3 tips para pelar chiles poblanos más fácil
Tips y Consejos

3 tips para pelar chiles poblanos más fácil

Por Eloísa Carmona - Agosto 2020
Las recetas con chiles poblanos resultan muy rendidoras y económicas, además de que son muy populares en la gastronomía mexicana, con platillos como rajas con crema o hasta el ilustre y honorable chile en nogada.

Su preparación, por general, conlleva a quitar la piel de los chiles porque no se digiere tan bien, aunque algunos aseguran que es un tema de sabor y otros abogan por el tema del capeado, que se hace más sencillo cuando un chile no tiene la piel.

La manera más popular de hacerlo es asar los chiles y luego ponerlos a sudar, para que la piel se afloje y sea más fácil desprenderla, pero a veces queremos hacer esto de manera más rápida o fácil, así que nunca están de más unos tips para quitar la piel a los chiles de manera más sencilla.

Primero tienes que saber paso a paso cómo se pelan los chiles mediante la técnica de asarlos. El primer paso es limpiarlos bien con un paño o servilleta humedecida en agua. Luego colocas el chile sobre el comal caliente y a temperatura alta. Una vez que la piel esté totalmente negra, cambia de lado el chile y repite hasta que se encuentre negro por completo.



Mete los chiles dentro de una bolsa de plástico y ciérrala bien, para que no escape el calor y así, suden. Déjalos ahí por lo menos 20 minutos. Cuando transcurra el tiempo, saca los chiles y comienza a pelarlos, la piel debe retirarse sin problemas.

3 formas de pelar chiles poblanos de manera sencilla

1. Mételos al refrigerador

Una forma de acortar el tiempo y hacer más fácil el proceso de quitarles la piel a los chiles es introducirlos al refrigerador después de asarlos. Es decir, una vez que estén bien asados, introdúcelos a una bolsa de plástico y mételos al refrigerador para que suden más rápido.

2. Usa una servilleta o trapo húmedo

Si usas las manos o un cuchillo para pelar los chiles después de que los metiste a sudar, otra opción para hacerlo más fácil es usar una servilleta o un trapo húmedo, así crearás más fricción y desprenderás la piel de manera sencilla.



3. Usa aceite caliente

Esta es quizá la forma más rápida de quitarle la piel a un chile y consiste en sumergir el chile poblano en aceite caliente durante unos segundos. Usa una ollita profunda y suficiente aceite para que el chile quede cubierto. Ten mucho cuidado con el aceite y usa unas pinzas para introducirlo, voltearlo y sacarlo del aceite. Una vez que lo hayas ‘frito’ por todos lados, sácalo, deja que el exceso de aceite se escurra, mételo en una bolsa de plástico con sal de grano y entonces cubre con un trapo para no quemarte y comienza a frotarlos. La sal de grano hará el trabajo de quitarles la piel.

Usa estos tips para para preparar tus chiles rellenos o aprovéchalos para la temporada de chiles en nogada y ahorra mucho tiempo cuando sea el momento de quitarle la piel a los chiles.
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Luz Maria Mendez
11/09/2020 00:21:04
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El don de mi abuela era cocinar. Cada domingo religiosamente, casi un centenar de comensales se formaba alrededor de su restaurante en Tlalnepantla para probar la barbacoa. No sé si es cosa del amor, pero no he probado una de mejor sabor que la que preparaba apenas amanecía el sábado y cobijaba entre pencas en el hoyo de piedra hasta el día siguiente. Pero hoy no toca hablar de los secretos de su barbacoa sino de su plato más célebre: el mole verde. Mi abuelo subió a mi abuela a un caballo flaco cuando ella no pasaba de los catorce años. A Celia no le quedó de otra que dejar las muñecas y tomar, en cambio, los sartenes y las ollas. De la bisabuela María heredó talentos como los de percibir el sabor de los guisos usando la nariz y el de usar las cocciones como sazonador. El mole verde vino años después, en su época de oro. Doña Celia, mujer empoderada de seis hijos, hizo prolíficos negocios alrededor de la cocina. Cuando llegaba el día de su cumpleaños, el patio de su rancho se convertía en el lugar más festivo de San Andrés Timilpan. Aún recuerdo la tambora, las mesas con manteles que ella había bordado en punto de cruz, las salsas al centro y las señoras palmeando tortillas ante el inmenso comal. En medio del jolgorio y de nietos jugando a las “traís” salía la gran olla de mole verde. Como en una suerte de milagro, de esa vasija de barro, Doña Celia saciaba a sus seis hijos y a sus familias, a todos sus amigos, a todos sus compadres, a todo el pueblo. El desfile de platos cubiertos por su guiso color verde aceituna comenzaba desde un rincón del patio y corría, a veces, más allá del portón. El mole verde de ella era especial. Nadie lo dudaba. No le ponía pepitas como generalmente se usa en el Estado de México o Hidalgo. El de ella llevaba almendras. Ya saben: moles hay tantos como sazones y a mi abuelita no le gustaban las reglas; su receta es tan única como ella. Eso sí, advierto que le hace falta algo que no se contabiliza en un ingrediente o en un paso del procedimiento. Yo misma la he preparado al pie de la letra junto con mi mamá y mis tías y aunque el resultado es muy bueno, no sabe al “Mole verde de Doña Celia”. Quizá deba esperar otro rato y otra dimensión para probarlo junto a ella como me sabe en el recuerdo.Hoy que escribo esto se me antoja poner una canción de José Alfredo y hacer mis propias combinaciones frente a la olla de barro. Que desde lo lejos mi abuela sepa que la recuerdo y que por el olfato cuántico detecte si mi mole quedó rico. Lo de ella era agasajar a otros aunque no pertenecieran a su familia. Estoy segura de que la pondría feliz que ustedes prepararan su receta o cualquier otra para festejar a sus abuelos. Brindar juntos por el regalo que es su presencia. Poner la tambora, aunque sea en la grabadora, o los boleros o las de Luismi para celebrarles que, sea cual sea su don, el de los abuelos es amar incondicionalmente a sus nietos. Sí, así como Doña Celia.Mole verde estilo fiesta de Doña Celia250 g de ajonjolí100 g de almendras6 pimientas gordas +-10 clavos de olor2 pizcas de comino1 bolillo frito en aceite1 tortilla frita en aceite2 kg de tomate verde manzano, peladoChile verde jalapeño (al gusto, depende del picor que se aguante)1 pollo entero, verduras, hierbas de olor y aguaSalaceiteDesde muy temprano se pone a cocer el pollo junto con unas hojitas aromáticas, un trozo de cebolla y algunas verduras. Una vez listo, se reserva lejos de la ventana. En una olla con poca agua y algo de sal se agregan los tomates. Basta que se pongan ligeramente suaves para sacarlos de la lumbre. En otra olla, hay que poner a calentar bastante aceite y dorar el ajonjolí con las almendras peladas. Una vez listos se retiran y se ponen a freír los chiles. Hay que poner todos los ingredientes a moler junto con las especias y con un poco del caldo de pollo. Los tomates, no. Esos se dejan reservar pacientemente. En seguida, se pone a calentar una gran olla de barro, que de preferencia tenga varios años de uso. Hay que vaciar el mole y no dejar de moverlo ni un segundo para que no se pegue o se queme –de preferencia que sea la misma persona la que lo mueve y que los movimientos vayan en dirección a las manecillas del reloj para que “no se corte”–. Ahora sí se le agrega el tomate ya molido y al final, un poco de caldo, dependiendo de la consistencia que le guste a la familia. Lo último, y haciendo uso de la nariz y del buen gusto, hay que ajustar lo más importante de la receta: la sazón.
El plato del buen comer es una guía propuesta para que todos sepamos cómo deberían estar compuestas nuestras comidas del día, es decir, qué deben llevar de entre los 3 grupos de alimentos que engloba.Cereales, frutas y verduras y leguminosas y alimentos de origen animal son los tres grupos que se muestran en el plato del buen comer y a partir de ellos puedes hacer varias combinaciones deliciosas y muy nutritivas para ti y toda tu familia.Para saber cómo hacer combinaciones del plato del buen comer, lo mejor es guiarte por los colores que usan para señalar qué debes consumir en mayor o menor porción. Por ejemplo, las frutas y verduras se encuentran representadas en la zona verde, la cual indica que las debes incluir y consumir en mayor porción.En color amarillo se clasifican los cereales y tubérculos, y estos deben ser comidos en una porción menor, de acuerdo con el plato del buen comer, deben abarcar un cuarto de un plato y lo mejor es que incluyas cereales integrales combinados con leguminosas.Finalmente, el plato del buen comer resalta en color naranja las leguminosas y en rojo, los alimentos de origen animal. Este grupo completa el plato y debe abarcar el otro cuarto para así conformar la mitad de frutas y verduras, mientras que la otra mitad debe ir compuesta por una porción de cereal combinada con leguminosas y una porción de origen animal.Ya que conoces la cantidad aproximada de la porción, estas son algunas opciones de la comida que puedes incluir en cada grupo. Primero, dentro de frutas y verduras, aprovecha las de temporada e incluye las siguientes:FrutasDurazno o melocotónFresaGuayabaJícamaLimónMangoManzana o peraMelón o sandíaNaranja o mandarinaPapayaPiñaPlátanoToronjaUvasVerdurasAguacateBrócoli o coliflorCalabacitaCebollaChayoteChile poblanoChiles secos como el morita o pasillaColEjotesEloteHojas verdes (acelgas, espinacas, quelites)JitomateLechugaNopalesPepinoVerduras congeladas como chícharo, zanahoria, brócoli, coliflor, ejotesVerduras envasadas como chícharo, zanahoria, champiñones y ejotesZanahoriaDentro del grupo de cereales y tubérculos se encuentran la tortilla, que está compuesta por maíz, la pasta, que se hace con trigo, el arroz, el amaranto, la avena, y entre los tubérculos están la yuca, la papa y el camote, por ejemplo.Por último, las leguminosas son los frijoles (no importa si los preparas de la olla o refritos), las lentejas, el garbanzo, las habas amarillas o las alubias; mientras que en los alimentos de origen animal entran las carnes, ya sea de pollo, de res o de cerdo, por ejemplo, el pescado, pero también los lácteos, como el yogurt, el queso y la leche, además de el huevo y los embutidos.Así, una buena combinación del plato del buen comer se formaría llenando la mitad de tu plato con una ensalada que incluya frutas y verduras en abundancia, por ejemplo, una ensalada de jícama con zanahorias, pepino y piña.Como guarnición, podrías incluir un puré de papa o de papa o de camote, el cual podrías mezclar e incluir dentro del plato fuerte, como un pastel de carne, por ejemplo. Y como entrada, frijoles de la olla o una sopa de habas, así no sólo tendrías una comida de dos o tres tiempos, sino que sería una buena combinación del plato del buen comer.Otra combinación siguendo el plato del buen podría ser preparar fajitas de pollo acompañadas de una ensalda de nopales tatemados, que incluye frijoles y más verduras.No olvides hidratarte con agua simple, principalmente, y una vez que conozcas qué alimentos puedes incluir, hacer tus propias combinaciones siguiendo el plato del buen comer será fácil y tendrás como resultado comidas completas y nutritivas.
¿Conoces ya el ajo negro, para qué sirve o cómo se toma o tan siquiera qué es? En realidad, el ajo negro no es más que un ajo común (allium sativum), pero que ha pasado por un proceso de fermentación, con mucha humedad y calor, lo cual cambia el color del ajo y le da una textura gelatinosa.El ajo negro es un condimento muy usado en la comida asiática, en especial en Corea, pero se ha vuelto muy popular en Estados Unidos de América desde el 2005, cuando un famoso restaurante de San Francisco comenzó a venderlo. Su sabor es ligeramente dulce, un poco ácido y comparado con el ajo fresco, el ajo negro no tiene un sabor tan fuerte porque en el proceso, se reduce el contenido de alicina.A pesar de que se dice que las propiedades del ajo negro se encuentran más concentradas o potenciadas, aún no hay suficiente investigación científica para poder afirmarlo, sin embargo, sí conserva varias ventajas del ajo fresco. Propiedades del ajo negroEl ajo negro posee una gran cantidad de compuestos antioxidantes, como polifenoles, flavonoides, derivados de tetrahidro-β-carbolina y compuestos orgánicos de azufre, que incluyen S-alil-cisteína y S-alil-mercaptocisteína, en comparación con el ajo fresco. Durante el proceso de calor y humedad que se lleva a cabo para obtener el ajo negro, no solo se alteran los componentes nutricionales y los atributos sensoriales, sino que también mejora la bioactividad del ajo negro. Algunas de las investigaciones han obtenido evidencias que demuestran los efectos terapéuticos del ajo negro, como que ayuda contra la obesidad, con inmunomoduladores, hipolipidémicos, antioxidantes, hepatoprotectores y neuroprotectores, sin