3 consejos para aromatizar tus sábanas y cobijas por más tiempo
Tips y Consejos

3 consejos para aromatizar tus sábanas y cobijas por más tiempo

Por Adriana Sánchez - Mayo 2021
Si no sabes cómo hacer que huelan rico las sábanas, estos consejos te serán de gran ayuda pues no hay nada más reconfortante que echarte en la cama y ser cobijado por ese característico aroma a limpio y fresco. Muchas veces es imposible lograr que el aroma a recién lavado dure más que un par de días, por eso te enseñamos estos sencillos trucos para aromatizar sus sábanas y cobijas por mucho más tiempo.

Lava tus blancos constantemente

No te esperes a que las sábanas y cobijas se ensucien por alguna razón externa y crea el hábito de lavarlas cada 2 semanas. Esto te ayudará a evitar que se impregnen de olores desagradables y será mucho más fácil que guarden el aroma a limpio.



Remoja con suavizante

Después de lavar tus sábanas y cobijas, atrévete a remojarlas durante 15 o 20 minutos con suavizante. Si las metes a la secadora, añade un par de hojas de aromatizante para obtener un olor intenso y duradero; si por el contrario, las secas al sol, asegúrate de no dejarlas más del tiempo suficiente, de lo contrario, el sol evapora los químicos del perfume y los deja sin olor.

Rocía aromatizante casero

Si estos trucos no son suficientes, puedes hacer un aromatizante casero mezclando 3 tapas de suavizante en un litro y medio de agua, con 3 cucharaditas de bicarbonato. Coloca la mezcla en un atomizador y rocía tus sábanas y cobijas con él y deja que se impregne el olor. Cuando te acuestes en la noche, sentirás la diferencia.

¿Listo para aplicar estos consejos que dejarán oliendo tus sábanas y cobijas limpio y fresco por más tiempo?
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Calificaciones (8)
Luz Marina Garay
14/06/2021 08:54:28
Excelente consejos,gracias
Candy López
14/06/2021 06:48:16
Me encantó, lo pondré en práctica
Salazar Munguia
13/06/2021 23:27:28
Muy buenos consejos
Maia Sanchez Vanegas
13/06/2021 20:33:57
Muy buenos consejos
Adela Ruiz
10/06/2021 11:20:17
Muy buen consejo.
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Contrario a lo que Mafalda pensaría, no hay corazón que permanezca frío con un buen tazón de caldo caliente. Mientras que el cuerpo se alimenta con el líquido traslúcido y perfumado lleno de nutrientes, el alma se reconforta. Tal vez por eso haya un libro que se llama Caldo de pollo para el alma y que, a decir verdad, no he leído. Lo que sí he hecho es comer caldos de pollo y sentirme bien después de hacerlo. Los he comido enferma de la panza, del corazón; con un nudo en la garganta o con tos; antes y después de las fiestas; en tardes frías y al calor de la casa de mi abuela. Quizás, en el séptimo día, Dios nos dio los caldos para reposar con ellos, pero sin duda los humanos fuimos quienes perfeccionamos esta receta milenaria. Hay infinidad de formas de hacerlo. Están los que se preparan con huesos de res o tuétano para darle sabor. A mí me gusta prepararlo sencillo, con muslos, pechugas y piernas, pero en cocción lenta. A la olla aviento un trozo de cebolla, unos ajos, tres trozos de apio, poro, una zanahoria. Nunca olvido el bouquet garni que te enseñan a hacer en la escuela de cocina –laurel, salvia, mejorana, orégano y romero, amarrados con hilo blanco para que el pollo no se ponga azul, como en Bridget Jones–. El pollo va adentro con piel, con todo, porque otorga textura y profundidad. Luego a quitar la espuma con una espumadera. Cuando no hay padecimientos nada mejor que los caldos de pollo que pican, los que tienen arroz y garbanzos. Al ruedo hay que llegar con tortillas calientes, más calientes que el caldo mismo. A algunos hay que ponerles x gotas de limón por y gotas de salsa, que van en proporción al amor que se le imprimió al cocinarlo (menos sabor, más gotas). Se experimenta gratitud cuando en el caldo hay un chile chipotle al fondo: provoca a partirlo con la cuchara, aunque los labios se pongan floreados. ¿Lo malo? Cuando en el caldo hay pellejos flotantes. ¿Lo bueno? Cuando el brebaje es prístino, casi cristalino, sin burbujas de grasa, pero con aromas que acarician. El romance del caldo va más allá de la vista. Es, además, sus múltiples beneficios. Según lo que me cuenta Gina Rangel, nutrióloga de Te Cuida, el caldo de pollo posee carbohidratos saludables, grasas buenas y proteínas, por lo que es un plato completo y con todos los nutrientes de una comida integral. Tiene aminoácidos con propiedades antiinflamatorias y que ayudan a prevenir el insomnio. Gracias a su gran cantidad de electrolitos, un tazón de sopa rehidrata inmediatamente. ¡Adiós cerveza del día siguiente! Para que el caldo sea súper nutritivo, Gina recomienda que contenga la mayor cantidad de vegetales posibles, que se prepare con ajo, cebolla, sal de mar y con pollo de libre pastoreo o de alimentación orgánica. “De esta manera estamos garantizando que vamos a tener vitaminas, minerales y los tres macronutrientes incluidos en el caldo”. Lo ideal es que se someta a una cocción lenta de ocho horas, pero eso sí: hay que agregar los vegetales que acompañarán la sopa solo media hora antes de la culminación para no sobre cocinarlos. A Yamilette González, coordinadora de chefs de kiwilimón, le gusta agregar huacal, hígado, molleja, alitas y la carne con más sustancia. Adicionalmente, recomienda no lavar el pollo y cocinarlo a fuego medio bajo, de 2 a 3 horas. Si el fuego es alto, las impurezas se rompen y el caldo se contamina. “Las hierbas de olor varían mucho. Hay personas que prefieren el cilantro. Mi abuelita, por ejemplo, le agregaba hierbabuena: le daba un toque súper fresco y rico. Así, si estabas malito de la panza, te caía mejor”, me relató.  Hay que incluir los huesos en la preparación pues en ellos está la magia: su gelatina es efectiva para el crecimiento del pelo y las uñas, así como para la reducción del dolor en las articulaciones.El caldo es un apacho a todas luces. Gina piensa que “a través de un plato de caldo calientito lleno de nutrientes, le das a las personas un momento de paz, de estar en el aquí y en el ahora, reconfortar en cuerpo y alma, es por eso que, cuando una persona enferma lo primero que pensamos es regalarles un caldo de pollo para que se sientan mejor”. En salud o enfermedad, hay que tomarse el tiempo de disfrutar cuando una casa huele a caldo de pollo, cuando la tapa de la olla tintineante devela que algo rico espera en el tiempo. Su vapor y su sabor tienen el súperpoder de cambiar el sustantivo “casa” por el de “hogar”. ¿Lo preparamos?
“Todo cura y todo sana”, asegura una canción de tradición. La Tierra entera es medicina: crece entre las milpas, se abre camino en la inmensidad de las fuentes acuíferas, sopla en el cálido aire de los desiertos, descansa en la profundidad de los llanos y las cuevas. En plantas y árboles, el alimento se llama sol. De él y del intrincado proceso de fotosíntesis es que sus beneficios se van tejiendo entre las hojas, raíces, tallos o cortezas.El primer registro de la flora medicinal mexicana, el códice De la Cruz-Badiano, data de 1522. El compendio detallaba el uso medicinal que los indígenas daban a las hierbas, su saber transmitido ancestralmente y luego aplicado a su labor como curanderos. La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) asegura que de las 4 mil especies de plantas de las que se tiene registro en el territorio nacional, al menos 3 mil podrían tener efectos medicinales. No queda duda que son ellas quienes, previo a la medicina occidental, sanaron y salvaron a los nuestros. La abuela de tradición tolteca y autora del libro Soy mujer medicina, Eva Cecilia Solís Arroyo, me explicó en entrevista que una de las curaciones prehispánicas más importantes ha sido temazcal –un ritual ceremonial en el que piedras calientes son rociadas con agua y adicionadas con hierbas medicinales–. Gracias a él, nuestros ancestros permanecían sanos. Aunque lo pareciera, la medicina tradicional no está en el olvido. Culturas madre como la china y la india han incluido los saberes de la herbolaria en los planes de salud gubernamentales extendidos entre la población. Según comenta la abuela, en México los pueblos indígenas originarios siguen combinando la medicina tradicional en conjunto con la alópata. “El mundo vegetal está a nuestro servicio, es por esto que podemos darle una intención de sanación a cada planta”, asegura. Además, nos explica que, así como en el Ayurveda, cada planta posee un espíritu con una vibración o fuerza particular: la ardiente y la sutil, la masculina y la femenina. “Las primeras son plantas de vibración fuerte. Las ocupamos en los círculos de protección, purificaciones, limpias energéticas, etcétera… Las femeninas son las que se utilizan para atraer la belleza, las que ocupamos en las cremas para el rejuvenecimiento, para sanar”, concluye la abuela. Para extraer la esencia de la planta se realizan técnicas específicas como las vaporizaciones, infusiones, destilados y cocimientos con los que se crean tés, ungüentos, aguas de uso, emplastes, fomentos, macerados, lavados y baños, tinturas y cataplasmas. Sin embargo, con tan sólo incluirlas crudas o cocidas en los alimentos de todos los días, nos brindan todos sus beneficios. Los ingredientes mexicanos favoritos de la abuela medicinaEn la botica del hogar no deben faltar las gotitas de miel melipona, provenientes de una abeja sin aguijón, fundamentales para las civilizaciones mayas. Chamanes y curanderos de todas las épocas la han ocupado como expectorante, cicatrizante, antiséptico natural y contra enfermedades de los ojos y oídos. El momo u hoja santa, por su parte, constituye el aroma y el sabor de un sinfín de guisos en el suroeste del país. El nombre místico de esta planta no es casualidad: es el resultado de su gran poder sanador. Ha sido ampliamente usado como digestivo, pues ayuda al correcto funcionamiento intestinal y disminuye el dolor abdominal; disminuye la fiebre, alivia el insomnio y relaja los nervios.El muicle, que crece en los trópicos mexicanos, es efectivo para limpiar la sangre, desintoxicar el cuerpo. Para los mixes zapotecos y totonacos cura el empacho y, en recientes investigaciones, se ha comprobado su poder antidepresivo. La corteza de cuachalalate, nativa del sur nacional, se hierve en agua para tratar el cáncer, prevenir el linfoma, ayudar en problemas gástricos y de matriz, así como desinflamar el organismo. La chaya, también de origen mexicano, se usa para tratar la diabetes, para reducir peso y para prevenir la descalcificación en niños y adultos.Para la abuela, el epazote no falta en su olla de cocción por su sabor y sus propiedades antibióticas, bactericidas e insecticidas. “Hay que tomarlo cuando existe vomito, inflamación, comezón e incluso para ayudar a expulsar la placenta después de concebir”.Aunque no son mexicanas, la abuela asegura que las buganvilias son un gran expectorante para la broquitis, por lo que las incluye en sus temazcales y hasta crudas, en las ensaladas. El ajo es otro de sus favoritos porque “es desinfectante, desparasitante y diurético”, mientras que al laurel lo prepara en tés para promover el apetito en los niños. “Tenemos que ser conscientes de que el reino vegetal es un ser vivo. Hay que volver a conectarnos con los alimentos y las plantas que utilizamos al cocinar. Al estar vivos reciben la intención y la energía que nosotros les pongamos. La invitación es a reconectar con lo que nos alimenta, a hacer de la comida nuestra medicina”, finaliza la abuela Eva.
Durante la época navideña, es común que las familias mexicanas disfruten de bebidas calientes como el ponche de frutas, chocolate caliente y rompope. Cabe mencionar que esta bebida es muy tradicional en nuestro país, pero existen versiones casi idénticas en otros países. En Estados Unidos se le conoce como eggnog y Bélgica y Holanda se le conoce como advokaat. Además de su increíble sabor y su textura cremosa, el rompope tiene una historia única, pues fue inventado por un grupo de monjas durante la época de la colonia. Aquí te contamos la increíble historia detrás de esta bebida y también te recomendamos los mejores postres con rompope, no podrás resistir a probarlos.También puedes leer: 4 Formas de Hacer Rompopes Caseros¿De qué está hecho el rompope?Esta deliciosa bebida de origen conventual se prepara con los siguientes ingredientes:Leche Huevo Azúcar Canela AlcoholAunque la receta tradicional es la más popular, también existen versiones de rompope con nuez, piñón y café, entre otros sabores. Cualquier sabor de rompope es una gran opción para celebrar Navidad y Año Nuevo con nuestros seres queridos.¿Quién inventó el rompope?El tradicional rompope mexicano fue inventado por un grupo de monjas clarisas capuchinas, quienes habitaban un convento en Puebla. En aquellos años, el convento era un punto de encuentro para personas importantes, por lo que las monjas preparaban diversos manjares para deleitar a sus huéspedes. Se dice que la monja que inventó el rompope se llamaba Eduviges, sin embargo, esto no era fácil, pues en aquel entonces las monjas tenían prohibido tomar bebidas alcohólicas, por lo que la monja recibió un permiso especial por parte del obispo para probar el delicioso rompope mientras la preparaba.También puedes leer: Postres con RompopeSin embargo, el rompope era tan delicioso que era difícil resistirse a su sabor. Fue así que Eduviges habló con el obispo y le convenció de permitir que las monjas y sus familias tomaran una copa al día, ya que era un manjar que solo estaba al alcance de la élite. Años más tarde, el rompope ganó popularidad y comenzó a estar al alcance de todas las familias. Actualmente, existe una gran variedad de rompopes tradicionales y de sabores, los cuales son grandes opciones para preparar todo tipo de cocteles, gelatinas, helados, pasteles y otros postres.Los mejores postres con rompopeSi te gusta el rompope, no dudes en usarlo para preparar las mejores bebidas y postres para la época decembrina. Cheesecake sin Horno de Elote con RompopeFlan de Elote con RompopeAtole de RompopeVasitos de Gelatina NavideñosBomba de RompopePastel de Elote de Tres Leches con RompopeGelatina de Rompope con ChocolatePastel de Chocolate con Cheesecake de RompopePanqué de Rompope y ChocolatePastel de 3 Leches de RompopeCheesecake con RompopeGelatina de Rompope FácilTriffle de CerezaGelatina de Rompope EspecialPastel de 3 Leches con RompopeChocolate de RompopeBolis de RompopeChampurrado de RompopeRompope de ChocolateRompope ClásicoRompope de FresaRompope de NuezGelatina de Rompope con Crema de Chocolate y YoghurtGelatina de Rompope con Escarcha de Café
La pasta es un alimento que no puedes faltar en tu alacena, ya que es económico, versátil y muy rendidor. Puedes usar este ingrediente para preparar deliciosas pastas con salsa boloñesa o pesto, así como para preparar sopas y ensaladas. A pesar de ser un alimento básico en todas las cocinas, aún existen muchos mitos alrededor de la pasta, pues se dice que engorda y que es malo para la salud, sin embargo, esto es tan solo un mito. Un estudio publicado en 2016 comprobó que comer pasta no se relaciona con la obesidad, al contrario, los italianos tienden a ser más delgados. Esto también se debe a que adoptan la dieta mediterránea, la cual es rica en vegetales, frutas, pasta, pescados y mariscos, aceite de oliva y granos. Aunque goza de gran popularidad en todo el mundo, es muy común que la pasta se bata, pues suele cocinarse de más o de manera incorrecta. En kiwilimón sabemos que esto es muy molesto, por esto te decimos cómo cocinar la pasta al dente, para que todos tus platillos queden aún más deliciosos.También puedes leer: Los 10 platillos típicos de italia más populares en el mundo¿Cómo cocinar la pasta para que no se bata?Cocinar la pasta de manera adecuada es muy fácil, solo tienes que seguir los siguientes consejos. En cuanto a la cocción de este ingrediente, el afamado chef Gordon Ramsey señala lo siguiente: Es importante usar la cantidad de agua adecuada, para que la pasta se cocine de manera uniforme.Añadir una buena cantidad de sal es esencial para una buena pasta.Añade un poco de aceite de oliva al agua para la cocción, de esta manera no se pegará.Espera hasta que el agua esté hirviendo para añadir la pasta.La pasta larga, como el espagueti, necesita alrededor de 8 o 10 minutos de cocción. En el caso de la pasta corta, esta necesita entre 10 y 12 minutos de cocción, mientras que la pasta fresca solo necesita de 3 a 5 minutos.Para determinar si tu pasta ya está lista, solo debes tomar un poco, espera unos segundos a que se enfríe y pruébala. Esta deberá tener una consistencia un poco dura, pero comestible.Una vez que la pasta este al dente, deberás colarla, pero recuerda guardar un poco de agua de la cocción, pues esto le dará más sabor a la salsa.El chef Ramsey recomienda añadir un toque de sal, pimienta y aceite de oliva a la pasta una vez que esté cocidaTambién puedes leer: 10 tips para cocinar pasta¿Cuánta agua necesito para cocinar la pasta?Si quieres una pasta al dente y no batida, debes comenzar por añadir la cantidad correcta de agua. Según los expertos, debes añadir 1 litro de agua por cada 100 gramos de pasta.Cosas que debes evitar al cocinar pastaAdemás de considerar la cantidad de agua, añadir aceite de oliva y poner mucha atención en el tiempo de cocción, también debes evitar ciertas cosas a la hora de cocinar pasta.Nunca enjuagues la pasta recién cocida bajo el chorro de agua fría, pues obtendrá una consistencia gomosa que a nadie le gusta.No muevas mucho la pasta, hazlo solamente cada 3 minutos.Añade toda la pasta al mismo tiempo, pues así se cocerá uniformemente.¡No tires el agua de la cocción! Recuerda guardar un poco de este líquido, le dará un sabor delicioso a la salsa.También puedes leer: Top 5 de las mejores pastasLas mejores recetas de pastaPrueba las mejores recetas de pasta que solo kiwilimón tiene para ti, hay una receta para cada gusto.Delicioso Espagueti con AlbóndigasEspagueti a los Tres Quesos con JamónEspagueti PoblanoPasta con Queso Feta HorneadoEspagueti con Salsa de Pimiento MorrónPasta con Camarones al Ajillo CaseraEspagueti a la MilpaPasta Cremosa con Pollo BBQEspagueti rojo en RefractarioPasta con PolloEspagueti con Salsa de ChampiñonesPasta Cremosa en Salsa de JitomateEspagueti de Calabacita a la MexicanaEspagueti Hawaiano con Jamón y PiñaEspagueti Verde con Pollo
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