3 ideas útiles para el corcho de vino
Consejos de Belleza

3 ideas útiles para el corcho de vino

Por Kiwilimón - Mayo 2013
Tenemos 3 ideas útiles que te ayudarán a sacarle provecho a el corcho de vino. Ya sea porque te guste coleccionarlos o porque acostumbras acompañar tus comidas con una rica copa de vino, el corcho de vino se puede aprovechar de distintas formas sin tener que tirarlos. A. Como maceta. Para adornar cualquier espacio de tu casa, puedes utilizar el corcho del vino como una maceta pequeña para plantar algún tipo de cactus, gracias a su porosidad son muy fáciles de regar y conservar. B. Como tabla para portar cosas calientes. Utiliza una tabla de madera y fórrala con algunos corchos, se ve muy original y por el mismo material, no se quemará tu mesa. Puedes hacerlos al tamaño de tus ollas, la creatividad e imaginación es lo que más puedes explotar con esta idea. C. Como sujetador de tarjetas. Ya sea para acomodar a tus invitados en la mesa, para deter una fotografía en tu comedor o para tener a la mano una tarjeta importante, esta es una idea muy original, creativa y sencillísima de hacer.   Si es que quieres preparar deliciosas recetas, tenemos para ti estas recetas de cocina que podrán serte de utilidad para acompañar un buen vino: Paella de mariscos. Esta es una muy buena receta de paella. Es un poco mas complicada de lo que aparenta, pero vale toda la pena! Salmón glaseado con mostaza, romero y tomillo. Receta de salmón al horno con una crema de mostazas con tomillo y romero. Exquisito hasta para los que no les gusta el salmón! Filete de róbalo en salsa de azafrán. El filete de robalo sabe delicioso con esta salsa de azafrán cremosa preparada con vino blanco. Filete con salsa de hongos silvestres. Una receta de filete de res (sirloin) sellado y acompañado de una salas de hongos silvestres deliciosa. Carne de res con vino y echallots. Un rico filete de res con una salsa de vino, echallots y caldo de res. Filete en salsa cremosa de pimienta. Este platillo es un clásico de un bistro francés. Es ideal acompañado de papas fritas y una ensalada. Lomo de cerdo en salsa de naranja. Rica y facil forma de preparar el lomo de cerdo en una salsita de jugo de naranja, vino blanco y cilantro. Filete de lomo en salsa bernesa. Una deliciosa alternativa al asador para hacer un buen corte. Filete a la pimienta con reducción balsámica. Esta riquísima receta de filete "Rib-Eye" a la pimienta con una reducción balsámica es muy sencilla de preparar.

Si quieres conocer más recetas que puedas combinar con malbec y chardonnay, haz click aquí

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Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
Las propiedades de la guayaba son tan numerosas que se ha convertido en la fruta favorita de la temporada, especialmente por sus grandes cualidades antioxidantes, antiinflamatorias, analgésicas, astringentes y antisépticas. ¡Conoce y aprovecha todos los beneficios de la guayaba! La guayaba como antioxidante Gracias a su alto contenido de vitamina C (las guayabas tienen hasta 7 veces más que las naranjas) y vitamina A, E y D12 la guayaba funcionaría como un poderoso antioxidante que ayuda a combatir los radicales libres que dañan el organismo. Comer guayaba para mejorar la vista Como mencionamos anteriormente, la guayaba posee grandes cantidades de vitamina A, la cual es de gran utilidad para prevenir el deterioro de la vista y combatir enfermedades como cataratas o degeneración macular. Guayabas para combatir el colesterol Otro de los grandes beneficios de las guayabas, de acuerdo a estudios recientes, es que gracias al componente pectina, un tipo de fibra hidrosoluble, ayudarían a desechar el colesterol malo más fácilmente y mejoran el funcionamiento intestinal. Come guayabas para cuidar tu estómago Derivado de sus propiedades astringentes, antiespasmódicas y antimicrobianas, así como el alto contenido de taninos, las guayabas podrían disminuir diarrea, dolor abdominal y estreñimiento. Las guayabas cuidarían tu corazón Dentro de las propiedades de las guayabas encontramos también que contienen ácido arjunolico, un componente utilizado para tratar la arritmia cardíaca, la coagulación y para disminuir la presión arterial. Guayabas para la piel Las guayabas son ricas en licopeno, un antioxidante que cuida la salud de la piel y ayuda a prevenir el envejecimiento de las células. ¿Qué otras razones para empezar a consumir esta deliciosa fruta? Son ideales para comer como colación, en ensaladas, ponche y postres y no te cansarás de aprovechar todos sus beneficios.
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
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