De Kiwilimón para ti

¿Cómo hacer que los niños coman sano?
De Kiwilimón para ti
El Día del Niño es un momento para honrar a aquellos cuya fresca línea del tiempo está enmarcada por los aprendizajes y por el derecho a sentirse cuidados y protegidos. Pero, ¿qué es para un niño sentirse seguro? No es vaciar en ellos el compendio de necesidades maslowianas. Es hacerlos sentir amor, cercanía y sí, ponerles algunas reglas. A la hora de la comida, los límites no se salvan. Más allá de las medidas de convivencia, importa más el qué que el cómo. Lo que aprenden sobre la alimentación en sus primeros años es una suerte de herencia. La cosa está así: si los educamos a comer sano muy probablemente les regalaremos salud en el futuro. Y eso no es poca cosa. Eso sí, sin privarles el derecho a ser niños: no hay pizza mala si aparece mágicamente en la sala de la tele de vez en cuando. El tema de ser padre no es fácil. Imagino el dilema de muchos que desean lograr que sus hijos coman sano sin que los miren feo. Al final la mejor lección es el ejemplo. Ya lo decía Juan Gabriel: lo que se ve no se pregunta. En ese sentido hablarles de comer saludable no será tan poderoso como que te vean disfrutando de un plato desbordado en verduras. Jennifer Asencio, una de las nutriólogas de Kiwi Te cuida, numeró algunos consejos que te ayudarán en esa titánica y elemental tarea: la de crear buenos hábitos alimenticios en los niños para regalarles salud.1. El mejor desayuno, comida o cena es el que contiene los tres grupos de alimentos: carbohidratos, proteínas y lípidos. De los cereales hay que usar de preferencia los que son de bajo índice glucémico, como las tortillas. “Acostumbra a tus hijos a comer tortillas, a comer tostadas horneadas; evita que coman harinas procesadas como pan porque además son adictivas”, comenta Jennifer. Un buen desayuno sería un huevito estrellado sobre una tortilla al comal y decorado con rebanadas de aguacate y jitomate en forma de palmera. Rico y vistoso. 2. Los niños siempre nos pedirán comida chatarra y postres. Todo depende de la cantidad que les demos. Hazles las porciones más pequeñas, raciona para la semana. Invítalos a cuidarse y a comerlos una o dos veces por semana. 3. Enséñales a tener otro tipo de postres: una fruta es un postre, unos cacahuates, unas nueces, almendras o pistaches, también lo son. “Tenemos que cambiar la mentalidad de nuestros hijos. No por nada México ocupa el primer lugar en obesidad infantil”.4. Crea buenos hábitos alimenticios y horarios: que desayunen antes de empezar sus clases. Dales un refrigerio a media mañana, una comida completa por la tarde, un pequeño snack a la mitad de la tarde y la cena. Así estarán saciados antes de que se les ocurra pensar en comida chatarra. “Opta por snacks saludables: puedes picarles jícama entre comidas, preparar palomitas naturales sin mantequilla”, recomienda Jennifer. 5. La dieta de un niño es más que deditos empanizados y nuggets 24/7. Después de los tres años un niño puede comer de todo. “Si no los acostumbras desde pequeños, los niños no querrán comer, por ejemplo, un pescado a las finas hierbas”. 6. Inventa formas de comer. Hazles divertido el momento. Permite que toquen sus alimentos, los huelan. Dale forma y color a los platillos. “Hay que enseñarles que no le tengan miedo a la comida, que la disfruten, que la saboreen, que la tomen entre sus dedos para que empiecen a tener una relación amable y amistosa con ella”.7. Invita a tu hijo a la cocina. Entablar una comunión entre tu hijo y la comida lo hará acercarse a ella positivamente. “Dense oportunidad de comer un poco de chocolate mientras cocinan, disfruten el momento”. Ponles tareas fáciles que además los ayuden en su coordinación motora como revolver el huevo, hacer las bolitas en unas tortitas de atún o unas albóndigas. 8. Sé prudente con los alimentos azucarados. Un pan con leche no es un desayuno sano para todos los días. 9. Elige alimentos reales. No bases tu dieta ni la de tus hijos en alimentos procesados. “No está mal darles pizza de vez en cuando. Nada mejor que prepararla en casa haciendo tú misma la masa mientras ellos hacen el mismo procedimiento en su mesita. Pongan juntos los ingredientes y disfruten. Así crearán un lindo momento y comerán menos calorías”.10. Enséñales a relacionarse sanamente con los alimentos: de preferencia no establezcas con ella premios o castigos. Es importante que sepan que los dulces son pequeños lujos que les darás a veces, porque deseas cuidar de ellos. Si ya te dio ganas de cocinar junto a tus hijos, aquí te dejo algunas ideas divertidas. No te preocupes. El resto de la semana ya les prepararás recetas saludables que seguro les van a encantar. 
