10 alimentos malos para la piel
Consejos de Belleza

10 alimentos malos para la piel

Por Kiwilimón - Marzo 2014
Usas protector solar, te untas cremas anti-edad y visitas al dentista cada seis meses. Pero, ¿alguna vez te has preocupado por el cuidado interno de tu piel y tus dientes? Nuestras amigas de ActitudFEM nos comparten la lista de 10 alimentos malos para la piel.  

  Los alimentos que consumimos juegan un papel muy importante en nuestra apariencia, y si queremos lucir jóvenes y radiantes, y con una hermosa dentadura, lo mejor es evitar la comida de esta lista:  

1. Sal

De acuerdo a la American Heart Association, más de 1500 mg de sodio pueden ocasionar presión arterial alta, lo que también debilita la piel al afectar el colágeno. Si te gusta mucho la sal, prepárate para tener arruguitas alrededor de los ojos, bolsas y ojeras.  

2. Azúcar

Los dermatólogos aseguran que el azúcar afecta los vasos sanguíneos y acelera el proceso de envejecimiento. Incluso, afirman que si dejas el azúcar por una semana, antes de llegar al séptimo día notarás una piel más clara y vibrante.  

3. Café

Además de despertarte todas las mañanas, el café contiene una doble dosis de elementos envejecedores. No sólo mancha tus dientes, sino que también deshidrata tu cuerpo, lo que ocasiona que tu piel se vea seca y menos lozana.  

4. Alcohol

El alcohol saca el agua de tus células, lo que ocasiona bolsas en los ojos. Otra razón para alejarse del alcohol es que regularmente lo acompañamos con snacks salados (lee punto 1).  

5. Carne roja

De acuerdo a un estudio de Cleveland Clinc’s Wellnes Institute, comer carne roja más de una vez a la semana está ligado a las arrugas y a serios problemas cardiacos. Se supone que los altos niveles de carnitina (un compuesto abundante en las proteínas animales), endurece las paredes de los vasos sanguíneos, lo que provoca que aparezcan esos horribles pliegues en la piel antes de tiempo.  

6. Carbohidratos

Alimentos como el pan blanco y la pasta tienen un alto índice glicémico, el cual inflama la piel. Además de romper el colágeno encargado de mantener la piel fuerte, y la elastina que hace que tu piel sea más flexible.  

7. Comida picante

El chile es buenísimo para tu metabolismo, pero muy malo para la piel de algunas personas. Especialmente si tienes rosácea o estás en la menopausia. Esto debido a que la comida picante dilata los vasos sanguíneos.  

8. Carnes frías

Los conservadores en este tipo de carnes son famosos por sus propiedades pro inflamatorias, haciendo que la piel se vea hinchada y rojiza.  

9. Refresco

Esas deliciosas bebidas azucaradas no son nada buenas para tu piel y tus dientes. El refresco es altamente ácido y desgasta el esmalte de los dientes, haciéndolos más susceptibles a las caries. Además, si disfrutas de un refresco por día, lo más seguro es que luzcas más grande de lo que en verdad eres, esto gracias a los altos niveles de sodio que contienen.  

10. Grasas trans

Estas grasas manufacturadas que encontramos en la comida rápida, además de llevarse tu cintura, también toman la elasticidad de tu piel y tapan tus arterias.   Ver artículo original.  

Súper Secretos de Cuidado

 Cómo sustituir la sal en tus guisados

 Como bajar los triglicéridos

   

 Tips para comer balanceadamente todos los días

   

"Tú, ¿qué haces para que tu piel luzca joven y saludable?"

Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. Un brioche suave y suficientemente mantequilloso –hay que ser conservadores en las cantidades de nuestra amiga láctea para evitar opacar el sabor de la carne– logra mandar una hamburguesa al infierno de lo común y corriente o al cielo de los elegidos. Joan Bagur, panadero y fundador de Sal y Dulce Artesanos, resume que el pan ideal es un pan estilo brioche de mantequilla con una consistencia que logre sostener el jugo de la carne. Eso sí, que tampoco sea demasiado grueso porque podría esconder el sabor del medallón. “La mantequilla con la que se hace el pan debe ser de calidad para que no nos deje un mal retro gusto”, completa.  Hablemos de la carne. Si partimos de que el origen de la receta podría ser el de las tribus mongolas y turcas del siglo XIV en la que picaban la carne para hacerla si quiera comestible, este ingrediente en versión machacado o molido es irremplazable. Vamos. Si lo quitamos, mejor llamémosle sándwich, bocata, entrepán, torta, emparedado. La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD