10 cosas que NO pueden faltar en tu botiquín de Primeros Auxilios
Tips y Consejos

10 cosas que NO pueden faltar en tu botiquín de Primeros Auxilios

Por Kiwilimón - Febrero 2018
  ¡¡Típico!! Tienes una comida en tu casa para celebrar un cumpleaños y alguien tiene un accidente, no muy grave, pero que necesita atención y te acuerdas que no tienes ni una gasita en algún cajón ni mucho menos un botiquín. Y pues sí, aunque ojalá los botiquines de primeros auxilios nunca fueran necesarios, siempre es bueno tener uno a la mano. Hay varios tipos de botiquines, desde unos MUY básicos que venden armados que solo traen algodón y una aspirina, hasta unos con medicamentos de uso hospitalario que parecen más aptos para una sala de urgencias que una casa. En sí, puedes hacer tu botiquín muy básico o súper completo, sólo ten en cuenta que la función principal de un botiquín básico es tener todo lo necesario para curar heridas pequeñas, así como uno que otro dolor común, pero no son para tener una farmacia completa adentro. De todas las cosas que puedes incluir, asegúrate de que los siguientes 10 artículos, no falten:
  1. Gel anti-bacterial: Siempre será mejor lavarse las manos con agua y jabón antes de cualquier curación, pero éste es en caso de que no se pueda.
  2. Guantes estériles: son en caso de que se limpie sangre, no se debe estar en contacto directo con ella.
  3. Jabón neutro: lo ideal sería que fuera quirúrgico, pero jabón líquido neutro sirve muy bien para lavar heridas.
  4. Algodón estéril y alcohol: para limpiar la piel, en heridas abiertas el alcohol arde al igual que el Merthiolate, por lo que otro antiséptico como Microdacyn pudiera ser más cómodo en estos casos.
  5. Hisopos y Gasas estériles: Se pueden usar para limpiar una herida. Y las gasas también se usan para cubrirla después de limpiarla.
  6. Cinta adhesiva: ésta pega muy bien las gasas sobre la piel.
  7. Vendas: hay de distintos tamaños, pero yo recomendaría una de 5 cm. para un botiquín, para cubrir una herida o inmovilizar, pero si necesitas inmovilizar una pierna… mejor ve a un hospital.
  8. Tijeras y pinzas: las tijeras deben de estar limpias y no se deben usar para ninguna otra cosa, es decir no pueden ser las de la cocina… ya que son para cortar el material del botiquín que está estéril. Las pinzas de depilar son para sacar astillas o algo pequeño de la piel, igual no se debe de usar para otra cosa. Ambas se deben desinfectar cada vez que se usen.
  9. Termómetro: puedes poner uno electrónico o de mercurio, pero acuérdate que el último hay que saberlo leer. Siempre límpialos con alcohol antes y después de usarlos.
  10. Medicamentos: para un botiquín básico, no se requieren tanto, pero aquí va una mini lista:
  • Ácido acetil salicílico, paracetamol e ibuprofeno: fiebre y dolor
  • Antiácido en tabletas: por algún malestar del estómago
  • Crema antibiótica: para poner en heridas pequeñas después de curarlas.
  • Ungüento de esteroide: Ayudan a quitar la comezón e inflamación en caso de piquetes por algún insecto.
Siempre es importante revisar las fechas de caducidad de los botiquines para cambiar las medicinas y materiales que ya no sirvan y sustituirlas por nuevas y todo lo que uses no olvides desinfectarlo o reponerlo. Es importante tener el botiquín completo porque nunca sabes cuándo podría ocurrir un accidente. No olvides incluir una tarjetita donde aparezcan los teléfonos actualizados de emergencia de la ciudad en donde vives: ambulancia, bomberos, policía, etc. Ya que éstos siempre pueden ser útiles en una emergencia. Aquí está el link a uno de mis videos en donde explico cómo armar un botiquín más a detalle:

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Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
¡Estrenamos recetario exclusivo en KiwiPro con Mikel Alonso! Conoce más de la historia de este increíble cocinero. Francés de nacimiento, español de origen, vasco de corazón y mexicano fortuito, Mikel Alonso es uno de los chefs más reconocidos a nivel internacional. Su filosofía se resume en un concepto básico: “Para ser buen cocinero, hay que empezar por ser una buena persona”, que adquirió en su paso por la Escuela de Cocina de Luis Irizar, en San Sebastián, España. Aquí aprendió a querer y respetar el producto, a mimar la técnica para que estuviera a las órdenes del producto y a honrar y proteger el oficio de ser cocinero. Esta filosofía lo ha acompañado en cada proyecto gastronómico que ha desarrollado como el restaurante Biko, considerado de los mejores restaurantes del mundo por la lista británica The S.Pellegrino World's 50 Best Restaurants; el restaurante Lur, desde el 2017, con un concepto de cocina tradicional vasca; KOMA, de cocina vasco francesa contemporánea, desde el 2018; Tartel Bar y “Cocina de Autor” (galardonado con los 5 diamantes de la AAA), dentro del Hotel Grand Velas All Suites & Spa Resort, de la Riviera Maya, del que es chef asesor. Mikel, además es chef docente de diversas instituciones gastronómicas en México, ha participado en programas gastronómicos en televisión y en un sinfín de cursos, festivales, talleres y cursos en la República Mexicana. Participa activamente en programas de apoyo social, colabora con marcas internacionales y mexicanas como embajador y le ha cocinado a personalidades como presidentes, los reyes de España, Gabriel García Marqués, Joaquín Sabina, entre otros.¡Suscríbete a KiwiPro y explora los secretos gastronómicos de Mikel Alonso, uno de los chef más Pro de México! 
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