Los alimentos que pueden ayudarte en tu rutina de belleza
Consejos de Belleza

Los alimentos que pueden ayudarte en tu rutina de belleza

Por Kiwilimón - Abril 2016
Existen alimentos que además de ser deliciosos, cuentan con grandes propiedades para nuestra salud y pueden ayudarnos a mejorar o cuidar nuestro aspecto físico. A continuación te presentamos algunos alimentos que pueden hacerte ver más hermosa sin gastar tanto. Las papas al rescate de tus ojos: Si tuviste una noche pesada y tus ojos amanecieron hinchados y con ojeras, unas rodajas de papa son la solución. Los agentes blanqueadores de la papa ayudarán a atenuar las ojeras, y lo mejor de todo es que es hipoalergénica. Acaba con los labios resecos con esta crema para labios casera. Miel para la piel apagada: Cuando sientas que la piel de tu rostro ha perdido brillo, aplica un poco de miel de abeja y déjala actuar por 15 minutos. Retírala con agua tibia y verás como tu piel luce hidratada y resplandeciente. Elimina las manchas de la piel con estos remedios súper efectivos. El puré ideal contra el cabello reseco: Si tu cabello es reseco y tiende a romperse fácilmente, el puré de aguacate con yema de huevo es lo que tu cabellera te está pidiendo. Si crees que tu cabello necesita un shot extra de humectación, agrega al puré una cucharada de aceite de oliva. Aplica esta mascarilla durante 15 minutos dos veces por semanas y muy pronto verás los resultados. Aprovecha el resto del aguacate para consentir la piel de tu rostro con esta mascarilla. La mascarilla contra los poros abiertos: Es muy común que la piel grasa tenga los poros abiertos. Si este es tu caso, prueba mezclando clara de huevo con maicena y jugo de limón. El resultado efectivo de esta mascarilla radica en su poder para contraer y tonificar la piel. El sustituto natural del exfolian: No necesitas un producto costoso para liberar tu piel de las células muertas. Busca en tu alacena miel, aceite de oliva o coco y combínalo con un poco de azúcar. Aplica esta mezcla sobre tu piel con suaves masajes y verás como tu piel queda tersa y resplandeciente. Prepara tus pies para el verano con esta crema exfoliante. El desodorante natural: Ya sea que te encuentres en una emergencia ante la falta de desodorante, o que hayas decidido dejar permanentemente el uso de desodorantes industriales, lo mejor que puedes hacer es buscar en tu cocina maicena y bicarbonato de sodio. Estos dos ingredientes evitarán el mal olor y que tu piel se reseque. ¿Sufres de mal olor? Aquí te decimos cómo solucionarlo. La mascarilla aclaradora para el cabello: En verano, el cabello suele adquirir una tonalidad más clara debido a los efectos del sol. Si quieres darle mayor intensidad a estas luces naturales, prepara una mezcla de miel con vinagre de manzana y limón. Procura aplicarla solamente de la mitad del cabello hacia las puntas para evitar que se reseque. Déjala actuar por 25 minutos y enjuaga con agua tibia. ¿Tus axilas se han oscurecido? Acláralas con esta receta.  
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El martes México perdió algo: un fogón irreemplazable se nos apagó para siempre. Yuri de Gortari, uno de los grandes investigadores y divulgadores de la gastronomía mexicana, dejó el plano terrenal. Algunos tuvieron la fortuna de llamarlo maestro. Yo no la tuve. Cada año pensaba que ahora sí tomaría el Diplomado de Cultura y Gastronomía Mexicanas y no sucedió. De él me queda al menos el recuerdo de su voz pausada y sus comentarios agudos cuando pude entrevistarlo. Yuri de Gortari fue un letradísimo personaje de la cultura mexicana que desenvainó la espada por la cocina que a muchos avergonzaba antes de la declaratoria de la UNESCO y del boom mediático: antes de los World’s 50 Best Restaurants, de los Enrique Olvera, de los Jorge Vallejo. A él le tocó confrontar a personajes que llamaron ‘poca cosa’ a la cocina mexicana y a quienes se referían a un taco como un gesto culinario vulgar. A Yuri le apasionaron las minucias del paso a paso, los ingredientes endémicos, las personalidades que resguardaban el saber culinario, las recetas que se transmiten como ADN sagrado. Bajo el grito de guerra #hagamospaís, él y su pareja Edmundo Escamilla, reclutaron en sus filas a alumnos, amas de casa y cocineros que como ellos tuvieron la convicción de salvar la cocina mexicana del desuso, del ‘mexican curious’. En la institución que fundaron, la Escuela de Gastronomía Mexicana (ESGAMEX), enseñaron sobre aquello a lo que había que ponerle una lupa grande en la cocina nacional: desmenuzaron sus técnicas, sus regiones y preparaciones, sus periodos históricos. Claudio Poblete, periodista, director y fundador de Culinaria Mexicana, apunta que “Yuri y Edmundo, al fundar ESGAMEX, pusieron la primera piedra en los planes de estudios formales de la cocina mexicana”. ¿Qué más trascendente que eso? Claudio comenta además que la mejor forma preservar su legado sería que, “se instituya la cátedra Yuri de Gortari en todas las universidades gastronómicas de México y que haya por lo menos un año de clases de cocina mexicana con su método de enseñanza”. Hay quienes el martes perdieron una fuente de sabores entrañables. Su amigo Alejandro Cabral afirma que de la mano de Yuri no sólo probó la mejor cochinita de su vida, sino que tuvo un instante de revelación: “Hizo las tortillas y luego les puso un poco de manteca. Las tortillas estaban apiladas para mantener su calor y así la manteca iba derritiéndose. Las comí con frijoles refritos –unos que hacía en manteca hasta que se iban secando–. El sabor de los frijoles combinados con el maíz y la manteca me hicieron llorar”. La gente que conoció a Yuri afirma que nadie defendía la cocina mexicana de las muletillas y las modas pasajeras como él. Hablan de su coherencia en la forma de mirar, decir y hacer cocina, siempre en función de preservar las tradiciones. Sus ideas firmes le significaron partidarios y detractores. “Yuri y Edmundo eran fieles a sus principios y no comprometían su visión de la cocina nacional ante ninguna visión comercial”, comenta Claudio Poblete.Desde el martes, los que tomaron clases con él y los que no recordaremos a Yuri por sus programas interesantísimos en el Canal Once, por su saber en libros como El maíz de boca en boca, Recuerdos de chocolate y Guisos y golosos del barroco, por ser el gran estudioso de la gastronomía mexicana y por dignificar lo nuestro. Lo recordaremos porque cuando éramos libres y salíamos de viaje había alguien que ya sabía que México no sólo vivía de nachos y chimichangas. Divulgadores como él nos hacen llevar con orgullo la camiseta, el mandil y el huipil.Fotos: Bertha Herrera
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
Beber vino es delicioso, pero por una extraña razón, muchas veces el vino sigue siendo una bebida poco familiar para nosotros: ¿qué uva, de qué país, de qué año? Por fortuna, el vino mexicano no sólo se ha ido abriendo paso para ser más accesible y prestigioso, sino que además, se preocupa por ser inclusivo.En el marco de la Semana de la Inclusión de personas con discapacidad, celebrada del 1 al 8 de diciembre, el Consejo Mexicano Vitivinícola presenta etiquetas en braile para cada tipo de vino, para así volverse más inclusivos con los consumidores.Esta semana de la inclusión de personas con discapacidad es una iniciativa en conjunto con esta empresa de etiquetas, el consejo, Libre Acceso AC e intérpretes de lengua de señas mexicana, que buscan hacer conciencia sobre la inclusión de minorías, tanto en la industria vitivinícola, como en otros sectores y no sólo para su consumo, sino que también en el área laboral.Las etiquetas se incluyen en las botellas de diversos socios y se elaboran con la colaboración de MCC Labels. Su finalidad es “que las personas con discapacidad visual puedan sumarse a la cultura vitivinícola en México, por lo que esta alianza con el CMV nos permitirá llevar este mensaje a todas las personas que disfrutan y aman el vino mexicano”, de acuerdo con Juan Moreno, director comercial de MCC Labels.Además de las etiquetas, en la semana de la inclusión habrán diversas actividades en bodegas de vino mexicanas, como Tres Raíces, Freixenet, Monte Xanic y Las Nubes. También se realizarán transmisiones en vivo con diversas asociaciones civiles y una cata maridaje, en la cual las personas que la adquieran podrán disfrutar de un menú único a 4 tiempos y maridaje con dos vinos especiales para 2 personas.Esta cena tiene un costo de 2840 pesos y puedes reservar al correo jimena.cuevas@uvayvino.org.mx.
¡Llegó el momento de despedir el año viejo! De brindar por la clausura y la oportunidad de empezar de nuevo. Nada mejor para hacerlo que con bebidas de temporada como la sidra, esta bebida que todos hemos disfrutado en estos festejos y que guarda una relación muy cercana con la cerveza y el hidromiel, ya que las tres son bebidas que pasan por un proceso de fermentación similar, sólo que el líquido principal de la sidra es con manzanas. Esta bebida dulce y refrescante tiene una gran tradición en todo el mundo, especialmente en Gran Bretaña donde se producen alrededor de 700 millones de litros al año (alrededor del 45% de las manzanas producidas en UK se utilizan para hacer sidra). Su origen se remonta a la conquista de los normandos en el año 1066, quienes empezaron con la producción en monasterios de esta bebida y ya para 1300 su consumo se generalizó en otros condados de Inglaterra. Actualmente podemos encontrar sidras irlandesas, alemanas, francesas, españolas, belgas, checas, finlandesas, italianas, noruegas, suecas, holandesas, argentinas, chilenas, mexicanas, canadienses, estadounidenses, paquistaníes, sudafricanas y de muchos otros países.Existen sidras con alcohol (conocida en algunos países como “Hard Cider”, contienen entre 2% y el 8.5% ) y sin alcohol (“Cider”). Para estas últimas se detiene el proceso de fermentación antes de que los azúcares se transformen en alcohol y da como resultado una bebida dulce, espumosa y de color dorado, ideal para brindar si no consumes alcohol o para los más pequeños del hogar. ¿Cómo se elabora la sidra artesanal? Tal como sucede con la cerveza, la masificación de producción de sidra ha hecho que diferentes asociaciones promuevan el consumo de sidra artesanal que reconocen a una sidra real porque se tiene que elaborar con 100% de jugo de manzana fermentado, con levadura viva, tanto en botella como en barril; no puede estar carbonatada, pasteurizada o hecha a partir de concentrados y debe estar elaborada a partir de un proceso artesanal que consiste en los siguientes pasos: Preparación: Selección de manzanas, lavado y retirado de hojas y ramas.Prensado y triturado.Fermentación: Se colocan los jugos en barriles de plástico. No se agrega levadura y se deja fermentar durante el invierno a bajas temperaturas. A principios del verano se revisa su claridad, sabor y volumen de alcohol para saber si ya está lista.Mezcla: Cuando la sidra se encuentra en el punto correcto, se transfiere a un barril de roble para su maduración, donde no sólo obtiene las notas amaderadas, sino que usualmente contiene sidra añeja de temporadas anteriores.Sidra artesanal mexicana Cervecería Itañeñe, de Ciudad de México, elabora una sidra artesanal con una mezcla de manzanas de Zacatlán, Puebla, y Chihuahua con lúpulo. Tanto en el aroma como en el sabor de esta sidra encontrarás una predominante nota a manzana con un toque de lúpulo y una ligera nota de miel. Es la sidra perfecta para acompañar un strudel de manzana o al tradicional pavo con ensalada de manzanas. HidromielEl hidromiel es también un fermentado con miel de abeja, en lugar de manzanas (sidra) o malta (cerveza). En algunos estilos le agregan otros ingredientes como frutas, especias, granos o flores como el lúpulo. En México se producen grandes ejemplos de esta bebida como Ídolo de Ámbar, de Tiny Bastards, de Guadalajara, Jalisco, que es una hidromiel hecha con miel de aguacatales de la zona de Michoacán, elaborada con una mezcla de levaduras Ale y champagne para un sabor seco y afrutado, ¡con una fermentación de más de un año! Es excelente para acompañar patés, quesos suaves, dátiles, pescados, ostiones ahumados, pastas o un delicioso fruit cake. Cervezas para no extrañar el champagneY si lo tuyo es el champagne, cervezas artesanales haz de probar. Este año Cervecería Patito de Mérida, Yucatán, lanzó Brut IPA Año Nuevo, una cerveza champagne de sabor cítrico, frutal, seco y efervescente. Elaborada con lúpulo Mosaic, tiene notas de pino, de cítricos herbales y aromas tropicales. Es perfumada, de color pálido y de cuerpo ligero a medio. Te recomendamos probarla con quesos suaves como el brie o camembert, con mariscos principalmente ostras, además de platillos crudos como el sashimi, también de lomos y piernas. Sea cual sea tu elección, recuerda apoyar al gremio artesanal y consumir local en esta temporada. ¡Salud y felices fiestas!
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