7 cosas inevitables que hacemos todas las madres
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7 cosas inevitables que hacemos todas las madres

Por Kiwilimón - Mayo 2017
  Si ya te estrenaste como madre, muy seguramente ya te has encontrado en situaciones donde eres la viva imagen de tu madre. Las mismas reacciones, actitudes, e incluso, frases, se repiten de generación en generación. Pero, ¿qué crees? No importa cuánto quieras evitar repetir este patrón, hay ciertas cosas que vienen incluidas en el chip de todas las mamás:
  1. Obligamos a nuestros hijos a taparse… cuando nosotras tenemos frío.
via GIPHY Obviamente, siempre estamos buscando el bienestar de nuestros hijos, por eso, cuando sentimos que baja un poco el termómetro, corremos a buscar chamarras y suéteres para todos. ¿Qué no tienen frío? ¡No importa! Mamá dice que hay que taparse, entonces, ¡hay que taparse!
  1. Adivinamos el pensamiento de nuestros hijos… cuando menos quieren que lo hagamos.
via GIPHY Para ser honestas, este súper poder lo tenemos casi siempre, con la única diferencia de que nuestros hijos prefieren cuando adivinamos qué regalo quieren para su cumpleaños o el platillo que quieren que les preparemos. Pero, ¿qué creen? ¡No podemos controlarlo! ¿Los castigaron en el salón, reprobaron el examen, hicieron una travesura? Nosotras lo sabemos…
  1. Siempre seremos su mayor porrista… aunque a veces pueda ser algo incómodo.
via GIPHY Ninguna madre puede negar la emoción y el orgullo de ver a su pequeño retoño haciendo algo extraordinario (y por extraordinario me refiero a atarse los zapatos por primera vez o sacar el mejor lugar de la clase, es igual). No importa el logro, siempre estaremos ahí para apoyarlos… aunque crean que las porras y las pancartas sean algo exagerado, para una madre nunca es demasiado.
    1. Cuando uno ha hecho algo malo… amenazamos con castigar a todos.
via GIPHY Esto es una democracia, es decir, en esta casa se hace lo que dice la mamá: “todos parejos”. Ante la duda, preferimos aplicar la misma sanción a todos (no vaya a ser que se nos pase castigar a alguien). Lo que no saben nuestros pequeños es que, indirectamente, con esta hábil estrategia estamos creando fuertes lazos entre ellos… aunque sea para complotar contra nosotras.
      1. No chantajeamos… simplemente les recordamos todos los sacrificios que hemos hecho por ellos.
via GIPHY ¡Jamás seríamos capaces de manipular a nuestras criaturas con trucos baratos! Pero, de vez en cuando, no está de más recordarles cuánto amor sentimos por ellos y, sobre todo, lo que hemos estado dispuestas a sacrificar por su bienestar. Generalmente, cuando se portan mal o se están poniendo exigentes, es un momento ideal para tener este tipo de conversaciones.
      1. Siempre que podemos les contamos sobre las dificultades de nuestra juventud frente a las comodidades de la suya.
via GIPHY “Yo a tu edad” es una frase que toda madre de adolescentes ha pronunciado por lo menos una vez por semana. Con esto, no queremos compararlos ni hacernos parecer seres superiores con capacidades sobrehumanas, simplemente, queremos que vean las grandes oportunidades a las que tienen acceso hoy en día… sin tanto esfuerzo como lo tuvimos que hacer nosotras.
      1. Vivimos en una eterna disyuntiva entre obligarlos a hacer sus labores o satisfacer nuestra manía de tener todo perfecto.
via GIPHY Sabemos que es importante darles tareas en el hogar para que puedan ser adultos responsables, pero no importa cuántas veces les digamos cómo deben hacer las cosas, siempre sentimos una compulsión enfermiza por arreglar su cuarto. Si se preguntan por qué doblamos nuevamente sus playeras o por qué barremos sus cuartos dos veces, es simplemente para conservar nuestra sanidad mental.

No lo niegues. Más de una de estas situaciones te resulta familiar. ¿De cuántas eres culpable?

