Panza plana en segundos

Por Kiwilimón - Julio 2014

Antes de que sigas leyendo…es importante decirte que este no es un tip para bajar de peso (aunque algunos estudios demuestran que las personas que lo hacen tienden a sentirse más satisfechas por más tiempo y baja de peso) sino para esos días en los que comes algo muy pesado y se te hincha horrible la panza, ¿te ha pasado?

Pues bueno…el remedio es sencillísimo, tienes que tomarte una cucharada de vinagre de manzana mezclado en un vaso de agua. Si te sabe muy mal, puedes agregarle tantito limón o miel.

Esto ayuda a que la comida procese mejor, dejando tu abdomen plano y sin gases. También ayuda a reducir la hinchazón en los intestinos y a regular tu sistema digestivo.

¡Ojo! no tomes más de tres cucharadas al día y siempre, SIEMPRE dilúyelo en agua.

Para pocas personas tiene el efecto contrario (no toleran bien el vinagre). Si eres una de ellas deja de tomarlo y consulta a tu médico para que te asesore con el problema de la hinchazón y busca otra solución para tener la panza plana.

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¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
La cena de Navidad es toda una experiencia de sabores y olores, los cuales impregnarán tu casa con risas y alegría. El toque mágico y dulce de esta velada sin duda se encuentra al final de la cena y no nos referimos al intercambio, sino al bendito postre, que al igual que los platillos de las fechas, sólemos comer sólo en diciembre.Luego de comer las delicias que se acostumbran en la velada navideña como el pavo, romeritos, bacalao, ensaladas y guarniciones, aunque seguramente no nos quedará un hueco, siempre podemos hacer espacio para una rebanada de pastel, pay o gelatina para poner el toque final de la cena y seguir con el ambiente que se vive dentro de nuestros hogares.Pero entre los postres postres más tradicionales para estas celebraciones, los buñuelos de piloncillo no pueden faltar, acompañados de un buen ponche o atole. Estos buñuelos se preparan con huevo, azúcar, aceite, harina blanca, sal, canela. Ya que la masa está lista, se deberán freír con aceite. Una vez que salgan del caso se espolvorean con azúcar y canela y se bañan con miel de piloncillo.Por otra parte, aunque no es precisamente navideño, el pastel es uno de los postres más comunes y puede ser de diferentes sabores. El que más se acostumbra a comer en Navidad es el tronco navideño, un bizcocho con relleno cremoso y una deliciosa cubierta de chocolate, el cual se decora con cerezas rojas.Para los que prefieran algo más sencillo, la gelatina mosaico (mezcla de fresa, limón, mango) bañanada con una mezcla de leche y leche condensada, con cerezas es infalible. Un postre sencillo, cumplidor y muy rendidor. Esta versión de Gelatina Mosaico de Ponche de Frutas funcionará bien en tu mesa navideña.Si hablamos de postres sencillos, unas fresas con crema se pueden preparar en menos de cinco minutos; sólo necesitas un kilo de fresas, dos tazas de crema, una lata de leche condensada y una cucharada de vainilla. Además de fresas, puedes preparar este platillo dulce con cualquier otra fruta, como uvas o duraznos.Intenta con estas Fresas Navideñas como postre para tu reunión o cena.Un toque lindo y un dulce detalle suelen ser las galletas de mantequilla, las cuales puedes decorar con betún de colores navideños (verde, rojo y dorado) o con alguna figura representativa de la época como Santa Claus, renos, arbolitos, bastoncillos...Lo más importante de una cena es con quién la compartes, aunque también lo es el postre, así que esperamos que estas ideas te hayan inspirado y que puedas hacer tus propias y dulces creaciones.
Pensar en cómo evitar que salgan arrugas o cómo escapar de las líneas de expresión es casi como creer que el tiempo se puede detener o que existe alguna solución mágica que ayudará a que siempre te veas joven. Y claro, aunque nada es magia, una realidad es que con buena alimentación, mejores hábitos y algunos secretos de belleza, podrías aplazar esos innegables signos de la edad. Aunque mucho se sabe sobre los múltiples beneficios de comer antioxidantes, vitaminas e incluir Omegas en la dieta diaria, una increíble fuente de nutrientes para tratar de evitar que salgan las tan temidas líneas de expresión a determinada edad puede ser comer un puño de almendras todos los días como parte de tus colaciones. Sí, suena demasiado bueno para ser verdad, pero en investigaciones recientes, Raja Sivamani, MD MS AP, dermatólogo integral e investigador principal de un estudio realizado por el Almond Board of California, señala: “las almendras son un alimento prometedor que puede incluirse como parte de una dieta sana para el envejecimiento, especialmente para las mujeres posmenopáusicas.”Dicho estudio fue una prueba corta y sencilla, pero tuvo resultados bastante positivos, ya que se puso especial atención en distintos tipos de piel, edades e incluso de factores alimenticios de cada participante. Las arrugas fáciles se evaluaron con imagenología facial de alta resolución y se validaron con medición y modelado facial 3D al inicio y final del estudio. Así que, después de un lapso de aproximadamente 16 semanas con cambios en alimentación y consumo de almendras como colación, se demostró que la piel de las participantes tuvo una disminución significativa en la gravedad y en el ancho de las arrugas de 9 % y 10 %, respectivamente.Y no era para menos, pues entre la gran variedad de beneficios de comer almendras también podemos destacar que gracias a la cantidad de vitamina E que contienen, pueden ayudar a que la piel no sufra tantos daños por la exposición solar. Por lo tanto, posiblemente no necesites hacer grandes cambios en tu alimentación para evitar que salgan líneas de expresión a temprana edad, simplemente trata de modificar tus colaciones y recuerda que entre todos los nutrientes que tienen las almendras, podemos mencionar que son una gran fuente de fibra y proteína; tienen vitamina E, selenio, zinc, calcio, magnesio y vitamina B, especialmente folato y biotina (vitamina B7).
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