¿Sola el fin de semana? Consiéntete con esta rutina de belleza relajante sin gastar en productos
Consejos de Belleza

¿Sola el fin de semana? Consiéntete con esta rutina de belleza relajante sin gastar en productos

Por Kiwilimón - Febrero 2017
Hay fines de semana que son para divertirse con las amigas y algunos otros que sirven para consentirse. No siempre tienes que salir ni estar atareada, cuando te encuentres sola en casa aprovecha para disfrutarte a ti misma y mimarte sin control. Por supuesto, se vale echarse un rato a ver la tele y no pensar en el trabajo, pero también te recomendamos una rutina de belleza que además de dejarte relajada, te dejará radiante.

Exfolia tu cuerpo

Relájate y renueva tu piel para que luzca sana y brillante, con esta mezcla de ingredientes caseros puedes crear un exfoliante que dejará ir las células muertas de tu cutis para que brilles naturalmente. Utilízalo como una crema cuando estés sola en casa y disfruta de una sensación refrescante.

Hidrata tu cara

Cuando piensas en un día de relajación tipo spa lo primero que viene a la mente es la ligera mascarilla y las rodajas de pepino sobre los ojos. Haremos tu fantasía realidad con este tip para una mascarilla simple y refrescante que te hará sentir como si estuvieras en el mejor spa de la ciudad.

Aclara tu piel

Un fin de semana de relajación es una excelente oportunidad para darle a tu piel ese tono que quieres, sin manchas ni imperfecciones. La receta es un secreto milenario usado por mujeres asiáticas para mantener su tez pura y tipo porcelana sin importar lo que vivan en el día a día.

Fortalece tus uñas

Si estás cansada de que tus uñas se rompan y rayen entonces este consejo es para ti. Con un poco de limón, aceite de olivo y un cotonete, tendrás suficiente para ponerle una capa a tus uñas que evite que se vuelvan quebradizas y así crezcan fuertes mucho más rápido.

Cuida tus labios

Muchas cremas y labiales hidratantes pueden ser demasiado grasosos, pero nosotros te recomendamos una crema diferente, hecha con ingredientes caseros que dejarán tus labios sanos, brillantes y libres de marcas. Los ingredientes secretos son aceite de coco y cera de abeja.

Revitaliza tus ojos

Después de una semana de arduo trabajo y estrés el resultado puede presentarse en forma de bolsas debajo de los ojos. A nadie le gusta tener ojeras pues te hacen lucir cansada, así que estos remedios que incluyen cucharas heladas, hojas de menta y manzanilla te ayudarán a que el contorno de tus ojos luzca joven y radiante.    
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A veces uno simplemente no sabe qué tomar, que si el alcohol a cierta edad deja de ser una buena opción, que un agua fresca ya no basta para saciar la sed o que un refresco contiene demasiado azúcar y es perjudicial para el organismo. Pues bien, Ginger Birra lo sabe y es por ello que el día de hoy te contamos acerca de su increíble producto: la ginger beer o cerveza de jengibre, aunque técnicamente no es una chela ni tampoco contiene alcohol.Víctor Manuel Quintero es un biólogo egresado de la Universidad de los Andes Venezuela que por razones circunstanciales bebió por primera vez una cerveza de jengibre gracias a un amigo en el año 2015. Su sabor quedó tan presente en él, que decidió crear su propia receta hasta mejorarla poco a poco. Después conoció a Mayra Gómez, diseñadora gráfica y su actual esposa, con quien finalmente creó Ginger Birra, que a casi 4 años de haberse creado, hoy distribuye en 10 ciudades diferentes.La cerveza de jengibre tiene más de 300 años, su origen se le atribuye a Inglaterra del siglo XVIII, fue una bebida que duró por muchos años en secreto hasta que el ejército comenzó a exportarlo.Siguiendo los procesos de cerveza artesanal perfecta, Ginger Birra ha logrado obtener un sabor espectacular, conservando la frescura y vida del jengibre (6.3%), limón y levaduras silvestres gracias a la utilización de productos 100% naturales y con un proceso de fermentado y gasificado tradicional.Beneficios de la cerveza de jengibreAl ser su base una infusión de raíz de jengibre es muy saludable, pues ayuda a la digestión e inflamación, alivia el dolor de garganta, es un gran aliado de la salud cardiovascular, probiótica y prebiótica y es 100% libre de gluten; por lo que es una bebida ideal no sólo para los celíacos, sino para los veganos y aquellas personas que procuran evitar el consumo de alcohol.Su sabor es picante pero pica lo justo, además que acompañado de lo cítrico del limón logra una combinación tropicalmente perfecta. Es una bebida versátil que suele utilizarse en la mixología o acompañarse con jugo de naranja o limón, nuez moscada o canela. Puedes maridar esta cerveza de jengibre con comida oriental, pastas, pizzas y ensaladas. Si estás en CDMX, puedes pedir Ginger Birra a domicilio a través de Almacén Hércules. ¡Atrévete a probar esta opción deliciosa y diferente!
¿Imaginas un método agrícola presente desde la época prehispánica? Las chinampas son un sistema agrícola presente en México desde esta época y, desde 1987, fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.La zona chinampera comprende 2,215 hectáreas localizadas en las alcaldías de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, en la Ciudad de México, donde se localizan 12 poblados rurales con una rica tradición agrícola, cultural y, por supuesto, gastronómica.El sistema chinampero contiene 20 mil 922 chinampas, de las cuales tan sólo el 17% se encuentran activas, produciendo hortalizas o flores, y el 83% son potenciales, esto es no están cultivadas, pero podrían reactivarse.Estos números hacen que proyectos como Arca Tierra cobren una relevancia trascendental para el patrimonio agrícola mexicano, pues desde 2011 promueve la recuperación de la zona chinampera en Xochimilco, aplicando los principios de la agricultura regenerativa y el comercio justo con los agricultores. La importancia de las chinampas en México es reconocida también por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), que las incluye en la categoría de SIPAM (Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial), pues las chinampas promueven la preservación de: los sistemas biodiversos;  la agricultura diversificada para consumo local y regional; la conservación del hábitat de especies locales y migratorias, acuáticas y terrestres, así como el paisaje cultural, natural, productivo y estético de la zona chinampera.La zona chinampera en México enfrenta problemáticas graves como el que la mayoría de los agricultores hayan olvidado las técnicas agrícolas tradicionales y en su lugar adopten una agricultura basada en agroquímicos y monocultivos, que pone en riesgo la salud de los productores y los consumidores, a la par que contaminan el suelo y el agua. La falta de acceso de mercado a los productores hace que las generaciones jóvenes no quieran trabajar la tierra y, en general, la zona chinampera se encuentre en un 59% de abandono. Otro gran problema es la contaminación en la zona por aguas negras, agroquímicos y basura, así como la falta de normativas para controlar el respeto a la zona chinampera por parte de los visitantes y turistas. Arca Tierra, proyecto dirigido por Lucio Usobiaga, busca recuperar la zona chinampera por medio del trabajo con familias chinamperas en agroecología y comercio justo. Este proyecto, desde su fundación, ha estado respaldado por instituciones como la Universidad de Chapingo, el Instituto de Biología de la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional.  Desde su fundación ha destacado la importancia de la conservación de las chinampas en la Ciudad de México. Una de ellas es que el 30%  del agua que utiliza la CDMX viene del acuífero de Xochimilco y las chinampas constituyen un vaso regulador y de limpieza de agua; otras son que los miles de árboles en la zona chinampera producen oxígeno, que ayudan a reducir la contaminación en CDMX; regulan los microclimas y ayudan a la fijación del carbono, además de que son refugio de especies endémicas y migratorias.Si las chinampas se reactivan, se puede cubrir la necesidad de hortalizas de toda la CDMX. Además promueven la conservación de los valores culturales y agrícolas que nos fueron heredados desde el México prehispánico. Es por ello que en Kiwilimón realizamos una clase de cocina con el chef Mau Eggleton de antojitos chinamperos desde Arca Tierra, para que mires, sientas y saborees el gran legado de las chinampas. ¡Disfruta esta clase aquí! 
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
Un toque de vino siempre le da un gran giro a los platillos y es una gran forma de hacer especial una comida o una cena, porque además se puede integrar en bebidas, postres o platos fuertes. Pero quizá la duda sobre qué vino usar para cocinar llega cada que quieres preparar un menú diferente.Para ayudarte a resolver esta duda, te contaremos un poco sobre los usos del vino en la cocina y lo mejor de todo, te damos las mejores recetas para poner manos a la obra. El vino tiene tres usos principales en la cocina: como ingrediente para marinar, como líquido de cocción y como aromatizante en un plato terminado.Su principal función al momento de añadirlo en un platillo es intensificar, realzar y acentuar el sabor y el aroma de la comida, es decir, no buscamos un vino para enmascarar el sabor de lo que cocinamos, sino para fortalecerlo. Quizá por eso Vinos California son una gran opción para preparar, por ejemplo, un pulpo a las brasas con vino tinto.Como principio general que aplica igual con cualquier condimento que se usa para cocinar, hay que tener cuidado con la cantidad de vino que se usa, pues añadir muy poco no nos dará resultado, pero demasiado será abrumador. Una pequeña cantidad de vino realzará el sabor del plato.Por otra parte, si te preocupa que tu comida sepa demasiado a alcohol, el alcohol del vino se evapora mientras se cocina la comida y solo queda el sabor, y si lo hierves, se concentra el sabor, incluida su acidez y su dulzor. Es así como se usa para hacer Pulpo Braseado en Vino, un platillo que queda delicioso gracias a que combina Vino Tinto y Vino Blanco California.Finalmente, la última recomendación para obtener mejores resultados al usar vino para cocinar es que jamás lo agregues a un plato justo antes de servir. El vino debe hervir a fuego lento con la comida o la salsa para realzar el sabor del plato; a medida que el vino se cuece y se reduce, se convierte en un extracto que aromatiza. Además, necesitará tiempo para soltar su sabor en tu platillo, así que espere unos 10 minutos o más, pruébalo y entonces decide si necesitas agregar más vino.Si quieres preparar un Pulpo Braseado en Vino, una pasta al vino tinto con champiñones, chorizo y tocino, o unas carnitas con vino, la opción sencilla y que le dejará un gran sabor a estas comidas sin duda es Vinos California, porque no sólo podrás incluir vino tinto, sino también blanco y rosado, con sus recetas deliciosas y su paso a paso de la mano de la gran chef mexicana Zahie Tellez.
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