Mitos y Realidades de la Celulitis

Por Kiwilimón - Agosto 2014
  El 85% de las mujeres en el mundo tiene celulitis. La famosa piel de naranja es difícil de tratar y puede aparecer en cualquier momento. No obstante, alrededor de la celulitis existe toda una serie de mitos y verdades que debemos despejar para hacerle frente y ganar la batalla. Nuestras amigas de ActitudFem nos comparten más sobre la verdad de la celulitis. De la mano de especialistas en cosméticos, cirujanos plásticos y estéticos nos dimos a la tarea de investigar la realidad de esta odiosa “piel de naranja” que tanto afecta nuestro cuerpo.

Mito 1: La celulitis es más común en mujeres gordas

Falso. El 85% de las mujeres mayores de veinte años presenta algún tipo de celulitis. De hecho, si eres delgada pero tienes mala circulación tienes muchas posibilidades de padecerla en los glúteos y proximidades. La culpa es de la mala circulación que impide la eliminación de líquido y de las sustancias tóxicas que tus células generan diariamente. Dicen los expertos que esta acumulación dentro y alrededor de las células irrita las mismas induciendo una reacción de defensa similar al proceso de cicatrización. “Se producen tractos fibrosos entre las células que se adhieren a las capas superficiales de la piel tirando de ellas hacia dentro, al mismo tiempo que la acumulación de líquido empuja el tejido hacia fuera. El resultado de tanto tira y afloja es la conocida piel de naranja”, acotan.

Mito 2: Si adelgazas pierdes celulitis

Falso. La celulitis se sitúa en la parte superior de la piel, por lo que perderás tejido graso y tallas, pero no necesariamente acabarás con ella.

Mito 3: Empeora con la edad

Falso. Como la celulitis está vinculada a las hormonas el proceso se frena con la menopausia. El pico está hacia los 30 años, luego efectivamente disminuye el proceso y se va perdiendo grasa.

Mito 4: Los hombres nunca tienen celulitis

Falso. Aunque en este caso la naturaleza está de su lado, un 10% de los hombres pueden padecerla. Sin embargo,es menos común ya que las responsables son las hormonas femeninas. Los estrógenos favorecen la retención de líquidos y la acumulación de grasas. Así que la celulitis solo se dará en hombres con mayor presencia de estrógenos.

Mito 5: Se puede evita

Verdadero. Pero hay que estar todo el día en guardia y tener en cuenta que “la píldora, las horas sentadas, el estrés y la falta de ejercicio”, dicen los doctores, “son letales para la piel de naranja”.

Mito 6: Se puede combatir

Verdadero. La mejor manera de eliminar la celulitis es de forma constante y cambiando la dieta. Hay tratamientos que producen un efecto tensor en la piel o que eliminan los líquidos acumulados en la zona pero no siempre pueden actuar en los tabiques fibrosos. “Para casos de celulitis poco severos las cremas reafirmantes, masajes o anticelulíticos funcionan. Para casos más graves, se recomiendan tratamientos de medicina estética como la mesoterapia o la cavitación”, observan los doctores, pero añaden que cambiar la dieta puede ser la mejor solución. "Introduciendo nutrientes que refuercen la micro-circulación", advierten.

Mito 7: La sal causa celulitis

Verdadero. Y el azúcar, también. La primera porque se empeña en retener líquidos y la segunda porque endurece el colágeno a tal grado que la piel pierde su elasticidad. Una piel más vulnerable es pan comido para una celulitis invasora

Mito 8: Los cosméticos hay que aplicarlos con masajes

Verdadero. Dicen los especialistas que no es que sea de obligado, pero “el masaje completa los efectos de los activos favoreciendo la absorción del producto y mejorando la circulación sanguínea y el drenaje linfático. Además hace mucho más placentera la aplicación del producto”. Un buen masaje puede llevar perfectamente varios minutos. Además la piel es más receptiva por la noche de ahí que haya productos específicos de acción nocturna.

Mito 9: El ejercicio elimina la celulitis

Casi falso… a menos que seas una atleta olímpica. Hay que tomar en cuenta que todo lo que sea mover tejidos y facilitar la circulación será positivo aunque para eliminar la celulitis tendrás que ejercitarte a fondo.

Mito 10: La celulitis se puede eliminar

Sí, pero no para siempre. Dicen los expertos que puede mejorar su apariencia e incluso “llegar a dejar la piel en su punto de partida, como si nunca hubiera existido”. Sin embargo, para erradicarla completamente sólo puede lograrse con métodos costosos como el láser e intervenciones quirúrgicas poco invasivas que rompen los septos fibrosos y se estimula la producción de colágeno. Sin embargo, estos tampoco garantizan que no vuelva a aparecer. Así que ya sabes, nunca está de más cuidar nuestra piel, hacer ejercicio y llevar una dieta más sana, pero tampoco dejes que la celulitis te quite el sueño.
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A su regreso de la guerra de Troya, Ulises (también llamado Odiseo) navegó durante 20 años por varias islas y mares. En su trayecto vivió aventuras con cíclopes, dioses y seres con poderes sobrenaturales, hasta que pudo volver a su reino, Ítaca, donde lo esperaban su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Su viaje lleno de dificultades, retos y peripecias (conocido como La Odisea) se volvió uno de los relatos más famosos de la literatura de todos los tiempos.Llegar a Ítaca es volver a casa, al hogar, al refugio; pero también reencontrarse con seres queridos en un espacio para recuperar la memoria, descansar y relajarse de las ocupaciones del día, extender el conocimiento y la comunicación con los otros, además de compartir las historias que nos importan con la palabra y los libros. Eso es Cafebrería Ítaca, en Cerritos, San Luis Potosí, un rinconcito con cafetería, librería, biblioteca y talleres donde todos son bienvenidos.Cafebrería Ítaca es la primera cafetería-librería con una oferta de actividades culturales, literarias y talleres en Cerritos, San Luis Potosí, que promueve los vínculos con escritores y artistas de otras partes de la República. Sus fundadores, Lorena Rojas y Adán Medellín, tienen la visión de consolidar este espacio en una residencia temporal de creadores culturales y artísticos, organizar el primer festival literario de Cerritos con invitados locales, regionales y nacionales. Además de promover la lectura de todos los que los visiten, pues cuentan con una nutrida colección personal literaria. Lorena Rojas, originaria de Cerritos, San Luis Potosí, estudió Lengua y Literatura Hispanoamericanas en la UASLP y escribe cuentos y monólogos teatrales. Sus relatos se han publicado en revistas digitales como Punto en Línea y Neotraba, donde escribe la columna "Letras y Enigmas". Adán Medellín, originario de la Ciudad de México, es Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. Ha publicado cuatro libros de cuentos: Vértigos, Tiempos de Furia, El canto circular y Blues vagabundo (Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí 2017). Obtuvo su segundo Premio Bellas Artes, ahora en Ensayo Literario, con El cielo trepanado en 2019. Ha obtenido, entre otros galardones destacados, el Premio Nacional de Relato Sergio Pitol en 2007, el Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo 2019 y el Iberoamericano de Cuento Ventosa Arrufat-Fundación Elena Poniatowska 2020. Lorena y Adán son fundadores de este proyecto hecho con puro corazón y pasión. Cuando visites Cafebrería Ítaca ellos te recibirán y te deleitarán con literatura y exquisitos platillos como su espagueti Ítaca, una pasta de la casa con toque marino de camarones y mejillones en una deliciosa crema especiada de tres quesos; su Clerinfusión, que es el twist sin alcohol de un cóctel clásico con una base de jugo de uva e infusión de frutos rojos y su pay de garambullo, que es un postre frío con el alma de un fruto de temporada del desierto. ¡No esperes más y emprende tu viaje a Cafebrería Ítaca!¿Dónde visitarlos? Jardín Hidalgo 15 Altos, Col. Centro, CP 79440, Cerritos, San Luis Potosí. (Frente a la plaza principal, a un costado de la Iglesia de San Juan Bautista).Síguelos en: Facebook @Itaca.cafebreria y en Instagram @cafebreria.itaca.
La gastronomía cubana, al igual que esta pequeña isla del Caribe, es una verdadera fiesta repleta de sabores, colores, aromas y texturas que todos deberían probar. Por eso te invitamos a viajar a ese exótico país a través de lo mejor de su comida. ¡Descubre los platillos más emblemáticos de Cuba! La comida tradicional de Cuba ha sido influenciada por indígenas de África, árabes, chinos, portugueses y hasta españoles. Es por eso que en ella podemos reconocer los sabores de especias como el ajo, el comino, el orégano, el laurel, mezcladas exquisitamente con otros ingredientes como carne, verduras frescas y frutas. Ropa vieja Uno de los platillos más emblemáticos de Cuba es sin duda la ropa vieja, un guisado hecho con carne de res deshebrada en una salsa de tomate que generalmente se acompaña con arroz y otros vegetales al gusto. Moros y cristianos Los tradicionales moros y cristianos hacen referencia a los suculentos frijoles negros acompañados de un arroz blanco bien esponjoso. Algunos cubanos sirven arroz con frijoles separados y otros lo mezclan, ¿a ti cómo se te antojan más? Vaca frita Muy similar a la ropa vieja, la vaca frita es un guisado con carne deshebrada, pero sin tomates. Ésta se prepara con un poco de cebolla, ajo, limón, sal y res. Puede acompañarse de arroz y unos platanitos fritos bien crujientes. Tostones Al igual que otros países latinos como Colombia, Puerto Rico y Venezuela, los tostones o patacones, son tortitas fritas de plátano macho que pueden combinarse con otros ingredientes como pescado o carne. Sándwich cubano Aunque este platillo se originó dentro de las comunidades cubanas en Estados Unidos, es un platillo cubano muy popular que consiste de un emparedado con jamón, cerdo asado, queso suizo, encurtidos, mostaza y, a veces, salami en pan cubano. Se puede prensar y calentar en una plancha. Ajíaco El ajiaco es un platillo originario del siglo XVI que se trata de un caldo con carne seca, arrachera, carne de cerdo, espigas de maíz, malanga, plátanos verde, yuca, calabaza, limas, sal y pimienta. Muchos lo aman a pesar de que podría parecer un poco fuerte para quien tenga estómago sensible. Caldosa La caldosa es un platillo tradicional cubano muy parecido al sancocho colombiano, pero éste se prepara con carne de pollo, con viandas como calabaza, plátano verde, yuca, malanga, papa, especias; además de vinagre, o limón, ajo, puré de tomate. ¿Qué platillo de Cuba se te antoja más?
La forma que tiene el cuerpo de comunicarse físicamente con nosotros es a través del dolor, de la incomodidad, de la sed, del hambre. El apetito es una sensación que llega en varios momentos del día y por la cual tenemos la necesidad de ingerir alimentos; malo cuando llega sin previo aviso, cuando comemos sin sentirla, cuando aun después de comer no cesa. A través del apetito es que nuestro cuerpo expresa una insatisfacción que no siempre es corporal. En un estado de consciencia plena –en conexión al presente, en sincronía con el cuerpo y sus sensaciones- podemos identificar plenamente desde dónde se produce el apetito. Para ello hay que hacer una observación interna: en el dentro se resguardan más que órganos; en el dentro se expresan un sinfín de sensaciones que siempre tienen algo que contarnos sobre nosotros mismos.  