Combinaciones para hacer la botana perfecta
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Combinaciones para hacer la botana perfecta

Por Kiwilimón - Marzo 2020
Una botana no sólo es esencial en una reunión o fiesta, sino que puede ser una gran opción de snack o colación entre comidas.

Si te faltaban ideas para combinar ingredientes y formar una botana sencilla, pero deliciosa, aquí podrás ver algunas.

Sin duda, las galletas saladas siempre irán bien con cualquier tipo de ingrediente. Ya sea que busques una botanita ligera, una botanita gourmet o un snack fresco, hay muchas combinaciones deliciosas para ti.




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En cada niñito Dios de plástico se esconde un futuro ineludible: el de hacer una tanda de tamales de chile, de dulce o de manteca… tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Eso sí. No se admite pagar la manda adquirida en la rosca de Reyes con los de chivo, porque hacerle los tamales de chivo a alguien, según afirma el historiador y escritor José N. Iturriaga, es querer salirse con la suya: “En México tenemos un sinfín de variedades de tamales. Hay de cerdo, de pollo, de pavo, de conejo, de iguana, de camarones como en Sinaloa… de todo menos de chivo. Esos no existen”.Los tamales son quintaesencia de la Candelaria, una fiesta que hace alusión a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, y que fue el momento en el que María y José presentaron a su hijo en el templo. Fue hasta la Edad Media, a partir del siglo V, que “se hacía el encendido de velas o candelas en las capillas como señal de que Jesús es luz. De ahí que exista una virgen con advocación de la candelaria”. Para uno de los tamaleros más famosos de la ciudad, Don Víctor Gumersindo Zárate Cuevas, esta fiesta amerita un cambio de locación. Un día normal, la olla de sus tamales despide los vapores inconfundibles del adobo de cerdo, del verde con pollo y del de queso con rajas en la entrada del Mercado de Granaditas. Pero para la Candelaria, su hijo Víctor Zárate –chef del restaurante Madre Café–, lo llevará hasta un spot de la Roma, en la Ciudad de México, donde el tamalero con más de cuarenta años de oficio podrá vender sus tamales a un público que los considera de culto.Los de Don Víctor son gigantes; sus guisos, jugosos. Pero su mística trasciende a nuestro tamalero favorito. Y es que el tamalli, vocablo náhuatl que significa envuelto, es más que la suma de sus partes: más que la masa de maíz molido, que su relleno dulce o salado o que la hoja que lo cobija todo. El tamal es leyenda, es técnica de origen prehispánico, pero también de Conquista y de productos que, como el cerdo y el pollo, cruzaron el Atlántico. El tamal es signo de vida –es el festín en bodas y bautizos– y de muerte –es pilar en los altares del 2 de noviembre–. Es el manjar de los ricos, el placer de la clase media y el sustento de los pobres. Democrático, variado y único, el tamal es un ecosistema que muta entre la distancia de un pueblo a otro. Según afirma José N. Iturriaga, “A nivel nacional podría haber hasta un millar de ellos”.No hay muchos alimentos con tantas tradiciones, cábalas y rituales. “Algunos de ellos tienen que ver con la Virgen y su pureza”, como cuando las señoras del pueblo dejan de producir tamales en los días de su menstruación porque “se cree que no les van a salir bien o se les van a agriar”, dice Iturriaga. Otro es que con el bote listo y desbordado en pequeños envueltos de maíz es vital persignarse y persignarlos antes de ponerlos ante el fuego. Depende del tamalero. Don Víctor, por ejemplo, recita las frases que su padre y su madre le enseñaron a pronunciar frente a la olla. Adicionalmente le pide a la Virgen que sus tamales tengan la suficiente demanda y que, al comerlos, la gente se vaya contenta. Por último, traza una “V” sobre ellos con ramas de laurel, epazote y naranjo en señal de victoria y de la inicial de su nombre. Sólo después de haber cumplido cada pase mágico esos tamales estarán listos para triunfar.Hay quienes repetidamente hacen la señal de la Santa Cruz sobre la olla o “fabrican una cruz con masa en el exterior del bote”, según me cuenta Iturriaga. Por su parte, Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón, me cuenta que en su pueblo de Oaxaca, esa cruz se dibuja al fondo de la olla con chiles guajillo.Los tamales son lo mismo un trozo de cielo que un producto de la tierra por lo que la física y la química no les pasan de largo. Don Víctor dice que un buen tamal se distingue por la higiene de cada elemento que lo integra y por la selección de cada ingrediente: “Hay que darles amor para ir descubriendo sus secretos”, confiesa.Lo que yo confieso es que no sé si ir a comprarle a Don Víctor o cocinar algunas de las recetas más ricas de tamales que tenemos. Tal vez haga las dos cosas, qué más da. Para asegurarme que valdrá la pena cocinarlos en casa haré todos los consejos que me dieron mi mamá, mi abuela y las chefs de Kiwilimón. “Para tener unos tamales buenísimos utiliza harina de maíz recién molida. Si quieres que te duren más tiempo utiliza agua en lugar de caldo de pollo o res. Si el problema es que te quedan secos, asegúrate que la masa quede húmeda, de una consistencia cremosita y pastosa. Utiliza manteca de cerdo de buena calidad ya que esto le dará mucho sabor a tu tamal.” Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón. “Para esponjar los tamales utiliza el agua de cocción de la cáscara de tomate y el tequesquite. Así me enseño mi abuelo.” Mayte Rueda, chef de Kiwilimón. “El acomodo de los tamales es importante. La mejor forma de hacerlo, si estás empezando, es acomodarlos de manera vertical con la colita hacia arriba, para asegurar que la masa no se te salga. No aprietes demasiado la hoja de tamal para que con el calor y la cocción te queden más esponjositos.” Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón. “Lo más fácil es hacer una bolita de masa de tamal y aplastarla en una tortillera.” Alexandra Romero, chef de Kiwilimón.“Si haces una rosca de tamal báñala por completo con la salsa para que te quede húmeda y picosita.” Marielle Henanine, chef de Kiwilimón.El de mi familia es sencillo: si tienes batidora bate por unos quince minutos. Si lo haces a puño y letra, bate unos veinticinco minutos, y de preferencia –como decía mi abuelita– que el que lo empiece sea el que lo termine para que “no se corte” la masa. Mi mamá prefiere el sabor de la manteca vegetal que les aporta textura y sólo deja de batri hasta que la masa esponje.¿Cuál es tu secreto?Tamal norteñoTamal relleno de chile con quesoTamales de requesón y rajasChile relleno de tamal
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
Las sopas en lata son perfectas para cuando quieres ahorrarte un poco de tiempo en la cocina, pero si buscas darles un poco de sazón personal, estos trucos te pueden servir mucho.Aunque el valor nutritivo de las sopas envasada varía según el tipo de sopa y la forma en que se prepara, este tipo de alimentos sí contienen algunas vitaminas y algo de fibra. De hecho, si bien el procesamiento puede eliminar algunos de los nutrientes, como las vitaminas solubles en agua, otros nutrientes, como la fibra, pueden volverse más fáciles de digerir y absorber. Así que aprovecha estos trucos y prepara tu sopa así:Sopa de fideos con polloEstas sopas son deliciosas y sencillas, perfectas para los días de frío o de lluvia, y les puedes dar un toque como de ramen o de comida china si le añades un huevo cocido.Sólo calienta la sopa en la estufa hasta que hierva y mientras tanto, bate un par de huevos. Una vez que esté en ebullición, baja el fuego y revuelve la sopa con una cuchara de madera. Sigue revolviendo mientras viertes lentamente los huevos batidos en la olla. Después de echar el huevo, sólo deja que se cuajen con la sopa caliente sin moverlos; si no te gusta la idea del huevo también puedes agregarle champiñones en rodajas y cuando la sirvas, echarle un poco de ajonjolí tostado.Sopa de vegetalesUna sopita de vegetales es reconfortante y además, una forma de cenar ligero cualquier día de la semana. Para darle un sabor diferente y más delicioso, sólo tienes que añadirle un poco de queso rallado encima, pero también puedes añadirle unos cuantos crutones.LentejasPara llevar tu sopa de lentejas de lata al siguiente nivel, lo único que tienes que hacer es dorar un poco de salchicha y añadírsela o también puedes hacerlo con chorizo (puede ser de soya).Pon en práctica estos trucos y cuéntanos cómo le das más sabor a las sopas enlatadas en casa. 
En esta búsqueda de remedios naturales para el cabello, hoy te contamos un poco sobre la sábila, también conocida como aloe vera, el cual quizá ya conocías por sus propiedades para tratar quemaduras y heridas en la piel, pero también la sábila tiene múltiples beneficios para tu melena.El aloe vera es una planta que tiene hojas gruesas con una sustancia gelatinosa dentro de ellas, este gel es conocido como sábila y aplicado sobre la piel, es refrescante y calmante, por lo que se ha utilizado durante siglos por sus propiedades curativas. Pero además de sus beneficios para la piel, también puede ayudarte a fortalecer el cabello y hacer que tu cuero cabelludo sea más saludable. La mejor forma de usar aloe vera en el cabello es el gel crudo de la planta y puedes conseguirlo en casi cualquier farmacia o sacarlo de las hojas recién cortadas de una planta viva, si tienes una. Beneficios de la sábila en el cabelloPara usar la sábila en el cuero cabelludo y el cabello, sólo tienes que frotar dejar que penetre en los folículos pilosos para acondicionar y mejorar el cabello seco y dañado. Déjalo reposar durante una hora y después sólo enjuágalo con un shampoo suave.Sábila para calmar la comezón del cuero cabelludo¿Sabías que los síntomas de comezón en el cuero cabelludo y descamación de la piel debajo del cabello, típicos de lo que conocemos como caspa, se pueden tratar con sábila? Un estudio de 1998 encontró que el aloe vera ayudó a resolver la inflamación del cuero cabelludo que causa la caspa, pues los ácidos grasos que se encuentran en la planta de aloe tienen propiedades antiinflamatorias.Limpia el cabello grasoLa sábila limpia el tallo del cabello de manera eficiente y elimina el exceso de sebo (“grasa”) y los residuos de otros productos para el cabello, pero el mayor beneficio es que a diferencia de otros productos químicos en los productos para el cabello, la sábila no daña el cabello mientras lo limpia.Fortalece y repara el cabelloLa sábila contiene vitaminas A, C y E, las cuales contribuyen a la renovación celular y promueven un crecimiento celular saludable y un cabello brillante. Este gel también contiene vitamina B12 y ácido fólico, componentes que pueden evitar que el cabello se caiga.Puede promover el crecimiento del cabelloHay muchas personas que afirman que la sábila hace que el cabello crezca mucho más rápido, sin embargo, aún hay poca evidencia clínica para probar o refutar esas afirmaciones.Lo cierto es que si decides darle una oportunidad en tu melena, primero debes probar cómo reacciona tu piel al gel, para comprobar que no eres alérgica a la sábila o aloe vera. También debes tener cuidado si estás usando crema de hidrocortisona en la piel al mismo tiempo, pues el aloe vera puede aumentar la cantidad de cortisona que absorbe la piel cuando se usan juntas.
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