Top 5: remedios caseros para las várices

Por Kiwilimón - September 2014
Dejar de usar vestidos o pantalones cortos a causa de la aparición de várices no es algo extraño y de hecho afecta a muchas mujeres. Aunque esta inflamación de venas, normalmente en las piernas, es catalogada como irreversible, sí hay maneras de aliviar los síntomas y disminuir su aparición. Si tú sufres de este problema o conoces a alguien que lo padezca esperamos que nuestro top 5:remedios caseros para las várices, les sea de utilidad.

Remedios caseros

En la siguiente liga te dejamos cinco soluciones fáciles que utilizan productos caseros para reducir las várices. La primera utiliza zanahoria y sabia para aliviar la piel, la segunda limón y aceite de olivo para darle vitaminas y firmeza. La tercera es un té que te ayuda desde adentro, la cuarta es un poco menos convencional con refresco de cola y ajo y la última promueve el uso de mallas para darle solidez y consistencia a la piel de tus piernas.

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  • Aloe Vera: Este ingrediente es uno de los mejores para tratar efectivamente las várices. Para aprovechar sus propiedades, debes entibiarlo para aplicar en compresas sobre las zonas afectadas. La aplicación debe durar toda la noche, esto humectará la piel y reducirá la aparición de várices.

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  • Vinagre de manzana: Prepara unas efectivas compresas de vinagre de manzana, con un paño que debes mojar y poner sobre las várices. Trata de dejar las compresas sobre las zonas afectadas unos 15 minutos y después frota tu piel con la misma compresa para masajear la piel y obtener un  mejor resultado.
  • Baños de inmersión: Para este método necesitas una bañera o recipiente donde puedas introducir las piernas. Antes de hacerlo llena el recipiente con agua caliente y añade sal de mar y una taza completa de vinagre de manzana. Todo lo que debes hacer es sumergir tus piernas y masajearlas suavemente por 20 minutos.
  • Árnica: Frotar las piernas con árnica mejor la circulación por lo que te recomendamos hacerlo unas tres o cuatro veces por semana durante 20 minutos y después limpiarte con agua tibia.

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El vino no es un idioma que deba aprenderse. No es una pieza de arte conceptual que haya que comprenderse o descifrarse. Tu moño, pipa y guantes sácalos cuando pruebes otras cosas más sofisticadas. El vino se prueba y listo. Eso sí, asegúrate de que el que te lleves a la boca te guste. Para diferenciar los unos de los otros –los “sí, por favor” de los “nunca más”–, hay que degustarlos y no sólo tomarlos. Y si te llegara a quedar alguna duda, aquí te respondo lo que siempre habías querido saber sobre vino, pero nunca te habías atrevido a preguntar. Y a todo esto, ¿qué diantres es el vino? Este caldo multicolor (tinto, blanco, rosado o naranja) es el jugo fermentado de la uva. No de la que nos llena la boca cada Año Nuevo en busca de amor, salud y dinero. Hablo de la vitis vinífera o vid cuyas variedades o cepas seguramente has escuchado nombrar: cabernet sauvignon, merlot, malbec y muchos etcéteras. Sí, así como el mango y sus múltiples variedades (ataulfo, petacón, manila).Seguramente te preguntarás, ¿por qué hay que oler el vino? Para mí es la parte más especial del jugo de la vid. Los aromas son su regalo –además del sabor–, pues en ellos se revelan cuentos de castillos, lunas y familias; historias sobre el lugar donde fue cultivado, sobre la cepa, la receta con la que se elaboró. ¿Recetaaaaa? La receta en el vino no es como la de un cheesecake. El “saber hacer” o receta a la que llega un enólogo contempla desde la forma en la que la uva se siembra hasta si se combina con otras variedades para crear mezclas, o si el vino se guarda en una barrica ya usada o una nueva. Las posibilidades son infinitas. Quizás no te habías atrevido a preguntar por qué movemos la copa y luego olemos el vino. Sin duda no es para llamar la atención. El ligero movimiento circular oxigena el líquido y despierta con potencia los aromas. Haz la