6 vitaminas para una piel más joven
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6 vitaminas para una piel más joven

Por Kiwilimón - February 2014
Muchas cremas y lociones antiarrugas de venta en grandes almacenes, farmacias o Internet, prometen reducir las arrugas y evitar o revertir los daños causados por el sol. Nuestros amigos de Salud180.com nos cuentan sobre 6 vitaminas para una piel más joven.  

Los médicos especialistas de Mayo Clinic en Rochester, Minessota explican que eso depende de los ingredientes específicos y del tiempo de uso, debido a que estas cremas antiarrugas de libre venta  no se clasifican como fármacos, tampoco requieren someterse a estudios científicos para comprobar su eficacia.  

Ingredientes comunes de las cremas antiarrugas

1. Retinol. Es un compuesto de vitamina A, el primer antioxidante ampliamente utilizado en las cremas antiarrugas de venta libre. Los antioxidantes son sustancias que neutralizan los radicales libres, o sea las moléculas inestables de oxígeno que descomponen las células de la piel y producen arrugas.   2. Vitamina C. Este es otro potente antioxidante, capaz de proteger a la piel de los daños solares. Las cremas que contienen vitamina C deben siempre guardarse de manera que no entren en contacto con el aire ni la luz solar, tanto antes de abrirse como durante su uso.   3. Hidrácidos. Los alfa hidroxiácidos, beta hidroxiácidos y polihidroxiácidos son exfoliantes, o sustancias que extraen la capa exterior de células viejas y muertas de la piel para estimular el crecimiento de piel nueva, lisa y de pigmentación uniforme.   4. Coenzima Q10. Este ingrediente puede ayudar a reducir las líneas de expresión alrededor de los ojos y proteger la piel de los daños solares.   5. Extracto de té. Los componentes del té verde, negro y azul u oolong tienen antioxidantes y propiedades antiinflamatorias. Los extractos de té verde son los que con más frecuencia se utilizan en las cremas antiarrugas.   6. Extracto de semillas de uva. Aparte de sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, el extracto de semillas de uva también promueve la cicatrización de las heridas.   7. Niacinamida. Esta sustancia es un antioxidante potente, vinculado a la vitamina B-3 (niacina), ayuda a la piel a perder menos agua y puede mejorar su elasticidad.   Al respecto, los científicos de Mayo Clinic confirman que los beneficios de esos productos suelen ser mínimos, por lo que la sugerencia es que las personas mejoren su estilo de vida con hábitos sanos y recurran a productos que estén comprobados científicamente.   Ver articulo original.    

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Para las mañanas, hay personas que prefieren un jugo fresco para acompañar su desayuno y otras que religiosamente se preparan un licuado o smoothie en la licuadora para empezar el día con todo, pero, ¿será que una u otra técnica proporciona más beneficios?Lo cierto es que incrementar tu consumo de frutas y verduras es bueno para ti y de acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, “menos del 50% de la población estudiada consumió verduras diariamente”, así que aquí te contaremos un poco sobre los beneficios de hacerlo ya sea en forma de jugo o en forma de licuado o smoothie.Beneficios de consumir frutas y verduras a través de jugos y licuadosPrimero hablaremos sobre los jugos. Para hacer jugos, se lleva a cabo un proceso en el que la parte líquida de la fruta o verdura se separa de la pulpa o fibra, de esta forma se obtiene un producto líquido acuoso y concentrado que contiene vitaminas, minerales y otros fitonutrientes, que son compuestos bioactivos derivados de plantas asociados con efectos positivos para la salud. Por su parte, para hacer un licuado se usa la fruta o verdura entera, es decir, lo que pones en la licuadora es lo que consumes. El volumen de la bebida, que actualmente también se conoce como smoothie, será mayor que el de un jugo elaborado con la misma cantidad de frutas o verduras. Como en todo, ambas técnicas para hacer bebidas a base de frutas y verduras tienen ventajas y desventajas. Por ejemplo, los jugos proporcionan una bebida muy rica en nutrientes en una cantidad menor de líquido y para aquellos que necesitan una dieta baja en fibra, los jugos pueden ser una mejor opción. Sin embargo, el tamaño de la porción de jugo debe ser más pequeño que el de una bebida licuada, porque de lo contrario estarías consumiendo muchas calorías de azúcar en esa taza de jugo. Con los licuados conservas la fibra de la fruta o la verdura, lo que puede ayudarte a sentirte más lleno y mejorar tu salud digestiva. Además, puedes agregar otros tipos de alimentos a los batidos como nueces, semillas, cereales, o yogures para aumentar la ingesta de proteínas y grasas saludables. Cualquiera de los dos procesos puede ayudarlo a aumentar su consumo de frutas y verduras y generar menos desechos en la cocina, pues muchas veces compramos frutas que se echan a perder en el frutero, o verduras que se quedan rezagadas en el cajón del refri, porque no tuvimos tiempo de cocinar una comida o preparar la ensalada que estábamos planeando.Ya sea que elijas jugos o licuados, aquí te dejamos varias opciones para que comiences a intentarlo: Jugo verde clásicoJugo antigripalLicuado de fresa, plátano y amarantoLicuado de chocolate, amaranto y plátano
Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
La jericalla es un postre tapatío típico. Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando las monjas del Hospicio Cabañas idearon un postre nutritivo y de sabor llamativo para los niños huérfanos que cuidaban. Elaboraron la receta con leche, canela, azúcar, huevo y vainilla, con un sabor similar al de la natilla española pero de consistencia ligera. Actualmente la jericalla es uno de los postres típicos favoritos de los hogares jaliscienses. Sin embargo, muchos podemos llegar a confundir la jericalla con el flan o el crème brûlée, pues comparten los mismos ingredientes y tienen muchas similitudes en su modo de preparación. Por eso te presentamos las diferencias entre estos postres para que puedas identificar la auténtica jericalla jalisciense. Flan y crème brûlée  El flan es un postre muy popular en México y el mundo. Con una rica tradición histórica, el flan llegó a México tras la conquista con una receta que mezclaba leche, huevo, azúcar, vainilla y un baño de caramelo líquido, mientras que el crème brûlée es un clásico de la repostería francesa que consiste en una crema dulce suave, cuya superficie tiene una fina capa de caramelo crujiente. La jericalla Si bien los tres postres se elaboran con una base de huevo, vainilla, azúcar y leche, se diferencian por su preparación y algunos detalles en el uso de ingredientes. Por ejemplo, el flan usa las yemas y las claras de los huevos; mientras que la jericalla sólo utiliza las yemas de huevo; o bien, el crème brûlée tiene una consistencia de la crema parecida a la de la jericalla, pero su técnica es un poco más elaborada para conseguir la capa crujiente del azúcar quemada, que aporta un contraste de textura.Para preparar la jericalla se hierve la leche con la canela y la vainilla. Por otro lado, se baten las yemas con el azúcar y al final se combina con la leche infusionada, para luego colar y hornear a baño María. Al final, en la superficie casi siempre queda una costra dorada y un poco quemada. La textura se parece al flan, pero es mucho más ligera y untuosa. La jericalla se presenta en el mismo recipiente en el que se hornea, para respetar y mostrar su costra, que tiene una consistencia más sólida y añade profundidad al sabor con ese toque de leche quemada.¡Ya sabes qué postre tienes que probar en tu siguiente parada por la Perla Tapatía! Fotografías: Antonio Flores 
Limpia tu rostro de forma natural con estas sencillas recetas perfectas para preparar en casa: Miel La miel es famosa por sus beneficios para la piel: es exfoliante, desinflamatoria e hidratante. Se puede mezclar con avena o con yogurt para exfoliar, con cúrcuma y limón para iluminar la piel, entre muchas otras combinaciones. En esta ocasión, les recomendamos probar la mezcla de miel y aceite de oliva para hidratar y suavizar tu piel. Sólo tienes que mezclar muy bien una cucharadita de miel con dos cucharadas de aceite de oliva, hasta obtener una pasta homogénea, aplícala en tu cara y retirala con agua tibia después de veinte minutos. ¡Te sentirás renovada! Romero El romero es un astringente natural. Puedes hervir varias ramitas con agua y utilizar ese líquido para limpiar tu cara por las noches. O bien, puedes derretir una cucharada de aceite de coco y mezclar con el romero, después cocinar esta mezcla por diez minutos más (hasta que el romero pierda su color) y colar bien la mezcla; después tienes que dejar enfriar un poco la mezcla y agregar cuatro cucharadas de yogurt y una de miel. Deja en el refrigerador durante una semana y aplica esta mascarilla durante diez minutos y retirala. Menta La menta es otro gran astringente y humectante natural. Para esta mascarilla, necesitas moler: diez hojas de menta, una rodaja de pepino y media cucharada de miel. Cuando obtengas una mezcla suave, aplica en tu rostro durante veinte minutos y retira con agua fría. Notarás al instante la diferencia. Sábila La sábila o aloe vera es perfecta para hidratar tu piel, incluso es buena para quemaduras o para mejorar el proceso de cicatrización. Para limpiar tu rostro de las impurezas, sólo necesitas mezclar muy bien una cucharada de sábila con una cucharada de miel y una de aceite de coco, refrigerar y colocar en tu rostro tras desmaquillarte. Deja actuar durante veinte minutos y retira con agua. Así de fácil tu rostro quedará limpio. Sal de mar Para obtener un exfoliante natural con sal: mezcla una cucharada de sal de Colima (o de mar) con una cucharada de miel. Aplica en tu rostro y masajea con tus dedos húmedos, después de diez minutos retira con agua tibia.
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