7 consejos para que la comida no sea un problema durante el home office
Tips y Consejos

7 consejos para que la comida no sea un problema durante el home office

Por Eloísa Carmona - August 2020
El home office puede ser una bendición muchas veces, pero en este contexto en el que probablemente además de trabajar desde casa tienes que ayudar a los pequeños a estudiar desde casa, hacer todo junto y en el mismo lugar puede resultarte complicado.

Si además sientes que todos están constantemente hambrientos y temes que no estén consumiendo alimentos nutritivos, estos consejos te ayudarán con ideas de comidas saludables y fáciles para que todos coman bien.

1. Planea las comidas

La planeación de comidas es una forma de configurar las comidas de modo que estén bajo tu control y no hagas comidas al azar porque tienes poco tiempo o ingredientes.

Para planificar las comidas de manera controlada para sus días laborales, date un tiempo los domingos para planear el menú, comprar los ingredientes y comienza a preparar la comida la noche anterior o el día antes de regresar al trabajo en tu oficina en casa.

2. Come un platillo un día, cénalo al siguiente

Cocina comidas de las que puedas consumir la mitad y guardar la otra mitad para la cena, especialmente si estás haciendo más de lo que crees que necesitas. Así podrás relajarte en el momento que termine la jornada laboral, abrir el refri y simplemente calentar la cena que ya está preparada. Puedes hacer esto guardando la comida de un día para otro como cena.

3. Haz de la cocina una actividad agradable

Si trabajar desde casa te orilló a comenzar a cocinar o si estás tratando de que te guste hacerlo, puedes probar ciertos tips para disfrutarlo más. Por ejemplo, cocina con un compañero, puede ser tu pareja, tu compañero de departamento o tus hijos. Incluso puedes cocinar mientras tu perro o gato te hace compañía.

También puedes hacerlo en compañía de un excelente video de cocina en YouTube, para que estés motivado y también aprendiendo, mientras picas cebollas y salteas el ajo.

4. Si no te gusta cocinar, piensa en comidas cortas

Busca y descubre recetas de cocina que te inspiren y con las que puedas experimentar creativamente con los ingredientes normales de la despensa que tienes en casa. Hay muchos alimentos que pueden ser bastante prácticos si no te gusta pasar mucho tiempo en la cocina, además de muchas recetas mexicanas cortas y rendidoras.

5. Establece un horario de comidas para tu día de trabajo desde casa

Trabajar desde casa no necesariamente incluye la rutina de cuando estás en la oficina, en la que todos comen aproximadamente a la misma hora, o terminan el día laboral más o menos a la misma hora.
Si esto te ha ocurrido y ya no tienes una rutina qué seguir, dicta tú mismo un horario de comidas que coincida con tu nuevo horario de trabajo. Por ejemplo, si solo quieres comer tres veces al día, podrías programar tus descansos para comer en tu calendario.

6. Ten una reserva de productos y alimentos enlatados saludables



Tener comida enlatada en la alacena siempre te salvará si no alcanzaste a planear la comida del día o si simplemente no tienes ganas de cocinar. Como tip saludable, compra enlatados que no tengan mucha sal agregada. Por ejemplo, garbanzos enlatados, frijoles negros o puré de tomates triturados y no olvides que las recetas con atún enlatado siempre son una buena opción.

