10 cosas que haces mal todas las mañanas

Por Kiwilimón - Marzo 2017
Suena el despertador, apagas la alarma y esperas otros 10 minutos para dejar las sábanas. Cuando finalmente encuentras fuerzas para levantarte, vas corriendo a la regadera mientras piensas qué te pondrás el día de hoy. Si tu rutina matutina se parece a esto, lamentamos decirte que no estás iniciando tu día de la mejor manera.

¿Te gustaría sacar el máximo provecho a cada día? Evita hacer estas 10 cosas todas las mañanas:

  1. Posponer la alarma. Es normal que algunas veces nos cueste más levantarnos por la mañana, pero si posponer el despertador con el botón de snooze todas las mañanas es parte de tu rutina, lo único que estás haciendo es desestabilizar tu ciclo del sueño. En lugar de ganar unos minutos más de descanso, solo lograrás sentirse fatigada todo el día.
via GIPHY
  1. No tomar agua. Meterte a bañar directamente después de levantarte puede ayudarte a terminar de despertar, pero para que todo tu cuerpo se active y comience a trabajar adecuadamente lo ideal es tomar un vaso de agua tibia. Si además agregas le una gotas de limón, puede servirte como detox.
  2. Salir apresuradamente. Tal vez prefieras pasar unos minutos más en la cama, pero levantarse para estar 10 minutos después en medio del tráfico o en el transporte público no es la mejor manera de iniciar el día. Levántate unos minutos antes para prepararte con más tranquilidad y darle la oportunidad a tu cuerpo de arrancar sin prisas.
via GIPHY
  1. Brincarte el desayuno. Aunque parezca cliché, la primera comida del día es la más importante. Si no desayunas no tendrás suficiente energía para realizar tus actividades, además de que tu metabolismo trabajará más lentamente. Recuerda cuidar tu salud y figura con un desayuno saludable todos los días.
  2. Buscar tu ropa. Lo ideal es preparar tu outfit una noche antes. De esta manera, te ahorras tiempo eligiendo la ropa y tienes oportunidad de pensar en un plan B en caso de alguna contingencia. (¿Cuántas veces te ha pasado que la blusa que te querías poner sigue en la tintorería o está toda arrugada?).
via GIPHY
  1. No hacer estiramientos. Seguramente esto lo haces antes y después de tu rutina de ejercicios, pero es importante que también lo consideres al despertar. Con estiramientos muy básicos puedes ayudar a tu cuerpo a recuperar la energía y prepararse para lo que viene en el día.
  2. Huirle a la luz del sol. Si no eres una “morning person” lo más seguro es que odies sentir los rayos del sol en tu cara recién despertada, pero esta pequeña dosis de luz natural te puede ayudar a sentirte con más vitalidad e, incluso, de mejor humor.
via GIPHY
  1. No meditar. Practicar la meditación, principalmente por la mañana, te ayuda a despejar la mente y a tener una visión más clara a lo largo del día. En lugar de revisar tus redes sociales, dedica 5 minutos para respirar profundamente y agradecer por un nuevo día.
  2. Leer las noticias o tu correo del trabajo. Todavía ni sales de tu casa y ya te sientes abrumada por la cantidad de pendientes que tienes, o peor aún, estás preocupada por la crisis que pronostican todos los medios. En verdad, no es necesario que inicies así el día. Dale la oportunidad a tu mente de arrancar con información más positiva o agradable.
via GIPHY
  1. No escuchar música. Jamás subestimes el poder de tu música favorita. Arma una lista de reproducción con las canciones que más te gusten y verás cómo la serotonina hará maravillas.

Cuéntanos, ¿cuál es tu rutina matutina? Compártenos más ideas para iniciar el día con el pie derecho.

Te recomendamos estas recetas para tener una excelente mañana todos los días:  
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Nuestros pies son una parte del cuerpo muy fuerte, nos permiten andar, pararnos y hacer mil cosas más, desde bailar, hasta dar brinquitos de alegría, así que ponerles un poco de atención y tratarlos con ingredientes naturales es una buena manera de agradecerles por tanto.Aunque son una parte primordial para nuestro día a día, es posible que no les pongamos la atención suficiente y muchas veces, nuestros talones están agrietados, tenemos dolor en los pies o piel vieja y seca que ninguna cantidad de humectante podría reparar.Si quieres probar con formas sencillas y caseras, estos exfoliantes con ingredientes naturales le darán a tus pies todo lo que necesitan.Exfoliantes caseros para los pies con ingredientes naturalesExfoliar tu piel con regularidad puede ayudar a que se hidrate mejor y puedes hacer tu propia versión ecológica en casa con ingredientes sencillos y naturales, como los que te dejamos a continuación.Exfoliante con lecheEste exfoliante es un tratamiento completo para hidratar tus pies y deshacerte de las partes ásperas, así que necesitarás una piedra pómez y una muy buena crema humectante. 1 taza de leche5 tazas de agua tibia4 cucharadas de azúcar o sal1/2 taza de aceite de bebéMezcla la leche con el agua tibia en un recipiente grande y remoja tus pies de 5 a 10 minutos.En un bowl, mezcla el aceite de bebé con el azúcar o la sal hasta formar una pasta espesa y aplicala en tus pies con un masaje de movimientos circulares. Después puedes usar la piedra pómez en los talones, si lo deseas. Enjuaga y seca tus pies con una toalla y palmaditas suaves.Por último, aplica una crema hidratante espesa o vaselina en la planta de los pies, coloca unos calcetines gruesos y cómodos, y descanse con los pies en alto durante varias horas o duerme con los calcetines puestos.Exfoliante de café rico en antioxidantesEl café contiene muchos antioxidantes que no sólo puedes beberte, así que prepara este exfoliante para aprovecharlos en tu piel.1/2 taza de café molido1/4 taza de azúcar morena1/2 taza de aceite de coco1 cucharadita de extracto de vainilla realCalienta el aceite de coco hasta que esté en forma líquida.Mezcle el café con el aceite de coco y el extracto de vainilla.Una vez que la mezcla se haya enfriado, agregar el azúcar morena, de esta manera evitarás que se derrita.Masajea tus pies con la mezcla y después enjuague o retira con un paño. Si limpias tus pies con un paño, los residuos de aceite de coco que quedan en la piel seguirán funcionando.
Las vitaminas C y D han sido las estrellas en estos años de pandemia, cuando todos hemos buscado la forma de resguardarnos de la manera más natural posible del COVID-19. Pero ¿cómo funcionan y en qué alimentos podemos encontrar vitaminas para fortalecernos contra el coronavirus?La vitamina C es un antioxidante del cual podríamos decir que desde siempre ha sido promovido como un benefactor en la función inmunológica saludable, mientras que la vitamina D saltó a la fama en años recientes, con sus posibles efectos positivos sobre la función inmunológica.Lo que la ciencia ha podido investigar hasta el momento respecto del consumo de vitaminas como suplemento y el nuevo COVID-19 es que existe la posibilidad de que los suplementos puedan ser efectivos. Por ejemplo, algunos estudios observacionales vinculan los niveles más bajos de vitaminas en la sangre con un mayor riesgo de dar positivo por el virus que causa el COVID-19, sin embargo, estudios como estos no pueden probar que la vitamina D proteja a las personas contra las infecciones.De acuerdo con información del sitio de la Universidad de Harvard, un estudio de 2021 sobre zinc y vitamina C tampoco demostró beneficios para las personas con COVID-19 leve. En este estudio, las personas cuyos síntomas no requirieron hospitalización fueron asignadas al azar para recibir sólo vitamina C, 8.000 mg/día, o sólo zinc, 50 mg/día, o ambos suplementos en las dosis anteriores o ninguno de ellos.A pesar de las dudas sobre el beneficio general de estos suplementos, muchos médicos comenzaron a