prueba y huele la copa quieta. Luego, agítala. Tu percepción cambiará. ¿Quieres saber por qué se dice que el vino “huele a cereza” “tiene aromas a pimienta” o “a manzana verde”? No es que añadan dichos ingredientes en su elaboración. Los aromas resultan de las reacciones químicas de la fermentación y el añejamiento. Lo que sí puede suceder es que, si en el viñedo había romero y lavanda, el vino desarrolle notas similares. Y, ¿qué hago si yo no huelo nada? Primero, no desesperarte y practicar. Aunque la gente te vea como a un loco, experimenta la vida a través de la nariz. En el mercado, acércate a las flores y grábate en la memoria cada olor. En el súper huele las frutas (sin tocarlas, por aquello de la sana distancia) y nota si hay diferencia entre un durazno y un chabacano, entre una manzana verde y una roja. En casa, amontona especias y a cierta distancia trata de reconocerlas con los ojos cerrados. Esto desarrollará tu instinto sabueso. Si conoces a un fan del vino habrás escuchado de los taninos. ¿Los tanin.. qué? La tanicidad es una característica esencial en el tinto junto a la acidez, el dulzor y el alcohol. Para hablar de ella, primero recuerda la sensación que te deja una loción astringente en la boca. Esa sequedad en las encías es la tanicidad. Los taninos son deseables en el vino, siempre y cuando estén equilibrados con las otras características. Si no están bien “pulidos” o trabajados en la receta, lo más seguro es que el vino no sea fácil de beber y te deje seca la boca.Y finalmente llegamos a la pregunta más importante de todas: ¿Un vino barato es sinónimo de “malo” y viceversa? Como en la comida, el precio no asegura la calidad ni el sabor; siempre hay hallazgos en lugares insospechados y decepciones en sitios de alcurnia. La calidad de un vino depende de los cuidados puestos en la uva desde el campo y la bodega. Además, tiene que ver con la técnica y la receta del enólogo. Si él se esmera por producir productos de calidad, te aseguro que sus vinos más baratos serán mejores que los de una bodega de mucho marketing y con prácticas a medias tintas. Hay vinos para cada momento y cada bolsillo. Anímate a probarlos con medida y a degustar en consciencia. Aterriza en el momento. Mantente presente en las sensaciones que llenan la nariz y la boca. El regalo será grande. ¿Tienes más preguntas de vino? Escríbeme y te contesto: shadia.asencio@kiwilimon.com
¿Cuáles son los bocados perfectos que siempre recuerdas? Ese sabor que al viajar empiezas a extrañar. En México, por ejemplo, es común extrañar la tortilla. En lo personal, mi primera parada, al regresar de un largo viaje, es por unos ricos tacos. La comida es parte de nuestra identidad. Nos enorgullece, nos reconforta y sobre todo nos vuelca a una memoria colectiva llena de antojos típicos de nuestra cultura. Latinoamérica es reconocida por su forma de compartir la mesa, por diferentes platillos que han conquistado al mundo entero y que hoy ya pueden encontrarse en otras geografías pero nada será como el sabor de casa y de nuestra tierra. Por ello, platicamos con diferentes personas de Latinoamérica para que nos compartieran las garnachas o antojitos típicos de su país que son sus consentidos, ¡descúbrelos!Tortas fritas de UruguayMaría del Rosario Canale Ramírez, originaria de Montevideo, Uruguay, declara que sus favoritos son las tortas fritas. Estas pelotitas típicas de los mercados y las ferias que se elaboran con harina de trigo, grasa y sal, algunas veces coronadas con azúcar. Las tortas fritas se suelen consumir en Uruguay a cualquier hora, pero algo distintivo para María es que se disfrutan más en los días de lluvia. “Tenemos el dicho de que si llueve, el día es para tortas fritas y las preparamos en casa como por obligación”. Además, son muy populares en las playas, donde puedes encontrar carritos que te las fríen al momento y en las canchas de fútbol. Se dice que llegaron a Uruguay en el siglo XIX, cuando los alemanes las introdujeron y los gauchos uruguayos preparaban la masa con agua de lluvia. También hay historias de que llegaron con los españoles. Lo importante, más