Cómo refrigerar los alimentos correctamente
Tips y Consejos

Cómo refrigerar los alimentos correctamente

Por Fud - Abril 2020
Uno de los trucos más sencillos para hacer durar más la comida, es refrigerar los alimentos adecuadamente para que éstos se conserven mejor durante más tiempo. De este modo, reducimos la proliferación de bacterias y evitamos generar más desperdicios de los necesarios, además de que es una excelente opción para ahorrar y aminorar los gastos.

Primeramente, nuestro refri debe estar completamente limpio y para saber cómo lavar un refrigerador, debemos tener en cuenta que debe limpiarse una vez a la semana con agua y jabón, poniendo especial atención en los estantes, las repisas y las esquinas.

Una vez que las superficies tienen las condiciones higiénicas necesarias, es hora de organizar y almacenar los alimentos que van en el refrigerador. Procura colocar las carnes crudas en el congelador, las frutas y verduras en los estantes inferiores; los lácteos y huevos usualmente van en los estantes medios o laterales y finalmente, los embutidos en los estantes superiores.

Para lograr que los alimentos se conserven mejor por mucho más tiempo, es necesario conocer la forma correcta de refrigerarlos individualmente, ya que no es lo mismo almacenar verduras que salchichas o jamón. Por ello, a continuación, te presentamos los mejores tips para lograrlo.


