10 Hábitos que podrían causarte celulitis
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10 Hábitos que podrían causarte celulitis

Por Kiwilimón - April 2019
¿La celulitis de tus piernas no te deja andar a gusto en tu traje de baño? ¡No te preocupes! Existen muchos remedios que pueden ayudarte a librarte de la piel de naranja, pero antes de que pongas manos a la obra debes saber qué es exactamente la celulitis y cuáles son las razones por las que aparece.

La celulitis es la acumulación de grasa en forma de cavidades justo debajo de la superficie de la piel. Suele presentarse más frecuentemente en las zonas de los muslos, caderas y glúteos, pero también hay ocasiones en las que puede haber celulitis en la zona abdominal y los brazos.

Las causas de la celulitis son muchas. Factores genéticos, cambios hormonales y el uso de ciertos medicamentos pueden propiciar la aparición de la piel de naranja. Pero, eso no es todo. Hay algunos hábitos que, aunque parezcan irrelevantes para el cuidado de tu piel, pueden estar causándote celulitis.

Estas son las causas más comúnes por las que sale celulitis:  

Permanecer en la misma posición mucho tiempo
El estar de pie o sentada por largos periodos afecta la circulación en las piernas. Esto, además de provocarte várices, puede propiciar la aparición de la celulitis. Procura cambiar de postura constantemente y caminar todos los días.

Llevar una mala alimentación
Los alimentos procesados y el azúcar refinado hacen que sea más difícil que el cuerpo elimine las toxinas. Entonces, si comes muchos alimentos chatarra las toxinas comienzan a acumularse y surge la piel de naranja.

No tomar suficiente agua
Nuestro cuerpo está mayoritariamente compuesto por agua, así que cuando no bebemos suficiente agua (por lo menos dos litros al día), la piel se debilita y las células adiposas no se metabolizan correctamente.

Usar ropa muy ajustada
Los pantalones muy apretados impiden que la sangre circule bien por las piernas, con lo cual los muslos, las caderas y los glúteos no reciben suficiente oxígeno. Esto provoca que se acumulen toxinas y salga celulitis.

Fumar y beber alcohol en exceso
Las personas que fuman tienen más probabilidades de desarrollar celulitis, y esto se debe a la falta de oxigenación y a las toxinas que entran al organismo a través del humo del tabaco. Y el alcohol tiene un efecto similar. Su consumo excesivo aumenta la presencia de ácidos grasos y toxinas, dando como resultado una piel menos lisa.

Tener un estilo de vida sedentario
La falta de actividad física también influye en la apariencia de la piel. Si nunca haces nada de ejercicio, es más probable que tarde o temprano tengas piel de naranja o que se agrave su aspecto si ya la tienes.

Hacer dietas muy estrictas
Los regímenes alimenticios que se enfocan en perder mucho peso en poco tiempo muchas veces hacen que el propio organismo se alimente del músculo y almacene más grasa. Por lo cual provocan la formación de celulitis.

Comer mucha sal
La sal tiene muchos beneficios para la salud, pero cuando se consume en exceso puede provocar daños en el organismo. Uno de los principales efectos negativos que tiene es la deshidratación, lo que provoca celulitis.

Beber demasiado café
Aunque es cierto que los productos a base de cafeína o las exfoliaciones con café pueden ayudar a mejorar la apariencia de la piel, beber mucho café hace que se acumulen toxinas debajo de la piel, así que mide tu consumo diario.

Tener altos niveles de estrés
Estar constantemente bajo situaciones de mucha presión hace que el cuerpo genere más cortisol. Esta hormona, además de prepararnos para enfrentar momentos estresantes, hace que aumenten los depósitos de grasa en el cuerpo.

Combate la celulitis con estas recetas:

Wrap cremoso de pechuga de pavo y queso

Aguacates rellenos de cóctel de camarón

Enchiladas de Nopales bajas en carbohidratos

Sopa de Pasta con pollo
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La pasta es uno de los platillos favoritos de muchos porque es sencilla y tiene muchas combinaciones. Su preparación puede tomarte sólo 30 minutos, aunque si se trata de una pasta clásica, como de la que hoy te vamos a contar, tal vez necesites buscar cómo se hace el espagueti a la boloñesa.El espagueti a la boloñesa es en realidad un derivado del ragù, una salsa italiana a base de carne, y la característica del ragù a la boloñesa es que lleva tomate y se prepara con pastas gruesas, como tallarines, tortellini o ñoquis, y nunca con espaguetis, pues las pastas gruesas sostienen mejor la carne.El ragù alla bolognese, o salsa boloñesa, es solo una de las muchas formas en que se puede preparar una salsa de carne, llamada ragù, en Italia, es decir, este es un término general que se utiliza para indicar cualquier salsa de carne cocinada a fuego lento durante muchas horas. Cada ragù se compone de numerosos ingredientes, que varían según cada región, de ahí que “alla Bolognese” signifique que pertenece al estilo de la ciudad de Bolonia.Historia, ingredientes y receta italianaSegún Livio Cerini, uno de los más grandes escritores de libros de cocina italianos del siglo XX, la base de este apetitoso estilo de preparar salsas con carne se la debemos a los romanos, sin embargo, el término ragù viene de la palabra francesa ragôuter, un verbo que puede traducirse en como “agregar sabor a algo”. El ragú deriva del periodo de la invasión romana, pues los galos reelaboraron la receta romana, transformándola en el ragú, muy similar a las salsas que conocemos hoy.Inicialmente, las salsas ragú eran una especie de guiso que se comía como plato principal, pero luego comenzaron a comerse untadas sobre pan tostado, y todos estos primeros platos de ragú se hicieron sin tomates, ya que los tomates no llegaron a Europa hasta el siglo XVI, por supuesto, desde el Nuevo Mundo y gracias a Hernán Cortés y los conquistadores.Se cree que el nacimiento de la receta original de Ragù alla Bolognese se remonta a finales del siglo XVIII, cuando Alberto Alvisi, el chef del Cardial de Imola, cocinó la primera auténtica salsa de carne a base de tomate, que se sirvió con un plato de pasta de macarrones.A principios del siglo XIX, las recetas de ragú a base de tomate comienzan a aparecer en algunos libros de cocina de la región de Emilia-Romagna. En esta época era un plato que, por lo general, estaba reservado para fiestas u ocasiones especiales.Fue hasta 1982 que la receta oficial fue registrada por Academia Italiana de Cocina en la Cámara de Comercio de Bolonia. En ella se encuentran el tocino y la leche entre los ingredientes habituales. Pero ya sea que ahora le pongas leche a tu boloñesa o no, sin tomates, nos referiríamos a estas salsas simplemente como ragú. Así que los tomates son uno de los ingredientes característicos del espagueti a la boloñesa.En la actualidad, existen muchas formas de hacer espagueti a la boloñesa, por ejemplo, vegano o en presentación de lasaña, ¿cuál es tu favorito?
La grenetina es una proteína y quizá no lo sabías, pero puede ser beneficiosa para tu cabello. Sí, de hecho, la grenetina ya se usa en muchos cosméticos, incluidos los productos para el cuidado del cabello.Uno de los beneficios de preparar tu propia mascarilla de grenetina para el pelo es que esta realmente se adhiere al cabello, lo fortalece y lo deja muy brillante. Además de que son fórmulas totalmente naturales y así sabes exactamente lo que te estás poniendo en el cabello.Esta receta de mascarilla capilar de grenetina dejará tu cabello brillante y fuerte, y si estás siguiendo el método curly, te será muy útil.Mascarilla para el cabello con 1 sobre de grenetinaEsta es una mascarilla capilar de grenetina es súper simple y si tienes el pelo extra largo o muy grueso, puedes duplicar esta receta, para que sea suficiente.Ingredientes2 cucharadas de grenetina en polvo (o un sobre)2 cucharadas de agua2 cucharadas de acondicionador para el cabello (omite si tienes el cabello graso)Calienta el agua en el microondas y luego mezcla con la grenetina. Déjala reposar durante 15 minutos y entonces incorpora el acondicionador. La mezcla debe quedar como un gel espeso.Para aplicar, peina el gel en el cabello húmedo desde la raíz hasta las puntas (no es necesario lavarte el cabello con champú antes, pues lo harás al final). Agrega más agua si la pasta quedó demasiado espesa.Envuelve tu cabello en plástico y luego en una toalla y deja secar durante 30 a 40 minutos. Enjuaga en la regadera y lava con tu champú.
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
La gastronomía colombiana es uno de los tesoros más grandes de Latinoamérica y es que nadie puede resistirse a las tradicionales arepas, sancocho, empanadas y todas esas delicias hechas con maíz o arroz. Por eso, en esta ocasión te mostramos algunos platos típicos de Colombia que no podrás resistir. Arepas Al igual que en Venezuela, las arepas son un platillo muy común en tierras colombianas. Las arepas son unas tortitas hechas con harina de maíz y cocinadas a la parrilla; pueden prepararse muy sencillas, desde sólo un poco de mantequilla hasta de carne con queso y más ingredientes. En Cartagena destacan las arepas de huevo, ¿a ti de qué se te antojan? Ajiaco Si de sopas se trata, no podrás resistir el tradicional ajiaco, la cual se prepara con pollo desmenuzado, diferentes tipos de papas, maíz y guasca. No te dejes llevar por su esencia de sopa, ya que más que una entrada principal, el ajiaco cuenta como un platillo completo. Picada Otra joya de la gastronomía colombiana es la picada, un exquisito plato con diferentes cortes de carne que se acompaña con papas, elotes, patacones, aguacate y las siempre presentes arepas. Generalmente se come en reuniones para disfrutar con los amigos. Pargo frito y arroz de coco El pargo frito se trata de un tipo de pescado que se cocina frito, con plátanos machos cortados en rodajas, aplastados y fritos, además de un delicioso arroz dulzón con coco, un clásico de las costas colombianas. Arroz atollado El arroz atollado es un plato delicioso hecho de arroz con pollo, carne de cerdo y res, acompañado de cebolla, papa y pimientos. Es un plato tradicional colombiano que simplemente no te puedes perder. Patarasca La patarasca es un platillo típico del sureste de Colombia, cerca del Amazonas y se trata de un pescado sazonado con azafrán criollo, envuelto en hoja de plátano y cocinado a las brasas. ¡Un verdadero manjar! Sobrebarriga santandereana La sobrebarriga es un corte de carne del lateral del estómago de la res que se hornea con jitomate, ajo y diversos condimentos y se acompaña con papa y yuca, una especie de camote muy rico. Este plato es tradicional de Satander, departamento andinos al nororiente de Colombia. ¿Qué platillo tradicional de Colombia se te antoja más?
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