Elige el enjuague bucal adecuado

Por Kiwilimón - July 2014
El lavado de los dientes es una parte muy importante de nuestra limpieza personal diaria. Esta actividad nos permitirá mantener unos dientes y boca con menos bacterías, olores y una sonrisa envidiable. Para ello, el cepillado de los dientes después de cada comida es algo que se recomienda continuamente por parte de los odontólogos, pero además existen los enjuagues bucales, mismos que refuerzan la limpieza de la boca y eliminan bacterias que con el simple cepillado no se quitan. Elegir el enjuague bucal adecuado a veces llega a ser un poco fastidioso, ya que existen diversas marcas y tipos de este tipo de productos y ante esto queremos dejarle los siguientes consejos que te ayudarán a escoger mejor. Elige tu enguaje bucal correcto Actualmente existen enjuagues de todo tipo dependiendo del resultado que busquemos. Así por ejemplo, para prevenir la caries podemos utilizar colutorios ricos en flúor; o para los casos en que la caries ya se haya desarrollado, también encontramos enjuagues específicos para su tratamiento. Asimismo, existen otros enjuagues específicos para combatir y eliminar la placa bacteriana o la halitosis. En cuanto a los niños, podemos iniciarles en el uso del enjuague escogiendo aquellos productos con un bajo contenido en alcohol y con un sabor más suave y dulce; pues unos colutorios con unos niveles altos de alcohol (entre 18 y 26%) pueden producirles una sensación de ardor en las mejillas, los dientes y las encías, u ocasionarles una intoxicación si lo llegan a ingerir. Cómo utilizar el enjuague Para enjuagar la boca correctamente, antes que nada debemos escoger un colutorio que se adapte a nuestras necesidades. Seguidamente, debemos introducir en la boca unos cinco mililitros del producto y realizar unas gárgaras con el líquido durante por lo menos treinta segundos. Finalmente lo expulsaremos y escupiremos tantas veces como sea necesario para eliminar cualquier resto del producto. Es importante que, para ayudar a que el enjuague realice su función antibacteriana, evitemos diluir el enjuague en agua, no ingiramos alimentos durante los treinta minutos siguientes al uso del colutorio, no aclaremos la boca con agua para sacarnos el gusto del enjuague, y lo realicemos siempre después de un buen cepillado. Además, no debemos abusar del colutorio, especialemente si usamos uno que contiene demasiado alcohol; de modo que es recomendable enjuagarse los dientes una vez al día. Hacerlo varias veces al día sería excesivo e incluso perjudicial. Riesgos del colutorio Es innegable que los enjuagues bucales ayudan a mantener un aliento fresco y limpio. Sin embargo, algunas personas abusan del colutorio realizando enjuagues tres veces al día, desconociendo que, según una publicación del Dental Journal of Australia, los enjuagues bucales pueden estimular la aparición de cáncer bucal u oral. Esto es debido a la gran cantidad de alcohol presente en los colutorios, siendo incluso mayor que la concentración de alcohol en el vino o la cerveza. Además, el exceso de alcohol tampoco es apropiado para los dientes sensibles. No obstante, esto no quiere decir que debamos eliminar los enjuagues de nuestra higiene bucal. El uso adecuado del colutorio es muy beneficioso para la salud de nuestros dientes y, por otro lado, existen en el mercado enjuagues sin alcohol que, además de ayudarnos a mantener un aliento fresco y unos dientes limpios, no exponen nuestra boca a un posible desarrollo de enfermedades graves.  
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La comida peruana tiene una variedad impresionante de platillos y, sin duda, es una de las más extensas del mundo, pero si tienes la fortuna de visitar el país o la curiosidad de visitar alguno de los restaurantes que te dan a probar un poquito de su gastronomía, estos son sólo una muestra de los platillos de la comida típica de Perú que no te puedes perder.CevicheEl ceviche peruano es un referente mundial, por lo que es el orgullo y un platillo que da identidad al país. Su base son trozos de pescado, cebolla, ají, jugo de limón y sal, pero también se le puede agregar camote, choclo, cancha serrana y yuyo (algas marinas).Papa a la HuancaínaEste platillo es oriundo de la ciudad de Huancayo, en el departamento de Junin, y consiste en licuar leche, galletas de soda, queso blanco y ají, esta es la llamada crema huancaína que después baña unas papas amarillas, y el plato final se decora con lechuga y una aceituna.Anticuchos Esta es una brocheta de carne, pero se utiliza corazón de res y se vende en las calles en carritos similares a los esquites y elotes mexicanos. Los anticuchos por lo general van acompañados de choclo, papas doradas y ají.Juane peruanoEl juane viene de la selva peruana y es un platillo especial de la fiesta de San Juan, celebrada todos los 24 de junio. Los ingredientes originales del juane peruano son la yuca, el arroz y la carne de gallina, y su presentación es envuelto en una hoja de plátano.PachamancaEste platillo es de la sierra peruana y tiene una preparación particular, pues se hace en piedras precalentadas y colocadas en la tierra. El resultado es un platillo con carne de cerdo, de vaca, cuy y pollo, acompañado de papas, camote, choclo, vainas y yuca.Cuy ChactadoEn Perú, el cuy es una de las carnes consumidas y este platillo va frito en mucho aceite y se acompaña de papas sancochadas.Tacacho con CecinaRepresentativo también de la selva peruana, el tacacho es una masa hecha con plátano macho o bellaco, como es conocida allá, acompañado de cecina y chorizo de cerdo. Se prepara a la parrilla y lleva diversas especias tradicionales de la selva de Perú.Causa RellenaRellena de pollo o de atún, este es otro de los platillos más representativos de Perú, preparado a base de papa, ají verde, con choclo, mayonesa, aguacate o palta, huevo duro, aceitunas y lechuga.Pollo a la BrasaEste platillo es tan popular, que incluso tiene su propio día y el 16 de julio se celebra su importancia en Perú. Es uno de los más consumidos en el país y se trata de un pollo macerado, cocinado a las brasas.Rocoto RellenoRepresentativo de la cocina arequipeña, el rocoto es un fruto muy picante, similar al ají, el cual se rellena de carne molida, guisantes y queso, y se adereza con comino y perejil picado.*Con información de Perú Info.
Cocinar con guía, ya sea por medio de un video o leyendo una receta, no sólo es una forma de asegurarte de que la comida quedará deliciosa, sino de relajarte un momento y concentrarte de lleno en lo que tus manos están haciendo, por eso mismo, tener las manos libres es importantísimo.Ya antes nos han presentado asistentes del hogar que con sólo pedirles que te busquen una receta, en menos de un minuto están ya recitándola para ti, sin embargo, la tecnología no para de innovar y mejorar, así que ahora no sólo podrías tener a ese asistente de voz, además tendrás una pantalla inteligente.Nest Hub, de Google, reúne todo lo que necesitas en un solo dispositivo, con el cual tienes al alcance de tu mano las herramientas de trabajo, de entretenimiento y personales de tu día a día. Con una pantalla compacta de 7 pulgadas, los comandos de voz seguirán siendo tus mejores amigos, pero ahora con la ayuda visual.Ya sea que lo requieras en la sala o en la cocina, con las funciones nuevas del Google Nest Hub podrás realizar todo tipo de actividades con tu familia, además controlar los dispositivos de tu hogar desde un solo lugar, o sincronizar Google Calendar, consultar Google Maps, o lo mejor, ¡ver nuestros videos de recetas en YouTube!Además, cuenta con una app, llamada Google Home, con la que podrás revisar que todo esté bien incluso cuando no estás en casa, pues con ella tienes la oportunidad de manejar más de 10 mil dispositivos domésticos inteligentes con los cuales es compatible.Sácale provecho a todo el tiempo que estamos pasando en casa y cocina con las manos completamente libres nuestras mejores recetas de panes, cheesecakes, pollo y comida mexicana que se te antoje con la ayuda de Google Nest Hub.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
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