Cómo conservar los quesos
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Cómo conservar los quesos

Por Kiwilimón - Junio 2013
Partiremos de varias preguntas con las cuales tal vez se han enfrentado en su día a día cuando se trata hablar de queso. ¿Cuáles son los quesos que existen en el mercado? ¿Cómo los puedo conservar por más tiempo? ¿Qué puedo preparar con queso? El queso toma un papel muy importante en la gastronomía mundial, en especial en la gastronomía francesa, ya que sus quesos son famosos internacionalmente y divide los tipos de queso en familias de acuerdo a su elaboración y contenido, pero sin importar países y fronteras, sabemos que el queso puede tener un papel protagonista en los platillos. Es por eso que tenemos una lista de diferentes tipos de queso y la manera en cómo podemos conservar los quesos más tiempo.   ¿Cuáles son los tipos de queso? Existen varios tipos de queso, diferenciados por su sabor, vista, aroma y consistencia. En esta lista los diferenciaremos por familia para que tengamos una idea más clara de cuáles estamos comprando. Además les tenemos algunos ejemplos, de todos los quesos que existen. 1. Quesos frescos. Cottage, Requesón. 2. Quesos de pasta blanda y corteza enmohecida. Queso Brie, Camembert, 3. Quesos de pasta dura o semi dura. Emmental, Gruyère, Gouda, Parmesano, Cheddar. 4. Quesos azules. Roquefort, Gorgonzola. 5. Quesos de cabra. Crottin de Chavignol, es el más conocido por denominación de origen   ¿Cómo conservar los quesos? La mejor forma de conservar un queso es de tal manera que puedan respirar, por lo que guardarlo de manera hermética no es muy recomendable. Los quesos frescos son los que menos tiempo se conservan, éstos es mejor consumirlos en poco tiempo. Por el contrario los quesos de pasta dura, tienden a conservarse por más tiempo en el refrigerador. Puedes elegir un molde especialmente para el queso, y solo utilizar ese recipiente para guardarlo. Te recomendamos hacerle perforaciones, si es que no los tiene para que pueda respirar el queso. Lo mejor será conservarlo en un compartimento cerrado que tenga el refrigerador, algunos tienen una sección especial para la mantequilla o también servirá el de frutas y verduras. De esta manera podrá respirar el queso sin que se seque. Para que puedas desgustar un buen queso, es mejor comprarlo de la mejor calidad. Los que venden en el supermercado son quesos industriales que no tienen las características propias de un queso, lo más recomendable es acudir a una tienda gourmet o especial donde te pueden recomendar el mejor queso de acuerdo a tu gusto.    Para servirlo en la mesa: No hay nada como reunir a tus amigos a degustar un rico vino con un plato de quesos. Lo que te recomendamos es utilizar un plato especial para quesos, y servirlo con cuchillos especiales para cortar. En los kits que venden especiales para queso hay un utencilio que termina en dos puntas, éste es para servir el queso que cortaste en tu plato ya que el tenedor, no debe tocar el queso. También puedes preparar innumerables platillos con queso, desde platos salados hasta los dulces, como sopa, ensalada, postre, plato fuerte, en botanas, canapés, etc. Y para que liberes toda tu creatividad, te enlistamos una serie de platillos para que empieces a degustar toda la variedad de quesos que existen en diferentes formas, sabores y texturas.   (es importante hacer click en el título de la receta para ver más detalles de preparación) Sopa de coliflor con queso gorgonzola. Una deliciosa sopa cremosa de coliflor con blue cheese para un día de frío. Pimientos piquillo rellenos de queso de cabra. Estos rico pimientos españoles están rellenos de queso de cabra y sazonados con perejil, tomillo y vinagre de jerez. Son deliciosos y muy saludables. Frittata de jalapeño y queso individuales. Estas frittatas de jalapeño y queso se pueden servir en un brunch, desayuno estilo buffet o de botana. Tarta de espárragos y queso gruyere. Esta deliciosa tarta de espárragos con queso gruyere se prepara en solo 45 minutos. Los sabores del queso gruyere con los espárragos y la pasta hojaldrada van perfecto juntos! Queso brie en hojaldre con mermelada de chabacano. Esta botana de queso brie envuelto en hojaldre va rellena de mermelada de chabacano, almendras, y arándanos secos. La combinación de sabores queda exquisita. Hojaldre con queso de cabra y piñones. Esta rica botana es muy facil de preparar. El hojaldre se compra ya hecho en el supermercado y se hornea con queso de cabra, cebollas caramelizadas, mermelada y piñones. Fettuccine con salsa gorgonzola. Una rica pasta cremosa con una salsa de queso crema y queso azul. Pollo a la parmesano. Esta receta es genial pues mezcla ingredientes cotidianos que por lo general no cambiaríamos. Fresa con queso cottage. Rico postre de fresas con queso cottage para ocasiones familiares. Bocadillos de queso emmental. Disfruta de unos ricos bocadillos con jitomate deshidratado, jamó serrano y lo mejor, un toque de queso emmental para complementar.

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En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
La tradición de colocar un altar de muertos dicta que, entre otros elementos como velas o incienso, la ofrenda debe llevar la comida y bebida favorita de la persona a quien está dedicada, así que los aguardientes mexicanos no faltan.Existen varios tipos de aguardientes en el mundo, pero los mexicanos sin duda son muy representativos a nivel mundial (sí, estamos hablando del tequila) y aquí te presentamos algunas opciones de aguardientes mexicanos ideales para tu altar.¿Cuáles son los aguardientes mexicanos?El aguardiente es una bebida alcohólica destilada a partir de un fermentado, por ejemplo, de frutas, cereales, granos y hortalizas como el agave. El principio básico del aguardiente es alcohol diluido en agua, de ahí su nombre, que en latín refiere a su baja inflamabilidad, aunque también se cree que se debe a la sensación que provoca.Existen aguardientes simples a los cuales no se les añade nada y cuatro de ellos son muy conocidos: el ron, el brandy, el whisky y el tequila mexicano.Así, el tequila es el aguardiente mexicano más famoso, fermentado y destilado del agave azul, y con denominación de origen en cinco estados del país: Guanajuato, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas y Jalisco.De la misma forma que el tequila, el mezcal es otro aguardiente mexicano, fermentado y destilado del agave, que en los últimos años ha ganado terreno para volverse casi tan relevante como el tequila.A partir del mezcal, hay otros aguardientes que quizá también conozcas. Uno de ellos es el bacanora, originario de Sonora; el sotol, producido en Chihuahua, Durango y Coahuila, y la raicilla, de la Sierra Madre Occidental.En cuanto a aguardientes mexicanos a partir del jugo de la caña de azúcar, tenemos la charanda, típica del estado de Michoacán y cuyo nombre viene del purépecha, que significa tierra colorada, en honor al cerro La Charanda.Todos estos aguardientes son regionales, por lo que no encontrarás bebidas más mexicanas que estas para tu altar de Día de Muertos.
Sabemos que en gastronomía de la vista nace el amor, y más si la comida se sirve en un plato hermoso. Desde las cocinas de las abuelas hasta sus exposiciones de piezas artísticas en Zona Maco, son pocos los mexicanos que no conozcan o hayan disfrutado un delicioso platillo en vajillas Anfora. Es una empresa de cerámica mexicana que ha sorteado mil batallas y sigue en pie, engalanando nuestras mesas ¡desde hace cien años!La herencia culinaria de México se ha reinventado a la par de sus vajillas, por eso te contamos algunos secretos de una empresa que ha conquistado el corazón de los mexicanos, en el marco de sus 100 años. Orgullo nacionalAnfora fue una de las tres primeras empresas que llevaron la producción cerámica a una escala masiva en México. Comenzaron en 1920 con una fábrica ubicada a espaldas de la Penitenciaría de Lecumberri, en la Ciudad de México. Durante sus primeras décadas, el gobierno alentaba a los ciudadanos a comer en sus vajillas, ya que destacaban por utilizar pastas nacionales de muy buena calidad, a la altura de cualquier producto de importación. Renombre internacionalPara los años 60, Anfora vestía las mesas no sólo de nuestros hogares, sino de los mejores hoteles y restaurantes de la capital, como el San Ángel Inn, el Centro Gallego, Sanborns y el Danubio. También los atletas de la Villa Olímpica probaron en sus piezas auténticos platillos mexicanos durante las Olimpiadas de 1968, e incluso Marilyn Monroe fue retratada frente un plato Anfora durante su visita a México. Nueva eraEn 1994 la empresa trasladó la fábrica a su ubicación actual en Pachuca, Hidalgo. Los nuevos tiempos requerían una gran celebración y a la inauguración de las nuevas instalaciones asistió el presidente Ernesto Zedillo. Un par de años después llegó un encargo peculiar desde Rosarito, Baja California. Se trataba de una réplica de vajillas antiguas para la taquillera película Titanic, del director James Cameron. A pesar de la entrada a gran escala de cerámica china, Anfora ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su calidad. Hoy nos sigue sorprendiendo con piezas duraderas y diseños que honran la creatividad de las nuevas generaciones. Visita aquí su catálogo, su tienda en línea o sus vajillas en Amazon para engalanar tu hogar.
Quizá este Halloween no sea como en años anteriores, pero quedarte en casa no tiene por qué pasar sin gracia en una fecha tan divertida como es el 31 de octubre, mucho menos si te animas a preparar estos cocteles increíbles y fáciles.Por ejemplo, una sangría podría ser una forma sencilla de tener un coctel sangriento y delicioso. Las moras serán un gran elemento para hacer pociones moradas y espesas, mientras que el vino tinto, el mezcal, el vodka, el colorante vegetal o curaçao azul harán todos los trucos espeluznantes que necesitamos. 1. Mezcalina de arándanosCon sólo un poco de jugo y mezcal, esta bebida roja es fresca pero te hará entrar en calor rápido. Para hacerlo necesitas jarabe natural, jugo de arándanos, hielo, mezcal reposado, limón, sal de gusano y hojitas de menta para decorar. Para prepararlo sólo necesitas licuar los ingredientes y listo, vacíalo en una copa para martini y disfruta de esta bebida roja.2. Martini de mentaCon curaçao azul y un poco de vodka, este coctel tiene el color más extraño en comida, pero perfecto para celebrar Halloween. 3. Margarita magia negraImagínate una margarita de color tan oscuro que parece poción de bruja recién salida del caldero. Para hacer esta magia negra necesitas los ingredientes normales de una margarita, colorantes vegetales rojo, azul y verde para lograr el color, y si consigues azúcar negra, te quedará extra terrorífica.4. Shots de Bloody MaryEl bloody mary es un coctel muy popular que tiene como base vodka con jugo de tomate, mezclado con un sabor acidito de jugo de limón, con salsa inglesa o worcestershire, un ligero toque picante y un color rojo profundo muy característico de esta bebida. Para hacerlo versión Halloween, lo único que tienes que hacer es ponerlo en jeringas y así verdaderamente tendrás shots rojos de terror.5. Poción dulce de morasZarzamora, frambuezas y moras azules licuadas con hielo y un poco de vodka te darán como resultado una bebida espesa, con textura grumosa y con un color profundo perfecto para asustar a cualquiera.¿Qué otra bebida de Halloween probarás este 31 de octubre?
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