7 pasos para dormirte más temprano y descansar mejor
Tips y Consejos

7 pasos para dormirte más temprano y descansar mejor

Por Kiwilimón - Septiembre 2018
¿A cuántos no nos ha pasado que el día que decimos que vamos a dormir temprano terminamos desvelándonos más? Puede parecer un tema sin relevancia, pero, en realidad es más importante de lo que parece. El problema con las trasnochadas es que afectan nuestro funcionamiento neurológico y, a la larga, pueden deteriorar nuestra salud. Evita desvelarte siguiendo estos 7 pasos para dormir más temprano y descansar mejor.

Cena ligero

Es importante que no exageres con lo que comes. No te vayas a la cama con hambre ni te dejes caer en la cena. Cualquiera de estas dos situaciones te impedirá dormir profundamente. Si no se te ocurre qué cenar, aquí encontrarás 8 recetas que te ayudarán a dormir mejor.

Haz ejercicio por la mañana

El hacer ejercicio es necesario para tener un buen descanso. Sin embargo, se recomienda que la actividad física se realice por la mañana, ya que el ejercicio después de las 6 de la tarde puede tener un efecto estimulante. Para descansar mejor cambia tu rutina de las 8 de la noche a primera hora del día.

Aléjate de las pantallas

Muchas personas cometen el error de revisar su correo o redes sociales justo antes de irse a dormir. Esto es pésimo, ya que impide que la melatonina (la hormona del sueño) funcione correctamente. No te quedes dormido frente a la tele y mejor ponte a leer un libro.

Olvídate de la cafeína

No es solo el café el que puede quitarte el sueño. Los refrescos, el té y el chocolate reactivan tu sistema impidiendo que tengas un buen descanso por la noche. Trata de no consumir ninguna de estas bebidas y alimentos después de las 3 de la tarde.

Elimina todas las fuentes de luz

Tal vez el foquito del módem o de la televisión no sea muy grande, pero esa pequeña fuente de luz es suficiente para mantener tu cuerpo alerta durante la noche. Tapa cualquier luz que haya dentro de tu cuarto, pon cortinas gruesas y, de ser posible, usa antifaz para dormir.

No tomes siesta

No importa qué tan cansado estés. Nunca duermas durante el día. Las personas que sufren de insomnio deben alejarse de las siestas, ya que esto puede alterar aún más el ciclo normal del sueño, haciendo que entren en un círculo vicioso.

Sigue un horario

El sueño no es cosa de una sola noche. Para poder descansar bien debe seguirse un horario que sea constante todos los días. Lo peor que puedes hacer es desvelarte entre semana y tratar de recuperar tu sueño levantándote tarde el sábado o el domingo. Establece un horario, tanto para despertar como para ir a dormir, y trata de cumplirlo todos los días. Sigue estos consejos y verás cómo descansas mejor. En caso de que apliques estos tips y sigas sin dormir bien, revisa lo que estás cenando. Estos alimentos podrían estar causándote insomnio. ¿Buscas ideas para cenas ligeras? Aquí te dejamos algunas: Fuentes:
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He estado en Nayarit dos veces. Antes de ir, el ansia pasaba por presenciar parajes de película, atardeceres aflojadores de lágrimas, el color luminiscente del mar. Ya ahí, con el sombrero de exploradora puesto, mi foco cambiaba: cada vez que un plato con masa, con mariscos, con adobo, era puesto sobre mi mesa, signos de admiración y de interrogación emanaban de ellos como el humo. Esta semana, en el viaje de votantes de la guía México Gastronómico de Culinaria Mexicana, reviví la sensación. Entre sobremesas tuve la oportunidad de platicar con la chef de El Delfín, Betty Vázquez, para que me ayudara a ponerle adjetivos y comas a las interrogantes que la comida de su estado genera en mí. A primera vista, Nayarit comparte platillos con Jalisco, pues ambos fueron parte de la misma región –el Séptimo Cantón de Jalisco– hasta que en 1917 el estado se independizó. Pero su historia comienza mucho atrás: hay vestigios de caza, pesca y agricultura de 5000 a. de C. en esa inmensa fuente de ecosistemas y microclimas. Su oferta de productos fue poblándose por la Conquista, por el comercio con Oriente. La Nao de China –el Galeón de Manila– tocaba base en el puerto de San Blas trayendo especias, frutas, arroz, seda y madera desde la lejana Filipinas. Directa o indirectamente Nayarit tuvo influencia de todos los puntos del planeta: “Trajeron ingredientes, técnicas culinarias, tradiciones y formas de comer”, según me cuenta Betty. “La cocina nayarita entonces es una fusión, pero una fusión con identidad”.Imposible dejar en vista la costa que bordea el estado por el lado oeste, con ese Pacífico efectivamente aflojador de lágrimas. Pero él no es la única fuente de riqueza natural –ni de lágrimas de felicidad–. Según lo que me cuenta Betty, Nayarit tiene cuarenta y cuatro ecosistemas de los que se cosecha coco, maíz, trigo, frijol, arroz y tabaco de excelente calidad; el plátano y la caña del azúcar se dan con gracia y facilidad por su clima mayormente cálido. Hay una gran cantidad de quelites, leche de muy buena calidad y quesos que se producen con ella. Pero, un buen producto no es nada sin una buena preparación. La cosa se hace compleja –rica, pues– cuando a la olla cultural se suman cuatro tradiciones endémicas: la cora, la huichol, la tepehuana y la mexicanera, que han creado formas únicas de consumir el producto regional. “Tenemos veinte municipios, o sea que hay veinte formas diferente de cocinar. Son veinte municipios que generan una riqueza extraordinaria”, asegura Betty. El reto que lleva por delante esta gran embajadora de la culinaria mexicana es el de generar un acervo de recetas locales con la ayuda de las universidades.A nivel general, la cocina de humo tiene un lugar especial en la culinaria: es con esta técnica y la madera del mangle que el pescado zarandeado adquiere sabores que nos hacen querer roer los huesos del pargo. También está la cocina cruda que se da el lujo de la desnudez para exhibir su frescura. “La cocina cruda viene de Oriente, de este mestizaje con Occidente. Fue de allá que llegaron los limones, así que se puede decir que el ceviche no es peruano ni mexicano, sino una fusión de técnica asiática con productos locales”. Hablando de los platos regionales, según Betty Vázquez, de San Blas no hay que perderse el pescado ahumado, el pescado tatemado, las empanadas de camarón, las chimichangas de ostión, el pozole de camarón y el pozole de pescado. Hay que probar la nieve de garrafa de Ixtlán del Río; de Jala, sus maíces endémicos, las tostadas raspadas y de postre, los roscones. De Santiago está el paté de camarón y de la Isla de Mexcaltitán, el pescado zarandeado a la leña. Hacia el norte, el guiso es el puerquito echado de Acaponeta; el agua, de cebada.En la zona sur está la exquisita sopa de boda, preparada con una base de tortillas de maíz, pan frito y pan tostado que se acomoda alternadamente sobre un refractario. Lleva pollo, plátano, huevo cocido, almendras, garbanzos. De Tepic, la marisquiza y los cocteles cura-crudas. De ahí también es el ante, un postre de la época virreinal que no es como colimote. Este va cubierto con pasas, ajonjolí y canela en polvo y generalmente se sirve en un cuenquito de barro decorado con papel de china picado.Las bebidas no son pocas. Como en Jalisco y en Colima, se produce y consume el tejuino, que refresca y el tesguino, que traiciona. La última novedad es que el estado ingresa a la lista de productores de vino con nueve variedades de uvas. “La misma empresa que está haciendo este gran esfuerzo vinícola ya está trabajando con un chamán huichol y cora para rescatar una bebida ancestral de maguey llamada tuchi”. El café es una de las maravillas del clima y de la cercanía con el Trópico de Cáncer. “Tenemos un café maravilloso desde Compostela hasta el municipio de San Blas, pasando por el municipio de Tepic, con unos estándares de calidad importantísimos”. De hecho, según lo que me confirma Betty, de esta zona se exportaba un café que ni Obama, o más bien, incluso que Obama. De aquí era originario el café de la Casa Blanca durante su reinado.Cuando la confianza y el bolsillo nos permita viajar, Nayarit es un destino para desmenuzarse y comerse doblado en una tortilla, crudo o asado a la leña. Hay que probar los restaurantes de lujo de la zona de Punta Mita o de la Rivera Nayarit; detenerse en Bucerías o Tepic para probar platillos típicos; pueblear, como antes de la nueva normalidad, para probar los mangos chilosos de la esquina, los antojitos elaborados con ese maíz que sabe a la mineralidad de la tierra. “Hay que venir a ver los lujos de la Riviera Nayarit, y cuando digo lujos no hablo de hotelería de cinco o más estrellas. Hablo de lujo de la gente que es cálida, y de los lujos de la naturaleza, de los lujos de la gastronomía, de las costumbres y de las tradiciones”. Lujo es descubrir que el mundo sigue siendo bueno, con o sin nosotros. Mejor con nosotros.
Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
¿Quieres pulirte en tus dotes mezcales?, aquí te cuento cómo arrancar el aprendizaje de cata con este ícono nacional.Dicen los maestros mezcaleros que el mezcal te trata como tú lo tratas, así que la sugerencia es seguir la sabia y tradicional frase: bébelo a besos.Y esta idea no sólo suena bonita, sino que contiene un mensaje profundo relacionado con el tiempo que la bebida lleva en nuestra historia, más de 500 años, y por lo que se tarda en crecer un agave, de 8 a 20 años, para después pasar por su corte, cocimiento, fermentación y destilación. Así que la idea es muy clara, hay que dejar que la llamada planta de las mil maravillas, de la que existen más de 40 variedades para hacer destilados, se exprese.Volviendo al tema de cómo acercarte victoriosamente a este destilado por primera vez, le pregunté a Guillermo Escárcega, creador de la marca Aguas Mansas, un mezcal surgido en Santiago Matatlán, Oaxaca, de la familia Sernas, y estos fueron los consejos que compartió:El mejor comienzo es poner atención a la procedencia del producto, es decir, saber de dónde viene, quién y cómo lo producen. En el caso de la Denominación de Origen Mezcal son nueve estados los que tienen su aval: Oaxaca, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato, Durango, Tamaulipas y Puebla.La graduación alcohólica debe ser de 45 grados, y no hay que tenerle miedo, porque esta característica facilitará que reconozcas más los aromas y sabores de la planta. Si bajas de esa graduación estarías probando una bebida diluida (en agua).Explora las variedades con las que se puede hacer mezcal, recuerda que cada Estado tiene sus plantas endémicas o regionales, por ejemplo, la variedad Salmiana es de San Luis Potosí, Guanajuato y Zacatecas; la variedad Cupreata se reproducen estupendamente en Guerrero y Michoacán. Hablando de Oaxaca, es el Estado que tiene más biodiversidad para hacer mezcales, con opciones que van del Cuishe, el Arroqueño, al Tobalá; además del más común y que se da en el país, el Espadín.Para probarlo busca un recipiente de boca ancha, puede ser una jícara o el vasito veladora, y sirve de una onza a una onza y media. Aprovecha el boom que hay de mezcaleros hechos con cerámica gracias grandiosos artesanos que los están fabricando por todo el país.Ahora vamos a la acción, si de verdad quieres conocer todo lo que ofrece en aromas y sabor un mezcal, vete por los blancos, así conocerás qué le aportó la tierra, si es más floras, herbal, mineral, terroso. Como lees, el mezcal es todo esto y más.Antes de pasar al nivel en boca, haz un ejercicio de preparación: moja tu dedo índice con un poco de mezcal y espárcelo en el dorso de tu otra mano, sacude esa mano e inmediatamente huele donde colocaste el mezcal, lo que debe pasar es que explote el aroma a agave cocido primordialmente, sino es así y encuentras olores a llanta o plástico quemado o muy ahumado algo no anda muy bien con la calidad de tu mezcal, pues tiene un defecto que sucedió en algún momento del proceso de elaboración. Este ejercicio ayuda a que tu sistema sensorial se prepare para ese primer sorbo con el que deberás enjugarte la boca y pasar lentamente el líquido. Seguro dominará un poco el alcohol, pero al segundo sorbo comenzarás a encontrar las referencias olfativas que un mezcal por su origen y variedad te puede dar.Finalmente es indispensable que por cada bebida alcohólica que ingieras te hidrates (tomes agua), esto hará la diferencia, y si puedes no mezcles con otros alcoholes o azúcares para que tu cuerpo no te lo recuerde al día siguiente.El tema de la naranja con sal de gusano lo dejamos a tu decisión, no es una práctica muy común en las zonas mezcaleras. Aún así, lo realmente importante es saber que el mezcal es perfecto como aperitivo, digestivo y para maridar muchos platos. Aquí van dos ejemplos: el Espadín con pescados, mariscos y conchas, y el Tobalá no lo dudes en servir cuando cocines moles, cochinita o carnes muy especiadas.Recuerda que el mezcal es un producto cultural, arraigado a las entrañas de la historia de México que, como su crecimiento y proceso, pide a gritos que lo bebas a besos.Investigación: Wendy Pérez, periodista gastronómica. Fotos: Rober Antillón, fotógrafo gastronómico.Locación de fotos: Salón Candela.  
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