recetarlos de forma rutinaria en los primeros días de la pandemia de COVID-19, probablemente por la falta de conocimiento sobre cómo tratar esta nueva infección y el historial de seguridad que tienen los suplementos de estas vitaminas.Mientras que las personas con deficiencias nutricionales sí deben recibir suplementos y las deficiencias de zinc o vitamina D son comunes y pueden contribuir a una función inmunológica deficiente, lo mejor siempre será poder adquirirlos de una dieta nutritiva y adecuada para cada persona. A continuación, te contamos más sobre las vitaminas C y D, además de en qué alimentos encontrarlas.La vitamina C, o ácido ascórbico, es una vitamina soluble en agua, un antioxidante y eliminador de radicales libres que tiene propiedades antiinflamatorias, influye en la inmunidad celular y la integridad vascular, y sirve como cofactor en la generación de sustancias que incluyen la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina.Cuando una persona se encuentra en un estado de estrés oxidativo, como cuando está atravesando alguna enfermedad que cause incluidas infecciones graves y sepsis, por ejemplo el COVID-19, puede que requiera más vitamina C, pero aún se está estudiando el papel potencial de altas dosis para mejorar la inflamación y la lesión vascular en pacientes con este tipo de coronavirus.Las frutas y verduras son las mejores fuentes de vitamina C, en especial las frutas cítricas, los tomates, el jugo de tomate y las papas. Otras buenas fuentes de alimentos con vitamina C incluyen:pimientos rojos y verdeskiwibrócolifresascoles de Bruselasmelón Muchas de las mejores fuentes alimenticias de vitamina C, como frutas y verduras, generalmente se consumen crudas. Consumir cinco raciones variadas de frutas y verduras al día puede aportar más de 200 mg de vitamina C.Por otro lado, la vitamina D es un nutriente importante que el cuerpo necesita para construir y mantener los huesos fuertes, entre otros beneficios. La fuente principal de esta vitamina es la luz solar, pues la piel absorbe los rayos ultravioletas del sol y los convierte en vitamina D.Sin embargo, muchas personas no obtienen la suficiente y esto ocurre especialmente si eres mayor, no comes alimentos saludables o tienes un tono de piel más oscuro. Si bien la vitamina D estimula el sistema inmunológico y alivia la inflamación, los expertos señalan que se necesita más investigación sobre sus propiedades antivirales.Aunque hay varios estudios sobre la relación entre la vitamina D y el COVID-19 que señalan que los niveles bajos de ella sí pueden aumentar la probabilidad de dar positivo, otros sugieren que los niveles más altos de vitamina D no reducen el riesgo de infección viral, hospitalización o gravedad de la COVID-19. La mejor forma de adquirir vitamina D es más luz solar, de 15 a 20 minutos tres días a la semana, y alimentos como:Pescado azul (como el salmón o las sardinas)carne rojaYemas de huevoAlimentos con vitamina D añadida, como la leche
La medicina es y está en uno. En la sanación energética actual, el camino es enseñar al paciente a sanarse a sí mismo, a encontrar medicina en lo que se escucha, en lo que se ve, se come y se decreta. Las tradiciones chinas milenarias afirman que es porque hay energía detrás de todo. Por eso, para ellos, el equilibrio significa salud y bienestar. Se habla mucho del Ayurveda indio como vía filosófica para curarse a través de la alimentación, pero como cultura madre, la china tiene mucho que aportar a la conversación. Regida por la filosofía tao, se explica que el cuerpo es unidad y no un compendio de partes autónomas, como se le aborda en la medicina occidental. Adicionalmente se dice que la teoría del ying y yang es intrínseca a la vida en general: está presente en los movimientos de la tierra, en las personas, en los alimentos.Bajo esa perspectiva todo tiene dos fuerzas: la positiva y negativa, el día y la noche, la luz y la sombra. A cada ying le corresponde un yang. Ni mucho, ni poco. Sólo el que equilibre. En una charla con el doctor del Instituto de Medicina China Osiris Triana, hace mención del columpio –un invento chino– como el mejor ejemplo de la sabiduría milenaria de aquel país: si te impulsas demasiado, saldrás volando. Con la inercia correcta, el juego es un disfrute. “La filosofía del yin yang surge de la observación de la naturaleza porque se considera que es el primer y el mejor maestro del hombre. Los antiguos comenzaron a entender que había ciclos en la naturaleza y que todos contaban con movimientos opuestos”, me explica Osiris.No todos necesitamos el mismo alimento. Hay que seleccionar la comida de acuerdo con la época del año, al clima particular del día, al estado de salud. “Nuestros órganos y sus afecciones o salud marcan el flujo de alimentos que necesitamos”, confirma Osiris. Como el tema es súper complejo, también hablé con José Adalberto Marín Ortiz, acupunturista y profesor de técnicas como Chi Kung y Kung Fu, quien asegura que no es casualidad que los chinos luzcan tan vigorosos y jóvenes a diferencia de los europeos, que desayunan pan y mermelada. Los chinos desayunan temprano, al alba, dice. Desayunan proteína y semillas que aumenten su energía vital.En la medicina china, el frío o el calor de las cosas y personas marca el paso: “los doctores se basan sobre todo en las manifestaciones de la naturaleza de la persona, incluso cuando tienen alguna enfermedad, se estudia la naturaleza de la enfermedad con la finalidad de regular la temperatura”, me confirma Adalberto. Adicionalmente me explica que en cada momento del día el cuerpo pide equilibrar la temperatura con los alimentos correctos. En la mañana, que hace frío, pide algo caliente; a medio día, algo que refresque, mientras que para la noche, lo mejor es elegir un guiso caliente y bajo en calorías. Osiris me cuenta que hay que observar las fluctuaciones de energía, de frío a calor, a lo largo del año: cuando la energía empieza a crecer es en la primavera; llega a su punto máximo en el verano. Cuando empieza a haber un retroceso en la energía Yang o energía de calor, comienza el otoño y, finalmente, cuando retrocede a su punto mínimo es el invierno. Esto determina el tipo de alimentos que necesitamos. La alimentación en la medicina tradicional china también observa la filosofía de los cinco elementos, en la que a cada estación le corresponde un elemento de la naturaleza: a la primavera le corresponde el elemento madera; al verano, el elemento fuego; al otoño, el metal, mientras que el invierno es el agua. A cada elemento le corresponde un órgano del cuerpo y un sabor frío o caliente que lo potencia. Por ejemplo, al elemento agua corresponde el riñón, por lo que hay que elegir alimentos que nutran y fortalezcan al riñón como el cordero o el frijol negro. Osiris lo explica así: al invierno le corresponde el elemento de agua que es un elemento ying, con una tendencia descendente fría, por lo que hay que balancear con alimentos de energía caliente. Asimismo, cada órgano tiene otra parte del cuerpo que lo fortalece o debilita. El órgano que potencia el riñón son los pulmones y su sabor es el picante, por lo que hay que consumir alimentos de esta naturaleza como cebolla, el jengibre o el ajo. “Poquito picante, porque si vamos al exceso, como en ejemplo del columpio, el movimiento va a ser demasiado fuerte y tendremos un desequilibrio”, concluye Osiris. Adalberto me indica que el hígado normalmente se congestiona o se “calienta” por estrés o por ira, por lo que personas con aflicciones en dicho órgano deben consumir alimentos amargos que lo refresquen. Los sabores dulces debilitan el vaso o sistema digestivo, en enfermedad habría que limitarlos, mientras que una persona con problemas de corazón debería evitar alimentos ácidos. Adicionalmente recomienda consumir alimentos lo más frescos posibles y masticar hasta lograr papillas, antes de engullir. Osiris, por su parte recomienda revisar qué es lo que requiere el cuerpo en cada momento del día y no guiarse por los antojos. En ello radica un amor real a nuestro cuerpo. El tema es recordar que la enfermedad es un desequilibrio de energía y que la recuperación de la salud está íntimamente relacionada con la armonización de aquello que entra al cuerpo: comida, pensamientos, estímulos y emociones.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD