5 jugos para bajar de peso
Consejos de Belleza

5 jugos para bajar de peso

Por Kiwilimón - Julio 2014
  Desde hace tiempo, se sabe que consumir frutas nos ayuda a estar sanos, a aumentar nuestras defensas, y a veces, hasta a adelgazar. Dependiendo de la combinación de frutas que emplees en un jugo, podrías obtener mejores resultados para bajar de peso. Conoce nuestros mejores 5 jugos para bajar de peso, prepáralos en casa y luce una figura envidiable.

1) Jugo especial para vientre plano

Esta receta, ligera y fresca, contiene apio, que conlleva propiedades diuréticas y depurativas que ayudan a deshacerse de todo lo el cuerpo no necesita. Por su lado, los antioxidantes de la uva roja ayudan a la salud mientras que le dan energía a los músculos, tanto del vientre, como del resto del cuerpo. Recuerda que siempre ayudará complementar tu alimentación con una rutina de ejercicio.

2) Jugo verde personalizado

Este jugo verde te ayudará a bajar esos kilitos de sobra; los ingredientes variarán de acuerdo con tus preferencias, pero verás cómo mantener la línea es más fácil de lo que crees.

3) Jugo para bajar el colesterol y la grasa

Este jugo, con rico sabor a fresa y sandía, es también diurético y muy saludable para el sistema gastrovascular. La fresa contiene muy poca azúcar, por lo que su aporte calórico es muy bajo. Esta cualidad la convierte en una fruta ideal para cualquier dieta de adelgazamiento. La sandía, al ser 90% agua, hidrata sin añadir calorías.

4) Jugo para el estreñimiento

Todos sabemos que el estreñimiento es molesto y no nos deja sentirnos del todo bien con nuestro cuerpo. Los ingredientes de este jugo, especialmente la linaza, te ayudarán a regularizar tu intestino y a sentirte más ligero. La piña, el perejil y las espinacas te aportarán los minerales necesarios para el día a día. La chía es un súper ingrediente que es excelente para quemar calorías sin añadir azúcares.

5) Jugo de betabel y mandarina

Esta receta antioxidante ayudará a optimizar los resultados de tu rutina ejercicio para bajar todo el peso posible, mientras a la vez, contribuye a elevar tus defensas. Entre las propiedades del betabel está el que tiene un valor calórico muy bajo y un alto contenido de fibra que te proporcionará una sensación de saciedad. La mandarina también contiene mucha fibra y te aportará vitamina C.

Y de pilón, prepara este rico jugo verde quema grasa

Encuentra otras deliciosas recetas de jugos en Kiwilimón.com

 
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Calificaciones (2)
Concepcion Nigoff
23/09/2019 16:17:09
Para merendar son excelentes 🌄
Ara Villa
05/07/2019 10:45:58
De favor, No encuentro el juego verde de kiwi,lechuga y espinaca
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En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
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