10 Alimentos que no deberían ir en el refrigerador
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10 Alimentos que no deberían ir en el refrigerador

Por Kiwilimón - Diciembre 2015
Quizás estemos acostumbradas a refrigerar ciertos alimentos en cuanto llegamos del supermercado, pero ¿sabías que hay algunos productos que durarían más si los mantienes a temperatura ambiente? Te decimos cuáles son. Las papas Refrigerarlas podría alterar su sabor. Mejor opta por guardarlas en bolsas de papel en la alacena, ya que las de plástico generarían humedad.  El pan de caja Elige el que vas a comer por unos cinco días y mantenlo a temperatura ambiente. El resto congélalo. Aprende a cortar papas para hacerlas a la francesa Cebollas  Lo ideal es almacenarlas en las bolsas de red que te dan en el súper para que el aire pueda circular. Solo procura no tenerlas cerca de las papas porque podrían pudrirse más rápido. Jitomates o tomates rojos  Si los metes al refrigerador tienden a adquirir una consistencia harinosa. Un tip: para que maduren pronto mételos en bolsas de papel. Saborea estos ricos tomates con albahaca   Ajo Es preferible que los guardes en un recipiente seco y sin tapa a temperatura ambiente para que conserven su sabor. Hierbas  Es más fácil que se marchiten si las refrigeras. Mejor almacénalas en un frasco de vidrio con agua para mantenerlas frescas. Pela ajos sin que te huelan las manos Mermeladas No es necesario refrigerarlas debido a los conservadores que tienen, incluso si ya las abriste puedes meterlas a la alacena. Café El refrigerador puede provocar que el café se condense y altere su sabor.  Lo ideal es guardarlo en un recipiente hermético a temperatura ambiente. ¿Qué tal un helado de café casero para el postre? Sandías y melones Mantenerlos en el refrigerador puede hacer que estas frutas pierdan más rápido sus propiedades antioxidantes. Sin embargo, una vez que las cortes, sí es recomendable refrigerarlas por tres días.  Otras frutas  Manzanas, duraznos, melocotones, plátanos, naranjas, aguacates y fresas, son otros alimentos que cambian de sabor y textura cuando se refrigeran por mucho tiempo. Aunque si quieres una consistencia crujiente, puedes meterlos al refrigerador unos treinta minutos antes de comértelos. Refréscate con esto lindos corazones de frutas
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Buscar desayunos nuevos sin huevo puede parecer una gran hazaña, pero en realidad hay un sinfín de opciones saludables que podemos elegir, por ejemplo, la que te presentamos aquí, aunque aún no sepas qué es el muesli.Típicamente elaborado con avena, nueces, frutas y semillas, el muesli es una gran fuente de fibra, vitaminas, minerales y proteína, por lo que es bueno para el desayuno, aunque también tiene otros usos, como en snacks y postres.Qué es el muesliEl muesli es una mezcla de cereales, frutos secos y semillas, y la diferencia entre el muesli y la granola es que el primero se come crudo, sin cocerse, mientras que la granola se hornea, además de que se le añaden endulzantes como miel.Así, el muesli no se hornea y se puede servir frío o caliente. Por otra parte, aunque comer avena para el desayuno es algo que ya los antiguos griegos hacían, la idea de comer cereales fríos es relativamente nueva, por eso el muesli como la granola son desayunos modernos, que fueron popularizados por médicos que promovían la salud alternativa en el siglo XIX.Ya que contiene una variedad de grupos alimenticios, es bueno para el desayuno por muchas razones y a continuación te listamos algunos de sus beneficios del muesli:Contiene fibra que ayuda a mejorar tu digestión.Ayuda a reducir el colesterol malo y mantiene tu corazón sano.Te da energía durante el día.Es una buena fuente de vitaminas, minerales como hierro, antioxidantes, proteína y ácidos grasos omega-3.El muesli puede comerse mezclado con yogurt y frutas, o con leches vegetales como de almendras, soya o coco, por ejemplo. Además de bueno, es un desayuno sencillo y práctico, pues no implica cocinar y existen muchas mezclas de muesli ya empaquetadas en los supermercados, sólo tienes que asegurarte de elegir la correcta, que no tenga azúcares añadidos.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
Siempre escuchamos de la importancia de comer alimentos que nos aporten vitaminas, minerales o proteína, porque estos nutrientes son vitales para nuestro organismo, pero pocas veces le damos importancia a otro elemento primordial en nuestra dieta: los alimentos ricos en fibra.La fibra dietética se encuentra principalmente en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, y lo más probable es que la conozcas por su capacidad para prevenir o aliviar el estreñimiento. Sin embargo, los alimentos que contienen fibra también pueden brindar otros beneficios para la salud, como ayudar a mantener un peso saludable o reducir el riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas.Beneficios de comer alimentos ricos en fibraA diferencia de las