3 remedios caseros para evitar el frizz del cabello
Consejos de Belleza

3 remedios caseros para evitar el frizz del cabello

Por Eloísa Carmona - September 2021
El frizz en el cabello es uno de los males más comunes en las melenas, sin importar que sean lacias o rizadas, ni nada en el medio, pero así como podemos usar muchos remedios caseros para la piel, también podemos elaborar algunos para el pelo.

El frizz parece inevitable y cepillar mucho el cabello no suele rendir frutos, pues por lo general es el resultado de un régimen de cuidado del cabello inadecuado; por fortuna, un poco de atención adicional es todo lo que se necesita para solucionar el problema y no requiere de gastar dinero en productos costosos ni en tratamientos de salón.

El frizz es causado principalmente por resequedad y daño, es decir, el cabello está deshidratado y por eso la parte externa del tallo del cabello que está formada por células muertas que mantienen tu cabello sano y protegido llamada cutícula se eleva, con el fin de dejar entrar la humedad. 

La atmósfera hace que tu cabello se hinche y se encrespa y eso es el frizz. Esta deshidratación constante provoca daños y por eso el cabello suele lucir encrespado y sin vida. Así que estas son algunas formas caseras de hidratar tu melena.

Cómo quitar el frizz del cabello con remedios caseros

El frizz requiere de nutrición y humedad, y existen muchas formas de controlarlo, desde comer bien y beber suficiente agua, hasta preparar mascarillas para el cabello como remedios naturales para tratar el frizz.

Mascarilla de huevo y aceite de almendra
El aceite de almendras actúa como emoliente, mientras que el huevo repara los daños en el tallo del cabello con su alto contenido en proteínas. Este es uno de los mejores remedios para el frizz, lo puedes usar una vez a la semana y para hacerlo necesitas:
  • 1/4 de taza de aceite de almendra
  • 1 huevo
Combina el aceite de almendras y el huevo hasta obtener una mezcla suave. Divide tu cabello y comience a aplicar la mezcla sobre el cuero cabelludo y después a lo largo del cabello. Deja actuar por 40 minutos y luego lava con champú y acondicionador, preferiblemente sin sulfatos.

Mascarilla de aguacate
Esta mascarilla capilar a base de aguacate es un remedio económico y muy eficaz para controlar el frizz, pues contiene vitaminas B y E que nutren el cabello y reparan los daños, mientras que el yogurt limpia y acondiciona profundamente tu cabello.
  • 1 aguacate maduro
  • 1 taza de yogurt
Corta el aguacate y quítale el hueso, luego tritura la pulpa y mezcla con el yogur para obtener una pasta suave y cremosa. Aplícala en tu cabello y déjala reposar durante 40 a 45 minutos. Después lava bien con champú y usa acondicionador. Puedes usar esta mascarilla de una a dos veces por semana.

Mascarilla de plátano
Los plátanos son excelentes para acondicionar el cabello, especialmente cuando se combinan con miel, que es un gran humectante. Esta mascarilla de plátano para el cabello se puede usar una vez a la semana y funciona muy bien para el cabello con frizz extremo.
  • 1 plátano maduro
  • 2 cucharaditas de miel
  • 1/3 de taza de aceite de coco o de almendras
Tritura el plátano hasta que no queden grumos y entonces agrega la miel y el aceite para formar una pasta suave. Aplica en todo el cuero cabelludo y el cabello, y dejar actuar durante 20 a 25 minutos. Enjuague y lava con champú y después usa acondicionador.
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Paola Monterroza Perilla
26/09/2021 06:49:47
Muy prácticos consejos!!!
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Difícilmente olvidaré ese día. A lo largo y ancho de la hacienda de la familia Maza, los tambores y los acordeones marcaban el paso de los danzantes tradicionales. Alrededor, cocineras de toda la región mostraban su oficio a través de moles de todos los colores, adobos espesos y caldos picantes. El mezcal se abría paso entre las mesas. Tal escenario sólo podría significar una cosa: celebración. Unos minutos antes se había realizado el sacrificio de chivos en La Tradicional Matanza, Huajuapan de León, en el marco del festival Cofradía Mixteca. Con esta primera verbena se dio también por inaugurada la temporada de mole de caderas, tradición de las regiones mixtecas de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Los organizadores –Alejandro Ruiz (chef de Casa Oaxaca y presidente de la CANIRAC en Oaxaca), Rodolfo Castellanos (chef de Origen), José Manuel Baños (chef de Pitiona) e Israel Loyola (chef de Restaurante Sin Nombre)–, por segundo año consecutivo, dieron cita en Oaxaca a cocineras tradicionales y a chefs de los restaurantes más emblemáticos de México. Durante los cuatro días que duró el festival fuimos invitados a un desfile de saberes y cultura volcada al plato con el fin de probar una de las siete gastronomías oaxaqueñas más relevantes: la mixteca. En el restaurante de Doña Chonita recibimos el sol con una taza de atole blanco en la mano y su desayuno mixteco. En el restaurante Obispo nos paseamos por un menú degustación con paradas de barbacoa, maíz quebrado y menudencias. Una de las noches brindamos con los mezcales de trazabilidad de Archivo Maguey y comimos tetelas rellenas de amarillito en Maguey y Maíz. Pero quizás la cumbre sucedió en el cierre, el domingo. Los treinta y cinco cocineros invitados hicieron uso de los ingredientes, las técnicas y los guisos de la región para inspirar sus propias sazones. Comimos toda suerte de delicias oaxaqueñas y otras más con toques del mundo: mole con curry (de Oscar Torres), estofado de chivo no nato (de Chuy Villarreal), el mole de luto (de Celia Florián), jocoque con setas (de Alfredo Villanueva), pepián de hoja Santa y coliflor (de Daniel Nates).Y es que se necesitan muchos días y decenas de manos para exhibir la gastronomía mixteca como se merece. La región resalta por la pobreza de sus suelos sobre las que crecen pocos ingredientes; en cambio, la creatividad de las comunidades es la que ha dado múltiples frutos. (Si cada familia tiene una forma de cocinar cierto guiso, la variable de platillos es infinita.) En la lista de tradiciones gastronómicas locales se encuentra la crianza del chivo –actividad relevante desde la llegada de los españoles–, el uso del guaje y el chile costeño, así como el cultivo de diversas especies de maíz.El mole de caderasLa chef Olga Cabrera Oropeza es mixteca. Ella aprendió todo lo que sabe de cocina de su abuela –Doña Chonita–, de su madre y su suegra. En el restaurante Tierra del Sol, instalado en la capital oaxaqueña, recupera los sabores de su comunidad en un contexto idílico.Para ella, “el mole de caderas es uno de los platillos con más identidad puesto que está preparado con ingredientes locales, como el chile costeño, que le da picor a toda nuestra cocina mixteca. Y luego también tiene guaje. Es tan importante que, de hecho, Huajuapan significa ‘guajes junto al río’”. Las cabras además son cebadas de manera natural con hierbas, como la pepicha, que crecen únicamente en la región. Esto le otorga un sabor único y penetrante al mole de caderas. Cuando la temporada termina, la fiesta continúa. Los locales preparan un mole de barbacoa, de sabor similiar, que se realiza a partir de los huesos del chivo.Los otros guisos mixtecosOlga me explicó que la cocina mixteca tiene cinco estandartes culinarios: el chileajo, el pozole mixteco, el huachimole, el mole de fiesta y los otros moles hechos con semilla de guaje. De chileajos los más comunes son el rojo y el amarillo. Y como su nombre lo indica, se prepara con ajos asados, clavos de olor, chiles costeños amarillos y ajonjolí.Confieso que nunca había probado el pozole mixteco. Bajo el cuidado de Doña Chonita y de Olga, difícilmente lo olvidaré. A diferencia de otros, se prepara con un maíz nativo, más duro que el pozolero, por lo que hay que estar atizando el fuego de la leña durante toda la noche. El caldo, hecho con hoja Santa, tiene un color neutro. Cuando se le añade un mole especiado, con fuerte sabor a clavos, es que adquiere ese color rojizo particular. Además del mixteco, en la temporada de pozole en el mes de septiembre se prepara un pozole verde y el pozole de la costa.El mole de fiesta mixteco es considerado negro, aunque su color apunta más hacia el colorado. Es ligeramente dulce. Picante, sólo lo suficiente. “El mole de fiesta mixteco es un mole espesado con muchas semillas: mucha almendra, ajonjolí; las semillas del chile no las quemamos. Solamente pasan por un tostado. Los chiles deben de quedar crujientes, pero no deben de quemarse porque este no es un mole amargo”, confirma Olga.En la cocina mixteca se pueden encontrar panes con fermentación de pulque que generalmente se cuecen a nivel de piso en hornos de piedra. “Tenemos dulces de calabaza, panes rellenos de calabaza, encaladas o regañadas”. Las encaladas son unas tortillas dulces, elaboradas a partir de harina de trigo, y cubiertas por una capa blanquecina que se asemeja al betún. Lo adornan salpicones de color rosa. Por su parte las regañadas son una suerte de galletas con el sabor de la manteca de cerdo y revolcadas con azúcar y canela.Hay mucho más. En cinco días probé todo cuanto pude pero las recetas se me escapaban entre los dedos. Faltaría sentarse a la mesa de cada casa y descubrir preparaciones únicas como la que la cocinera tradicional y dueña de Obispo, Uveira Cruz me dio a probar el primer día: un estofado hecho con aceitunas y pollo que me aseguró, no probaría en otro lugar. No se me va de la cabeza. Así es la mixteca. Cada familia es un libro de historias y herencias y, cada guiso, un lenguaje tan único como la propia sazón. 
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