Cómo hacer que tus cejas y pestañas crezcan naturalmente
Consejos de Belleza

Cómo hacer que tus cejas y pestañas crezcan naturalmente

Por Kiwilimón - Febrero 2018
  Las pestañas largas son un rasgo femenino clásico y muchas mujeres han hecho todo lo posible por extender el largo de sus pestañas. Desafortunadamente, muchos tratamientos como las extensiones de pestañas y los sueros de crecimiento, pueden causar reacciones alérgicas, infecciones u otros problemas. [video width="1280" height="720" mp4="http://blog.kiwilimon.com/wp-content/uploads/2018/02/adweek.mp4"][/video] Por supuesto, hay un aspecto genético en las pestañas largas, pero eso no significa que aquellos sin los genes afortunados no puedan aumentar la longitud de sus pestañas. Parece haber una conexión entre la nutrición y la salud del cabello, por lo que si una persona no está obteniendo suficientes vitaminas liposolubles, vitaminas B vitamina C y colágeno, las pestañas (y el cabello) pueden sufrir. Además, el uso excesivo de productos oculares, especialmente las máscaras de larga duración o las pestañas postizas pueden debilitar las pestañas o provocar la pérdida de las pestañas. Por eso aquí te dejamos una receta para elaborar un suero casero para ayudar a que tus pestañas crezcan sanas y fuertes: Ingredientes de suero de crecimiento de pestañas
  • 1 cucharadita de aceite de ricino
  • 1 cucharadita de aceite de emú (opcional, puede usar aceite extra de ricino)
  • 1/2 cucharadita de aceite de coco
  • 2 cápsulas de aceite de vitamina E (opcional)
Mezcle todos los ingredientes y guárdelos en un frasco gotero pequeño. Para usarlo, presione una gota sobre su dedo o un hisopo de algodón y masajee suavemente en la línea de las pestañas. Úselo diariamente para obtener mejores resultados, de preferencia por la noche para que funcione mientras duermes.  
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En las películas, una mascarilla siempre va acompañada de rodajas de pepinos en los ojos, por sus beneficios desinflamatorios, pero además de aplicarlo así, hay muchos otros usos del pepino en la piel.El pepino es una gran fuente de agua, pues la contiene en un 96 por ciento de su composición, así que es un gran ingrediente hidratante en las mascarillas caseras para la piel y, en general, es seguro para las pieles sensibles debido a su falta de compuestos agresivos o irritantes.Entre los beneficios del pepino para la piel, podemos encontrar los siguientes:propiedades antioxidantesnutrición de la piel (como jugo)efectos calmantes y refrescantesreducir la hinchazónaliviar las quemaduras solares3 usos del pepino para la piel¿Te has puesto las famosas rodajas de pepino en los ojos para reducir lo hinchado? Si aún no lo has hecho, tienes que probarlo, pues no solo puede reducir la hinchazón en el área de los ojos, también puede aliviar la piel dañada y hacer que los ojos se vean y se sientan frescos. Esto se debe al contenido de vitamina C y ácido fólico del pepino, claro, no olvides ponerte un poco de crema para ojos después y prueba estos otros remedios caseros fáciles de hacer.Haz un tóner para la piel quemada o dañadaPara hacer este remedio casero para la piel con pepino, tienes que lavar, pelar y cortar en rodajas un pepino y calentarlo con suficiente agua para cubrirlos a fuego lento durante aproximadamente 5 a 7 minutos; después licúa todo hasta que quede suave.Cuela la mezcla y transfiere el líquido restante a una botella rociadora u otro recipiente esterilizado y listo. También puedes agregar una cucharadita de agua de rosas o hamamelis para amplificar la mezcla hidratante y curativa. Usa toda la mezcla en los 3 a 4 días que sigan después de hacerla.Lávate la cara con agua de pepinoPara un simple lavado matutino, mezcla agua de pepino con otros ingredientes como aloe vera, té verde o jabón de Castilla. También puedes salpicarte la cara con agua de pepino para sentirte fresco y despierto a cualquier hora del día.Prepara una mascarilla de pepinoEl pepino también es extremadamente beneficioso para las personas con piel irritada y propensa al acné y esta mascarilla es ideal para este propósito. Sólo tienes que hacer una infusión con el tóner de agua de pepino y un poco de arcilla de bentonita para crear una mascarilla y así proteger la piel contra la irritación y la hinchazón.Para la piel propensa al acné, el jugo de pepino puede ayudar a diluir aceites esenciales potentes, como el aceite de árbol de té. De esta manera, puedes usarlos juntos y combatir los brotes sin resecar la piel. El pepino también se puede frotar directamente sobre la piel, sobre las manchas de acné.También te dejamos otras 5 mascarillas con ingredientes naturales fáaciles de hacer y unos tips para saber qué alimentos tienen beneficios para tu piel.
Los postres árabes son un manjar lleno de especias, colores, olores y sabores exóticos a los que pocos se pueden resistir. Estas delicias son tan exquisitas, que te preparamos un breve listado con las más populares para que te animes a probarlas. ¡Deléitate con los postres más deliciosos de la gastronomía árabe! Baklava Quizás el postre más emblemático del Medio Oriente, el baklava es un dulce hecho con pasta de hojaldre o filo, nueces, frutos secos y miel. Normalmente se prepara una pieza grande que se corta y vende en pequeñas porciones individuales. Basbousa Este postre árabe es muy típico de en zonas como Turquía o Siria y también se conoce como hereessa o namoura. El basbousa se prepara con semolina y también va bañado con jarabe o miel, pero va decorado con almendras encima. Kunafe El kunafe es un postre utilizado para celebrar ocasiones importantes. Se trata de un pastel sumamente cremoso, elaborado con queso, miel, pistachos y pasta Katafi, un tipo de fideo seco largo y delgado de sabor neutro. Dedos de Zainab Esta golosina árabe está hecha de masa frita y va bañada con miel o azúcar. Los dedos de Zainab representan las partes de una hermosa joven con el mismo nombre. Tamr Este delicioso postre de la gastronomía árabe se trata de nada menos que de los irresistibles dátiles dulces, rellenos con queso de cabra y nueces. El tamr se come como una alabanza al profeta Mahoma. Briouats Los briouats son un clásico entre las delicias marroquíes, están hechos con pasta de hojaldre frita y se rellenan con almendras y crema de cacahuate. Al igual que otros postres, van bañados en miel templada y agua de flor de naranja. ¿Qué postres árabes se te antojan más?
La gastronomía argentina es una verdadera delicia y sin duda alguna, los postres que encontramos dentro del país sudamericano, son unos de los más sabrosos de todo el continente. ¿Estás listo para conocer los 5 más irresistibles postres de Argentina? Alfajores Los alfajores son quizás el postre argentino más conocido en todo el mundo y es que ese sándwich de galletas relleno de dulce de leche, chocolate o hasta mermelada de frutas, son un pedacito de cielo. Aunque los alfajores pueden prepararse como un sinfín de combinaciones, el tradicional se prepara a base de maizena y mantequilla para las galletas, se rellena de dulce de leche y sus orillas se bañan con coco. Dulce de leche Como mencionamos anteriormente, el dulce de leche es parte importante de los alfajores y de muchos otros postres argentinos. Se trata de un dulce untable, muy parecido a la cajeta mexicana, hecho con leche, azúcar, esencia de vainilla y bicarbonato. Vigilante argentino Si te gustan las gelatinas de mosaico, el postre vigilante seguramente te cautivará pues se trata de cuadritos de dulce de membrillo combinados con pedacitos de queso, un clásico de la gastronomía argentina. Mazamorra argentina La mazamorra es un postre de origen indígena que también se encuentra en Colombia, Paraguay y Perú. La mazamorra nos recuerda al atole mexicano, ya que se prepara a base de maíz blanco, acompañado de agua, canela, azúcar y vainilla. ¿Te suena familiar? Pastafrola La tarta tradicional argentina, mejor conocida como pastafrola, es una explosión de sabores, ideal para acompañar con un rico cafecito o mate. La pastafrola prepara con una masa cubierta de dulce de membrillo, dulce de leche y hasta guayaba. ¿Ya probaste alguno de estos postres de Argentina?
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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