Arroooooozzzzzz: nosotros también te amamos
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¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
¿De qué te has perdido si no has probado la gastronomía de Nayarit?
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He estado en Nayarit dos veces. Antes de ir, el ansia pasaba por presenciar parajes de película, atardeceres aflojadores de lágrimas, el color luminiscente del mar. Ya ahí, con el sombrero de exploradora puesto, mi foco cambiaba: cada vez que un plato con masa, con mariscos, con adobo, era puesto sobre mi mesa, signos de admiración y de interrogación emanaban de ellos como el humo. Esta semana, en el viaje de votantes de la guía México Gastronómico de Culinaria Mexicana, reviví la sensación. Entre sobremesas tuve la oportunidad de platicar con la chef de El Delfín, Betty Vázquez, para que me ayudara a ponerle adjetivos y comas a las interrogantes que la comida de su estado genera en mí. A primera vista, Nayarit comparte platillos con Jalisco, pues ambos fueron parte de la misma región –el Séptimo Cantón de Jalisco– hasta que en 1917 el estado se independizó. Pero su historia comienza mucho atrás: hay vestigios de caza, pesca y agricultura de 5000 a. de C. en esa inmensa fuente de ecosistemas y microclimas. Su oferta de productos fue poblándose por la Conquista, por el comercio con Oriente. La Nao de China –el Galeón de Manila– tocaba base en el puerto de San Blas trayendo especias, frutas, arroz, seda y madera desde la lejana Filipinas. Directa o indirectamente Nayarit tuvo influencia de todos los puntos del planeta: “Trajeron ingredientes, técnicas culinarias, tradiciones y formas de comer”, según me cuenta Betty. “La cocina nayarita entonces es una fusión, pero una fusión con identidad”.Imposible dejar en vista la costa que bordea el estado por el lado oeste, con ese Pacífico efectivamente aflojador de lágrimas. Pero él no es la única fuente de riqueza natural –ni de lágrimas de felicidad–. Según lo que me cuenta Betty, Nayarit tiene cuarenta y cuatro ecosistemas de los que se cosecha coco, maíz, trigo, frijol, arroz y tabaco de excelente calidad; el plátano y la caña del azúcar se dan con gracia y facilidad por su clima mayormente cálido. Hay una gran cantidad de quelites, leche de muy buena calidad y quesos que se producen con ella. Pero, un buen producto no es nada sin una buena preparación. La cosa se hace compleja –rica, pues– cuando a la olla cultural se suman cuatro tradiciones endémicas: la cora, la huichol, la tepehuana y la mexicanera, que han creado formas únicas de consumir el producto regional. “Tenemos veinte municipios, o sea que hay veinte formas diferente de cocinar. Son veinte municipios que generan una riqueza extraordinaria”, asegura Betty. El reto que lleva por delante esta gran embajadora de la culinaria mexicana es el de generar un acervo de recetas locales con la ayuda de las universidades.A nivel general, la cocina de humo tiene un lugar especial en la culinaria: es con esta técnica y la madera del mangle que el pescado zarandeado adquiere sabores que nos hacen querer roer los huesos del pargo. También está la cocina cruda que se da el lujo de la desnudez para exhibir su frescura. “La cocina cruda viene de Oriente, de este mestizaje con Occidente. Fue de allá que llegaron los limones, así que se puede decir que el ceviche no es peruano ni mexicano, sino una fusión de técnica asiática con productos locales”. Hablando de los platos regionales, según Betty Vázquez, de San Blas no hay que perderse el pescado ahumado, el pescado tatemado, las empanadas de camarón, las chimichangas de ostión, el pozole de camarón y el pozole de pescado. Hay que probar la nieve de garrafa de Ixtlán del Río; de Jala, sus maíces endémicos, las tostadas raspadas y de postre, los roscones. De Santiago está el paté de camarón y de la Isla de Mexcaltitán, el pescado zarandeado a la leña. Hacia el norte, el guiso es el puerquito echado de Acaponeta; el agua, de cebada.En la zona sur está la exquisita sopa de boda, preparada con una base de tortillas de maíz, pan frito y pan tostado que se acomoda alternadamente sobre un refractario. Lleva pollo, plátano, huevo cocido, almendras, garbanzos. De Tepic, la marisquiza y los cocteles cura-crudas. De ahí también es el ante, un postre de la época virreinal que no es como colimote. Este va cubierto con pasas, ajonjolí y canela en polvo y generalmente se sirve en un cuenquito de barro decorado con papel de china picado.Las bebidas no son pocas. Como en Jalisco y en Colima, se produce y consume el tejuino, que refresca y el tesguino, que traiciona. La última novedad es que el estado ingresa a la lista de productores de vino con nueve variedades de uvas. “La misma empresa que está haciendo este gran esfuerzo vinícola ya está trabajando con un chamán huichol y cora para rescatar una bebida ancestral de maguey llamada tuchi”. El café es una de las maravillas del clima y de la cercanía con el Trópico de Cáncer. “Tenemos un café maravilloso desde Compostela hasta el municipio de San Blas, pasando por el municipio de Tepic, con unos estándares de calidad importantísimos”. De hecho, según lo que me confirma Betty, de esta zona se exportaba un café que ni Obama, o más bien, incluso que Obama. De aquí era originario el café de la Casa Blanca durante su reinado.Cuando la confianza y el bolsillo nos permita viajar, Nayarit es un destino para desmenuzarse y comerse doblado en una tortilla, crudo o asado a la leña. Hay que probar los restaurantes de lujo de la zona de Punta Mita o de la Rivera Nayarit; detenerse en Bucerías o Tepic para probar platillos típicos; pueblear, como antes de la nueva normalidad, para probar los mangos chilosos de la esquina, los antojitos elaborados con ese maíz que sabe a la mineralidad de la tierra. “Hay que venir a ver los lujos de la Riviera Nayarit, y cuando digo lujos no hablo de hotelería de cinco o más estrellas. Hablo de lujo de la gente que es cálida, y de los lujos de la naturaleza, de los lujos de la gastronomía, de las costumbres y de las tradiciones”. Lujo es descubrir que el mundo sigue siendo bueno, con o sin nosotros. Mejor con nosotros.
¿Cuál es legado de Chepina Peralta?
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Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
¿Existen los vinos tres B en el súper?
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Cuando era chiquita habitaba en mí una fantasía. No es que me haya surgido de la nada. En el dos había una telenovela, La pícara soñadora, en la que la protagonista vivía dentro de una tienda departamental. Durante años me sobaba la cabeza la idea de pernoctar en un lugar en el que todo oliera a nuevo; un espacio en el que todos mis antojos estuvieran a mi disposición y en el que yo tuviera la posibilidad de estrenar a cada momento.Si por alguna razón mi fantasía se hiciera realidad en la actualidad, en el súper, iría directo al pasillo de verduras, al pasillo donde habita lo fresco y al de vinos. Porque aunque no sea la primera opción que se venga a la mente cuando pensamos en vinos, en ese frío espacio es posible encontrar etiquetas que encarnan lo bueno, lo bonito, lo barato.Ya sea que nos quedemos a vivir en una tienda –guiño, guiño– o simplemente queramos comprar vinos junto a la lista de la despensa, le pregunté a varios expertos cuáles eran sus recomendaciones. Esto fue lo que me dijeron. Para la periodista gastronómica Mariana Camacho, el denominado vinho verde –que en realidad es un vino blanco– de la bodega Casal García es una excelente opción cuando se busca maridar la primavera. Otros de su lista del súper son Flor de Vetus o María 1926, ambos de la uva tempranillo. Para el experto en vinos españoles Raúl Juárez, en su lista del súper no falta Protos, un Terras Gaudas blanco de la región de Rías Baixas, Ochoa Crianza Tempranillo y Marqués de Riscal de la Rioja. La sommelier de Bornos Bodegas y best sommelier del Concurso Nacional de Sommelier Jr de la ASI  2016 - 2019, Astrid Pérez Aguilar, recomienda el Rutini Malbec o la mezcla de cabernet sauvignon y malbec, de la misma bodega. “La verdad le tengo amor al país y a la bodega. Me parece que es una gran relación calidad precio”. En cuanto a espumosos, Astrid afirma que Kirkland Rosé cumple para saciar el antojo de burbujas sin tener que echar la casa por la ventana. De mexicanos, a ella le gusta el Monte Xanic Sauvignon Blanc, pues tiene “mucha elegancia y frescura”. Para el Head Sommelier de Acento Culinaria Pablo Mata, no hay pierde con Teziano Cabernet Sauvignon de la bodega de Valle de Guadalupe, Norte 32. Recomienda también la etiqueta argentina Catena Zapata Malbec High Mountains y, directo de la borgoña, un Bouchard Aîné & Fils Heritage Du Conseiller. “Son tres vinos de diferentes precios que por supuesto me compraría”.Raquel del Castillo, sommelier y editora gastronómica de Menú en el Universal, se inclina por un malbec de corte moderno como el Elsa Bianchi, el rosé de tempranillo de la bodega riojana Cune, o el Fonte Vinho Verde de Portugal. “Es de esos vinos ricos para platicar y pasar una tarde en el jardín. En nariz es frutal, con manzana verde, de cítricos recién cortados y mineralidad. En boca es de paso ligero y muy fresco. Le va bien a un ceviche, tataki de atún y pollo asado con sal y pimienta”.A mí personalmente me gusta Laus Chardonnay de la región del Somontano porque es súper fácil de beber, sobre todo si hay música de terraza, o bien, Flores de Callejo de Ribera del Duero si hay una tablita de carnes frías al centro. De mexicanos, el nebbiolo de L.A Cetto es garantía sin pretensiones para armonizar un plato de pasta bañada en salsa pomodoro.Expertos, novatos y aficionados, todos encontramos en el supermercado vinos con las tres B y que no estorban en el carrito, junto al kilo de jitomate saladet.¿Cuáles son los tuyos?
La cocina india según la mirada de Neibhourhood Kitchen
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Aunque Malini Seetharam llegó a México en abril de 2018, su emprendimiento de cocina del norte y del sur de la India comenzó a provocar sonrisas a los citadinos desde mayo. Pero que no se piense que Malini aterrizó en el país siendo una cocinera novata. El sabor súper construido de sus platillos ya lo anuncia. Su camino profesional comenzó varios años antes, en Nueva Delhi, con el servicio personalizado que esta chef hacía posible en la cocina de su propia casa.Malini afirma que, “cocinar y servir siempre ha sido mi interés y un motivo de alegría”. Eso puede sentirse en los curries, en las phulkas y las dosas que ella misma confecciona diariamente, en los chutneys que varían cada día de sabor. “Mi objetivo ha sido el de explorar la armonía entre la cocina mexicana y la india, especialmente en la rica abundancia de especias que ambas utilizan, ya sea en el curry y en las salsas, así como en el popurrí de dulce-picante, picante-dulce”. Las notas especiadas de su cocina son adictivas para un mexicano. Lo dice su servidora quien, al menos una vez por semana, pide uno de los cuatro menús que Malini ofrece bajo pedido, con un día de anticipación. Eso sí: cada vez que me enfrento a sus menús debo investigar en San Google para obtener una imagen, una descripción, que me prevenga del banquete que recibiré vía UBER. La propuesta gastronómica de Malini no se limita a los platillos comodín de la cocina india. Ya saben, los típicos chicken tikka masala –que en realidad es creación inglesa y no india– o las samosas. Sus combinaciones son un viaje, que, sin conocer su país, te hacen imaginar paisajes, atardeceres, recuerdos a un lugar lejano y excitante. “Quiero llevar a mis comensales a una expedición culinaria a través de las delicias regionales de la India y brindarles una perspectiva completamente nueva sobre la amplia gama de opciones disponibles en mi cocina, mostrando también algunos platos tradicionales como dosas, idlis o vadas”. ¿Autenticidad? ¿Cultura comestible? Claro. Todo eso cabe en los tuppers que te llegan a tu casa antes de la hora de la comida.La cocina india puede ser tan golosa y sana como el cinturón mande. Por eso en su menú, Malini propone algunas opciones ligeras o vegetarianas en las que el dal fry o los garbanzos en curry brillan por el elegante balance entre sus especias. Ni quién se acuerde de la carne. “Me gusta también ofrecer una experiencia de comida casera sana y saludable para mis clientes, pero sin comprometer el sabor”. Vegetariano o con pollo, del norte o del sur de la India: el sabor de la cocina de Malini es un bordado preciso y alegre del producto mexicano y las sazones de su tierra.
