¿Cómo saber si un color te queda o no?
Tips y Consejos

¿Cómo saber si un color te queda o no?

Por Kiwilimón - June 2015
  Usar bien los colores en la ropa es una herramienta esencial para verte bien. Estos te pueden hacer ver más joven o más grande, más feliz o más triste. Aquí te dejo algunos tips para que sepas cuales sacan lo mejor de ti.

Los que No te van

1.Cuando un tono de ropa te hace ver más vieja, quiere decir que es un NO definitivo. Esto se ve cuando usas una prenda o accesorios de un color en específico e inmediatamente se te marcan más las arrugas o las líneas de expresión, en la boca, en los ojos o en la nariz. 2.Si un color te resalta las ojeras o te saca manchas que ni siquiera habías notado, mejor no lo acerques a tu cara y cámbiate. 3.Hay tonos que te hacen ver las facciones más toscas como la nariz, la mandíbula o los pómulos. Estos no te favorecen. Lo que buscamos es vernos más femeninas, no más masculinas.

Los que Sí te van

1.Son aquellos que te hacen lucir la piel más tersa y más pareja como si fuera de porcelana. Este tipo de efecto es mejor que cualquier maquillaje, ya que te elimina las manchas de la piel. 2.Cuando un color te hace ver más joven. ¿qué mejor que tener este efecto sin cremas anti-edad? 3.Te saca chapitas naturales, como si fueras Heidi de la pradera. Con estos colores te puedes olvidar de abusar del blush.

¿Cómo probar la colorimetría?

Para detectar estos detalles en tu piel sigue estos pasos: a)Acercarte la prenda a la cara con el pelo suelto. Prueba diferentes tonos del mismo color, es decir, verde botella, verde militar, verde limón, verde oliva, etc… Porque no todos los matices, aún cuando es el mismo color, tienen las mismas bases. Hay algunos que la tienen amarilla y otros azul.
b) Una vez que tengas los diferentes tonos pruébalos como si fueran pashminas y cámbialos una y otra vez notando los cambios en tu cara. c) Esto lo puedes hacer en tu casa o en la tienda, no importa la luz ni el lugar. d) Lo mejor es hacerlo con poco maquillaje porque este cambia el efecto del color sobre la piel. Por ejemplo si tienes mucha base puede que un color que te hacía ver pálida ahora no te haga ver así. e) Si de plano te encanta una blusa pero es de un color que no te va, que no cunda el pánico, todavía puedes rescatarla. Lo que debes hacer es usar un accesorio como foulard o collar de un tono que SÍ te vaya y asi se equilibra.
f) El tono del pelo y del maquillaje alteran el efecto de los colores sobre la piel, por eso si cambias de tinte o llevas mucha sombra puede tener otro efecto que el día anterior.
Recuerda que: Si un color te saca los efectos del NO, esto no significa que ya nunca más o puedas usar, sino que debes llevarlo lejos de la cara como en los pantalones, zapatos, faldas o bolsas. Solo las prendas o accesorios que estén cerca del rostro son los que alteran el resultado.
Espero que se vuelvan unas expertas con la colorimetría después de practicar frente al espejo cada vez que vayan a comprar algo. Para más de estos consejos busquen mi libro “Y ahora… ¿qué me pongo?” de venta en Gandhi, Porrúa y El Sótano. Ver artículo original. Artículo cortesía de 

