Cómo cuidar suculentas sin matarlas en el intento
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Cómo cuidar suculentas sin matarlas en el intento

Por Adriana Sánchez - Julio 2020
Cómo cuidar suculentas es una pregunta cada vez más frecuente, pues las personas han descubierto en estas adorables plantitas el aliado perfecto para tener un pedacito de naturaleza cerca de sus espacios favoritos.

Las suculentas, además de ser súper bellas gracias a sus innumerables formas geométricas y variedad de colores y texturas, se han convertido en las predilectas de todos aquellos amantes de la jardinería e incluso de los que no lo son tanto, debido a que ocupan poco espacio y pueden crecer prácticamente en cualquier lugar.

Si tú formas parte de este grupo de personas o te interesa adoptar una y quieres tratarla adecuadamente, entonces tienes que poner en práctica estos consejos para aprender a cuidar suculentas sin matarlas en el intento.



Riega con poca agua las suculentas

Para saber cada cuánto se riegan las suculentas hay que tener en cuenta que estas plantas son capaces de absorber la humedad del ambiente y retenerla en sus hojas, tallos y raíces, por lo que regarlas en exceso puede ser perjudicial; de modo que lo ideal es regarlas cada quince días en temporada de frío y una vez a la semana durante las épocas de calor.

Cuida los baños de sol de las suculentas

Si bien las suculentas necesitan luz para poder crecer correctamente, debes evitar que les pegue el sol directo, sobre todo en verano que la radiación es mucho más fuerte y esto las deshidrata. Así que procura colocarlas donde la luz les llegue a través de una ventana con cortinas de color claro o algún otro filtro tenue.

Utiliza macetas con drenaje

Es importante que las macetas donde resguardes a tus suculentas tengan un buen drenaje para evitar el exceso de agua, ya que si tu suculenta se encharca, podría morir podrida. Si colocas tus suculentas en maceta con un platito debajo, asegúrate de escurrir bien el agua después de regarla para evitar que se inunde.

Planta suculentas en tierra sencilla

Las suculentas son plantas bastante simples que no exigen cuidados estrictos, así que no es necesario plantarlas en sustratos llenos de minerales, al contrario, ellas son felices en suelos pobres, por lo que debes utilizar sustrato con arena o sustrato para suculentas, que es muy parecido al sustrato para cactus.