Califica este artículo
Calificaciones (3)
René Hernández
30/04/2020 13:55:12
Muy claro y útil. Gracias
Graciela Chumán Ramirez
30/04/2020 10:20:22
Cuando guardaba los plátanos se me ponían negros. Gracias por el tip
Margarita Vera
29/04/2020 20:47:45
Excelente tip 💯👌🏼 De hecho algunos ni tenía idea de cómo se hacía para guardar🙈 Gracias 🙋🏼‍♀️
PUBLICIDAD
Lo mas leído
La Cuaresma es una importante festividad a lo ancho del mundo y países como Brasil la celebran en grande. De hecho, el famoso Carnaval tiene lugar cuarenta días antes de Pascua, marcando así el comienzo de la Cuaresma, por eso debes conocer cómo se celebra y cuáles son los mejores platillos de Cuaresma en Brasil. Si bien el Carnaval es una festividad llena de colores, ritmos y baile, que no necesariamente está relacionado con el cristianismo, éste da pie al inicio de Cuaresma y trae consigo algunos de los mejores sabores brasileños que puedes probar, como te mostramos a continuación con estos platillos sin carne. Moqueca La moqueca de pescado es un guisado que se hace con cualquier pescado blanco, camarones, cebolla, ajo, pimiento rojo y verde y se sazona con aceite de palma, leche de coco, ají molido y cilantro. Es uno de los platillos más populares en Brasil. Casquinha de siri Elaborado con carne de cangrejo marinada al limón, la casquinha se sirve en conchas, acompañado de sofrito de cebolla, pimiento y tomate salpimentado, con ajo y cilantro. Al final se le espolvorea harina de yuca y queso parmesano antes de hornearse. ¡Es una verdadera delicia! Leão veloso Esta irresistible sopa de mariscos se prepara con camarones, langostas y pescado. Además de tomate y azafrán, lo cual le da un sabor increíble que cualquiera debe probar, especialmente durante la Cuaresma. Fricasé brasileño El fricasé brasileño un platillo tradicional de los carnavales que también puede consumirse durante la Cuaresma, ya que consiste en una preparación con huevos fritos y batidos, condimentados con limón y perejil. ¿Te atreverías a utilizar alguna de estos platillos brasileños para Cuaresma?
La feijoada, que en español tiene una traducción literal de “frijolada”, es uno de los platillos emblemáticos de la gastronomía brasileña, el cual obviamente es un platillo con frijoles, complementado con carne de cerdo generalmente seca.Como muchos otros platillos nacionales del mundo, la feijoada tenía como fin sacarle provecho a los restos de cerdo; en la actualidad, es una comida tan famosa y reconocida, que ya es más bien un platillo gourmet.Su origen viene de Europa, en específico de Portugal, y la fusión de culturas que se produjo. Entre sus primeras apariciones en textos gastronómicos, se puede mencionar el libro de Luís da Câmara Cascudo titulado História da Alimentação no Brasil (Historia de la alimentación en Brasil), donde se habla sobre los orígenes de la feijoada.Así, el origen de la feijoada está también ligado a la esclavitud y se dice que estos esclavos africanos que los portugueses llevaron a Brasil, obligados a servirlos, recogían lo que sobraba de los festines y lo mezclaban con frijoles negros. Esto dio como resultado algo así como la primera versión de la feijoada.Ya que sus ingredientes son pocos, comunes en Brasil y su preparación es sencilla, la feijoada es además un platillo económico, que hoy en día sigue siendo muy consumido por los brasileños, pero para ellos, los días tradicionales para comerlo suelen ser los miércoles y los sábados, pues esos días no faltan en los menús de los restaurantes o en las reuniones familiares.¿Has probado la feijoada? Puedes prepararla en casa con nuestra receta si te ha despertado la curiosidad y contarnos qué tal te pareció o si conoces más de su origen en los comentarios.
Aunque Malini Seetharam llegó a México en abril de 2018, su emprendimiento de cocina del norte y del sur de la India comenzó a provocar sonrisas a los citadinos desde mayo. Pero que no se piense que Malini aterrizó en el país siendo una cocinera novata. El sabor súper construido de sus platillos ya lo anuncia. Su camino profesional comenzó varios años antes, en Nueva Delhi, con el servicio personalizado que esta chef hacía posible en la cocina de su propia casa.Malini afirma que, “cocinar y servir siempre ha sido mi interés y un motivo de alegría”. Eso puede sentirse en los curries, en las phulkas y las dosas que ella misma confecciona diariamente, en los chutneys que varían cada día de sabor. “Mi objetivo ha sido el de explorar la armonía entre la cocina mexicana y la india, especialmente en la rica abundancia de especias que ambas utilizan, ya sea en el curry y en las salsas, así como en el popurrí de dulce-picante, picante-dulce”. Las notas especiadas de su cocina son adictivas para un mexicano. Lo dice su servidora quien, al menos una vez por semana, pide uno de los cuatro menús que Malini ofrece bajo pedido, con un día de anticipación. Eso sí: cada vez que me enfrento a sus menús debo investigar en San Google para obtener una imagen, una descripción, que me prevenga del banquete que recibiré vía UBER. La propuesta gastronómica de Malini no se limita a los platillos comodín de la cocina india. Ya saben, los típicos chicken tikka masala –que en realidad es creación inglesa y no india– o las samosas. Sus combinaciones son un viaje, que, sin conocer su país, te hacen imaginar paisajes, atardeceres, recuerdos a un lugar lejano y excitante. “Quiero llevar a mis comensales a una expedición culinaria a través de las delicias regionales de la India y brindarles una perspectiva completamente nueva sobre la amplia gama de opciones disponibles en mi cocina, mostrando también algunos platos tradicionales como dosas, idlis o vadas”. ¿Autenticidad? ¿Cultura comestible? Claro. Todo eso cabe en los tuppers que te llegan a tu casa antes de la hora de la comida.La cocina india puede ser tan golosa y sana como el cinturón mande. Por eso en su menú, Malini propone algunas opciones ligeras o vegetarianas en las que el dal fry o los garbanzos en curry brillan por el elegante balance entre sus especias. Ni quién se acuerde de la carne. “Me gusta también ofrecer una experiencia de comida casera sana y saludable para mis clientes, pero sin comprometer el sabor”. Vegetariano o con pollo, del norte o del sur de la India: el sabor de la cocina de Malini es un bordado preciso y alegre del producto mexicano y las sazones de su tierra.
Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD