Los beneficios de la gelatina
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Los beneficios de la gelatina

Por Kiwilimón - December 2013
La gelatina es mucho más que un postre o un dulce para niños, sus beneficios a la salud son múltiples y aquí te los exponemos para que empieces a aprovecharlos en tu dieta diaria.   Los beneficios de consumir gelatina son muy variados, empecemos por algunos. En primera incluye la habilidad de mejorar la textura de la piel, el pelo, las uñas además de  mejorar su sano crecimiento. Además ayuda a reducir la inflamación en coyunturas como las rodillas y los codos. Por si fuera poco también agrega valor al mejoramiento del proceso digestivo además de darle fuerza a las arterias y enriquecer los músculos para que crezcan de una mejor y más rápida manera. No sólo es eso, la gelatina también le da fuerza a los huesos, desintoxica el cuerpo, ayuda con la eliminación de desórdenes de sueño y asiste la curación de heridas expuestas como moretones y cortadas. Todos estos beneficios vienen del producto que genera la gelatina, el colágeno. Este es un ingrediente sin sabor e incoloro que podría no parecer demasiado interesante a primera vista pero la realidad es que existe en muchos de los productos que comemos a diario como el yoghurt,  jaleas, helados, etc. En otros órdenes también aparece como una sustancia usada en la fotografía y farmacéuticos. Para entenderlo de una mejor manera digamos que la gelatina en su estado puro y también utilizada para postres y demás platillos contiene vitaminas, minerales y compuestos orgánicos necesarios para el organismo. De hecho, la gelatina es casi 99% proteína ya que se produce de derivados animales por lo que el cuerpo humano la recibe de una forma natural y la asimila fácilmente sin tener que convertirla antes de usar sus sustancias beneficiosas. Para quienes estén cuidando el peso y la figura, la gelatina también ayuda a sentirnos llenos sin comer tanto gracias a la fibra y proteína que aporta. Además, ayuda a acelerar el metabolismo por lo que las calorías consumidas se eliminarán más rápido si uno es activo y hace ejercicio. Como lo mencionamos antes, si se tiene una herida superficial, la gelatina también ayuda a su reparo y curación pues sus proteínas juegan un rol importantísimo en este proceso. Si se quiere dormir mejor o se sufre de insomnio consumir colágeno en forma comestible ayuda a apaciguar los nervios y poder descansar. Ahora, recuerda que la gelatina no sólo la encuentras de frutas y para refrigerar como la conocemos normalmente. El yoghurt contiene y también varios pescados son altos en colágeno por lo que puedes consumirla a través de diferentes ingredientes en tu alimentación diaria. La gelatina es un súper ingrediente.  

Recetas de Gelatinas

Receta de Gelatina Mosaico de Colores

Ingredientes: - 4 paquetes de gelatina de diferentes sabores - 3 cucharaditas de grenetina - 1 lata de leche evaporada - 1 lata de media crema - 1 lata de leche condensada - 3 1/4 litros de agua Encuentra los pasos para preparar esta receta dando click aquí.    

Receta de Gelatina de Rompope Especial

Ingredientes: - 1 taza de rompope - 1 lata de leche evaporada - 1 lata de leche condensada - 10 gramos de grenetina - 1 pizca de canela - 1/2 taza de leche Haz click aquí para ver el paso a paso para preparar esta receta.  

Receta de Gelatina de Yoghurt de Fresa

Ingredientes: - 2 tazas de crema - 1 taza de azúcar - 3 1/2 sobres de grenetina - 2 tazas de yoghurt de fresa - 1 taza de agua caliente Para ver como preparar esta receta da click aquí.  

 "¿Conocías todos los beneficios que la gelatina aporta a tu cuerpo?"

