Por qué adornar un platillo - Tips de Cocina
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Por qué adornar un platillo - Tips de Cocina

Por Kiwilimón - Mayo 2014
La forma de emplatar un platillo dice mucho de quién lo cocina, y no sólo esto, puede incluso cambiar el apetito y el veredicto de quién lo consume. Que un plato esté pensado, decorado o acomodado de alguna forma interesante y llame la atención, hace que a quien lo pruebe le sepa mejor. Es una realidad, la investigadora Debra Zellner ha hecho pruebas en las que sirve la misma preparación, una con un emplatado simple y la otra con un diseño llamativo y la segunda opción normalmente es elegida como la más deliciosa. Esto tiene que ver mucho con cómo, como cultura, nos acercamos a lo que es simétrico y estético. Sin duda este es un descubrimiento que no sólo afecta al mundo de la alta cocina, pero de la gastronomía en general. Ingredientes y platillos que son sanos pero no muy apetitosos ahora pueden incluirse en cualquier menú tomando en cuenta la premisa de que si son presentados estéticamente entonces le sabrán mejor a quien los consuma. En casa la idea no es diferente, podemos tomar el ejemplo de los niños. Si hay algún ingrediente que no les guste entonces podemos idear una manera de presentar una u otra receta para que sea más llamativo y así hacer que lo prueben y desarrollen ese gusto en específico. Prueba estas ideas para que la comida de tus hijos sea más atractiva:         Resultados más específicos de la Dra.  Zellner hablan de que quien come aprecia más un plato que se vea limpio y no tan atiborrado. También descubrió que hay un gusto por el balance de cantidades y la posición de cada ingrediente. Dentro de un estudio en el Instituto Culinario de América en Manhattan se sirvió pollo, arroz integral y verdolagas, una noche de forma “gourmet” y la otra de manera simple. Los resultados fueron muy claros, sin importar que el pollo fuera a la parrilla y el arroz integral las calificaciones fueron muy altas cuando el emplatado llevaba más esfuerzo y esto dice mucho de lo que se puede hacer tanto en casa como en la industria. El mismo estudio también indicó que las personas prefieren comer al son de melodías más relajadas y no agresivas. Durante la primera cena se puso un poco de jazz, mientras que en la otra se escuchaba rap. Los resultados dejaron claro que aquellos comensales que escucharon jazz estuvieron mucho más cómodos durante la cena, mientras que el otro grupo tuvo problemas en concentrarse en su conversación. ¿Quieres tips para saber cómo lucirte con tus platillos? Checa estos Supersecretos: Cómo hacer una cena elegante en menos de media hora   Cómo poner la mesa para un evento elegante  

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Ricos en antioxidantes y en sabor, la piña y la alcachofa son dos ingredientes que se han popularizado por su consumo mezclados en un té, y que tienen beneficios para la salud como ayudar a la digestión, entre otros.No existen evidencias científicas de que el té de alcachofa y piña sirva para bajar de peso, pero sí puede ser una bebida para acompañar tus comidas, que se puede tomar caliente o fría, para refrescarte.La piña es una fruta llena de nutrientes, antioxidantes y otros compuestos útiles, como enzimas que pueden combatir la inflamación y las enfermedades, entre sus beneficios se incluye ayudar a la digestión, aumentar la inmunidad y acelerar la recuperación de una cirugía, por ejemplo.Por su parte, la alcachofa tiene beneficios como niveles más bajos de azúcar en sangre y una mejor digestión, salud del corazón y salud del hígado.Té de piña y alcachofa para la digestiónTanto las alcachofas como la piña son una gran fuente de fibra, por lo que el té puede ayudar a mantener el sistema digestivo saludable al promover bacterias intestinales amigables, reducir el riesgo de ciertos cánceres intestinales y aliviar el estreñimiento y la diarrea.Las alcachofas contienen inulina, un tipo de fibra que actúa como prebiótico, mientras que el extracto de alcachofa también puede aliviar los síntomas de indigestión, como hinchazón, náuseas y acidez estomacal, y la cinarina, un compuesto natural de las alcachofas, puede causar efectos positivos al estimular la producción de bilis, acelerar el movimiento intestinal y mejorar la digestión de ciertas grasas.Las piñas contienen un grupo de enzimas digestivas conocidas como bromelina, útiles para las personas con insuficiencia pancreática, una afección en la que el páncreas no puede producir suficientes enzimas digestivas. La mayor parte de la bromelina se encuentra en la piel de la piña, por lo que hacer el té con esta y hojas de alcachofa será la forma más provechosa de prepararlo y beneficiarte de estas propiedades digestivas del té de piña con alcachofa.
La gastronomía de Guatemala es una deliciosa fusión de la cultura maya con la española, cuando en la época de la colonia éstos trajeron diversas especias, frutos y técnicas que dieron como resultado uno de los mejores estilos de comida en América Latina. La comida de este bello país es tan rica que a continuación te presentamos cuáles son los 5 platillos de Guatemala nombrados Patrimonio Cultural. Jocón El jocón es un platillo tradicional de comida guatemalteca muy popular en todo el país. Está preparado con carne de gallina criolla o de pollo, con salsas tradicionales como la salsa verde, que se consume principalmente en el occidente del país. Pepián El pepián es un platillo de origen indígena que se servía en las ceremonias religiosas mayas. El pepián es un caldo que puede prepararse con costilla de res, carne de cerdo, con pollo, o una mezcla las distintas carnes. Fue declarado Patrimonio Cultural Intangible de la Nación por el Ministerio de Cultura y Deportes en 2007. Kaq ‘ik Esta deliciosa sopa tradicional de Guatemala, de origen maya, deriva de las palabras q'eqchi' kak e ik, que significan “rojo” y “muy picante”. Este platillo se sirve siempre con pollo, arroz para agregar al caldo y pequeños tamales de masa de maíz sazonados sin nada más que sal, que son llamados blancos o pochitos. Plátanos en mole Los plátanos con mole son considerados un sabroso postre, ideal para comer a cualquier hora. Es la mezcla perfecta entre las culturas maya y española, ya que el chocolate, ingrediente principal, se mezcla con ajonjolí, chiles y canela. Si tienes la oportunidad de probarlos, no la dejes pasar. Frijoles con chicharrón La última e igualmente deliciosa receta tradicional de Guatemala son los famosos frijoles colorados con chicharrón, un platillo típico que se hace principalmente en Chimaltenang. Este platillo se prepara con frijoles, jitomates y cebolla, aunque el secreto del caldo está en la pepita de ayote tostada y molida. ¿Has probado alguno de estos platillos tradicionales de Guatemala nombrados Patrimonio Cultural
Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
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