones de birria en Los Ángeles y, más recientemente, en la oferta de este rico platillo en Nueva York. Y como afirma el dicho: para muestras falta un botón. Los Tacos de Birria del Río, en Tijuana, que se encuentran frente al mercado Hidalgo venden a diario 500 kilos de birria en cada jornada (de la 1 am a la 1 pm). Visitarlos es garantía de placer culinario y todo un espectáculo orquestado por grandes birrieros que despachan con maestría y velocidad media tonelada de birria en tan solo doce horas. 
Los boricuas son conocidos por degustar de sabores dulces, es por eso que dentro de la cocina puertorriqueña no pueden faltar los postres y dulces típicos. Prepárate para viajar a la isla a través de los mejores postres de la gastronomía de Puerto Rico. Majarete El majarete boricua es un delicioso postre muy parecido al flan, el cual está elaborado con harina de arroz, azúcar, clavo, canela, vainilla, anís estrellado, nuez moscada, hojas de naranja, leche de coco, y leche o crema de coco. Algunas personas lo acompañan con jengibre o bombones. Coquito El coquito, famoso en la gastronomía de Puerto Rico por consumirse en Navidad, es un licor hecho con crema de coco, ron blanco, leche evaporada, leche condensada, canela y vainilla. Puede funcionar como un gran postre pero hay que tener cuidado porque llega a tener gasta 55 grados de alcohol. Tembleque boricua El tembleque es un budín, generalmente hecho de coco, se caracteriza por tener un dulce aroma de canela y una consistencia blanda y cremosa de color blanco. ¡Es ideal para los amantes del coco! Flancocho El flancocho es como el pastel imposible de la gastronomía de Puerto Rico, ya que combina lo mejor del flan con el bizcocho de los pasteles pero sin duda, su sabor, cremosidad y esponjosidad son dignos de presumir. Crema de maizena La cremita de maizena de Puerto Rico es un postre dulce que se prepara en casa para consentir a la familia; generalmente se consume en las mañanas y se hace con leche, maizena, huevo, azúcar y una pizca de sal. ¿Se te figura a algún postre mexicano? ¿Cuántos postres de la gastronomía de Puerto Rico se te antojaron?
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
Por las calles de Guadalajara la comida urbana ha tomado sus espacios, algunos callejeros y otros cobijando rincones con propuestas que ponen en el antojo del madrugador, el godín o el trasnochador una quesibirria, un taco dorado de chicharrón prensado con cebiche de pescado o una torta de chilaquil. Aquí te menciono tres paradas que ahora en épocas “covidianas” implementaron cambios de horarios y hasta el take away para que nadie se pierda sus benditas creaciones.Para garnachas y chelas, “El Puesto Ambulante”Tania López sabe que las garnachas que prepara en este sitio enclavado en el barrio de Santa Tere, no tienen pierde. Si debo de insistir en algo a probar sería la quesibirria que conjunta queso fundido con birria de suadero y tortillas recién hechas, ¡imagínate!; ahora súmale una cerveza artesanal elaborada por su socio y pareja Abraham Espadas, como la Tarara o la Cambuja. Y si te queda un cachito, bébete un vaso de su tejuino casero. Encuéntralos en @elpuestoambulanteCalle Juan Manuel 1562Horario: Martes a jueves, de 16:00 a 21:00 horas; viernes y sábados, de 16:00 a 23:00, y domingos de 11:30 a 16:00 horas.Un taco dorado al estilo “Puerco Espada” En Guadalajar hay un un cocinero llamado Tomás Fernández que hace varios años ideó un concepto muy garnachero que une el amado y mexicano taco dorado con el topping marino que más te gusta, el resultado es Puerco Espada, donde las tortillas van rellenas de papa, requesón, frijol y el imprescindible chicharrón prensado. ¿Qué hay que hacer?, dejar volar el antojo, pues puedes bañarlos de cebiche de pescado, verde de camarón o de pulpo, atún, marlin y hasta sashimi. Ojo, cierra con una de sus paletas, en especial la Mamut, de su proyecto Espada Helada, ahí mismo las venden.Encuéntralos en @puercoespadaCalle Calderón de la Barca 123Horario: Lunes a jueves de 12:00 a 18:00 horas, y de viernes a domingo de 11:00 a 18:00 horas.Tortas mañaneras, sólo en “La Trompada”Esta opción es para los hambrientos que por la mañana quieren “un alguito” sustancial, garnachero y con estilo. Su “menuzine”, como le llaman a lo que sirven, se corona con las joyas de la reina: sus tortas que llevan de nombre Francis Bacon, José Jamón Fernández, Daniela Lomo, Panela Anderson o el Chilaquille Oneill, recomendable al 100 por ciento, ésta va con crema de chiltepín y el famoso pan tapatío. Para beber, un helado chocomil, ¡mejor, imposible!Encuéntralos en @la_trompada_caligariCalle Argentina 62, Colonia AmericanaHorario: Jueves a lunes, de 8:30 a 1:45 horas.Texto y fotos: Wendy Pérez, periodista gastronómica fundadora del mezcal Aguas Mansas.
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