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La gastronomía de Guatemala es una deliciosa fusión de la cultura maya con la española, cuando en la época de la colonia éstos trajeron diversas especias, frutos y técnicas que dieron como resultado uno de los mejores estilos de comida en América Latina. La comida de este bello país es tan rica que a continuación te presentamos cuáles son los 5 platillos de Guatemala nombrados Patrimonio Cultural. Jocón El jocón es un platillo tradicional de comida guatemalteca muy popular en todo el país. Está preparado con carne de gallina criolla o de pollo, con salsas tradicionales como la salsa verde, que se consume principalmente en el occidente del país. Pepián El pepián es un platillo de origen indígena que se servía en las ceremonias religiosas mayas. El pepián es un caldo que puede prepararse con costilla de res, carne de cerdo, con pollo, o una mezcla las distintas carnes. Fue declarado Patrimonio Cultural Intangible de la Nación por el Ministerio de Cultura y Deportes en 2007. Kaq ‘ik Esta deliciosa sopa tradicional de Guatemala, de origen maya, deriva de las palabras q'eqchi' kak e ik, que significan “rojo” y “muy picante”. Este platillo se sirve siempre con pollo, arroz para agregar al caldo y pequeños tamales de masa de maíz sazonados sin nada más que sal, que son llamados blancos o pochitos. Plátanos en mole Los plátanos con mole son considerados un sabroso postre, ideal para comer a cualquier hora. Es la mezcla perfecta entre las culturas maya y española, ya que el chocolate, ingrediente principal, se mezcla con ajonjolí, chiles y canela. Si tienes la oportunidad de probarlos, no la dejes pasar. Frijoles con chicharrón La última e igualmente deliciosa receta tradicional de Guatemala son los famosos frijoles colorados con chicharrón, un platillo típico que se hace principalmente en Chimaltenang. Este platillo se prepara con frijoles, jitomates y cebolla, aunque el secreto del caldo está en la pepita de ayote tostada y molida. ¿Has probado alguno de estos platillos tradicionales de Guatemala nombrados Patrimonio Cultural
La hoja de laurel es un condimento indispensable en la gastronomía mexicana, pero más allá de darle sabor a la comida, sus maravillosas propiedades la hacen ideal para cuidar de la salud como nunca imaginaste. Descubre cuáles son los beneficios del laurel para la salud. Propiedades del laurel Entre las propiedades de las hojas de laurel, encontramos que tienen un alto contenido de vitamina A, B, C, ácido fólico, además de minerales como el cobre, manganeso, hierro, zinc y magnesio. No por nada era utilizado como planta medicinal antes que como condimento en la época de la Conquista, como se menciona en el Códice de la Cruz-Badiano, donde se le llamaba “ecapatli”. Beneficios del laurel Las hojas de laurel son buenas para la digestión, pues contienen enzimas que ayudan a descomponer las proteínas y contribuyen a procesar los alimentos más rápido.El té de laurel contiene cineol y eogenol, compuestos que favorecen la eliminación de gases y evitan la acidez estomacal.Gracias al polifenol en las hojas de laurel, un estudio realizado por el Journal of Clinical Biochemistry and Nutrition, encontró que podrían potenciar la acción de la insulina y reducir los niveles de glucosa en el cuerpo.El laurel también ayuda a controlar el buen funcionamiento de la presión arterial y la frecuencia cardíaca.Además de ser un gran antioxidante natural, la vitamina A en las hojas de laurel es excelente para cuidar la salud visual.De acuerdo a investigaciones del Instituto de Investigaciones Biomédicas del Conacyt, el laurel tendría propiedades antidepresivas y ansiolíticas que ayudan a regular las funciones del sistema nervioso.¿Cómo consumir hojas de laurel? Para aprovechar los beneficios del laurel, puedes utilizarlo para sazonar sopas, caldos y guisados o hacerte una infusión con 3 hojitas y una taza de agua hirviendo. Recuerda no abusar del consumo de esta hierba o podría resultar contraproducente. ¿Listo para disfrutar de las propiedades y beneficios del laurel?
El universo de los tacos es infinito si tomamos en cuenta lo que constituye un taco en sí. Se dice que un taco se compone, en su expresión más básica y elemental, de tortilla, el relleno que se asentará al centro de ésta y la salsa que corona el conjunto. La tortilla es ese sol de maíz que ilumina y engloba y atraviesa y traspasa y envuelve en un todo la mexicanidad o, más bien, aquello que el Estado-Nación nos ha machacado bajo el paraguas de “lo mexicano”. Alejandro Escalante describe en La Tacopedia estos elementos como “la santísima trinidad de México”.  Hay días que despierto pensando en tacos debido a mi caprichosa naturaleza antojadiza y, en los últimos meses, también hay jornadas en que hablo de tacos todo el santo día. En ocasiones me impongo un ejercicio de autoexaminación y, para el caso, quisiera asumir que todo mexicano se ha cuestionado lo mismo: ¿cuál es mi taco preferido?  Hoy amanecí pensando en el taco placero: ese taco sencillo que nace de la mera espontaneidad de juntar esto y aquello que se ha traído del mandado en un taco, a manera de un tentempié o de preludio de una comilona. De acuerdo con el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana, el taco placero también se conoce como taco de plaza y es típico del centro del país. En Tlaxcala se puede acompañar también de requesón y quelites como pápalo, pipicha o cilantro.  Se dice o se considera que el taco placero puede contener: 1) tortilla, 2) chicharrón, 3) guacamole o aguacate, 4) salsa, 5) queso fresco, 6) nopales. Un taco que incluya estos seis elementos será digno de respetarse; no obstante, el taco placero puede incluir una combinación aleatoria de los mismos como: 1, 2, 4 o 1 ,3, 4, 5 o 1, 3, 4, 6 o, incluso, 1, 2, 5, 3. La tortilla, el chicharrón y la salsa constituyen un taco placero minimalista, pero no por ello simplón. Cada uno de estos elementos carga a sus espaldas siglos de cultura alimentaria que se ha forjado en el territorio mexicano a fuerza de comal, cazo de cobre y molcajete.  En el taco placero también está entrelazada la acción de salir a la compra de ingredientes y “echarse un taco” en el camino. En este sentido, el taco placero es también un taco que se come a contrabando, un taco que es premio, consuelo y mata hambre para los que llevan a cuestas la canasta o la bolsa del mandado. Mi papá no perdona el taco placero. Es sabido en mi familia -especialmente por mi madre- que antes de que la mesa esté puesta y las viandas listas para la carne asada, mi santo padre ya tiene media estocada porque él fue el encargado de ir al mercado.  La evidencia es clara: el chicharrón está pellizcado, el aguacate está a medio cortar y, como arte de magia, el hambre que mueve muchas de las acciones de mi padre se ha domeñado y su urgencia rabiosa por comer ha desaparecido. El taco placero también es un abreboca. Una vez dispuestos todos los ingredientes sobre la mesa, hay que moverse rápido, codo a codo entre los comensales, para armar el taco al gusto personal. El taco placero es público y a la vez casero. El taco placero es universal y también particular, pues cada uno lo construye a su modo y costumbre. El taco placero es chairo, para nada fifí; es ambulante, es antojadizo, es resistencia económica en el haber doméstico. Por último, el taco placero no tiene género; es decir, no está asociado al personaje masculino del taquero o la acción femenina de cocinar un guisado. El día de hoy mi taco favorito es el taco placero porque me recuerda a los días de la visita al tianguis con mis padres. Al taco placero no le ha tocado el tiempo y, aunque nosotros hemos cambiado, el taco placero permanece crujiente, picante, fresco, siempre jovial y listo para el convivio en familia. El taco placero es un taco que parece almuerzo, que es comida, que es antojo. El día de hoy, ¿cuál es tu taco preferido? Receta de salsa de guacamole 1 aguacate 1 rama de cilantro ¼ de cebolla 3 tomates verdes 3 chiles serranos 1 diente de ajo el jugo de 1 limón 2 cdas de aceite de oliva Sal y pimienta al gusto Hay que licuar el aguacate, el cilantro, la cebolla, los tomates, los chiles serranos, el diente de ajo y el jugo de limón. Muele hasta lograr la consistencia deseada. Agrega el aceite de oliva e incorpora bien. Salpimienta al gusto. 
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