¿Por qué ya nos volvimos fans de las freidoras de aire?
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¿Acaso existe alguien que no esté hablando de las freidoras de aire? Las también llamadas air fryers son la tendencia de la temporada y aunque no son baratas, están provocando rupturas de cochinito al por mayor. El ritual de sumergirlo todo en una alberca olímpica de aceite –hay que decirlo: la grasa es igual a sabor–, puede ser peligroso para el corazón. La fritura profunda es magia para lo que se zambulle en ella, sin embargo, ya hay opciones para quienes desean reducir el consumo de calorías y observar amorosamente aquello que entra a su organismo.Piensa en la gama de cosas ricas que se fríen: los taquitos dorados, las donas rellenas, los churros cubiertos por azúcar y canela, las quesadillas con y sin queso, las tortitas de papa, el falafel, las papas a la francesa, las alitas de pollo. El listado sólo se pone mejor. El tema es que siempre hay que tomar una decisión existencial: o comes rico o mantienes el balance de tu cuerpo; o te amarras a tu voluntad de mártir o renuncias a la culpa de sobrealimentarte.Aquí es donde las freidoras de aire son de gran ayuda. Las air fryers cocinan a través de un sistema que hace circular el aire caliente alrededor de tu comida –tu garnacha sanita– pero sin secarla y conservando la consistencia crujiente que caracteriza la fritanga. Lo que sucede es que están hechas para garantizar el nivel mínimo de vapor y humedad. Por si fuera poco, te lo venden como si sólo hubiera que poner un trozo inhóspito de ave con piel en el compartimento y en unos instantes, emergerá un suculento coq au vin. Un boom similar sucedió con los microondas cuando se exhibieron en las vitrinas de las tiendas a finales de los cuarenta. “Oprime un botón y olvídate de cocinar”, sugería más o menos la comunicación que los anunciaba. El punto es que la air fryer sí hace la vida más práctica y promete algunas bondades adicionales. Por la poca cantidad de aceite que se requiere en su funcionamiento, la ingesta calórica será menor y con ello habrá un menor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares. Otra es que la freidora de aire podría reducir la formación de acrilamida, un compuesto orgánico potencialmente peligroso que está relacionado con el cáncer renal y otro tipo de enfermedades. Una de las chefs de casa, Alexandra Romero, dice que le encanta cocinar en ella porque no hay que estar calculando las temperaturas del aceite ni los tiempos de cocción. “Yo amo preparar alitas ahí. Les pongo sólo un poco de aceite en aerosol y quedan muy ricas”. También dice que es fácil utilizarla porque sólo escoges un modo de cocción y te olvidas de revisar tu comida hasta que suene la alarma. Ella aconseja usar aceite de oliva en aerosol y revisar con cautela las funciones de uso según la receta que estés planeando hacer. Y aquí una de las desventajas que he visto en las freidoras de aire: si pones una función al asar, podrías quemar tus alimentos.Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón y experta en antojitos mexicanos, recomienda usar la freidora de aire para las recetas callejeras. “Es una forma alternativa de comer lo que nos gusta, sin culpa. Por ejemplo, puedes cocinar chorizo y toda la grasa se va a asentar”. Otra ventaja que apunta es sobre la practicidad y facilidad de usarlas versus otros electrodomésticos más caros en el mercado, como una sous vide, que además requiere cierto conocimiento técnico para sacarle mayor provecho. Eso sí, existen algunas áreas de oportunidad en el tamaño del compartimento. Al tener poca capacidad, o tienes que hacer dos rondas de comida o complementar con guarniciones, si los tuyos en casa son de apetito insaciable. La otra es que no todas las preparaciones quedan al dente. Por ejemplo, para las recetas empanizadas en las que el sabor característico está dado por la fritura, Yamilette aconseja hacer una mezcla de empanizado más condimentada para subirle el volumen al gusto.Una receta que absolutamente te recomendamos en la freidora de aire son las alitas picantes. Por la grasa de la piel quedan crujientes, son fáciles y no te dejan con sensación de que les falta un extra de aceite. Te la compartimos a continuación.Alitas picantes con freidora de aire1 cucharadita de sal 1 cucharadita de pimienta 1 cucharada de paprika ½ cucharada de comino en polvo ½ taza de harina de arroz ¼ taza de hojuela de papa 500 gramos de alitas de pollo  aceite en aerosol salsa picante Primero parte las alitas por las articulaciones con un cuchillo. Coloca las alitas en un recipiente y agrega la sal, la pimienta, la paprika, el comino en polvo, la harina de arroz y la hojuela de papa. Baña las alitas hasta impregnar los ingredientes. Coloca las alitas en la freidora de aire caliente. Rocía con un poco de aceite en aerosol y fríe por al menos 20 minutos. Sirve con salsa picante al gusto.
¿Qué es lo femenino en la cocina?
De Kiwilimón para ti
Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
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El sake es originario de Japón, en donde lo conocen como Nihonshu. Se considera una bebida sagrada, que puede consumirse frío, tibio o caliente, dependiendo del gusto del consumidor, la calidad del destilado y la estación del año. A continuación te presentamos 5 datos que tal vez no conocías de esta increíble bebida. El sake, una bebida entre el vino y la cervezaEsta bebida puede ser llamada vino de arroz o hasta cerveza de arroz, ya que tiene similitudes con ambos. Su proceso es similar al de una cerveza, pero se sirve como si fuera un vino. Regularmente tiene más grados que un vino de mesa y un sabor más alcohólico que el de la cerveza. Esto hace que podamos decir que entra en ambas categorías, pero con características únicas y un gusto muy particular.Proceso de elaboración El sake es elaborado a partir de arroz, agua y levaduras, con la ayuda de una bacteria llamada koji. El grano más usado para prepararlo es llamado sakamai, que tiene mayor tamaño que el que comúnmente conocemos; posee una cantidad adicional de almidones en su parte interior, y de grasas y proteínas en su capa exterior. Para su elaboración, es pulido para dejar expuesto el interior; se deja reposar en agua y posteriormente se pone al vapor en pequeños lotes. Otra vez se le deja reposar y se le agregan las levaduras para convertir los almidones en azúcar que se pueda fermentar, filtrar y convertir en vino de arroz.Tipos de sake Existen muchos tipos que dependen de su contenido alcohólico y de si son dulces, secos o semisecos. Hay algunos no filtrados que tienen un aspecto similar a la leche, pero con un sabor más fuerte al arroz. El primer sake mexicano En 2016 se creó Nami, el primer sake mexicano. Elaborado en Culiacán, Sinaloa, utiliza el  método tradicional japonés para sake premium, sokuj. Así, expresa el respeto a la tradición japonesa pero con corazón mexicano. Su nuevo embajador es Matthieu Guerpillon, quien está desarrollando experiencias sensoriales únicas como lo es su recomendación de maridaje elaborado por el chef Eduardo Palazuelos con productos de Jamat, comercializadora familiar de productos marinos de Ensenada Baja California.MaridajeEl sake no sólo acompaña a la perfección a la gastronomía nipona, sino también a la mexicana. ¡La combinación de estas gastronomías resulta memorable! Como con esta receta mayapanese, que combina las cocinas tradicionales japonesa y yucateca, creada por Eduardo Palazuelos, reconocido cocinero originario de Acapulco, chef del Zibu y Mario Canario, en Acapulco, Zibu Allende y Yintony Bar, en San Miguel de Allende, y Mar del Zur, en Monterrey, y portador del bagaje culinario de su madre, Susana Palazuelos, una de las banqueteras más importantes en México.  Tártara de salmón en canasta de papa crujientePorciones: 2Ingredientes160 gr de salmón noruego1 pza de rabo de cebolla de cambray fileteado1 pza de chile serrano rojo sin semillas ni venas picado finamente4 pza de nuez pecana picada1 cucharada de salsa de ostión2 cucharadas de aceite de trufaDecoración2 pza de canasta crujiente de papaMayonesa con chipotle (al gusto)Pasta wasabi (al gusto)Brotes de cilantroSalsa 50  ml  Salsa soya ligera20  ml   yuzuProcedimiento:Corta el salmón en cubos de 1cm x 1cm y coloca en un bowl.Incorpora el rabo de cebolla de cambray, el chile y la nuez.Marina con la salsa de ostión y el aceite de trufa.En un plato colocar la canasta de papa crujiente y rellenar con la mezcla del salmón.Decora el plato con puntos de mayonesa de chipotle y de pasta de wasabi de manera intercalada y coronar la canasta con brotes.En un salsero verter la soya y el yuzu. Acompaña el platillo con esta salsa en un ramekin y tu sake favorito.