Tener una buena comunicación con el cuerpo es elemental para la conservación de la salud y por supuesto, para dejar de pelear con la comida, para dejar de saltar de una dieta a otra, para dejar de enemistarnos con el afuera cuando en realidad lo que sucede es que hay una desconexión con el dentro. La comunicación con el cuerpo no es una locura del new age. La comunicación corporal significa aguzar los sentidos hacia lo más tangible que tenemos; tomarse el tiempo y el espacio para escuchar al cuerpo. Basta con respirar un par minutos tomando conciencia de la inhalación y la exhalación e ir escaneando cada una de las partes del organismo –sí, como si fuéramos una máquina de rayos x–. “Esta es mi nariz. Esta es mi boca, mis vísceras, mis músculos, mi sangre, mi piel…” A partir de unos instantes notaremos cómo se encuentra mi dentro: qué duele, qué se siente bien, qué le hace falta. La meditación, entonces, se convierte en un diálogo corporal en el que el sabio más sabio nos revela su estado anímico, físico y emocional.  A partir de esta práctica diaria comenzaremos a tomar mejores decisiones alimenticias y, por supuesto, identificaremos desde dónde viene el hambre que experimentamos. Según Jane Chozen Bays, una escritora y teórica del mindful eating, existen siete tipos de hambre. Hambre visual: surge, por ejemplo, cuando vemos un pastel siendo cortado y de cuyo esponjoso interior emerge una lava de chocolate derretido. Es el llamado food porn: estímulos hechos a través de la comida que despiertan la sensación de quererlo ¡ya! Hambre olfativa: ¿existe algo más seductor que el aroma que arroja una olla de tamales? ¿Las notas de un café? ¿Unas galletas en el horno? No lo creo. Todo eso es una cubetada de agua a esa hambre que se despierta a través de la nariz. Hambre bucal: muchos de nosotros la vivimos en la pandemia; llega con el impulso de querer masticar algo, roerlo, porque sentimos angustia, porque experimentamos ansiedad. Ésta no encontrará saciedad hasta que la crisis ceda o la conciencia del momento y de lo que estamos sintiendo, aterrice en nosotros. Hambre estomacal: esta es producto de la vacuidad, o al menos de tener espacio en el órgano al que algunos médicos orientales llaman el segundo cerebro. Es normal tener hambre estomacal después de algunas horas de ayuno. Hambre celular: el hambre que las embarazadas expresan en antojos. Se basa en los requerimientos del cuerpo pues según sus cálculos perfectos y sabios, existe un déficit de nutrientes o una conversión desbalanceada entre energía y fuentes de poder. Este tipo de apetito suele aparecer tras el ejercicio intenso. Hambre mental: llega a nosotros cuando un estímulo enciende un recuerdo de la infancia, de lo que consideramos relevante culturalmente o de lo que aprendimos que era delicioso. Esta hambre nos salta en la cabeza cuando estamos a dieta o restringidos de alimentos; cuando extrañamos eso que nos cocinaban en casa o que evoca algún momento feliz. Hambre del corazón: cuántas veces nos hemos comido la falta de dulzura, de alegría, de amor, el abandono o el rechazo. Esta es el hambre que busca desesperada –y también inasequiblemente– cerrar una grieta emocional a través de kilos y litros de comida y bebida. Intentamos llenar un vacío emocional con algo físico en el que más pronto llega la culpa y el castigo que la alegría. Por esta razón es que los psicólogos recomiendan no convertir la comida en castigo ni en recompensa al educar a los hijos.La meditación o la práctica de mindfulness (tomar conciencia del aquí y el ahora durante varios minutos al día), nos hace contactar claramente con los pensamientos, las emociones y, por supuesto, con el organismo. Si nos tomamos el tiempo para conocerlo iremos aprendiendo sobre sus carencias, sobre cómo manifiesta las faltas emocionales y sobre sus necesidades fisiológicas. Al final, escuchando al sabio, tomarás mejores decisiones alimenticias. Mejores decisiones en general, pues.
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