5 trucos para hacer que un pastel esponje
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5 trucos para hacer que un pastel esponje

Por Kiwilimón - Marzo 2019

Cuando horneas un pastel por primera vez, te imaginas que será perfecto, esponjocito y apetitoso, digno para una fotografía de alta repostería; pero la verdad no siempre pasa eso. Pero, no te preocupes, esto tiene solución. Haz que tus pasteles queden esponjosos siempre con estos 5 trucos para hornear.

Sigue la receta al pie de la letra.

Parece algo muy obvio, pero en la repostería este consejo no está de más. La cocina es un proceso químico y como tal, la alteración de los ingredientes sí que modificará el resultado. Es muy común improvisar o sustituir ingredientes, algo así como aplicar un "se me hizo fácil" o eso de colocar cantidades al tanteo. Al preparar platillos salados esto quizá tenga buenos resultados, pero en la repostería es casi un hecho que acabará siendo una mala idea. Así que, pesar bien los ingredientes y seguir paso a paso la receta es un buen inicio para conseguir que quede esponjoso. 

Templa los ingredientes.

La temperatura de los ingredientes es esencial para el proceso de mezcla e integración. Por esta razón es súper importante que
todos tus ingredientes estén a temperatura ambiente, principalmente la leche, los huevos y la mantequilla. Bastará sacarlos del refrigerador un ratito antes de comenzar.

Da aire, mucho aire.

La masa de un pastel requiere mucho aire para esponjarse, y esto se consigue batiendo muy bien los huevos. El batido puede
realizarse de manera manual o con batidora, separando las yemas de claras. Sea como sea que lo hagas, debes batir y seguir batiendo hasta que el contenido triplique su volumen y luzca como un mousse blanco.

Tamiza la harina.

Suena como un proceso complejo, pero no es más que pasar la harina por un colador. La harina es protagonista de la masa y, por lo
tanto, necesita estar libre de grumos, ser suave y contener aire suficiente para facilitar la mezcla e integración con el resto de ingredientes y obtener así, una mejor consistencia.

Cuida el proceso de horneado.

Algunas de las cosas más importantes que debes tomar en cuenta a la hora de hornear son:

*Precalentar el horno antes de introducir tu molde.

*Colocar el molde en el centro del horno para una cocción más uniforme.

*No abrir el horno antes de tiempo. Si bien hay un momento para corroborar el punto de cocción, este jamás será antes de los dos tercios de tiempo total.


Ahora que ya sabes estos trucos para que un pastel esponje, es momento de ponerlos en práctica. Te dejemos aquí unas recetas de deliciosos pasteles:

Pastel de pan de elote

Pastel de Chocolate sin Harina

Rosca de Canela

Rosca de Conchas


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Calificaciones (31)
Francisca Herredia
31/01/2021 03:52:01
me encanta saberlo.
Normitha Gomezd
29/12/2020 12:33:44
Me encantan todas sus maravillosas recetas, están tan claras que son super fáciles de hacer ❤
Rk Gomez
28/12/2020 18:45:37
Cuando eres principiante en cualquier tipo de postre es importante alguien que te guíe y está es una de las mejores guías que hay
Carmen Matos Dominguez
15/12/2020 13:05:58
muy buena importante información no sabia nunca me esponja mi pan ya lo pondremos en practica
María Soto
10/12/2020 09:45:17
Muy útil. Excelente
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¿Quieres pulirte en tus dotes mezcales?, aquí te cuento cómo arrancar el aprendizaje de cata con este ícono nacional.Dicen los maestros mezcaleros que el mezcal te trata como tú lo tratas, así que la sugerencia es seguir la sabia y tradicional frase: bébelo a besos.Y esta idea no sólo suena bonita, sino que contiene un mensaje profundo relacionado con el tiempo que la bebida lleva en nuestra historia, más de 500 años, y por lo que se tarda en crecer un agave, de 8 a 20 años, para después pasar por su corte, cocimiento, fermentación y destilación. Así que la idea es muy clara, hay que dejar que la llamada planta de las mil maravillas, de la que existen más de 40 variedades para hacer destilados, se exprese.Volviendo al tema de cómo acercarte victoriosamente a este destilado por primera vez, le pregunté a Guillermo Escárcega, creador de la marca Aguas Mansas, un mezcal surgido en Santiago Matatlán, Oaxaca, de la familia Sernas, y estos fueron los consejos que compartió:El mejor comienzo es poner atención a la procedencia del producto, es decir, saber de dónde viene, quién y cómo lo producen. En el caso de la Denominación de Origen Mezcal son nueve estados los que tienen su aval: Oaxaca, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato, Durango, Tamaulipas y Puebla.La graduación alcohólica debe ser de 45 grados, y no hay que tenerle miedo, porque esta característica facilitará que reconozcas más los aromas y sabores de la planta. Si bajas de esa graduación estarías probando una bebida diluida (en agua).Explora las variedades con las que se puede hacer mezcal, recuerda que cada Estado tiene sus plantas endémicas o regionales, por ejemplo, la variedad Salmiana es de San Luis Potosí, Guanajuato y Zacatecas; la variedad Cupreata se reproducen estupendamente en Guerrero y Michoacán. Hablando de Oaxaca, es el Estado que tiene más biodiversidad para hacer mezcales, con opciones que van del Cuishe, el Arroqueño, al Tobalá; además del más común y que se da en el país, el Espadín.Para probarlo busca un recipiente de boca ancha, puede ser una jícara o el vasito veladora, y sirve de una onza a una onza y media. Aprovecha el boom que hay de mezcaleros hechos con cerámica gracias grandiosos artesanos que los están fabricando por todo el país.Ahora vamos a la acción, si de verdad quieres conocer todo lo que ofrece en aromas y sabor un mezcal, vete por los blancos, así conocerás qué le aportó la tierra, si es más floras, herbal, mineral, terroso. Como lees, el mezcal es todo esto y más.Antes de pasar al nivel en boca, haz un ejercicio de preparación: moja tu dedo índice con un poco de mezcal y espárcelo en el dorso de tu otra mano, sacude esa mano e inmediatamente huele donde colocaste el mezcal, lo que debe pasar es que explote el aroma a agave cocido primordialmente, sino es así y encuentras olores a llanta o plástico quemado o muy ahumado algo no anda muy bien con la calidad de tu mezcal, pues tiene un defecto que sucedió en algún momento del proceso de elaboración. Este ejercicio ayuda a que tu sistema sensorial se prepare para ese primer sorbo con el que deberás enjugarte la boca y pasar lentamente el líquido. Seguro dominará un poco el alcohol, pero al segundo sorbo comenzarás a encontrar las referencias olfativas que un mezcal por su origen y variedad te puede dar.Finalmente es indispensable que por cada bebida alcohólica que ingieras te hidrates (tomes agua), esto hará la diferencia, y si puedes no mezcles con otros alcoholes o azúcares para que tu cuerpo no te lo recuerde al día siguiente.El tema de la naranja con sal de gusano lo dejamos a tu decisión, no es una práctica muy común en las zonas mezcaleras. Aún así, lo realmente importante es saber que el mezcal es perfecto como aperitivo, digestivo y para maridar muchos platos. Aquí van dos ejemplos: el Espadín con pescados, mariscos y conchas, y el Tobalá no lo dudes en servir cuando cocines moles, cochinita o carnes muy especiadas.Recuerda que el mezcal es un producto cultural, arraigado a las entrañas de la historia de México que, como su crecimiento y proceso, pide a gritos que lo bebas a besos.Investigación: Wendy Pérez, periodista gastronómica. Fotos: Rober Antillón, fotógrafo gastronómico.Locación de fotos: Salón Candela.  
El guacamole es uno de los alimentos favoritos de los mexicanos que ha ganado gran popularidad a nivel internacional también, y es que seamos sinceros, ¿quién puede resistirse a esa consistencia cremosita que surge de la mezcla del aguacate con el limón y otros importantes ingredientes? Si tú también eres fan, descubre el secreto para preparar la mejor receta de guacamole. La palabra guacamole proviene del náhuatl Ahuacamolli, que se compone de las palabras Ahuacatl o aguacate y molli, que significa mole o salsa. De hecho, cuenta la leyenda que Quetzalcoatl, ofreció la receta del guacamole a su pueblo y así se extendió por todo Mesoamérica. ¡Definitivamente es un platillo digno de los mismos dioses! También cabe destacar que durante la época prehispánica el árbol del aguacate era considerado como el sagrado árbol de la vida, por la forma de su fruto que simbolizaba los testículos del hombre.Receta de guacamole Resulta que existe un sinfín de variaciones de guacamole dependiendo de la región en México y el secreto para mejorar considerablemente su sabor es triturarlo en un auténtico molcajete de piedra, pero no te preocupes, si tú no cuentas con uno, aún puedes preparar un guacamole celestial con la siguiente receta. Ingredientes 2 aguacates, maduros1 jitomate, finamente picado¼ cebolla, finamente picada1 chile cuaresmeño, finamente picado2 cucharadas hojas de cilantro, finamente picadas1 limón, sin semillas1 pizca salPreparación Corta los aguacates en mitades, retira el hueso y coloca la pulpa en un recipiente. Machaca con un tenedor o con un molcajete, si cuentas con uno.Agrega la cebolla, el jitomate, el chile y las hojas de cilantro y mezcla hasta tener una consistencia uniforme.Añade el jugo de limón y la sal al gusto. Incorpora uniformemente y acompaña con totopos, tostadas o galletas saladas.Procura comerte el guacamole al momento para evitar que se oxide, pero si te sobra, asegúrate de guardarlo en un recipiente cerrado y refrigera.
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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