Ricos en antioxidantes y en sabor, la piña y la alcachofa son dos ingredientes que se han popularizado por su consumo mezclados en un té, y que tienen beneficios para la salud como ayudar a la digestión, entre otros.No existen evidencias científicas de que el té de alcachofa y piña sirva para bajar de peso, pero sí puede ser una bebida para acompañar tus comidas, que se puede tomar caliente o fría, para refrescarte.La piña es una fruta llena de nutrientes, antioxidantes y otros compuestos útiles, como enzimas que pueden combatir la inflamación y las enfermedades, entre sus beneficios se incluye ayudar a la digestión, aumentar la inmunidad y acelerar la recuperación de una cirugía, por ejemplo.Por su parte, la alcachofa tiene beneficios como niveles más bajos de azúcar en sangre y una mejor digestión, salud del corazón y salud del hígado.Té de piña y alcachofa para la digestiónTanto las alcachofas como la piña son una gran fuente de fibra, por lo que el té puede ayudar a mantener el sistema digestivo saludable al promover bacterias intestinales amigables, reducir el riesgo de ciertos cánceres intestinales y aliviar el estreñimiento y la diarrea.Las alcachofas contienen inulina, un tipo de fibra que actúa como prebiótico, mientras que el extracto de alcachofa también puede aliviar los síntomas de indigestión, como hinchazón, náuseas y acidez estomacal, y la cinarina, un compuesto natural de las alcachofas, puede causar efectos positivos al estimular la producción de bilis, acelerar el movimiento intestinal y mejorar la digestión de ciertas grasas.Las piñas contienen un grupo de enzimas digestivas conocidas como bromelina, útiles para las personas con insuficiencia pancreática, una afección en la que el páncreas no puede producir suficientes enzimas digestivas. La mayor parte de la bromelina se encuentra en la piel de la piña, por lo que hacer el té con esta y hojas de alcachofa será la forma más provechosa de prepararlo y beneficiarte de estas propiedades digestivas del té de piña con alcachofa.
Los síntomas del estrés son cada vez más recurrentes en las personas, es por eso que debemos aprender a contrarrestarlos de manera saludable y natural, no por nada las abuelitas siempre tenían un remedio casero para aliviar el dolor de cabeza, estómago y hasta la fatiga. De modo que si tienes ingredientes naturales en tu cocina, no dudes en conocer los beneficios de las hierbas relajantes para combatir el estrés. Lavanda La lavanda es una hierba medicinal maravillosa, pues tiene propiedades antiinflamatorias y relajantes, además es antiespasmódica, antiséptica y diurética, lo cual ayuda a relajar el sistema nervioso. Manzanilla Además de ser un excelente remedio contra problemas digestivos, la manzanilla es grandiosa para tratar la ansiedad y el insomnio, pues es una hierba llena de antioxidantes con efectos calmantes y en ocasiones hasta sedantes. Tila ¿Tu abuelita te recomendaba el té de tila para descansar? Pues es que la tila es una hierba ideal para relajarse y conciliar el sueño. ¡Una infusión te ayudará a dormir y quedarás como nuevo! Toronjil El toronjil, también conocido como Melisa, es una hierba relajante que ayuda a controlar el estrés, insomnio y a veces también la ansiedad. Además posee efectos antiespasmódicos, que ayudan a aliviar la tensión muscular y los espasmos del aparato digestivo. Orégano El orégano es un condimento esencial en la cocina mexicana, pero también tiene algunas propiedades relajantes que te ayudarán a descansar mejor. Lo mejor es que si te haces una infusión y le pones un toque de miel, quedará delicioso. Comino Aunque te cueste trabajo creerlo, el comino es una hierba relajante con propiedades antiinflamatorias y relajantes, sólo debes ser cuidadoso con su sabor pues como podrás recordar, es súper fuerte. Entonces asegúrate de utilizar una pizca muy pequeña cuando prepares tu infusión; puedes agregarle leche de almendra y un toque de miel o el endulzante de tu preferencia y quedará delicioso. ¿Has probado los beneficios de alguna de estas hierbas relajantes?
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