4 mascarillas con fruta para una piel hidratada
Consejos de Belleza

4 mascarillas con fruta para una piel hidratada

Por Eloísa Carmona - Agosto 2020
La salud de la piel está muchas veces relacionada con lo que comemos, pero también hay otras formas de ayudar a hidratarla, limpiarla y hacer que se vea radiante con una buena mascarilla casera, hecha con frutas naturales.

Si comer una dieta rica en frutas tiene muchos beneficios para el cuerpo, esos mismos antioxidantes, minerales y vitaminas de las frutas también pueden hacer bien a tu rostro. Por eso te proponemos estas cuatro recetas de mascarillas faciales a base de frutas, para lograr una piel joven y fresca.

Estas mascarillas a base de frutas como fresa, papaya, plátano o mango son rápidas y fáciles de hacer, pues sólo hay que mezclarlas con un poco de miel, por ejemplo, para poder usarlas en una noche de autocuidado, o para un domingo de apapachos.

Mascarilla de plátano

Para esta mascarilla necesitas machacar 1/2 plátano y mezclar con un par de fresas cortadas en cubitos y un poco de miel. Aplica en tu rostro limpio y déjala actuar durante 20 minutos para una piel más clara y luminosa. Luego sólo retírala con mucha agua.

¿Por qué funciona esta mascarilla de plátano con miel y fresas? El plátano es rico en vitamina B, E, A y C, así como en minerales cruciales para una piel sana. Al ser una de las mejores fuentes de aceites naturales y potasio, también funciona como un emoliente, limpia los poros y purifica la superficie de la piel. Las fresas están cargadas con vitamina C para iluminar y la miel sirve para curar, así que tu piel quedará fresca y como nueva.

Mascarilla de aguacate

Tritura la mitad de un aguacate maduro hasta que tenga la consistencia del guacamole. Agrega 1/2 cucharadita de aceite de coco y 2 cucharadas de miel. Aplícala en el rostro limpio y deja actuar durante 10 a 15 minutos antes de enjuagar.

Las grasas saludables de los aguacates y los aceites naturales del coco son extremadamente hidratantes, mientras que la miel actúa como un sanador natural para la piel seca, por lo que esta mascarilla es ideal para el invierno o para cuando te pasaste de horas al sol, pues ayuda con la piel seca y descamada, la nutre y revitaliza.

Mascarilla de mango con yogurt

Prepara esta mascarilla con 2 cucharadas de pulpa de mango mezcladas con 1 cucharada de yogur. El yogur griego natural es una gran opción, pero si no consumes lácteos, puedes usar alternativas como leche vegetal de almendras o coco. Una vez que los hayas mezclado, úsala en la cara limpia durante 15 a 20 minutos antes de enjuagar y secar.

Esta mascarilla de mango con yogurt regenera la piel y elimina la pigmentación, gracias a la alta dosis de vitamina C del mango y su contraparte, el yogur, que es rico en ácido láctico. El ácido láctico es uno de los alfa hidroxiácidos más populares en el mercado hoy en día y ayuda a reducir el acné, los signos del envejecimiento y las arrugas.

Mascarilla de papaya

Tritura 1/2 taza de papaya sin cáscara en un tazón pequeño, agrega 1/4 de cucharadita de canela, 1 cucharadita de miel y mezcla. Aplica la mascarilla de papaya con miel sobre el rostro limpio y evita los ojos. Déjala actuar 15 minutos, enjuaga, seca y después aplica una crema hidratante ligera en tu cara.

Con la mascarilla de papaya, canela y miel obtendrás una piel más brillante y con un aspecto más joven gracias a la enzima papaína y las reservas de antioxidantes que ayudan a eliminar las células muertas y las impurezas de la piel. La mejor parte, al menos para este amante del sol, es que también proporciona un brillo natural.

Aprovecha los beneficios de las frutas con estas mascarillas y purifica la piel de tu rostro de manera natural y segura.
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¿Quieres pulirte en tus dotes mezcales?, aquí te cuento cómo arrancar el aprendizaje de cata con este ícono nacional.Dicen los maestros mezcaleros que el mezcal te trata como tú lo tratas, así que la sugerencia es seguir la sabia y tradicional frase: bébelo a besos.Y esta idea no sólo suena bonita, sino que contiene un mensaje profundo relacionado con el tiempo que la bebida lleva en nuestra historia, más de 500 años, y por lo que se tarda en crecer un agave, de 8 a 20 años, para después pasar por su corte, cocimiento, fermentación y destilación. Así que la idea es muy clara, hay que dejar que la llamada planta de las mil maravillas, de la que existen más de 40 variedades para hacer destilados, se exprese.Volviendo al tema de cómo acercarte victoriosamente a este destilado por primera vez, le pregunté a Guillermo Escárcega, creador de la marca Aguas Mansas, un mezcal surgido en Santiago Matatlán, Oaxaca, de la familia Sernas, y estos fueron los consejos que compartió:El mejor comienzo es poner atención a la procedencia del producto, es decir, saber de dónde viene, quién y cómo lo producen. En el caso de la Denominación de Origen Mezcal son nueve estados los que tienen su aval: Oaxaca, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato, Durango, Tamaulipas y Puebla.La graduación alcohólica debe ser de 45 grados, y no hay que tenerle miedo, porque esta característica facilitará que reconozcas más los aromas y sabores de la planta. Si bajas de esa graduación estarías probando una bebida diluida (en agua).Explora las variedades con las que se puede hacer mezcal, recuerda que cada Estado tiene sus plantas endémicas o regionales, por ejemplo, la variedad Salmiana es de San Luis Potosí, Guanajuato y Zacatecas; la variedad Cupreata se reproducen estupendamente en Guerrero y Michoacán. Hablando de Oaxaca, es el Estado que tiene más biodiversidad para hacer mezcales, con opciones que van del Cuishe, el Arroqueño, al Tobalá; además del más común y que se da en el país, el Espadín.Para probarlo busca un recipiente de boca ancha, puede ser una jícara o el vasito veladora, y sirve de una onza a una onza y media. Aprovecha el boom que hay de mezcaleros hechos con cerámica gracias grandiosos artesanos que los están fabricando por todo el país.Ahora vamos a la acción, si de verdad quieres conocer todo lo que ofrece en aromas y sabor un mezcal, vete por los blancos, así conocerás qué le aportó la tierra, si es más floras, herbal, mineral, terroso. Como lees, el mezcal es todo esto y más.Antes de pasar al nivel en boca, haz un ejercicio de preparación: moja tu dedo índice con un poco de mezcal y espárcelo en el dorso de tu otra mano, sacude esa mano e inmediatamente huele donde colocaste el mezcal, lo que debe pasar es que explote el aroma a agave cocido primordialmente, sino es así y encuentras olores a llanta o plástico quemado o muy ahumado algo no anda muy bien con la calidad de tu mezcal, pues tiene un defecto que sucedió en algún momento del proceso de elaboración. Este ejercicio ayuda a que tu sistema sensorial se prepare para ese primer sorbo con el que deberás enjugarte la boca y pasar lentamente el líquido. Seguro dominará un poco el alcohol, pero al segundo sorbo comenzarás a encontrar las referencias olfativas que un mezcal por su origen y variedad te puede dar.Finalmente es indispensable que por cada bebida alcohólica que ingieras te hidrates (tomes agua), esto hará la diferencia, y si puedes no mezcles con otros alcoholes o azúcares para que tu cuerpo no te lo recuerde al día siguiente.El tema de la naranja con sal de gusano lo dejamos a tu decisión, no es una práctica muy común en las zonas mezcaleras. Aún así, lo realmente importante es saber que el mezcal es perfecto como aperitivo, digestivo y para maridar muchos platos. Aquí van dos ejemplos: el Espadín con pescados, mariscos y conchas, y el Tobalá no lo dudes en servir cuando cocines moles, cochinita o carnes muy especiadas.Recuerda que el mezcal es un producto cultural, arraigado a las entrañas de la historia de México que, como su crecimiento y proceso, pide a gritos que lo bebas a besos.Investigación: Wendy Pérez, periodista gastronómica. Fotos: Rober Antillón, fotógrafo gastronómico.Locación de fotos: Salón Candela.  
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