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Últimamente escuchamos noticias catastróficas, que nos hacen angustiarnos y no sabemos ni cómo empezar a cuidar el medio ambiente. Uno de los asuntos más problemáticos es el tema de la basura. Según la BBC, a nivel mundial se producen más de 2.100 millones de toneladas de desechos cada año, lo que podría llenar más de 800 mil albercas olímpicas.Es urgente que hagamos algo radical y definitivo al respecto. ¿Has escuchado sobre el Zero Waste?En el movimiento Zero Waste (Residuos Cero), el objetivo es reducir al máximo los residuos y la basura que generamos todos los días. Así, el fin del zero waste no sólo es reducir el impacto ambiental, sino que además busca que la gente viva con menos cosas materiales y llevar una vida más rica en momentos y experiencias, que nos hacen sentir lo verdaderamente importante.Para empezar a ser parte del Zero Waste es importante que tengas en mente estos puntos:Rechazar lo que no necesitamos. Se trata de cambiar hábitos diarios y de forma mecánica, por ejemplo: al ir al súper y en lugar de usar las bolsas de plástico, lleva tus bolsas reutilizables; elige productos que vengan en envases de vidrio para que puedas usarlos con otro propósito; descarta artículos que tengan envolturas innecesarias; siempre prefiere vidrio, cartón o papel en lugar de plástico. Antes de consumir algo, piensa dos veces si realmente lo necesitas y si es algo que a largo plazo vas a usar en repetidas ocasiones; si no es así, prescinde de ello. Reducir lo que necesitamos. Hay productos básicos de la cocina, baño o higiene personal con los que simplemente no podríamos vivir; sin embargo, podemos sustituir los artículos tradicionales que ya conocemos para evitar los desechos. Hoy en día existen muchas alternativas zero waste, por ejemplo, podrías empezar sustituyendo productos de higiene como la pasta de dientes comercial por pastillas masticables de pasta dental, fabricar tu propio desodorante con bicarbonato, sustituir toallas y tampones por una copa menstrual que te va a durar aproximadamente 10 años, usar un rastrillo de acero con navajas intercambiables, usar shampoo, acondicionador y hasta crema corporal sólidas y sin empaque de plástico. Admás, cargar siempre con un termo para tomar agua y evitar a toda costa comprar agua embotellada, también tener a la mano un recipiente para comprar comida en la calle y un juego de cubiertos para evitar los desechables. No es necesario que gastes de más para tener estos artículos, basta con que busques en tu casa utensilios que te puedan servir para este propósito. Reciclar aquello que no podemos rechazar, reducir o reutilizar. Sobre todas las cosas, se trata de reducir el consumo de plástico, en especial el de un solo uso. Por ejemplo, si decides comprar un frasco de mayonesa, en lugar de una botella de plástico que terminaría en la basura, puedes usar el frasco para poner semillas o alimentos que compres a granel, o puedes hacer manualidades con él. El cartón en el que vienen los huevos puede servir como recipiente para germinar plantas, o para mejorar la acústica de un cuarto; mientras que los cartoncitos del papel de baño los puedes usar para hacer actividades manuales con tus hijos, las latas de chocolate o leche en polvo también las puedes usar para almacenar productos. El punto es seguirle dando uso a las cosas y así evitar crear desechos. Compostar, descomponer. En un nivel más avanzado de Zero Waste, podemos crear una composta para descomponer restos orgánicos y productos biodegradables para convertirlos de nuevo en materia prima. El movimiento Zero Waste es una manera de vivir de manera más consciente, simplificando la vida, practicando el desapego a lo material, vivir con menos e invertir dinero y tiempo en lo que verdaderamente importa. Y lo más importante, estás contrarrestando el impacto de tus decisiones, creando conciencia para ayudar al planeta a detener el daño ambiental y realizando acciones concretas que permitan sumar.
A lo largo de nuestra vida hemos escuchado muchos mitos alrededor de la necesidad de bajar de peso. Una de las teorías que de un tiempo para acá ha cobrado importancia es sobre que el alcohol engorda pero, ¿qué pensarías si te decimos que esto no es un mito, sino verdad? Aquí te va una verdad que puede doler: las bebidas alcohólicas no sólo están saboteando tu dieta, además te están haciendo engordar y todo esto tiene una explicación que nos lleva directo al alcohol que contienen, pues este interrumpe la oxidación de las grasas e hidratos de carbono y, en lugar de quemarlos, los almacenemos. Además, el alcohol contiene etanol, una sustancia nociva para el sistema nervioso central si se consume en grandes cantidades, la cual afecta el funcionamiento del hígado. Por ejemplo, cada gramo de etanol aporta 7 Kcal y las bebidas además pueden contener azúcares y otras fuentes de calorías que también impactan en el organismo. Así que si estás buscando bajar de peso, considera moderar y, de ser posible, evitar el consumo de alcohol, porque además de las calorías vacías que te aporta, solemos tener malos hábitos alimenticios cuando consumimos este tipo de bebidas y eso es una bomba para nuestro cuerpo.Y si toda esta información no te ha bastado para dejar el alcohol, aquí te dejamos datos que te harán pensar dos veces antes de tomarte esa copita:● Una cerveza regular tiene aproximadamente 150 calorías por un vaso de 355 ml.● Una cerveza light, aproximadamente 100 calorías por un vaso de 355 ml.● El vino contiene aproximadamente 100 calorías por una copa de 145 ml.● El alcohol destilado (ginebra, ron, vodka, whiskey), aproximadamente 100 calorías por 45 ml.● Un martini tiene aproximadamente 140 calorías por una copa de 65 ml.● Una piña colada, aproximadamente 500 calorías en 205 ml.Y a algunas de esas bebidas hay que sumarle las calorías de las sustancias con las que se mezclan, como jugos, refrescos, jarabes.Por último, recuerda que la mejor manera de controlar las calorías es limitar la cantidad de alcohol que tomas. Antes de salir, establece un límite y apégate a él. Es válido rechazar una bebida que no quieres o negarse a que te sirvan una segunda copa de vino, todo está en tus decisiones y en la conciencia de ellas.
Entrar a la alberca después de comer siempre conlleva varias dudas, pues desde que éramos pequeños, hemos escuchado que debemos esperar después de comer para poder nadar. Durante muchísimos años, madres preocupadas por el bienestar de sus pequeños han tenido que lidiar con la impaciencia y la ansiedad de sus hijos para divertirse en el agua. Pero, ¿en realidad es necesario esperar? ¿Qué tan cierto es eso de que te puede dar un calambre después de comer? ¿Es solo un mito o debemos seguir siempre esta recomendación?Te invitamos a seguir leyendo para descubrir si efectivamente hay que dejar pasar tiempo después de comer para poder nadar o si simplemente se trata de una leyenda urbana.La explicación La razón que dan la mayoría de los padres a sus hijos para tener que esperar antes de regresar a la alberca es la digestión. Básicamente, la creencia general es que después de comer, la sangre de todo el cuerpo (incluyendo la de las extremidades) se concentra en el aparato digestivo, lo que hace que los brazos y piernas sean un poco menos ágiles. De igual manera, los calambres y las punzadas son mencionados como motivos para evitar entrar al agua justo después de comer. La explicación es que si una persona comienza a nadar cuando su estómago aún está haciendo digestión, esto le puede provocar un calambre o una punzada severa en las costillas, lo que podría imposibilitarla de nadar, y entonces correr el riesgo de ahogarse. La realidadSi bien es cierto que durante el proceso de digestión la sangre se dirige al estómago para procesar los alimentos, esto no significa que el resto del cuerpo se quede sin sangre o que sea incapaz de funcionar adecuadamente. Pensar que una persona puede sufrir un accidente por entrar a nadar después de comer es, en este caso, simplemente absurdo. Tus piernas y brazos van a funcionar como siempre, aunque tu estómago esté trabajando.En cuanto a los calambres y punzadas hay varias explicaciones. Los calambres son movimientos espasmódicos involuntarios que surgen durante el ejercicio. La mayoría de los casos se deben a la falta de hidratación y electrólitos, o simplemente a la fatiga. En cuanto a las punzadas, que son dolores muy intensos debajo de las costillas, aún no se sabe con exactitud qué puede provocarlas. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que los nadadores son más propensos a sufrir estas molestias que los corredores. Pero ojo, esto solo se ha registrado entre atletas profesionales de alto impacto. La conclusiónNo existe información científica ni estudios que relacionen directamente el consumo de alimentos con el riesgo de sufrir un accidente mientras se nada. Los niños en realidad no tienen que esperar 30 minutos o una hora después de comer para regresar al agua. Solamente hay que tomar en cuenta algunas consideraciones:El ingerir alimentos grasosos puede provocar una sensación de pesadez. Si vas a ir a la alberca con tus hijos, mejor lleva comida ligera, como ensalada o frutas.Es poco recomendable hacer alguna actividad física después de comer demasiado, ya que se pueden experimentar nauseas. Esto aplica tanto para nadar como para correr.Ni la Cruz Roja ni otras asociaciones de salvavidas o pediatras han registrado la pérdida de vidas en niños por nadar después de comer. Así que relájate y disfruta de la alberca con tus pequeños.Estos platillos son ideales para llevarlos a la piscina:Croquetas de papa con jamónRollitos de ensalada de polloMini hamburguesas rellenas de queso Banderillas espirales de salchicha
Pareciera imposible dejar de usar bolsas de plástico, porque nos las ofrecen en todos lados. Sin embargo, también vemos muchísimas imágenes devastadoras de montañas de bolsas de plástico que están contaminando a la tierra y a los océanos. Por lo que hacer conciencia y aplicar pequeños cambios en nuestros hábitos es necesario y pueden tener buenos resultados.De hecho, en muchos países, las bolsas de plástico están prohibidas. También existen algunas iniciativas que proponen usar materiales que se degraden más pronto que los plásticos tradicionales, o incluso se cobra algún impuesto si quieres usar bolsas. Aun así, no es suficiente y no sucede en todo el mundo.Te recomendamos Cómo desperdiciar menos comida cuando tienes niños pequeñosAdemás, existen otros plásticos de un solo uso como popotes, cubiertos y platos, a los cuales también se ha extendido la prohibición. Pero lo que complica la situación es que a pesar de que el polietileno con el que están hechas las bolsas es fácilmente reciclable, no se hace porque es difícil separarlo del resto de la basura.Considerando todo esto, la mejor solución es evitarlo. Primero hay que empezar por las compras. Hay muchas bolsas de tela muy atractivas que puedes llevar al supermercado o mercado para empacar tus productos.Si no las llevas, solicita que te den cajas, siempre les sobran en las tiendas grandes. Piensa también que no sólo en los supermercados nos dan bolsas, y mejor carga bolsas de tela siempre a la mano para todo lo que compres, o inclusive si compras comida para llevar en un restaurante.Para las frutas y verduras, puedes conseguir bolsas pequeñas de tela abierta, como malla o velo. Recuerda lavarlas de vez en cuando para evitar contaminaciones. Una bolsa de plástico tradicional puede tardar cientos de años en degradarse completamente. Y si además compras jugos en botellas de plástico, imagínate cuánto de este material consumes en una sola semana.Te recomendamos: ¿Cómo calcular las porciones para hacer el súper?Poco a poco, tiendas donde venden productos a granel tanto de limpieza como alimentos están abriendo. Lleva tus propios contenedores y reúsalos.Usa bolsas de papel o recipientes para los sándwiches del lunch. No es necesario empacarlos en bolsas. Procura usar recipientes de vidrio o acero inoxidable ya que duran mucho más tiempo y cuando ya no te sirvan, contaminan menos.Y si ya tienes las bolsas, reúsalas la mayor cantidad de veces posible, ya sea para las compras, o para forrar basureros. Convierte el tema en un proyecto familiar: organiza un reto de quién puede pasar más tiempo sin usar una bolsa de plástico, involucra a tus hijos e invítalos a sugerir ideas para reducir su uso. Recuerda que la mejor enseñanza es el ejemplo.
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