Caldo tlalpeño: una historia chilanga
De Kiwilimón para ti

Caldo tlalpeño: una historia chilanga

Por Shadia Asencio - Noviembre 2020
Que me perdonen los oaxaqueños y los yucatecos pero la CDMX es el caldero de la comida popular del país. Nadie puede negar que los chilaquiles, las quesadillas con y sin queso, los tlacoyos y las tortas tienen su templo sagrado en Chilangolandia. Y aún así, a diferencia de otros estados con comida típica de alta estima, la capital no brilla por su cocina regional tanto como por la popular. O si no, ¿cuántas veces se han cruzado con unas míticas enchiladas defeñas, un tradicional mole tepitense o un adobo cuauhtemense? De ahí que el caldo tlalpeño sea de esos estandartes a los cuales haya que aferrarse como niño héroe. El caldo tlalpeño –de Tlalpan– es insignia estatal.

En ese entonces, cuando se originó el caldo, Tlalpan no era parte del DF; formaba parte de los pueblos aledaños que orbitaban la gran capital como planetas heliocéntricos. Los fines de semana era común visitar aquellos rumbos para echarse una o dos copitas en una cantina o, si ya se venía de la fiesta y lo que se quería era salir de ella, había de todo para curarla. Una de las teorías del origen de este caldo tiene como nombre propio a Doña Pachita. Ella tenía su puesto de comida junto al tranvía que llegaba hasta el poblado. De entre los platillos que vendía para los usuarios del tren, ninguno como su caldo. Cucharada a cucharada el caldo de Tlalpan se fue haciendo famoso por su sabor y por sus efectos revigorizantes. El resto es historia. Esa infusión picosita y abundante resulta mejor que cualquier entramado de electrolitos: es un elixir para recuperar las fuerzas del alma y las del cuerpo deshidratado.

De recetas de caldos tlalpeños no paramos. Ya saben: todo mundo le mete su cuchara y sus reglas. Titita, la queridísima chef detrás del restaurante El Bajío, recomienda prepararlo sin atajos para que quede mejor: “Hay que hacerlo todo el tiempo con el pollo, abundante agua, buenas verduras y mucha paciencia”. Zahie Téllez, la chef experta en los platos de cuchara mexicanos, revela que “el secreto es licuarle las hojas de hierbabuena y de cilantro una vez que rompe el hervor para aportarle una nota herbal al caldo”.

Para Pepe Salinas, el chef a cargo del Balcón del Zócalo, “el caldo debe quedar con una claridad súper rica, potente en sabor y en picante, pero siempre claro. Para lograrlo hay que hidratar bien los chiles en vinagre y pasarlos por un ligero tostado”. Él los muele con suficiente agua; fríe en manteca esa base de chiles con especias, ajo y cebolla y los retira de la lumbre hasta que haga ojitos la grasa. Al final lo cuela todo.

Al lado de él mi consejo carece de gran ciencia. Me gusta saltear la verdura cortada en trozos medianos en suficiente mantequilla infusionada con laurel –o ghee–. Sólo hasta que el pollo está casi listo las incorporo al caldo. Esto hace que las verduras no se sobrecuezan, se vean bonitas en el emplatado y conserven todas sus propiedades.

Si les quedaron dudas, la chef Zahie Téllez nos comparte su receta de caldo tlalpeño. No sé ustedes, pero estos días de suéteres tejidos y calcetines de lana se antoja atravesarlos con un tazón de barro en la mano.

Caldo Tlalpeño de Zahie
  • 2 pechugas de pollo cocidas y deshebradas
  • 1½ litros de caldo de pollo en el que se cocieron las pechugas
  • 1 taza de garbanzos cocidos
  • 250 g de zanahorias en cubos pequeños y cocidos
  • ½ cebolla picada para freír
  • ½ cebolla picada para servir encima del caldo
  • 350 g de jitomate asado
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite para freír
  • 1 rama de epazote
  • ¼ de taza de hojas de cilantro
  • ¼ de taza de hojas de hierbabuena
  • 2 chiles chipotles adobados
  • aguacate al gusto
  • Sal y pimienta
En una olla calienta un poquito del aceite e incorpora el ajo, la cebolla y el jitomate. Déjalo ahí unos 5 minutos. Cuando queden sofritos, licúalos con un poco del caldo y reserva. El caldo restante agrégalo a una olla y calienta a fuego medio. Una vez que rompa el hervor, agrega la rama de epazote. Toma un poquito de este caldo y licúa en él la hierbabuena y el cilantro y vuelve a agregarlo al caldo. Incorpora los garbanzos cocidos para que se empiecen a sazonar, y también los chiles chipotles. Incorpora las verduras ya cocidas, sólo unos minutos, para tomen el saborcito del chile. Para servir agrega el pollo deshebrado, la cebollita picada y el aguacate al gusto –que siempre nos gusta mucho–.
Califica este artículo
Calificaciones (5)
Julieta Ramos
15/12/2020 21:49:27
Se ve muy rico
Francisco Javier Varela Flores
15/12/2020 17:53:59
Excelente,puro platillo y recetas especiales
Jorge Villacana
15/12/2020 16:33:36
Me imagino en aquellos a las cocineras haciendo tanto lio para un simple caldo.
Cecy Fernandez Alanis
03/12/2020 07:31:32
Estupendo único caldo defeño
Jose Socorro Trujillo Albarran
28/11/2020 06:32:27
Excelente
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Todos nos hemos tomado una tacita de té de manzanilla para cuando estamos indigestos o incluso cuando queremos calmarnos un poco, pues estos dos son los beneficios de la manzanilla más conocidos.La manzanilla es conocida por su efecto calmante sobre el sistema nervioso y también para ayudar a aliviar el malestar digestivo, porque el componente activo de la manzanilla, llamado bisabolol, tiene propiedades antiinflamatorias y relaja el revestimiento del músculo liso del tracto digestivo. Sin embargo, la manzanilla tiene diversos usos que quizá aún desconoces y que puedes aprovechar como remedios caseros para la piel, el cabello o incluso los dientes.Tratamiento refrescante para los ojos¿Sabías que la manzanilla contiene estimuladores de la circulación naturales que pueden ayudar a reducir las ojeras? También puede ayudar con los ojos hinchados, cansados o irritados. Simplemente coloca bolsas de té de manzanilla previamente preparadas y ya frías como compresas en los ojos cuando lo necesites.Enjuague bucalLa manzanilla tiene propiedades antiinflamatorias y puede ayudar a aliviar las úlceras bucales, las aftas o las encías irritadas. Para usarlo como enjuague, prepara una taza de té de manzanilla, deja enfriar y simplemente úsalo como cualquier otro enjuague bucal.Tratamiento para la piel ásperaLa manzanilla es un humectante natural y aporta antioxidantes que llegan a lo más profundo de la piel, donde pueden ayudar a reparar y prevenir el daño de los radicales libres. Para este tratamiento tienes que usar flores de manzanilla fresca, cogollos de lavanda y aceite de coco, entre otros.Aclarador natural de cabelloLa manzanilla es uno de los ingredientes principales utilizados en el cuidado del cabello para iluminar las melenas rubias. De hecho, puedes disfrutar de los beneficios de la manzanilla sin necesidad de comprar productos específicos simplemente guardando la bolsita de té de manzanilla la próxima vez que te prepares una taza. Para usarla en tu cabello, después de lavarte el cabello, moja la bolsita de té y escúrrela por el cabello, déjala actuar unos minutos y luego enjuaga y acondiciona tu cabello como de costumbre. Tratamiento de cicatrices de acnéLa manzanilla se ha utilizado durante siglos para reducir la inflamación de la piel y mejorar la cicatrización de heridas. Para ayudar a reducir la apariencia de las cicatrices del acné puedes usar una compresa de té de manzanilla, pero lo mejor es usar flores de manzanilla secas en lugar de bolsitas de té de manzanilla para esta aplicación, sólo tienes que verter 8 oz de agua hirviendo sobre 1 cucharada de flores de manzanilla secas y dejarlas reposar tapadas durante 5 minutos. Una vez que se enfríen un poco, remoja un paño en el té y colócalo sobre las cicatrices del acné en la cara recién lavada. Deja actuar durante 10-15 minutos y listo.¿Qué otros usos de la manzanilla conoces?
Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
¿Quieres hacer un huerto casero pero no sabes cómo empezar? No te preocupes, aquí te mostramos 5 hierbas que puedes cultivar fácilmente y que además, te ayudarán a preparar tus alimentos en la cocina. ¡Olvídate de tener que salir al mercado y aprende a cultivar plantas en casa! Cilantro El cilantro es un ingrediente básico en la cocina y lo mejor es que puedes comprar sus semillas y sembrarlas en una maceta sin mayor problema. El cilantro tiene una vida corta de aproximadamente 12 meses, pero una vez que lo coseches, éste no volverá a crecer. Albahaca La albahaca es una hierba que además de servir para cocinar, también es conocida por sus propiedades medicinales. Esta hierba puede llegar a vivir hasta un año y puedes replantarla cada 10 y 11 meses para alargar su vida. Asegúrate de conseguir una maceta mediana pues puede crecer hasta 30 centímetros. Menta La menta es una de las hierbas favoritas de las personas, ya que te puede servir para preparar té, ensaladas y por supuesto, para decorar tus postres. Puedes plantar tu menta en una maceta pequeña que utilices únicamente para ella. Romero El romero es una hierba de olor y una planta con numerosas propiedades medicinales, como antiséptico, antiespasmódico, aromatizante y estimulante estomacal. No olvides regar constantemente esta hierba pues la tierra siempre debe estar húmeda, de lo contrario se secará rápidamente. Perejil El perejil es una hierba de olor que sirve para condimentar y adornar la comida. Además, puedes utilizarlo para favorecer el crecimiento de otras plantas, como espárragos y tomates. ¿Qué hierbas te animarás a plantar en tu huerto casero?
Es bien sabido que los mexicanos tenemos especial vocación por los mercados. Difícilmente nos negaremos a probar algún negocio de alimentos que se haya posicionado en estos maravillosos espacios en los que confluye toda clase de vendimias. En Guadalajara nos pintamos solos para presumir lo bien que se come en cualquiera de ellos y, recientemente, revisité un clásico del barrio de la Capilla de Jesús: el Mercado del IV Centenario (Calle Garibaldi 824) que se inauguró en 1942 en conmemoración del 400 aniversario de la fundación de la capital de Jalisco. Aunque es muy complejo sólo seleccionar tres de sus negocios, aquí les comparto tres imprescindibles: Yunaites menjurjes pueblerinos Fabián Delgado es un cocinero jalisciense orgulloso de sus raíces, de sus rumbos, de sus recuerdos familiares entorno a la cocina, y recientemente concretó en este mercado un comedor llamado Yunaites. Las recetas heredadas por sus tías y papá, más el talento culinario que ha acumulado al paso de los años con otros proyectos como Caligari y PalReal, hicieron surgir un menú con insumos de sus colegas del mercado o procedentes de productores de Jalisco. Aunque mi sugerencia es probar de todo, así de simple y llano, vienen a mi cabeza el taco de menguiche, las encotijadas, el mole cosechero y la torta de chorizo y jocoque de Arenal con frijoles y encurtidos de Pajarito.A pocos meses de su apertura, la larga mesa que atiende desde muy temprano no para de estar “llena” de vecinos y comelones que de todas partes llegamos. Encuéntralo por la entrada de la Calle Garibaldi; atiende de martes a domingo desde las 9:00 horas hasta mediodía.Birriería Tlaquepaque Otra verdad incuestionable es que en Jalisco la birria es una receta que dominamos tanto en hechura como en consumo. Todos tenemos al menos una o dos que topan en la lista de opciones, y ésta ubicada desde hace 20 años en el corazón del Mercado del IV Centenario es una ruda contrincante. En el local trabaja toda una familia que diariamente prepara con chivo y res sus caldosos platos, que atentamente son servidos por personajes como Don Javier, o el joven Adrián, a quien da gusto ver tomar la batuta de esta tradición culinaria.Se vende la birria por orden y por tacos con tortillas recién hechas, y debo aclararles que vuelan, así que entre más temprano pases por tu tanda asegurarás que no te quedes con las ganas. Un consejo, repite del caldito o consomé que está perfectamente sazonado.Encuéntralos por la entrada de la Calle Jesús, sólo cierran los miércoles, y como ya mencioné llega temprano.Hamburguesas SunyAunque su nombre presume estas preparaciones venidas del país del norte, en esta ocasión yo les sugiero otra receta muy popular en Guadalajara: los lonches. La razón es muy concreta, desde 1986 Don Humberto los sirve con el famoso birote fleiman y pierna bien cocinada en su parrilla. Aunque también hay de lomo y hasta de panela para aquellos que no coman carne, todas llevan aguacate, jitomatito, rajas de jalapeño, su untada de mostaza y crema.Entre sus lonches hay otro que es tentador, el de la casa o Suny que es con pierna de cerdo, queso manchego y salchicha, perfecto para que lo comas ahí o a la usanza local, caminando entre mordisco y mordisco.Encuéntralo por la entrada de la Calle Cruz Verde, y abren de lunes a sábado, de 8:30 a 15:30 horas. Su menú incluye dogos y hasta sándwiches “ligeros”.Texto y fotos de Wendy Pérez, periodista gastronómica y fundadora del Mezcal Aguas Mansas.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD