7 poderosas razones para usar limón en tu rutina de belleza
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7 poderosas razones para usar limón en tu rutina de belleza

Por Kiwilimón - Febrero 2015
¿Si aún no conoces los enormes beneficios del limón? Te contamos que solo tienes que abrir el refri o acercarte a la canasta de las frutas para tener al mejor aliado de tu rutina de belleza. Según un reciente artículo de El País, poner un limón en nuestra vida equivale a tener el mejor cosmético que hayamos podido imaginar. Esto se debe a que el jugo de limón es rico en flavonoides, aceites esenciales, minerales y vitamina C, entre otros compuestos. Esta alta concentración en vitamina C es lo que podría explicar alguno de sus muchos beneficios. 7 poderosas razones para usar limón en tu rutina de belleza de acuerdo con nuestras amigas de ActitudFem:

1. Blanquea las uñas

El limón tiene propiedades blanqueantes porque es un disolvente de sustancias tóxicas. Mejora y fortalece el color de las uñas que en ocasiones se ve alterado por el uso excesivo de esmaltes de mala calidad o por el tabaco.

2. Acaba con las manchas de la piel

De acuerdo con la dermatóloga española Cristina De Hoyos, la vitamina C es un antioxidante efectivo en el tratamiento de la hiperpigmentación (manchas solares y melasma), el fotoenvejecimiento (producido por el sol) y tiene cierta capacidad para activar la producción de colágeno. Aunque los efectos de aplicar el jugo de limón sobre la piel no son muy conocidos, son múltiples los cosméticos y fórmulas magistrales que lo emplean.

3. Reduce la grasa del cabello

El limón es un cítrico natural y, como tal, es rico en vitaminas de los grupos B, C y A. Estos hidroxiácidos nutren el cabello y limpian el exceso de grasa. Como apunta el Dr. Víctor Salagaray, especialista en tratamientos capilares, para que el uso del limón sea eficaz, es imprescindible “que el pelo sea claro natural, especialmente rubio, y que tenga cierta grasa. En este caso, el limón produce una quemadura ácida, similar a la de los exfoliantes químicos, que deja el pelo más limpio y brillante. No llega a aclarar el pelo pero sí se nota visualmente el efecto de limpieza que ejerce sobre él". Al ser un componente natural no tiene efectos secundarios pero tampoco es recomendable usarlo indiscriminadamente, agrega. Lo aconsejable es aplicarlo una o dos veces por semana como tratamiento de choque y, después, será suficiente con hacerlo una vez al mes. Eso sí, no tiene ningún efecto en cabellos canosos, teñidos u oscuros.

4. Combate el acné

El ácido ascórbico es útil en el tratamiento del acné ya que reduce la oxidación del sebo, dificultando la formación de puntos negros. Además tiene cierto efecto antimicrobiano, disminuyendo la cantidad de P. acnes, la bacteria implicada en la producción de los granitos.

5. Exfolia tu piel

Una fórmula exfoliante muy recomendada esta hecha con jugo de limón, sal y aceite de oliva. Según la dermatóloga consultada, “el jugo de limón contribuye a proporcionar un efecto antioxidante y a disminuir la presencia de puntos negros. La sal, debido a su textura granular, actúa como peeling mecánico, provocando la exfoliación de las capas superficiales de la piel (por tanto, no es recomendable en pieles sensibles o reactivas). Por último, el aceite de oliva aporta grasas a la superficie cutánea (no está indicado en personas con pieles con tendencia al acne).”

6. Sirve como desodorante

Si te has quedado sin desodorante, puedes utilizar un limón o su jugo directamente sobre la piel. “El principal motivo por el que al transpirar se produce olor es por la oxidación del sebo secretado por las glándulas ecrinas. El efecto antioxidante de la vitamina C puede impedir este paso y evitar el mal olor”, señala la Dra. De Hoyos.