grasas, las proteínas o los carbohidratos, los cuales el cuerpo descompone y absorbe, la fibra no se digiere. Es decir, la fibra pasa relativamente intacta a través de estómago, intestino delgado y colon, y sale del cuerpo.Así, la fibra se clasifica comúnmente como soluble, que se disuelve en agua, o insoluble, que no se disuelve. La primera se encuentra en la avena, los chícharos, los frijoles, las manzanas, los cítricos, las zanahorias, la cebada y la chía; mientras que la segunda está en la harina integral, el salvado de trigo, las nueces, y en verduras como la coliflor o las papas. Una dieta con alto contenido de fibra te beneficiará de la siguiente manera:Regulariza las deposiciones. La fibra dietética aumenta el peso y el tamaño de las heces y las ablanda, por lo que son más fáciles de evacuar y finalmente, esto reduce la posibilidad de estreñimiento. Ayuda a mantener la salud intestinal. Una dieta rica en fibra puede reducir el riesgo de desarrollar hemorroides y pequeñas bolsas en el colon (enfermedad diverticular). Reduce los niveles de colesterol. La fibra soluble que se encuentra en los frijoles, la avena, la linaza y el salvado de avena puede ayudar a reducir los niveles de colesterol total en sangre al reducir los niveles de colesterol "malo" o de lipoproteínas de baja densidad. Ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre. En las personas con diabetes, la fibra, especialmente la fibra soluble, puede retardar la absorción de azúcar y ayudar a mejorar los niveles de azúcar en sangre.Ayuda a lograr un peso saludable. Los alimentos ricos en fibra tienden a saciar más, por lo que es probable que te sientas satisfecho por más tiempo y comas menos. Además, sueles tardar más en comerlos y tienden a ser menos "densos en energía", lo que significa que tienen menos calorías para el mismo volumen de alimentos.Te ayuda a vivir más tiempo. Los estudios sugieren que aumentar el consumo de fibra dietética, especialmente fibra de cereales, se asocia con un riesgo reducido de morir por enfermedades cardiovasculares y todos los cánceres.Ya conoces la importancia de la fibra en tu dieta, más allá de prevenir o ayudarte con el estreñimiento, así que ahora no dudes en incluir platillos altos en fibra en tus comidas semanales. Aquí te dejamos algunas ideas.Pan de avenaEnsalda de nopales tatemadosTortitas de coliflor en salsa de pasilla
Chileatoles, chamorros y barbacha. En todo el país amamos comer bien y compartir nuestros favoritos. Por eso, en esta entrega de joyas de esquina, recorreremos tres paradas obligadas en Puebla, Querétaro y el Estado de México. Chileatole de El Carmen, Puebla El chileatole es un platillo a base de maíz, con chile y sazonado con epazote y limón. Se prepara por lo general al carbón y lo sirven en piezas de barro. Es un platillo simple y confortable para el clima fresco de Puebla. Para Luis Serdio, cocinero de origen poblano a cargo de Corazón de Pollo, en CDMX, el chileatole es su gran favorito. Al hablar de este platillo típico mexicano, piensa en su infancia y los días lluviosos de verano o fríos de invierno: “Recuerdo esas noches en las que estuve con mi atole picante y el olor a carbón que desprenden los comales de Chileatole El Carmen, esa pequeña vecindad en donde está el mejor chileatole poblano y que visitó desde que tengo uso de razón.” Aquí, además del chileatole, encontrarás molotes y unos sabrosos esquites. Av 16 de Septiembre 1305 colonia del Carmen.Tacos Don Chamorro, QuerétaroPara Mariano Torre, parrillero y cocinero a cargo de Pazcuala House, el imperdible queretano es los tacos Don Chamorro. Están ubicados dentro del mercado Josefa Ortiz de Domínguez "La Cruz", en el área de comida, y es un lugar al que tienes que llegar temprano porque los taquitos vuelan. Su demanda por lo general es alta, pero se distingue por un servicio impecable, rápido y atento. “¡El chamorro se deshace en tu boca y su sabor es impecable! Si los pediste en tacos, te sorprenderá lo bien servidos que te los dan. Acompáñalos con sus chilitos en vinagre y su guacamole, elaborado con aguacate, tomillo, epazote, manteca y sal”. Dirección: Garibaldi 73 Col. Centro Querétaro, Qro.La Plaza del Taco, Estado de MéxicoLa Plaza del taco, en el Estado de México, tiene muchos puestos que presumen tener la mejor barbacoa del condado. Tal vez todos tengan razón. Pero un puesto en especial fue el que le robó el corazón a la directora de contenidos gastronómicos Alina Hernández. “Al principio llamó mi atención que de todos los puestos era el único que tenía guacamole a manos llenas. Los elegí y ahora es mi favorito de los fines de semana. Su barbacoa es suave, recién sacada del hoyo. Los tacos están bien servidos sobre tortilla de maíz azul y acompañarlos con su guacamole -del que no pica mucho- es un lujo, porque con aguacate todo siempre sabe mejor.”Dirección: Avenida Juan Flores y Casas, Juchitepec de Mariano Rivapalacio, Estado de México.
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