Tratamiento casero para el pelo con aceite
Consejos de Belleza

Tratamiento casero para el pelo con aceite

Por Kiwilimón - Diciembre 2013
Definitivamente el sábado es mi día preferido porque aprovecho para consentirme y convertir mi casa en un spa. Este último sábado el turno fue de mi pelo, me hice un tratamiento de aceite caliente buenísimo. Ahora si no te puedo decir que está regalado de hacer. Te va a tomar un poco más de tiempo que los otros tratamiento que normalmente te recomiendo, pero vale la pena. ¡Mi pelo me quedo súper suavecito!

El aceite es la parte esencial del tratamiento y aunque puedes usar cualquiera, hay algunos aceites que quedan mejor dependiendo del tipo de pelo que tengas. Si es grasoso te recomiendo el aceite de ricino y si lo tienes seco inclínate por el de jojoba o el aceite de aguacate. Si se te complica mucho conseguir estos aceites puedes reemplazarlos por el de oliva. Vas a necesitar: -5 cucharada de aceite (el que hayas escogido) -Hierbas en infusión como romero, perejil, té negro, manzanilla. (Puedes conseguirlas en las bolsitas de té y simplemente sacarlas de ahí) Preparación: 1. Coloca el aceite en un pequeño plato y mételo en el microondas por unos 10 segundos. No tiene que estar tan caliente. 2. Si vas a usar las bolsitas de té o de infusión de hierbas, rómpelas y lanza las hierbitas al aceite que debe seguir caliente. Espera unos segundos y agarra un colador chico o un filtro de café para colar el aceite. 3. Separa tu pelo en cuatro secciones, 2 arriba y 2 abajo, y aplícate el aceite con una brochita. Te recomiendo las de pastelería son buenísimas para esto. 4. Ya que hayas distribuido el aceite por todo el pelo, date unos masajes para que éste penetre en el cuero cabelludo. 5. Mete tu pelo en una gorra de baño y ponte encima una toalla caliente. Espera por lo menos 30 minutos para que el tratamiento haga efecto. 6. Después de esperar, lávate el pelo con shampoo. Si es necesario póntelo dos veces para que el aceite se te quite completamente. ¡Listo! Cuando tu pelo se seque, lo notarás mucho más sedoso y suavecito. Ver artículo original aquí. Artículo cortesía de 

Recetas de Aceite

Aceite de Oliva Aromatizado con Romero

Ingredientes: 1/2 litro de aceite de oliva extra virgen romero fresco Sigue los pasos de esta receta aquí

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Buscar desayunos nuevos sin huevo puede parecer una gran hazaña, pero en realidad hay un sinfín de opciones saludables que podemos elegir, por ejemplo, la que te presentamos aquí, aunque aún no sepas qué es el muesli.Típicamente elaborado con avena, nueces, frutas y semillas, el muesli es una gran fuente de fibra, vitaminas, minerales y proteína, por lo que es bueno para el desayuno, aunque también tiene otros usos, como en snacks y postres.Qué es el muesliEl muesli es una mezcla de cereales, frutos secos y semillas, y la diferencia entre el muesli y la granola es que el primero se come crudo, sin cocerse, mientras que la granola se hornea, además de que se le añaden endulzantes como miel.Así, el muesli no se hornea y se puede servir frío o caliente. Por otra parte, aunque comer avena para el desayuno es algo que ya los antiguos griegos hacían, la idea de comer cereales fríos es relativamente nueva, por eso el muesli como la granola son desayunos modernos, que fueron popularizados por médicos que promovían la salud alternativa en el siglo XIX.Ya que contiene una variedad de grupos alimenticios, es bueno para el desayuno por muchas razones y a continuación te listamos algunos de sus beneficios del muesli:Contiene fibra que ayuda a mejorar tu digestión.Ayuda a reducir el colesterol malo y mantiene tu corazón sano.Te da energía durante el día.Es una buena fuente de vitaminas, minerales como hierro, antioxidantes, proteína y ácidos grasos omega-3.El muesli puede comerse mezclado con yogurt y frutas, o con leches vegetales como de almendras, soya o coco, por ejemplo. Además de bueno, es un desayuno sencillo y práctico, pues no implica cocinar y existen muchas mezclas de muesli ya empaquetadas en los supermercados, sólo tienes que asegurarte de elegir la correcta, que no tenga azúcares añadidos.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
La comida corrida es un sello distintivo de la gastronomía mexicana gracias a la facilidad y rapidez con que se prepara, además de ser deliciosa y súper económica. Así que si te quieres sentir como en fondita, a continuación te presentamos 3 menús para hacer en casa recetas de comida corrida. El menú clásico de la comida corrida Generalmente en las fonditas de comida corrida, podemos encontrar un menú de 3 tiempos que incluye una entrada como caldo de pollo o sopa aguada, un segundo tiempo como sopa de pasta o arroz y el tercer tiempo que consiste en un plato fuerte lleno de sabor. ¿Qué opinas de este menú clásico de comida corrida? Primer tiempo: Caldo de pollo Segundo tiempo: Arroz rojo a la mexicana Tercer tiempo: Milanesas rellenas de jamón y queso  El menú ejecutivo de la comida corrida Otro tipo de comida corrida muy popular en las fonditas y que también puedes replicar en casa, es el menú ejecutivo, aquél que las personas piden en quincena y tiene platillos un poco más elaborados y abundantes. Primer tiempo: Crema de espinaca con poblano Segundo tiempo: Coditos cremosos con salchicha Tercer tiempo: Sábana de res en salsa verde  El menú consentido de la comida corrida Dentro de los innumerables platillos que podemos encontrar en una fondita de comida corrida, no pueden faltar las lentejas, la ensalada de nopales y un guisado tan rico y rendidor, que no puede faltar en tu cocina. Primer tiempo: Sopa de lentejas con chorizo  Segundo tiempo: Ensalada de nopales tatemados  Tercer tiempo: Albóndigas en salsa de chile pasilla¿Listo para consentir a tu familia con estas deliciosas y rendidoras recetas de comida corrida?
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