7. Si trabajas desde casa con tu pareja, dividan las responsabilidades

Cuando trabajas desde casa como pareja, ambos tienen responsabilidades posteriores al trabajo. Pueden repartirlas equitativamente, por ejemplo, si uno cocina, entonces el otro limpia. Esto hará que la rutina se sienta eficiente y que no se cargue el trabajo en una sola persona.
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Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
No todas las mascarillas naturales son buenas para tu piel, porque pueden causar desequilibrios en el ph de tu piel y dejarla vulnerable ante impurezas, pero hay una forma segura de cuidarte con estos remedios naturales no maltratan la piel de tu cara.Por ejemplo, ¿sabías que usar vinagre en tu rostro podría remover la capa protectora de tu piel y dejarla vulnerable e incluso irritarla? Por otra parte, aunque el huevo es un ingrediente común en mascarillas caseras, debes tener cuidad porque podría causarte una reacción alérgica.Pero también existen ciertos remedios naturales que sí funcionan y que además no dañarán tu piel, así que para que te vayas a la segura, antes de intentar hacerte una mascarilla casera investiga sobre los ingredientes o mejor prueba con estos que te proponemos.Avena para hidratar y limpiarLa avena puede ser útil para varias necesidades de la piel, pues puede absorber el exceso de grasa de la piel y ayudar a tratar el acné. Además, cuenta con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que ayudan a tratar la piel seca y a eliminar las células muertas.Cómo usar la avena para la piel: hierve media taza de avena en la misma cantidad de agua y luego déjala enfriar. Revuelve la mezcla hasta que se convierta en una pasta fina y entonces aplícala en tu rostro. Deja reposar la mascarilla durante 20 minutos y enjuaga después con agua tibia. Esto no sólo te ayudará con el acné, sino también para calmar irritaciones e hidratar tu piel.Miel para exfoliar e hidratarLa miel es un humectante natural que ayuda a la piel a absorber y retener la humedad, por lo que evita que se seque. Además, está repleta de antioxidantes naturales y propiedades antimicrobianas que ayudan a proteger, reparar y prevenir el daño de la piel. También es un exfoliante natural, lo que significa que aplicarla en la cara quita la piel seca y opaca, y permite que las nuevas células de la piel salgan.Para usar miel en la piel, primero debes asegurarte de que sea miel no pasteurizada, como la miel de manuka y sólo necesitas aplicar una capa delgada sobre tu rostro o mezclarla con avena, si así lo deseas. Déjala reposar 15 minutos y enjuaga con agua. Aloe vera como astringenteExisten aproximadamente 420 especies diferentes de aloe vera y la más utilizada para las afecciones de la piel es una planta llamada aloe barbadensis Miller.En la medicina convencional, el aloe vera se usa como un gel tópico hecho de la sustancia similar a un gel que se encuentra dentro de las hojas de la planta, por lo que también es posible utilizar las hojas directamente partiéndolas y presionando el gel.Entre sus muchos beneficios, el aloe vera sirve para aliviar quemaduras, quemaduras de sol, cortadas y para la piel seca. Para usarlo, sólo aplica el gel como mascarilla, pero antes, remójalo en agua durante 24 horas, pues contiene yodo. Recuerda hacer pruebas en áreas de piel pequeñas antes de aplicarte cualquier remedio casero natural y siempre consultar a un profesional de salud cuando tienes una afección que requiere de tratamiento médico.
¿Conoces ya el ajo negro, para qué sirve o cómo se toma o tan siquiera qué es? En realidad, el ajo negro no es más que un ajo común (allium sativum), pero que ha pasado por un proceso de fermentación, con mucha humedad y calor, lo cual cambia el color del ajo y le da una textura gelatinosa.El ajo negro es un condimento muy usado en la comida asiática, en especial en Corea, pero se ha vuelto muy popular en Estados Unidos de América desde el 2005, cuando un famoso restaurante de San Francisco comenzó a venderlo. Su sabor es ligeramente dulce, un poco ácido y comparado con el ajo fresco, el ajo negro no tiene un sabor tan fuerte porque en el proceso, se reduce el contenido de alicina.A pesar de que se dice que las propiedades del ajo negro se encuentran más concentradas o potenciadas, aún no hay suficiente investigación científica para poder afirmarlo, sin embargo, sí conserva varias ventajas del ajo fresco. Propiedades del ajo negroEl ajo negro posee una gran cantidad de compuestos antioxidantes, como polifenoles, flavonoides, derivados de tetrahidro-β-carbolina y compuestos orgánicos de azufre, que incluyen S-alil-cisteína y S-alil-mercaptocisteína, en comparación con el ajo fresco. Durante el proceso de calor y humedad que se lleva a cabo para obtener el ajo negro, no solo se alteran los componentes nutricionales y los atributos sensoriales, sino que también mejora la bioactividad del ajo negro. Algunas de las investigaciones han obtenido evidencias que demuestran los efectos terapéuticos del ajo negro, como que ayuda contra la obesidad, con inmunomoduladores, hipolipidémicos, antioxidantes, hepatoprotectores y neuroprotectores, sin embargo, aún no hay suficientes pruebas.Lo cierto es que el proceso tipo fermentación del ajo negro restaura los nutrientes y reduce el fuerte sabor y olor de cuando está crudo, por lo que el ajo negro es más fácil de consumir y así puedes aprovecharte de los beneficios del ajo, que está cargado de antioxidantes.El ajo negro es excelente para la salud, ya que ayuda a combatir los radicales libres y previene el daño oxidativo, que conduce a varias enfermedades, e incluye vitaminas y minerales como:Manganeso: ideal para ayudar a construir una estructura ósea saludable y la creación de enzimas clave para la formación de huesos.Vitamina B6: ayuda a proteger el sistema inmunológico. La vitamina también beneficia el metabolismo del cuerpo, el control hormonal y previene las afecciones de la piel y los trastornos renales, por nombrar algunos.Vitamina C: La vitamina C ayuda a proteger contra deficiencias del sistema inmunológico, enfermedades cardiovasculares y oculares, problemas de salud prenatales e incluso arrugas de la piel.Selenio: este mineral es clave para el funcionamiento cognitivo y la fertilidad.Fósforo: una de sus tareas clave es el mantenimiento de huesos y dientes sanos.Cobre: ayuda a desarrollar colágeno dentro del cuerpo, refuerza la absorción de hierro y la producción de energía.Vitamina B1: también conocida como tiamina, esta vitamina juega un papel importante en la salud del sistema nervioso y cardiovascular.Calcio: el calcio es ampliamente conocido por formar y mantener huesos fuertes. Pero el calcio también es esencial para mantener saludables el corazón, los músculos y el sistema nervioso del cuerpo.Aunque tenga una apariencia extraña para ti, el ajo negro tiene muchas propiedades buenas, potenciadas, pero con un sabor mucho más amable que el del ajo crudo, así que no dudes en probarlo cuando tengas oportunidad.
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