Como puedes darte cuenta, las suculentas son plantitas muy fáciles de cuidar, pero no te confíes, porque como todo ser vivo, necesitan los cariños y atención suficiente para desarrollarse en un buen entorno. ¿Cuántas suculentas estás dispuesto a adoptar?
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Si extrañas la comida callejera, no te puedes perder la nueva serie de Netflix que, a pocos días de su estreno, se ha convertido en el nuevo éxito de la cuarentena. Se trata de Street Food: Latinoamérica, una inspiradora docuserie que atraviesa 6 países y nos muestra de cerca lo mejor de las ciudades, su cultura y, por supuesto, la comida. Street Food: Latinoamérica, basada en el programa original The Chef’s Table, consta de seis capítulos de media hora en los que aborda los secretos culinarios mejor guardados de cada país protagonista. Esta serie presenta un viaje maravilloso que va desde Buenos Aires, Argentina y pasa por Salvador, Brasil; Oaxaca, México; Lima, Perú; Bogotá, Colombia y llega hasta La Paz, Bolivia. ¿Por qué tienes que ver Street Food Latinoamérica? Con tantas nuevas restricciones de viaje, esta serie de comida callejera es una excelente opción para transportarte a otros lugares y conocer la mágica esencia y el exquisito sazón de sus platos típicos que los vuelve tan impresionantes. Los productores David Gelb y Brian McGinn muestran una mirada íntima a los mejores platillos latinos que podemos encontrar en los puestos de comida, pero más allá de eso, captan con una sensibilidad bastante humana la historia de quien se encarga de preparar tan sabrosos alimentos con un personaje icónico de las ciudades como eje principal, acompañado de la breve historia de otros cocineros que también son leyenda. Así como en Brasil doña Suzana se encarga de cocinar la mejor moqueca en el restaurante que le ayudó a abrir su comunidad tras una vida difícil llena de decepciones, en México, la señora Valentina se encargó de crear unas singulares memelas con salsa de chile morita tan fuerte como su voluntad de sacar adelante a su hija siendo mamá soltera; como la de estas 2 increíbles mujeres, conocerás 4 historias más que te llenarán de antojo y profundas emociones. La tlayuda oaxaqueña vs el ceviche peruanoNetflix se ha encargado de llegar al corazón (y al estómago) de todos sus espectadores con Street Food: Latinoamérica y así lo demostró el 23 de julio con una divertida dinámica a través de redes sociales, donde convocó a las personas a votar por su comida callejera favorita en el Campeonato Street Food Latinoamérica. En dicho enfrentamiento, el choripán de Argentina, el acarajé de Brasil, el ajiaco de Colombia y el relleno de papa de Bolivia fueron relegados por los dos poderosos finalistas, la tlayuda de México y el ceviche de Perú. La votación estuvo tan reñida que hasta Christopher Landau, el embajador de Estados Unidos en México, la Secretaría de Cultura y la SEP pidieron a los ciudadanos que votaran por el platillo oaxaqueño, que al final salió victorioso. Street Food: Latinoamérica es una fiesta de sabores, historias y emociones que puedes percibir a través de la pantalla, así que no te la puedes perder y si tu antojo por comida callejera es incontrolable, aquí puedes encontrar algunas recetas fáciles de preparar.
El aceite de árbol de té sirve como un agente antibacteriano natural que muchas veces se usa para tratar el acné, el pie de atleta o los hongos en las uñas, pero también funciona para aliviar las picaduras de mosquitos. Este aceite se saca al destilar las hojas de la planta melaleuca alternifolia, originaria de Australia, por lo que también es conocido como aceite de melaleuca. Sin embargo, esta no debe confundirse con la planta que produce hojas que se utilizan para hacer té negro, verde y oolong.El aceite de árbol de té ha sido utilizado como medicina tradicional por los australianos nativos durante siglos. En esos primeros usos, trituraron las hojas de los árboles de té para extraer el aceite, con el fin de inhalarlo y tratar la tos y los resfriados o se aplicaba directamente sobre la piel para curarla.Este aceite contiene un compuesto llamado terpinen-4-ol, del cual se ha demostrado que mata ciertas bacterias, virus y hongos, y también parece aumentar la actividad de los glóbulos blancos, lo que ayuda a combatir los gérmenes. Es este, y otros de sus componentes, los que lo hacen del aceite de árbol de té un valioso remedio natural para tratar afecciones de la piel bacterianas y fúngicas, prevenir infecciones y promover la curación.¿Cómo se usa el aceite de té de árbol?En la actualidad, el aceite de árbol de té ha ganado mucha popularidad y se usa con frecuencia en productos diseñados para la piel, como jabones o tratamientos.Por otra parte, las investigaciones han demostrado que funciona en diversos usos, como crema, champú o jabón. Por ejemplo, un gel de tratamiento con aceite de árbol de té puede ser eficaz para tratar el acné.El árbol de té también se usa en champús con un tratamiento de 4 semanas para la caspa; en cremas, para aliviar los síntomas del pie de atleta, o el aceite puro, combinado con aceite de lavanda para eliminar liendres del pelo.Lo importante es que su uso siempre debe ser tópico, es decir, siempre se debe usar externamente y en el lugar que se quiere tratar.Así, aunque usar aceite de té es seguro, la contraindicación más importante para este remedio natural es evitar su consumo oral, ya que es tóxico cuando se traga, y tampoco se debe usar si tienes eccema.Algunos efectos secundarios que puede tener, a pesar de su uso correcto, son irritación de la piel, dermatitis, picazón, escozor, ardor, descamación, enrojecimiento y resequedad.Si vas a usar aceite de árbol de té, no olvides tomar en cuenta sus contraindicaciones y siempre consultar a un doctor en caso de notar algo extraño.
Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley. La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo? Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa. En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan? La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.Ensalada de nopal con frijolesSalmón a la parrila con salsa de aguacateSalmón al pibil
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