8 sencillos pasos para lograr el PICNIC perfecto
Tips y Consejos

8 sencillos pasos para lograr el PICNIC perfecto

Por Kiwilimón - Agosto 2016
El verano se disfruta mejor FUERA DE CASA. No necesariamente tienes que viajar, puedes simplemente hacer una excursión al parque o jardín más cercano y pasarlo increíble. Aquí te dejamos 8 tips indispensables para lograr un picnic de película. Empaca charolas o tablas de madera. Corres el riesgo de no encontrar un espacio suficientemente planito. Así las bebidas no se derramarán y estarán más cómodos.
Lleva tu bebidas en Mason Jars, para que no se derramen.
. #picnic#👭#love#おしゃれピクニック#わたしのサママ . 🇺🇸Ⓜ️💯💜 Una foto publicada por Harena (@weather_807) el
No olvides llevar COJINES para estar más cómodo.

Bom dia. Uma quarta feira muito colorida para todos. #picnic #maemequer #especial #atelie #pijama

Una foto publicada por Mãe Me Quer Ateliê (@maemequer) el

Empaca tu comida en una CANASTA. ¡Un picninc no es un picnic sin este cliché!
Acompaña tu postre con una buen vino. ¿Esto puede hacer el plan muy romántico!

Happy Hump Day // 📷: @winc // #Wednesday #WineWednesday #Picnic #Rose #RoseAllDay #Summer #Wine #WeLoveWine #WineOClock #WineDown

Una foto publicada por DC Wine Fest (@dcwinefest) el

Si vas con tus hijos, empaquen un freesbee, una pelota y lleven a su mascota para disfrutar la tarde. Tú puedes llevar un BUEN LIBRO, ese que siempre haz querido leer y no tenías tiempo.
Had a lovely picnic in the park with my favorites 💙💙💙 #picnic #afternoonpicnic #summerholidays #familytime Una foto publicada por Janine Pickering (@janine46) el
  Encuentra las MEJORES RECETAS para un picnic perfecto: http://www.kiwilimon.com/receta/botanas/sandwiches/sandwiches-gourmet/sandwich-de-panela-a-la-parrilla http://www.kiwilimon.com/receta/botanas/sandwiches/sandwiches-gourmet/crostini-de-serrano-con-aderezo-de-arandano-y-romero http://www.kiwilimon.com/receta/botanas/sandwiches/sandwiches-gourmet/pan-tostado-con-mascarpone-higos-y-jamon-serrano  
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Si en estos días de quedarte en casa uno de tus planes fue plantar algún vegetal o fruta, no fuiste el único, pues también en la estación espacial internacional se dieron a la tarea de hacer crecer su propia comida y en específico, este mes obtuvieron sus primeros rábanos.Pero los rábanos no son lo único que se ha cosechado en el espacio, pues de acuerdo con una hoja de datos de la NASA, ya se han completado 11 experimentos de cultivo de verduras para el consumo humano como parte de un programa. La primera cosecha se hizo 2015 y fue una lechuga romana roja y antes de los rábanos, en 2019, se cosechó mostaza Mizuna.La NASA eligió los rábanos este año porque maduran en menos de un mes y tienen una “formación de bulbo sensible” que permite el análisis de los efectos del CO2, y la adquisición y distribución de minerales. Nicole Dufour, responsable del programa, contó que cosechar una variedad de cultivos les “ayuda a determinar qué plantas prosperan en microgravedad y ofrecen la mejor variedad y el mejor equilibrio nutricional para los astronautas en misiones de larga duración”.Fue la astronauta Kate Rubins quien cortó los rábanos este lunes 7 de diciembre y en el canal de YouTube de la NASA se puede ver en 10 segundos los 27 días de crecimiento en el Advanced Plant Habitat (APH), dentro de la Estación Espacial Internacional.Además, estos rábanos espaciales no serán los únicos, pues la NASA dice que se plantará y cosechará una segunda ronda de este vegetal antes de que mandar ambas tandas a la Tierra, para compararlos con un tercer conjunto de "rábanos de control", pero cultivados en tierra firme.Lo que se espera de estos cultivos en el espacio es que ayuden a la NASA a lograr su “exploración sostenible” de la Luna para el final de la década, y así poder alcanzar mayores extensiones del espacio desde allí. A continuación puedes ver cómo crecen los rábanos en el espacio y si después de leer esto se te antojaron, también te dejamos unas recetas para comerlos.Snack con rábano y pepinosBotana de rábanos
Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
La cena navideña es la ocasión ideal para convivir con familia y amigos, compartiendo de los mejores platillos y bebidas pero, ¿te has preguntado cuáles son las bebidas típicas que se sirven en las mesas de los diferentes países latinos? Acompáñanos por este breve viaje para conocer x bebidas tradicionales de América Latina que se toman en Navidad. Cola de mono en Chile La cola de mono es un cóctel preparado con aguardiente, leche, azúcar, café y rajas de canela. Las personas en Chile y Colombia lo disfrutan especialmente después de cenar en Navidad y Año Nuevo, acompañado por un pedazo de pan tradicional. Coquito tico Si eres de los fanáticos de los sabores dulces, entonces el coquito es la bebida ideal para ti. Se trata de una bebida navideña originaria de Puerto Rico y su sabor tan dulce se debe a que está preparada con leche condensada, leche de coco, canela, huevos, extracto de vainilla y ron. ¡Es una bebida cremosa y tropical fría para disfrutar de la Navidad!Ponche navideño mexicano El ponche es una bebida tradicional mexicana que se prepara en Navidad y está hecho con frutas como manzana, caña de azúcar, tamarindo, guayaba, ciruelas pasas y tejocote. Algunas veces puede ir acompañado de “piquete”, un toque de tequila u otra bebida alcohólica. Ponche de crema en Venezuela El ponche de crema es una bebida navideña originaria de Venezuela. Se trata de una fuerte mezcla de alcohol etílico con azúcar, huevos y leche. Muchos lo consideran como un postre con alcohol, así que si estas a dieta, quizás ésta no sea la mejor opción. Limonchelo argentino Después de un buen manjar navideño, en Argentina se acostumbra a hacer sobremesa de la mano de un rico limonchelo o limoncello, un licor casero hecho en base a limón, anís, quinoto o hinojo. ¿Se te antoja? ¿Te atreverías a probar cualquiera de estas 6 bebidas navideñas que se toman en América Latina?
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