10 Ideas para conservar tu maquillaje como toda una profesional
Consejos de Belleza

10 Ideas para conservar tu maquillaje como toda una profesional

Por Kiwilimón - Noviembre 2015
¿Cuántas veces has botado tus cosméticos en la cama por salir corriendo a la oficina? O ¿Incluso los traes en la misma bolsa donde guardas tus libretas, cartera, llaves, y hasta la comida? Así como cuidas que tus platos y vasos estén limpios, lo mismo deberías hacer con tu maquillaje. Por eso te traemos estos sencillos tips.  
  1. Inicia por conocer lo que tienes
Tómate un tiempo para poner todos tus cosméticos en una mesa, sobre una bolsa de plástico o una toalla, quizás encuentres productos que ni siquiera son tuyos o que están vacíos.  
  1. Separa
Hay productos que seguramente son tus favoritos de uso diario, otros para ocasiones especiales, los nuevos, los que casi nunca usas, y los caducados. Estos últimos deséchalos porque pueden tener bacterias o su textura cambió.  Aprende a identificar cuando caducan tus cosméticos  
  1. Dona lo que no has usado, ni usarás
Quizás en un día de oferta te hiciste de un paquete de sombras con colores brillantes que en realidad nunca vas a ponerte, pero alguien que conoces sí. Siempre y cuando sean recientes y no los hayas probado, regálalos a quien sí les dará uso.
  1. Mira si tienes duplicados
 Los delineadores, máscara y rizadores para pestañas, polvos compactos, bases de maquillaje, entre otros, se vuelven indispensables en nuestro día a día, por lo que no está de más tener dos de cada uno. Por aquellas emergencias en las que pierdes u olvidas tu cosmetiquera.  Repara tus sombras rotas con estos tips  
  1. Organízalos
Hay varios estuches que puedes comprar para conservar tus cosméticos, lo ideal es buscarlos con varios compartimentos para que no se mezclen entre sí. Mantenlos en tu cajón y no sobre el tocador, donde es más fácil que se contaminen.
  1. Elige lo necesario
Muchas mujeres tenemos más de cinco labiales diferentes, varios estuches de sombras, polvos y demás cosméticos. Te aconsejamos que metas en tu cosmetiquera que llevas en la bolsa, solo lo que vas a utilizar en el día, ¿para qué cargar de más? Mira cómo convertir tu maquillaje de día en uno de noche  
  1. Procura tener un lugar reservado para tus brochas
 Quizás notes que algunas tienen el pelo enredado y sucio, así que es hora de lavarlas con agua y champú. Recuerda hacerlo una vez por semana y guardarlas de forma vertical, con el pelo hacia arriba.
  1. Trata de no tocarlos directamente
Si vas a aplicar el bálsamo para labios, por ejemplo, que viene en un pequeño frasco, mejor utiliza un pincel de tu colección de brochas. Así no pasarás los gérmenes de tu mano al estuche. Y por supuesto, siempre lava bien tus manos antes de maquillarte. Toma nota de cómo lavar tus brochas
  1. No los compartas
Suena repetitivo, pero es un hecho que hay más probabilidades de que contraigas una infección en los ojos, por ejemplo, si intercambias productos delicados como el rizador de pestañas, sombras o lápices de ojos.
  1. Mantenlos bien cerrados
 Además de que aumentan los riesgos de que las bacterias entren en tus cremas y cosméticos si los dejas abiertos, podrían secarse más rápido o perder su efectividad en la piel. Tampoco los dejes cerca de una ventana en donde estén expuestos al sol. Sigue este paso a paso para aplicar tu base de maquillaje
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Porque el 14 de febrero es la ocasión perfecta para sorprender a tu pareja, no te pierdas la oportunidad para consentirla y cocinar la cena de sus sueños. Para facilitarte el proceso, te ayudamos con estas 3 fáciles pero deliciosas opciones para preparar el menú ideal de una cena romántica de San Valentín. Menú romántico con platillos del mar Las recetas con mariscos son un verdadero manjar, así que si te quieres lucir con tu pareja, prepárale este delicioso menú romántico con platillos del mar. ¡Sin duda lo dejará más que enamorado!Entrada: Pasta a la crema con mariscos Plato fuerte: Salmón a la naranja Bebida: Mojito sin alcohol de té verde con piña rostizada Postre: Cheesecake Red Velvet con FresasMenú elegante con cordero Si tú y tu pareja son de los que prefieren un buen pedazo de carne, entonces este menú elegante es la opción ideal para tu cena romántica. ¡Día de San Valentín jamás sabrá tan bien!Entrada: Farfalle con espinacas, champiñones y cebolla caramelizada Plato fuerte: Cordero en reducción de vinagre balsámicoBebida: Raspado de fresa con vino espumoso Postre: Pastelitos de lava con chocolateMenú ligero del amor Porque el amor y la dieta no están peleados, atrévete a probar esta deliciosa opción de menú ligero que te hará sentir más enamorados que nunca.Entrada: Ensalada de frutos rojos con queso de cabra y vinagreta de romero Plato fuerte: Chimichurri de aguacate con atún sellado Bebida: Mojito de fresa najo en calorías Postre: Peras al vino tinto sin azúcar ¿Qué menú completo para una cena romántica de San Valentín elegirás?
Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
Esta Cuaresma sácale jugo a tus pescados y mariscos preparándolos de formas nuevas y divertidas. Si eres amante del grill, no esperes más y programa tu siguiente parrillada con productos del mar, ¡será una experiencia memorable! Y para que te vuelvas un experto en la materia, el chef Rodrigo Carrasco te comparte los 10 consejos básicos para sacarle el mayor provecho a tu parrillada de mariscos: Selecciona ingredientes frescos y carnosos.  Necesitas carne rica pero resistente al fuego. Los ingredientes con caparazones como las conchas son perfectas para el grill, porque protegen su carne. . El fuego es tu amigo. Experimenta con diferentes maderas y carbón dulce a temperatura suave y constante. Obtendrás una cocción sutil y refinada. Recuerda que, a diferencia de la carne y las verduras que requieren potencia, los ingredientes del mar necesitan sutileza en la cocción, en otras palabras: un fuego suave y constante. Marinación y reposo.  Si quieres potencializar los sabores, deja descansar tus ingredientes del mar en mezclas que te gusten antes de meterlos al fuego. Prueba salmueras, salsas, especias o infusiones con hierbas. Tiempo. La paciencia es la regla de oro en las parrilladas de mariscos. Haz tu parrillada como un ritual: selecciona tus ingredientes, déjalos reposar, prende el fuego, marina los ingredientes, haz su cocción al calor de la brasa y vuelve a dejar reposar. Piensa en el tiempo y el reposo que requieren unas ostras o en un pescado  Tikin Xic. Guarnición y acompañamientos. Elige elementos o preparaciones simples y sutiles para acompañar a tus estrellas marinas. Por ejemplo, vegetales que le den más frescura a tus pescados y mariscos, frutas o salsas con cítricos que bailen al compás del mar y de tu brasa. Presentación. Lo simple es elegante. Utiliza elementos básicos: tenedores, cucharas y  un plato. Los protagonistas de tu mesa serán los mismos pescados y mariscos. Piensa en los colores, la textura y cuerpo de unos langostinos o una leche de tigre. Un excelente tip es que pongas a enfriar tus cubiertos para que tus primeros bocados sean memorables. Combinación de mar y tierra.  ¡Aventúrate a combinarlos!  ¿Qué sería de un pescado zarandeado sin chiles?  Parrilla también cebolla, poros, chiles secos y hasta plátano. Deja que se unan en el fuego. Maridajes.  Mi regla es: acompaña tu plato caliente con una bebida fría y fresca como el mar. Entre más caliente y especiada sea tu preparación, más helada y fresca será la bebida que elegirás como vinos albariño, cavas o champañas, o bien cervezas ligeras como los estilos lager, pilsner o ipa. Sirve tu festín al centro de la mesa. A diferencia de otros platos, el mar es muy estético en la mesa. Sirve tu parrillada en piezas enteras y de manera natural,  esto te ayudará a crear composiciones únicas, además de crear el entorno perfecto para compartir los sabores al centro de la mesa. Hora del postre. Elige postres fuertes que limpien tu paladar. Después de un festín marino y de brasa tu paladar necesitará sabores cítricos, alcalinos o herbales para limpiarse. Prueba con tartas de limón, plátanos asados, o frutos rojos a la parrilla con galletas. ¡Que tu parrillada de mariscos sea todo un éxito! Rodrigo Carrasco es chef de Kitchen 6 en CDMX y, próximamente, de un nuevo proyecto de mariscos y parrilla en Ávandaro. 
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
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