embargo, aún no hay suficientes pruebas.Lo cierto es que el proceso tipo fermentación del ajo negro restaura los nutrientes y reduce el fuerte sabor y olor de cuando está crudo, por lo que el ajo negro es más fácil de consumir y así puedes aprovecharte de los beneficios del ajo, que está cargado de antioxidantes.El ajo negro es excelente para la salud, ya que ayuda a combatir los radicales libres y previene el daño oxidativo, que conduce a varias enfermedades, e incluye vitaminas y minerales como:Manganeso: ideal para ayudar a construir una estructura ósea saludable y la creación de enzimas clave para la formación de huesos.Vitamina B6: ayuda a proteger el sistema inmunológico. La vitamina también beneficia el metabolismo del cuerpo, el control hormonal y previene las afecciones de la piel y los trastornos renales, por nombrar algunos.Vitamina C: La vitamina C ayuda a proteger contra deficiencias del sistema inmunológico, enfermedades cardiovasculares y oculares, problemas de salud prenatales e incluso arrugas de la piel.Selenio: este mineral es clave para el funcionamiento cognitivo y la fertilidad.Fósforo: una de sus tareas clave es el mantenimiento de huesos y dientes sanos.Cobre: ayuda a desarrollar colágeno dentro del cuerpo, refuerza la absorción de hierro y la producción de energía.Vitamina B1: también conocida como tiamina, esta vitamina juega un papel importante en la salud del sistema nervioso y cardiovascular.Calcio: el calcio es ampliamente conocido por formar y mantener huesos fuertes. Pero el calcio también es esencial para mantener saludables el corazón, los músculos y el sistema nervioso del cuerpo.Aunque tenga una apariencia extraña para ti, el ajo negro tiene muchas propiedades buenas, potenciadas, pero con un sabor mucho más amable que el del ajo crudo, así que no dudes en probarlo cuando tengas oportunidad.
En México, existen varios tipos de quelites entre los cuales podemos mencionar el pápalo, el huauzontle o los berros, entre muchos otros tipos de estas hierbas comestibles y muy nutritivas.Seguro que conoces unos quelites, receta de tu mamá o tu abuelita, en la que los preparan con carne de cerdo, es decir, las verdolagas, porque son un platillo típico de la gastronomía mexicana. Su nombre viene del náhuatl ‘quilitl’, palabra que significa verdura o planta tierna comestible y hay muchísimas especies de quelites.¿Qué son los quelites mexicanos?Los quelites son hierbas comestibles, pero también ciertas hojas, tallos y flores, como la flor de calabaza. Son un alimento consumido en México desde la época prehispánica y existen más de 350 tipos de quelites, de acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.Muchas veces, como en el caso de la flor de calabaza, pueden ser el ingrediente principal de una receta, pero los quelites se usan también para condimentar, gracias a su sabor y su aroma. Estas hierbas, tallos, flores y hojas se comen en todo el territorio nacional y se usan sobre todo en la cocina tradicional; aunque hay algunos muy populares, otros aún son poco usados y valorados por el desconocimiento que existe sobre ellos. ¿Cuáles son los quelites más comunes?En la cocina mexicana, los quelites más comunes son el pápalo, la verdolaga, el quintonil (especie de quintonil de donde viene el amaranto), el romerito (sí, como los que comemos en diciembre), el quelite cenizo, el huazontle, los alaches, el epazote (con el que condimentas los chilaquiles), la chaya, la hoja santa y los chepiles.Gran parte de los tipos de quelites son alimentos de temporada y se pueden comer tanto crudos como cocidos. Por ejemplo, algunas recetas con quelites son las cemitas poblanas con pápalo, el agua de limón con chaya o las tortitas de huazontle.Beneficios de los quelites mexicanosLos nutrientes que aportan los quelites son muchos y dependen del tipo de quelite del que se trate, pero principalmente aportan fibra, minerales como hierro y calcio, vitamina A y C, antioxidantes y ácidos grasos como el omega-3 y omega-6.Los antioxidantes que poseen los quelites son llamados polifenoles, los cuales además funcionan como antiinflamatorios y promueven la salud cardiovascular, pues evitan la obstrucción de arterias.En usos concretos, un estudio realizado por la UNAM ha señalado que los quelites inhiben la bacteria que provoca la gastritis, en específico, se analizaron tres especies que pueden ser potencialmente buenas en el tratamiento contra la enfermedad: el alache, el chepil y la chaya.Por otra parte, el té de aceitilla o mozote blanco también cuenta con propiedades medicinales y es utilizado como remedio casero para reducir el colesterol y los triglicéridos, de acuerdo con una investigación realizada por una estudiante del IPN.Entre más conozcas sobre los tipos de quelites, más podrás aprovechar sus beneficios apoyar a la agricultura netamente mexicana. Así que búscalos en tu mercado favorito y prepáralos con estas recetas de quelites:Quesadillas de RomeritosPescado en Hoja SantaEntomatado con Verdolagas
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