Deliciosos Postres con plátano, un poco de historia y beneficios
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Deliciosos Postres con plátano, un poco de historia y beneficios

Por Kiwilimón - Agosto 2012
El plátano es una de las frutas con más antigüedad en el mundo. Tiene su origen en Asia meridional, siendo conocido en el Mediterráneo desde el año 650 d.C. Pero fue hasta el año 1516 que fue llevado a América. Existen muchas variedades de plátano y su sabor también cambia, ya sea que sea intenso o algo dulce, un poco perfumado. Además, los plátanos son de las pocas frutas que se pueden recolectar a lo largo del año. Conservación Esta fruta no requiere unas condiciones especiales de conservación, basta mantenerlos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz directa del sol. Si se conservan en el refrigerador, la cáscara del plátano se pone negra, pero esto no afecta en absoluto a su calidad nutritiva. El oscurecimiento de la piel puede evitarse si se envuelven en papel de periódico. Los plátanos también se pueden congelar, de forma que se conservan durante unos 2 meses. Los plátanos pequeñitos, además, se conservan mejor en racimo y no sueltos, y se han de consumir lo antes posible una vez han alcanzada su madurez. Propiedades nutritivas Los plátanos aportan muchas propiedades benéficas para el organismo, aunque un punto que destaca es su valor en hidratos de carbono, dándole un lugar entre las frutas con mayor valor calórico. Los nutrientes más representativos del plátano son el potasio, el magnesio, el ácido fólico y sustancias de acción astringente; y no se debe dejar de lado su elevado aporte de fibra, del tipo fruto-oligosacáridos.
Composición por 100 gramos de porción comestible
Calorías 85,2
Hidratos de carbono (g) 20,8
Fibra (g) 2,5
Magnesio (mg) 36,4
Potasio (mg) 350
Provitamina A (mcg) 18
Vitamina C (mg) 11,5
Acido fólico (mcg) 20
mcg = microgramos

Recetas de cocina

Una vez que hemos conocido más detalles del plátano y cómo éste aporta beneficios a nuestra salud. Por qué no consideramos preparar un postre delicioso para compartir con la familia y nuestros amigos. Hemos creado una lista de postres que contienen esta fruta y que además son, de verdad, muy ricos y fáciles de hacer. Tomen nota. (recomendamos hacer click en el título de la receta para que conozcan más detalles de preparación). Panque de Platano Light. Una muy rica receta de panque de plátano baja en grasas y alto en fibra. Sandwich de Chocolate y Plátano. Un rico postre, muy sencillo para esos ratos de antojo. Pay de Plátano con CremaUn rico postre para los amantes del plátano. Tarta de Plátano con CarameloEsta deliciosa tarta de platanos se prepara con pasta de hojaldre comprada y queda muy rica. Panque de Plátano y MielEsta receta de panqué lleva miel de abeja, plátanos machacados y nueces picadas. Riquísimo acompañado de café. Muffins de Plátano y NuezUna deliciosa receta de panquecitos, conocidos como "Muffins" en Estados Unidos, de plátanos con nuez. Ricos en un desayuno o con un te. Postre de Plátano y ChocolateEste rico postre es conocido como un "Trifle" y esta hecho con chocolate, crema, baileys, brownies y plátanos. Es una verdadera delicia y super facil de hacer Crepas con Nutella y PlátanoPrepara unas deliciosas crepas y rellénalas con los ingredientes de tu gusto. Un favorito es de crema de chocolate (nutella) con plátano. También las puedes hacer saladas con queso y jamón. Empanadas de Plátano Macho y ChocolateRicas empanadas caseras rellenas de plátano macho y acompañadas de una salsa de chocolate. Panque de Chocolate, Plátano y NuezLa mezcla del panque de plátano con el toque de chocolate queda espectacular. Pan de Plátano con NuecesExcelente para el desayuno o para llevar a la oficina. Soufflés de Plátano IndividualesEstos deliciosos soufflés de plátano son muy lucidores hacen muy elegante cualquier comida. Foster Bananas (Plátanos Flameados)Estos plátano flameados son típicos de Nuevo Orleans y se preparan con una salsa de mantequilla, canela y azúcar que va flameada con licor de plátano y ron añejo.
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La primavera se acerca y con ella la promesa de calor, flores y frutas en el paisaje y en nuestras mesas. Los cerveceros independientes en México han experimentado con los mejores productos de temporada para compartirnos una variedad de cervezas ideales para acompañar la primavera.SuculentaSuculenta es una de las marcas inspiradas en el desierto de la Baja que hacen mención a las cactáceas, como Peyote IPA, Cactus Wheat, entre otras, de Cervecería Baja Brewing Co, en Los Cabos, BCS. Porque el desierto también florece, esta primavera llega Suculenta. Una Saison de sequedad marcada, con notas sutiles a naranja y del color del sol del árido pero floreciente desierto. es de color amarillo intenso, con notas especiadas en aroma, un poco de gusto a pimienta y ligeras notas fenólicas y sutil sabor a naranja, presenta una sequedad marcada y es muy refrescante. Es perfecta para acompañar tablas de quesos, guacamole o mejillones a la mantequilla con ajo y perejil. Como postre, Suculenta y pie de limón es una mancuerna perfecta.SanctumDe Cervecería Calavera, en CDMX, llega Sanctum, una aromática cerveza de trigo para acompañar la frescura de los nuevos brotes y aromas de la primavera. Contiene hoja santa, que representa las creencias religiosas-paganas en las que se agradece a los dioses de la fertilidad por permitir que la naturaleza resurja nuevamente.Con esta cerveza, sus creadores celebran el equinoccio y el despertar de la naturaleza después del letargo de un largo y oscuro invierno. “Con esta cerveza celebramos el nuevo ciclo de la tierra, el cual se relaciona con conceptos de renacimiento, renovación y resurgimiento”, afirman sus maestros cerveceros. La etiqueta de este año es una intervención de Filogonio Naxin, artista plástico mazateco, promotor de las lenguas y culturas indígenas de México.Ave RrealProducida por la Cervecería Rrey, de Montorrey, Ave Rreal es una dunkel weissbier con Cold brew de café Tetecoloh, la acidez del café balancea perfectamente las notas caramelo propias del estilo dando como resultado una cerveza ámbar, sorprendentemente ligera. Para el maridaje, sus cerveceros recomiendan el asado de puerco, mole oaxaqueño o brisket tejano. FrambulosaDe la cervecería oaxaqueña Utopía Cervecería llega esta “fruit beer” de especialidad, elaborada con frambuesa de la mixteca oaxaqueña. El equilibrio de las maltas claras, lúpulos nobles y fruta fresca, hacen de Frambulosa una cerveza única y refrescante. Estas características, la hicieron acreedora a dos medallas de oro consecutivas; Copa Cerveza México 2019 y Copa Cervecera del Pacífico 2020, en la categoría de cervezas de frutas y especias. Esta cerveza se caracteriza por su color rojo frambuesa y su abundante espuma color rosada, la cual es fina y duradera. El aroma y sabor delicado a fruta fresca recién cortada, mezclada con el dulzor de la malta caramelo claro y balanceada con la acidez natural de la fruta de la baya, hacen que cada sorbo sea fabuloso.Pruébala con ensalada con frutas de carozo, pasta de cuatro quesos, postres con chocolate o un cheese cake de frutos rojos.
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
Sentir el cabello seco, áspero o con mucho frizz puede requerir formas especiales para acondicionarlo y recuperar su suavidad y docilidad, pero si sientes que ya has probado de todo, quizá estos acondicionadores con ingredientes naturales pueden ser lo que necesites.Usar un buen acondicionador es uno de los pasos indispensables para cuando tienes un frizz incontrolable, una textura áspera y las puntas abiertas. Acondicionar el cabello es un proceso que ayuda a mantenerlo hidratado, le provee suavidad y ayuda con el frizz. Sin embargo, puede que tu cabello esté poco saludable debido a los acondicionadores cargados de químicos y su uso prolongado. La buena noticia es que hay ingredientes naturales que actúan como acondicionadores increíbles y que seguramente tienes en la cocina, por ejemplo, el agua de arroz tiene beneficios para el cabello largo, un enjuague hecho con albahaca y romero fortalece el pelo y la leche de coco lo hidrata, así que, sin duda, podrás hacer fácilmente tu propio acondicionador natural en casa.Plátano con mielMezcla un plátano con tres cucharadas de miel, tres cucharadas de leche, tres cucharadas de aceite de oliva y un huevo, hasta que tenga la consistencia de una pasta. Aplícala sobre el cabello y déjala reposar durante 15 a 30 minutos y luego enjuágala.El plátano es uno de los mejores acondicionadores para el cabello pues tiene beneficios para el cabello dañado y funciona de maravilla para las personas con cabello áspero y encrespado.Vinagre de manzana Mezcla dos cucharadas de vinagre de manzana con una cucharada de miel y dos tazas de agua en un recipiente. Después de que hayas lavado tu cabello con champú, vierte esta solución en las puntas del cabello y evita ponerla en el cuero cabelludo. Este acondicionador no necesita que lo enjuagues.Recuerda que agregar agua es un paso fundamental para diluir el vinagre y que el ácido acético ayuda a suavizar el cabello.Aceite de coco y agua de rosasMezcla una cucharada de aceite de coco con una cucharada de miel, una cucharada de jugo de limón, dos cucharadas de leche cuajada y una cucharadita de agua de rosas. Aplica la mezcla sobre tu cabello lavado y déjalo actuar de 10 a 15 minutos, luego enjuaga con agua.Foto de Tara Winstead en PexelsEl aceite de coco no sólo ayuda a que el cabello se vuelva suave y liso, sino que también ayuda a que crezca más largo y grueso. Los minerales esenciales y los ácidos grasos del aceite de coco además nutren bien el cuero cabelludo.Recuerda que el acondicionador siempre se usa en las puntas del cabello y que si usas ingredientes de calidad, por ejemplo, aceite de coco orgánico, tendrás mejores resultados.*Foto de portada de Dana Tentis en Pexels
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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