¿Cómo organizar una reunión sorpresa?
Tips y Consejos

¿Cómo organizar una reunión sorpresa?

Por Kiwilimón - Junio 2014
Si estás planeando sorprender a algún ser querido y hacer que pase un rato inolvidable, la idea de preparar una fiesta es muy buena. La intención es recordarle a esa persona especial lo importante que es, pero a veces sólo el pensar en la organización puede resultar una labor tediosa. En KiwiBlóg te decimos cómo preparar una reunión sorpresa sin caer en el estrés de los preparativos y disfrutando con alegría todo el proceso. Sigue estas recomendaciones:
  1. Es importante comenzar la organización de la reunión sorpresa con tiempo para que puedas planear tranquilamente, sin estrés y sin prisas de última hora. En el momento en el que se te ocurra, piensa en una fecha de celebración con un margen de tiempo considerable que te permita con tranquilidad desarrollar todo tu plan.
  2. Decide qué deseas hacer o preparar para que la reunión sorprenda de verdad a la persona agasajada. Está bien que pidas algún consejo, pero sólo a personas muy allegadas que de verdad puedan aportarte ideas, no pidas consejos en general porque eso puede estresarte.
  3. Una vez tengas claro cómo será la reunión sorpresa, haz una lista con todo lo que requieres para desarrollar tu plan: invitados, lugar de la celebración, fecha y hora, comida, bebida, sorpresas, música, decoración y todo cuanto se te ocurra. Cuando organices piensa en la persona protagonista y en cómo crees que le gustaría que fuera.
  4. Cada día ve cumpliendo objetivos. Ve eliminando elementos de tu lista y así poco a poco avanzarás y, además, sentirás que la organización de la fiesta sorpresa se está efectuando con éxito.
  5. Con respecto a los invitados, aprovecha la oportunidad de comunicación online y envía invitaciones por correo electrónico. Personalízalas, aunque te quite algo de tiempo, y explica cómo será la fiesta. Pon una fecha límite de confirmación para poder organizarte con la compra de bebidas y comida.
  6. Deja bien claro en tu invitación de qué tipo de reunión se trata, si es de día, de noche, de baile, con niños, con alcohol, de disfraces, con alguna actuación especial, explícalo todo al máximo de detalles para que todos los invitados sepan dónde van y no haya equivocaciones y malos entendidos.
  7. Muy importante dejar bien claro desde el principio que se trata de una fiesta sorpresa para que absolutamente nadie pueda estropearlo y el homenajeado no se entere, es fundamental y lo principal para que todo salga bien.
  8. Organizar cómo será la sorpresa: a qué hora deben estar los invitados, en qué lugar han de colocarse para que el agasajado no los vea, dónde dejar los coches para que la sorpresa sea de verdad y no sospeche nada, que el sitio donde se realice sea adecuado para el tipo de fiesta y no moleste a nadie, etc.
  9. Luego de que la fiesta haya pensado ¡solo queda disfrutar!

Recetas recomendadas

Para la parte de la comida y bebidas, hemos elegido una serie de opciones que te podrán ayudar para que prepares cosas deliciosas. Toma nota de las siguientes recetas de cocina. Pasteles | Galletas | Pays | Panqués | Chocolate | Flanes | Gelatinas | Merengues | Muffins | Crepas   Bebidas con Vino | Bebidas sin Alcohol | Bebidas con Cerveza | Vinos y Licores | Recetas de Cocteles   Lasaña | Canelones | Spaguetti | Penne | Pastas Frías | Salsas de Pasta   Botanas con Queso | Croquetas | Canapés | Antojitos Mexicanos | Tentempiés | Botanas con Pollo  
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Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
México es un país con vocación pesquera. Tiene 11 mil 122 kilómetros de litorales, 6 mil 500 km2 de aguas interiores y un total de 68 puertos. Actualmente, el volumen de producción pesquera es de 2.1 millones de toneladas, que se traducen en un valor de producción nacional equivalente a 38 mil millones de pesos. De esta manera, el sector pesquero y acuícola en México genera más de 300 mil empleos directos y 2 millones de empleos indirectos. El 25% de la producción nacional pesquera y acuícola está certificada como sustentable, lo que coloca a México a la cabeza de América Latina en esta materia y en el número 12 a nivel mundial. Además, existen más de 54 normas oficiales mexicanas relacionadas con la pesca responsable, la inocuidad, la sanidad y el medio ambiente.México tiene vocación pesquera, reglamentación y una comunidad bien consolidada y organizada alrededor de nuestros litorales, sin embargo, nuestro consumo de productos pesqueros está por debajo del promedio mundial, entre 13 y 14 kilos per cápita por año. Esta temporada de Cuaresma, que va del 17 de febrero al 3 de abril, consumamos pescados y mariscos mexicanos. Conozcamos las especies de nuestras aguas, sus vedas, las cooperativas o empresas que trabajan de forma responsable y promovamos la #PescaConFuturo en México. Las principales especies de pescados y mariscos producidas en el país son la sardina, el camarón, la mojarra, el pulpo, la anchoveta y el atún, pero tenemos 589 especies comerciales en México. Como afirma Luis Bourillón, Vicepresidente de sustentabilidad de COMEPESCA, “si queremos tener un futuro para el planeta debemos preocuparnos no sólo de los valores nutricionales, sino de cómo tener este sector vivo en los siguientes años. Es esencial cumplir en la pesca con las tallas, vedas, los volúmenes que se pueden capturar, y que el consumidor tenga información real, validada por entidades independientes, que les indique si la especie es sustentable o está en vías de obtener la certificación”. Por ello, también es de vital importancia la cultura del ecoetiquetado entre los consumidores mexicanos, para saber los productos que han sido obtenidos a través de prácticas responsables. Lo mejor de consumir pescados y mariscos es que constituyen una fuente rica de nutrientes, que nos permiten fortalecer al sistema inmunológico con proteínas, minerales, vitaminas y grasas. ¡Esta Cuaresma no lo pienses más y consume pescados y mariscos mexicanos! Fuente: Consejo Mexicano de Promoción de los Productos Pesqueros y Acuícolas (Comepesca)
Las aguas frescas son muy populares en México, las hay de todas las frutas que te imaginas, e incluso de las que no, como el agua de aguacate; algunas sirven para defendernos de la gripa, otras, para sentirnos ligeros y algunas más, simplemente para disfrutarlas.Las combinaciones son infinitas y lo más probable es que ya hayas probado muchas, como la de limón con hierbabuena, pero ¿sabes para qué sirve?Beneficios del agua de limón con hierbabuenaLa hierbabuena y el jugo de limón son conocidos por su efecto de ayuda digestiva , por lo que es una buena manera de aliviar el malestar estomacal y esta agua fresca también sirve como una excelente opción para sustituir los refrescos azucarados.Por su parte, el limón es rico en vitamina C, fibra y varios nutrientes responsables de beneficios para la salud, como la del corazón, el control de peso y la salud digestiva. Una de sus propiedades más provechosas es puede ayudar a prevenir las piedras en los riñones, llamadas cálculos renales, los cuales son pequeños bultos que se forman cuando los productos de desecho se cristalizan y se acumulan en los riñones.La forma en la que el limón ayuda es que su contenido de ácido cítrico aumenta el volumen de orina y el pH de la orina, por lo que se crea un ambiente menos favorable para la formación de cálculos renales.En cuanto a la hierbabuena, esta también es buena para la digestión y se usa comúnmente para ayudar a aliviar los síntomas de indigestión, náuseas, vómitos y gases.De hecho, se ha demostrado que el compuesto carvona, que se encuentra naturalmente en la hierbabuena, inhibe fuertemente las contracciones musculares en el tracto digestivo, lo que puede explicar cómo esta hierba ayuda a aliviar los trastornos digestivos.Así que añadirla a tu agua con limón será una gran forma de cuidar de tu digestión, al tiempo que te refrescas y aprovechas otros beneficios, como su contenido de antioxidantes, además de que dos cucharadas (alrededor de 11 gramos) de hierbabuena también proporcionan 2% de la ingesta diaria de recomendada de vitamina C, otro potente antioxidante.
Esa mañana callejoneamos por las áridas calles de la capital de Veracruz. El ambiente ya no olía a mar, o sí, pero de lejos. Erik Guerrero y yo esperamos en la mesita de lámina que por mantel llevaba el logo de una cerveza. La promesa eran los mariscos que, según uno de los chefs más importante del puerto y fundador de Nuestra Pesca, no tenían competencia. “Aquí viene hasta Enrique Olvera”, me aseguró. A los quince minutos, salió de la cocina de Ay Apá un tazón de barro grueso y humeante con arroz a la tumbada. A cada meneada de la cuchara salían las papas y los mariscos suspendidos en esa suerte de océano rojo con aromas a epazote. Recuerdo que, tras la quemada de lengua, el caldo me dio información sobre el sabor del mar, sobre la justicia que le hace a sus frutos una buena preparación. Esa no fue la única vez. Esa sensación vino con los cocteles de pulpo que me presentó Jonatán Gómez Luna en Tulum, o las almejas chinas que el chef Nico Mejía nos dio a probar en la laguna de Cuyutlán, Colima. Años antes también lo sentí frente a la Quebrada en Acapulco. No tenía ni cuatro años cuando supe que los mariscos de México son para hacerles un poema en endecasílabas. Los 1,592.77 km2 que mide el litoral mexicano son espacio suficiente para hacer una fiesta interminable de platos regionales que combinan los frutos del mar de formas únicas. El norteño, el costeño o el chilango sabe que una copa bombacha desbordada en camarones o una mesa de plástico con salcitas vinagrosas al centro, son la antesala de un placer reservado para los no novatos, para los que conocen la gastronomía nacional desde sus profundidades.Hay que sentirse plenamente mexicano y en confianza para jugarse la vida en un puesto de mariscos frente al metro en la Ciudad de México –y aún así es probable el hallazgo sea exitoso–. Y si eso sucede en el centro del país, a kilómetros del mar, el viaje por los dos flancos de las costas mexicanas amerita abrocharse los cinturones para luego desabrocharlos.La primera parada sería en Mazatlán, donde hay que pedirse un burrito de marlín tupido en frijoles frente a un chiringuito playero. En Tampico el viaje se hace corto cuando de por medio hay unas jaibas rellenas de Los Curricanes, que pueden llevarse de souvenir en su versión congelada y debidamente guardada en hielerita.Los aguachiles verdes del norte despiertan el sudor y las ganas de apagarlo a fuerza de cheves tan frías como las corrientes de Humboldt mientras que los negros de Yucatán nos cautivan con los sabores cenizos de su recado. ¿Ceviches, alguien? Hay tanta variedad como cocinas tradicionales. Ya saben, no es lo mismo el ceviche de Nayarit que uno de Jalisco o de Guerrero. ¿Un mole rojo con camarones? Hay que tocar base en el istmo oaxaqueño.De ostiones los de Sonora y mejor que tengan queso Parmesano. A Rosarito hay que llegar por las langostas al vapor que luego van fritas y arropadas en tortillas de harina recién hechas. Frijolitos, salcita y mantequilla, ¡pum! Directo al mar, y también al cielo. De ahí por almejas chocolatas a La Paz o por todo tipo de conchas a la Baja: sobre unas suculentas tostadas, a la Guerrerense; sobre platos con toques Baja-Med y técnicas pulcras a Fauna, Deckman’s o Villa Torél. Erik Guerrero dice que lo más rico del Golfo es su pescado, y del Pacífico, mariscos como el camarón, las conchas, el pulpo, el caracol, los calamares y las langostas. Nos invita a aventuramos fuera del puerto para ir por una recompensa única: los mariscos de Doña Tella en Alvarado. Sospecho que le haré caso. Después de su recomendación de Ay apá le creería que la luna es de Veracruz.Si no puedes viajar este año, no importa. La Cuaresma ya inició, y con ella una temporada gastronómica en la que no deben faltar las preparaciones frescas, las recetas picositas ni los mariscos que te van a llevar a las playas mexicanas en un par de ingredientes. ¿Listo para el tour?
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