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Para celebrar el Día de Muertos en México, nunca falta el altar que se decora con alimentos, pan de muerto y calaveras de azúcar, elementos indispensables para recordar a los fieles difuntos, pero, ¿alguna vez te has puesto a pensar qué significan las calaveritas de azúcar? Origen de las calaveritas de azúcar Para comprender la importancia de las calaveras de azúcar, debemos recordar que esta tradición se originó en la época prehispánica, donde se percibía a la muerte como la culminación de una etapa de la vida que desembocaba en otro nivel, por lo que utilizaban los cráneos de los sacrificados a los dioses, para adornar el “Tzompantli”, un altar que simbolizaba el paso de lo terrenal a lo espiritual. Significado de las calaveritas en el altar de muertos El Tzompantli era una ofrenda para el dios del inframundo, Mictlatecuhtli, que aseguraba el paso de las personas a otros los niveles una vez que terminaban su ciclo de vida, sin embargo, con la llegada de los españoles y la evangelización, estos rituales fueron prohibidos. Para poder conservar las costumbres, se sustituyeron los cráneos por calaveritas de azúcar y un altar de muertos para honrar y recordar a las personas que ya no se encuentran con nosotros. ¿De qué están hechas las calaveritas de azúcar? Las calaveritas de dulce se elaboran con alfeñique, una mezcla originalmente árabe pero traída a México por los españoles. El alfeñique es una especie de dulce derivado de la caña de azúcar, hecho también con huevo, jugo de limón y una planta llamada chaucle, aunque ahora también podemos encontrar calaveritas de amaranto y chocolate, entre otros ingredientes Las calaveritas de azúcar, entre los aromas del copal, el cempasúchil y las veladoras, adornan y alegran el altar que dará la bienvenida a nuestros fieles difuntos, por eso en esta temporada de Día de Muertos no pueden faltar en casa.
¿Qué es lo que nunca falta en tu alacena? ¿Una lata de atún, unos chilitos en escabeche, un puré de tomate para hacer una pasta? Estos productos son casi con seguridad parte de todas las alacenas mexicanas en la actualidad, pero la historia de los productos envasados tiene alrededor de cuatro siglos.Para la hora del desayuno, la comida o la cena, siempre contamos con una lata de vegetales para preparar un omelette con champiñones, un puré de tomate para hacer una tinga de pollo, o una salsa verde para acompañar nuestras sincronizadas gracias a que, en 1809, Nicolas Appert consiguió conservar alimentos como sopas, verduras, jugos e incluso productos lácteos en botellas o frascos.Estos alimentos envasados fueron aprovechados durante la guerra, tiempo después se patentó el enlatado y años más tarde, los métodos europeos de envasado llegaron a Estados Unidos, donde se estableció una base científica sobre el envasado al describir los requisitos específicos de calentamiento de tiempo y temperatura para esterilizar alimentos.Es así como ahora mismo, en tu alacena tienes productos mexicanos listos para usarse, desde champiñones en todas sus presentaciones, hasta flor de calabaza, garbanzos, salsas listas para servirse, pues empresas como Herdez® se han insertado en la industria del envasado elaborándolos con amor y cuidado, ofreciéndole a las familias mexicanas los más altos estándares de calidad, innovación y confianza que los ha caracterizado desde la fundación de la Comercializadora hace más de 100 años.Con tanta tradición a cuestas, no han dejado de renovarse y su nueva imagen e identidad visual reflejan sus valores en todos sus productos y categorías, como el sabor, cuidado al medio ambiente y campo mexicano. Para Dafne Maya Beristain, Grouper de Mercadotecnia Herdez®, “nuestro país está lleno de sabores que nacen en el corazón del campo y que Herdez® selecciona cuidadosamente para que las familias mexicanas puedan usarlos con toda confianza. Este legado y compromiso, que nos enorgullece, es la fuerza que nutre la nueva imagen”.Es así como cuentas con un pedacito de campo y frescura en tu alacena, y con sólo abrir la puerta puedes ubicar fácilmente la línea de productos Herdez® o cualquiera de sus latas de vegetales que necesitas para preparar ese platillo que tanto te gusta, de la manera más sencilla.
Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
¿Qué es lo que nunca falta en tu alacena? ¿Una lata de atún, unos chilitos en escabeche, un puré de tomate para hacer una pasta? Estos productos son casi con seguridad parte de todas las alacenas mexicanas en la actualidad, pero la historia de los productos envasados tiene alrededor de cuatro siglos.Para la hora del desayuno, la comida o la cena, siempre contamos con una lata de vegetales para preparar un omelette con champiñones, un puré de tomate para hacer una tinga de pollo, o una salsa verde para acompañar nuestras sincronizadas gracias a que, en 1809, Nicolas Appert consiguió conservar alimentos como sopas, verduras, jugos e incluso productos lácteos en botellas o frascos.Estos alimentos envasados fueron aprovechados durante la guerra, tiempo después se patentó el enlatado y años más tarde, los métodos europeos de envasado llegaron a Estados Unidos, donde se estableció una base científica sobre el envasado al describir los requisitos específicos de calentamiento de tiempo y temperatura para esterilizar alimentos.Es así como ahora mismo, en tu alacena tienes productos mexicanos listos para usarse, desde champiñones en todas sus presentaciones, hasta flor de calabaza, garbanzos, salsas listas para servirse, pues empresas como Herdez® se han insertado en la industria del envasado elaborándolos con amor y cuidado, ofreciéndole a las familias mexicanas los más altos estándares de calidad, innovación y confianza que los ha caracterizado desde la fundación de la Comercializadora hace más de 100 años.Con tanta tradición a cuestas, no han dejado de renovarse y su nueva imagen e identidad visual reflejan sus valores en todos sus productos y categorías, como el sabor, cuidado al medio ambiente y campo mexicano. Para Dafne Maya Beristain, Grouper de Mercadotecnia Herdez®, “nuestro país está lleno de sabores que nacen en el corazón del campo y que Herdez® selecciona cuidadosamente para que las familias mexicanas puedan usarlos con toda confianza. Este legado y compromiso, que nos enorgullece, es la fuerza que nutre la nueva imagen”.Es así como cuentas con un pedacito de campo y frescura en tu alacena, y con sólo abrir la puerta puedes ubicar fácilmente la línea de productos Herdez® o cualquiera de sus latas de vegetales que necesitas para preparar ese platillo que tanto te gusta, de la manera más sencilla.
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