7. Cura los labios

Gracias a su efecto antiinflamatorio, aplicar el limón sobre los labios irritados puede mejorar los síntomas. Pero, cuidado, otros ácidos presentes en la fruta pueden aumentar la inflamación y el escozor. Además de ser un excelente aliado de belleza, el limón te ayuda a ahorrar en costosos tratamientos y cosméticos. Ver nota original aquí. Otros temas recomendados de ActitudFem:  
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Se fue la mitad del año y parece que la comfort food –tan necesaria para el apapacho del alma cuando las cosas no van del todo bien– llegó para quedarse. En 2020 vimos llegar harto pollo frito, comida thai, sandos japoneses, galletas de todos colores y sabores, smash burgers, omnipresentes conejitos Turín, entre otros bocados monchosos. Entre ellos está uno 100% mexicano que, curiosamente empezó a hacer mucho ruido hace un par de años en Estados Unidos antes de estar en boca de todos al sur del Río Bravo: la birria. Generalmente asociada con la comida típica de Jalisco, es en el municipio de Cocula donde se han preservado recetas de birria que se preparan, desde el siglo XVII, en la región occidental. Se dice que con los españoles llegó un buen cargamento de ganado caprino, alimento nada bien visto por la aristocracia y los conquistadores por su fuerte olor e intenso sabor cárnico. Era, desde luego, comida destinada a los pueblos originarios. Sin embargo, tan audaces cocineros como siempre demostraron ser los habitantes de nuestro territorio –sobre todo sus mujeres–, consiguieron arropar esta carne con especias que para entonces ya se usaban en la región: laurel, clavo, canela, orégano, comino, chiles asados… para después hornearla lentamente bajo tierra. El resultado: un platillo de carne suave, aromático, un tanto picosito y con un caldo sustancioso, bellísimo para comer con cuchara y acompañado de tortillas. Es en Guadalajara donde la birria afianza su popularidad entre lugareños y visitantes. Maravillosos exponentes se encuentran en el Mercado Alcalde –preguntar por la de Don David–; la de La Victoria en el mítico barrio de Santa Tere; Las nueve esquinas, favorita de los turistas del Centro; la de El Chololo, con rumbo a Chapala; la birria del Chino, donde se come la tradicional de chivo, pero también de res; el taco de gordito en la birriería Aceves, dentro del Mercado de Abastos; y un larguísimo etcétera. Pero a la birria no se le encuentra exclusivamente en Guadalajara, Tijuana tiene también una gran tradición de carretas de tacos de birria con su consomé, como los que se encuentran en los linderos del Mercado Hidalgo. Desde hace no más de tres años, la birria reventó en Estados Unidos, específicamente en Los Ángeles, Chicago y Nueva York. Tan sólo en la reconocida guía Eater de Nueva York hay una lista de 19 lugares imprescindibles para probar birria en la Gran Manzana. Y, claro, Instagram hizo su chamba: millones de usuarios han salivado ante el plato y uno de sus derivados: la quesabirria, una portentosa quesadilla de tortilla grande con carne de birria de res, lista para chopearse en un caldito bien espeso con limón, cebollita y cilantro. A partir del fenómeno birriamen –fideos de ramen en caldo de birria, de la autoría del chef Toño De Livier–, su constante presencia en Instagram y el auge de las dark kitchens, es que la birria se está haciendo un lugar en la Ciudad de México. Lo que resta de 2021 la vamos a seguir viendo y, con suerte, otras versiones se adueñarán de más esquinas de la capital. Mi consejo sería intentarla en casa. No muy lejos de aquí encontrarán una buena receta de birria de res, ideal para perfeccionarla con nuestro toque personal y así presumirla como si lleváramos años cocinándola. Manos a la obra.
El imponente bosque de coníferas coquetea con robarme la atención, sin embargo, mis sentidos se concentran en algo más: ahí, subiendo los escalones de las calles empedradas de Tlalpujahua, están los puestos de comida del mercado. Hay ollas exhalando el humo de sus tamales y corundas, conservas y ates acorralados por las abejas, pan apilado en bolsas. Ay, con el pan de pulque. Ay, con el pan de pucha. En Michoacán, la naturaleza es la que llama pero es la comida la que obsesiona a regresar. Quien no ha ido a comer a este estado se ha perdido de una de las tres mejores gastronomías regionales del país. Más claro, imposible. Michoacán es un conglomerado de michoacanes. La zona lacustre, el mar, la milpa, el bosque albergan una tradición, una colección de sabores enmarcados por las técnicas ancestrales y los ingredientes endémicos. A esa suma cultural, a esas coordenadas geográficas, les debemos más que éxtasis culinarios. Gracias a ellas aparecemos en la única lista que importa: la del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. “La gastronomía michoacana es única por la alineación de un paisaje fértil con muchos tipos de terreno y lagos ricos en pesca, así como una cultura prehispánica que ha pasado sus tradiciones a través de generaciones”, asegura el arquitectico Fernando Vela, presidente del Festival gastronómico Morelia en Boca. Desde sus heterogéneos rincones, collage de imágenes y climas, salen productos excepcionales como los charales, el pescado blanco, la trucha. En la meseta purépecha se dan productos como el amado aguacate; en Zamora del Valle, las fresas; en Valle de Apatzingán, los limones, las moras; en la milpa, esos maíces rojos, negros, azules, amarillos con la mineralidad en las entrañas; de Cotija, su queso. Aunque de quesos no son los únicos, pero sí los más prestigiosos. Otros menos conocidos son los quesos de la Ruana, de Tierra Caliente, frescos u oreados.Las manos detrás de la cocina complementan esta suerte de sortilegio. Lucero Soto, una de las chefs más representativas de la región, cree que el verdadero tesoro está en las cocineras tradicionales. Nombres como Esperanza Galván resuenan en embajadas del mundo haciendo lo que mejor saben hacer: ser guardianas de recetas y técnicas, exportadoras de cultura; ella, particularmente, de la purépecha. También está Blanca Villagómez, en Tzintzuntzan, quien según el arquitecto Fernando prepara una hueva de pescado en salsa de guajillo como ninguna otra. Lucero Soto, por su parte, no es cocinera tradicional pero acerca el folklor michoacano de las calles a los manteles emblemáticos del país desde el Restaurante Lu Cocina Michoacana. No se puede dejar de mencionar a Mariana Valencia de Cocina M, en Uruapan.En Morelia hay que emprender un peregrinaje por carnitas Don Raúl, o encaminarse de filón hasta Quiroga para probarlas confitadas en cazo de cobre. Ante una señora con una cubeta de charales hay detenerse por un taquito de tortilla de maíz, un puñito de charales fritos y unas gotitas de limón –poquita, porque no queremos críticas–. De mañana hay que estar por la catedral o el mercado y sentarse en uno de esos locales con nombres de mujeres para ser provistos de platos de plástico rojo y unos uchepos con los sabores del elote, unas corundas con la trinidad mexicana de la garnacha –crema, salsa y queso– y un atolito dulce.Yo no me pierdo la sopa tarasca para el medio día o las atapakuas purépechas, parecidas al mole; se preparan semillas como el cacahuate o la pepita de calabaza y van acompañados de verduras y carne. En Lu me gusta probar las enchiladas morelianas de pato que inhabilitan cualquier tipo de insatisfacción. El arquitecto Fernando prefiere la xanducata (una especie de pipián elaborado también con pepita), las jahuácatas (una corunda preparada en capas y que lleva frijoles) y por supuesto, el aporreadillo de Tierra Caliente. Como gran conocedor de la gastronomía de aquel estado habla del churipo purépecha (un plato de cuchara), del mole de queso y el conejo estirado, tradicional de Corpus Christi.A la hora del postre la gastronomía michoacana ofrece variedad. Los chongos zamoranos, la fruta en conserva y los ates pueden conseguirse en las tiendas que resguardan mujeres ataviadas con vestidos virreinales. Lucero Soto dice que cuando el antojo llama a mitad de calles hay que recurrir al gazpacho moreliano.Yo no dejo el estado sin comerme unas morelianas de cajeta, nuez y papel estrella o sin buscar por cielo, mar y tierra la mejor heladería, esa que venda una buena nieve de pasta de gusto avainillado, tradicional de Pátzcuaro. Cuando llega la hora pido uno doble. Y es que Michoacán, nada de sencillo. Eso nunca.
Aunque para muchos no son nada apetitosas, las mollejas de pollo tienen muchos beneficios para la salud, por lo que sería una gran idea incorporarlas a tu dieta. Vitaminas De acuerdo con diversas tablas nutricionales, las mollejas de pollo son ricas en Vitamina B12, Vitamina A, Vitamina B9 y Vitamina B3. Recuerda que las vitaminas son esenciales para el cuerpo humano, pues de ellas depende el buen funcionamiento celular y el desarrollo. La Vitamina B12 ayuda en la formación de glóbulos rojos y al mantenimiento del sistema nervioso central, por lo que esta vitamina es esencial para cualquier persona. En el caso de la Vitamina A, esta ayuda al buen funcionamiento del corazón, los pulmones y los riñones. Por otro lado, la Vitamina B9, también conocida como ácido fólico, es necesaria para la producción de glóbulos rojos y la síntesis del ADN, por eso es importante que incluyas alimentos ricos en ácido fólico en tu dieta diaria. Por su parte, la Vitamina B3 es muy importante para mantenerte sano, pues juega un rol esencial para que las enzimas funcionen de manera correcta. Además, gracias a esta vitamina, los nervios y el aparato digestivo se mantienen sanos. Minerales Los minerales son nutrientes muy importantes para el cuerpo humano, los cuales se obtienen a través de tu dieta. En el caso de las mollejas de pollo, estas contienen potasio, fósforo y sodio. Por un lado, el potasio es un mineral que ayuda a la correcta función de los nervios, la contracción de los músculos y a que el ritmo cardiaco sea constante. Mientras que en el caso del fósforo, este es indispensable para la reparación de células y tejidos. Por otro lado, aunque no se recomienda consumir sodio en exceso, es importante que las personas consuman una pequeña cantidad para mantenerse sanos. Otros beneficios Otros de los beneficios de las mollejas de pollo es que son una buena fuente de proteína y no contienen carbohidratos ni azúcar, aunque es importante mencionar que sí contienen un pequeño porcentaje de grasa y colesterol. ¿Cómo cocinar las mollejas? Existen muchas maneras de preparar unas exquisitas mollejas de pollo: fritas, en salsa, a la mexicana, al ajillo, encebolladas, entre muchas otras recetas. No lo dudes, deja volar tu imaginación y cocina unas deliciosas mollejas en casa.
La gastronomía española es una de las más populares y deliciosas de todo el mundo, gracias a platillos como la paella, las tapas, el gazpacho, la tortilla de patatas, la fabada, los churros y otros exquisitos platillos. En Kiwilimón te contamos sobre la tradición culinaria del país europeo y te decimos cuáles platillos debes probar.  Paella La paella es, sin duda, la receta española más famosa a nivel mundial. Aunque existen muchas variedades de este platillo, una de las recetas más famosas es la de la paella valenciana la cual se prepara con arroz valenciano, pollo, caracoles, conejo, ajo, tomate, pimiento y azafrán, entre otros ingredientes. Otras versiones incluyen todo tipo de mariscos o carne roja.  Cabe mencionar que la paella es un platillo de origen humilde, pues los jornaleros mezclaban todos los alimentos que tenían a la mano. Años más tarde, este platillo se convertiría en un estandarte de la gastronomía de España. Cualquier tipo de paella será ideal para compartir con la familia o amigos, acompañada de una copa de vino.  Tortilla de patatas Este tradicional platillo también es conocido a nivel mundial, pues es un excelente desayuno o guarnición. La popularidad de este platillo es tal que en España puedes encontrarlo en todos los bares y restaurantes.  Otra de las grandes cualidades de la tortilla española es que se prepara con muy pocos ingredientes: cebolla, papas y huevo. No dudes más y prepara está increíble receta para el almuerzo dominical.  En cuanto a su origen, la tortilla de patatas se inventó en el siglo XVIII y el siglo XIX, pero aún se desconoce la localidad en que surgió por primera vez. Aunque actualmente se dice que la receta original no llevaba cebolla o que el aceite debe sustituirse por manteca, cualquier versión será deliciosa y muy rápida de cocinar.  Croquetas de jamón serrano Las croquetas son otro platillo imperdible de la gastronomía española. Aunque parece ser una receta muy complicada, estas delicias se preparan a base de una salsa bechamel y jamón serrano, después se empanizan con huevo y pan molido y se fríen. ¡No olvides añadir nuez moscada, esto hará toda la diferencia! ¡Recuerda que en Kiwilimón puedes encontrar la receta ideal para preparar las croquetas de jamón serrano más deliciosas! Fabada asturiana La fabada es una de las joyas de la cocina española. Este platillo surgió, como su nombre lo indica, en Asturias, aunque hoy en día es un platillo muy popular en todo España. La receta de la fabada asturiana es muy fácil y rápida de preparar, pues tan solo necesitas alubias, morcilla, chorizo y panceta.  No lo pienses más y cocina una exquisita fabada para una comida familiar o incluye este platillo en tu menú semanal.  Pulpo a la gallega  A este platillo también se le conoce como “pulpo a feira” y es uno de los guisos más aclamados entre los españoles. Suele servirse sobre un plato de madera y se baña con un poco de aceite de oliva, sal y paprika. No olvides acompañar el pulpo a la gallega con unas deliciosas papas. Este platillo es ideal para una comida familiar o una cena con amigos, quienes además quedarán impresionados por lo sabroso y vistoso de este tradicional platillo español.  Churros Aunque parezca difícil de creer, los deliciosos y crujientes churros no son mexicanos. En aquel país suelen disfrutarse durante el desayuno o la cena, acompañados de un chocolate caliente, ¡el complemento perfecto para estas delicias! Los churros siempre son el postre ideal para compartir con la familia o disfrutar durante una tarde lluviosa, claro, siempre y cuando los acompañes con una taza de chocolate caliente.
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