allá de su origen, es que si estás en Uruguay y llueve, una tortita frita y un maté has de probar.Arepas de Venezuela Adriana Olivero y Leysi Rodríguez nacieron en Caracas, Venezuela. Hoy radican en la Ciudad de México, pero no pasa un día sin que recuerden con cariño las arepas. Éstas se desayunan, comen y cenan. Se comen con las manos y son populares las 24 horas en Caracas, pues hay restaurantes de arepas que se mantienen abiertos toda la noche. Estas tortas están hechas a base de harina y se rellenan con múltiples sabores. Las más populares son la Reina Pepiada (rellena de ensalada de pollo, aguacate, cilantro y mayonesa); la Pelua (con carne deshebrada y queso amarillo rallado), la Tatira (con queso gouda) y la Sifrina (que va con pollo aunque su nombre significa fresa). Una de sus favoritas es la Rueda de Camarón, que es una arepa gigante. Se acompañan con guasaca, salsa venezolana similar al guacamole sólo que más salsoso, con perejil, cebolla y aceite. Sea cual sea la arepa que pruebes, la recomendación es disfrutarla con jugo fresco de maracuyá, que en Venezuela conocen como parchita. Yuquitas de Perú Álvaro Vásquez, cocinero de origen limeño, es un aventurero gastronómico por naturaleza. Él recomienda probar los ceviches (plato insignia del Perú), los anticuchos (brochetas de corazón de res que venden en algunos restaurantes y afuera de los mercados o en las paradas de los autobuses por las noches), el choclo (maíz) con queso y las papas con quesos de la Sierra. Una de sus consentidas es la yuquita rellena, muy popular en Lima y en las ciudades de la serranía, que también son una masa pero con yuca, que encuentras en puestos y ante tus ojos avientan a freír y te dan en una bolsita de papel.En Latinoamérica amamos comer bien y la masa nos representa. ¡Compártenos cuáles son tus antojitos favoritos!
Los alimentos procesados contienen etiquetas nutrimentales al reverso que no siempre son fáciles de entender, de modo que, para ofrecer información más útil y clara a las personas, se decidió implementar la Nueva Norma Oficial NOM-051. Así que si quieres saber de qué trata este nuevo etiquetado de alimentos en México, tienes que leer lo siguiente. ¿Qué es la NOM-051? La NOM-051 fue una iniciativa propuesta por la Cámara de Diputados y aprobada por el Senado en noviembre de 2019, para obligar a las empresas a comunicar de forma clara y concisa si existen nutrimentos críticos e ingredientes que representen un riesgo para la salud en los productos procesados y preenvasados. ¿De qué trata el nuevo etiquetado? El nuevo etiquetado en México, el cuál surge a partir de la NOM-051, consta de 5 sellos diferentes en color negro y forma octagonal, al frente de cada alimento, para alertar a los consumidores sobre si éstos contienen componentes dañinos, tal como exceso de calorías, sodio, grasas trans, azúcares y grasas saturadas, con base en el perfil de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). También se muestran dos leyendas precautorias en las que se avisa si los productos contienen edulcorantes y/o cafeína, esto con el objetivo de evitar que niñas y niños los consuman. ¿Por qué sólo algunos alimentos tienen el nuevo etiquetado? El 27 de marzo del 2020 se publicó de manera oficial en el Diario de la Nación la aprobación de Nueva Norma Oficial NOM-051 y a partir de entonces, ciertos alimentos han salido con el nuevo etiquetado, exceptuando los que ya se habían producido anteriormente. Siendo así que las empresas tienen del 1 de octubre del 2020 hasta el 31 de marzo del 2021 para asegurarse de que todos sus alimentos cuenten con el nuevo etiquetado. Recuerda que el exceso de calorías en el cuerpo, puede convertirse en grasa, la causante de sobrepeso, obesidad e hipertensión; el exceso de sodio, grasas trans y grasas saturadas provocan enfermedades del corazón y el exceso de azúcares, riesgo cardiovascular, desórdenes metabólicos y diabetes, entre otros. Ahora que lo conoces mejor, asegúrate de analizar el nuevo etiquetado de alimentos antes de realizar alguna compra y cuida tu salud y la de tu familia, ¿estás de acuerdo?
