¿Cómo lavar el brócoli para eliminar bacterias y gérmenes?
Tips y Consejos

¿Cómo lavar el brócoli para eliminar bacterias y gérmenes?

Por Eloísa Carmona - Abril 2021
Lavar las verduras puede parecer una tarea sencilla y sin muchas complicaciones, pero limpiar adecuadamente algunas de las más complicadas es algo que nos lleva a buscar cómo lavar el brócoli para no enfermarnos.

Hay muchas formas en las que las verduras pueden contaminarse, pues conforme crecen, entran en contacto con animales, suelo, agua y trabajadores agrícolas, todos los cuales pueden introducir sustancias nocivas. Además, una vez que se cosechan las verduras, pasan por varios pares de manos (a medida que se empacan, envían, compran, preparan y almacenan), lo cual también tiene el potencial de contaminar los alimentos con bacterias y gérmenes dañinos.

A pesar de que muchas verduras se pueden lavar con agua fría y no es necesario usar jabones ni detergentes, hay algunas que requieren especial atención a la hora de limpiarlas, como el brócoli, por ejemplo.

Cómo lavar el brócoli

Como primer paso para antes de lavar brócoli (o cualquier otra verdura), lava primero tus manos con agua y jabón, antes y después de preparar verduras frescas, en general, así evitarás contaminarlas tú mismo.

Otra recomendación útil es que no laves el brócoli hasta justo antes de prepararlo. Cuando estés listo para usarlos, entonces recorta la parte dura del tallo aproximadamente a dos centímetros de la parte inferior y enjuágalo con agua corriente fría. 

El brócoli, como la coliflor, tiene muchos lugares donde los gérmenes pueden esconderse, así que para asegurarte de eliminarlos por completo, remójalo después de enjuagarlo en un recipiente con agua fría durante dos minutos y posteriormente, enjuaga bajo el chorro de agua fría nuevamente.

También puedes remojar el brócoli en una mezcla de 4 partes de agua por 1 de vinagre blanco por 20 minutos, para después enjuagarlo bajo el chorro de agua, de esta manera, puedes reducir los residuos de pesticidas en las verduras.

Aunque parece complicado, lavar el brócoli correctamente tampoco tiene mucha ciencia, pero es importante que lo hagas, para evitar bacterias y gérmenes en tus comidas.
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Celia Avila
29/04/2021 08:51:44
Que bueno que comparten para que sepamos cómo lavar las verduras correctamente gracias
Olga Gomez
19/04/2021 21:47:22
A veces parece obvio, pero muchos no conocen estos típs. Gracias por compartir
Lilian G. Lara
19/04/2021 21:15:21
Excelente
Armando Garcia
19/04/2021 21:04:31
Muy importante está información. Gracias.
Ixtli Palacios
19/04/2021 19:50:24
Gracias muy buen tip 😃
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A veces uno simplemente no sabe qué tomar, que si el alcohol a cierta edad deja de ser una buena opción, que un agua fresca ya no basta para saciar la sed o que un refresco contiene demasiado azúcar y es perjudicial para el organismo. Pues bien, Ginger Birra lo sabe y es por ello que el día de hoy te contamos acerca de su increíble producto: la ginger beer o cerveza de jengibre, aunque técnicamente no es una chela ni tampoco contiene alcohol.Víctor Manuel Quintero es un biólogo egresado de la Universidad de los Andes Venezuela que por razones circunstanciales bebió por primera vez una cerveza de jengibre gracias a un amigo en el año 2015. Su sabor quedó tan presente en él, que decidió crear su propia receta hasta mejorarla poco a poco. Después conoció a Mayra Gómez, diseñadora gráfica y su actual esposa, con quien finalmente creó Ginger Birra, que a casi 4 años de haberse creado, hoy distribuye en 10 ciudades diferentes.La cerveza de jengibre tiene más de 300 años, su origen se le atribuye a Inglaterra del siglo XVIII, fue una bebida que duró por muchos años en secreto hasta que el ejército comenzó a exportarlo.Siguiendo los procesos de cerveza artesanal perfecta, Ginger Birra ha logrado obtener un sabor espectacular, conservando la frescura y vida del jengibre (6.3%), limón y levaduras silvestres gracias a la utilización de productos 100% naturales y con un proceso de fermentado y gasificado tradicional.Beneficios de la cerveza de jengibreAl ser su base una infusión de raíz de jengibre es muy saludable, pues ayuda a la digestión e inflamación, alivia el dolor de garganta, es un gran aliado de la salud cardiovascular, probiótica y prebiótica y es 100% libre de gluten; por lo que es una bebida ideal no sólo para los celíacos, sino para los veganos y aquellas personas que procuran evitar el consumo de alcohol.Su sabor es picante pero pica lo justo, además que acompañado de lo cítrico del limón logra una combinación tropicalmente perfecta. Es una bebida versátil que suele utilizarse en la mixología o acompañarse con jugo de naranja o limón, nuez moscada o canela. Puedes maridar esta cerveza de jengibre con comida oriental, pastas, pizzas y ensaladas. Si estás en CDMX, puedes pedir Ginger Birra a domicilio a través de Almacén Hércules. ¡Atrévete a probar esta opción deliciosa y diferente!
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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