El vino no es un idioma que deba aprenderse. No es una pieza de arte conceptual que haya que comprenderse o descifrarse. Tu moño, pipa y guantes sácalos cuando pruebes otras cosas más sofisticadas. El vino se prueba y listo. Eso sí, asegúrate de que el que te lleves a la boca te guste. Para diferenciar los unos de los otros –los “sí, por favor” de los “nunca más”–, hay que degustarlos y no sólo tomarlos. Y si te llegara a quedar alguna duda, aquí te respondo lo que siempre habías querido saber sobre vino, pero nunca te habías atrevido a preguntar. Y a todo esto, ¿qué diantres es el vino? Este caldo multicolor (tinto, blanco, rosado o naranja) es el jugo fermentado de la uva. No de la que nos llena la boca cada Año Nuevo en busca de amor, salud y dinero. Hablo de la vitis vinífera o vid cuyas variedades o cepas seguramente has escuchado nombrar: cabernet sauvignon, merlot, malbec y muchos etcéteras. Sí, así como el mango y sus múltiples variedades (ataulfo, petacón, manila).Seguramente te preguntarás, ¿por qué hay que oler el vino? Para mí es la parte más especial del jugo de la vid. Los aromas son su regalo –además del sabor–, pues en ellos se revelan cuentos de castillos, lunas y familias; historias sobre el lugar donde fue cultivado, sobre la cepa, la receta con la que se elaboró. ¿Recetaaaaa? La receta en el vino no es como la de un cheesecake. El “saber hacer” o receta a la que llega un enólogo contempla desde la forma en la que la uva se siembra hasta si se combina con otras variedades para crear mezclas, o si el vino se guarda en una barrica ya usada o una nueva. Las posibilidades son infinitas. Quizás no te habías atrevido a preguntar por qué movemos la copa y luego olemos el vino. Sin duda no es para llamar la atención. El ligero movimiento circular oxigena el líquido y despierta con potencia los aromas. Haz la prueba y huele la copa quieta. Luego, agítala. Tu percepción cambiará. ¿Quieres saber por qué se dice que el vino “huele a cereza” “tiene aromas a pimienta” o “a manzana verde”? No es que añadan dichos ingredientes en su elaboración. Los aromas resultan de las reacciones químicas de la fermentación y el añejamiento. Lo que sí puede suceder es que, si en el viñedo había romero y lavanda, el vino desarrolle notas similares. Y, ¿qué hago si yo no huelo nada? Primero, no desesperarte y practicar. Aunque la gente te vea como a un loco, experimenta la vida a través de la nariz. En el mercado, acércate a las flores y grábate en la memoria cada olor. En el súper huele las frutas (sin tocarlas, por aquello de la sana distancia) y nota si hay diferencia entre un durazno y un chabacano, entre una manzana verde y una roja. En casa, amontona especias y a cierta distancia trata de reconocerlas con los ojos cerrados. Esto desarrollará tu instinto sabueso. Si conoces a un fan del vino habrás escuchado de los taninos. ¿Los tanin.. qué? La tanicidad es una característica esencial en el tinto junto a la acidez, el dulzor y el alcohol. Para hablar de ella, primero recuerda la sensación que te deja una loción astringente en la boca. Esa sequedad en las encías es la tanicidad. Los taninos son deseables en el vino, siempre y cuando estén equilibrados con las otras características. Si no están bien “pulidos” o trabajados en la receta, lo más seguro es que el vino no sea fácil de beber y te deje seca la boca.Y finalmente llegamos a la pregunta más importante de todas: ¿Un vino barato es sinónimo de “malo” y viceversa? Como en la comida, el precio no asegura la calidad ni el sabor; siempre hay hallazgos en lugares insospechados y decepciones en sitios de alcurnia. La calidad de un vino depende de los cuidados puestos en la uva desde el campo y la bodega. Además, tiene que ver con la técnica y la receta del enólogo. Si él se esmera por producir productos de calidad, te aseguro que sus vinos más baratos serán mejores que los de una bodega de mucho marketing y con prácticas a medias tintas. Hay vinos para cada momento y cada bolsillo. Anímate a probarlos con medida y a degustar en consciencia. Aterriza en el momento. Mantente presente en las sensaciones que llenan la nariz y la boca. El regalo será grande. ¿Tienes más preguntas de vino? Escríbeme y te contesto: shadia.asencio@kiwilimon.com
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