¿Habrá suficiente carne para la cuarentena?
De Kiwilimón para ti

¿Habrá suficiente carne para la cuarentena?

Por Shadia Asencio - Mayo 2020
La carne es, para muchos, una fiesta en el plato: es sinónimo de un día especial o simplemente, el ingrediente infaltable en nuestros amados tacos. Por eso cuando tres plantas empacadoras de carne cerraron sus puertas en Estados Unidos y casi al mismo tiempo un almacén trasnacional del mismo país limitó la compra de carne a unas cuantas piezas por familia, las especulaciones tanto en Estados Unidos como en México comenzaron a saltar. ¿Habrá carne suficiente para todos? ¿Nos quedaremos sin carne? Las preguntas se respiraban en el aire.

Pensar si habrá suficiente carne para la cuarentena podría poner nerviosos a la mayoría. El COVID-19 ha afectado directamente a industrias como la cervecera o la restaurantera; la de la carne y embutidos tampoco ha quedado exenta. A principios de abril la línea de producción de tres enormes fábricas norteamericanas dio positivo de COVID-19 por lo que se tuvieron que suspender labores en ellas indefinidamente.

A este hecho se le sumó que almacenes como Costco, en Estados Unidos, limitaron la venta de piezas de filete por familia y claro, como era de esperarse, los costos comenzaron a subir. El tema se volvió tan relevante que incluso Donald Trump pidió al Departamento de Justicia que se mantuvieran los precios de la res. Para terminar, en México –sí, todavía hay más– se suscitó un enorme incendio en la planta procesadora de carne de cerdo de Kekén, en Yucatán. Carlos Ramayo Navarrete, presidente de la Asociación Ganadera Local de Porcicultores, aseguró que el abastecimiento estaba bajo control.

Para comprobarlo entrevisté a Germán Navarrete, chef ejecutivo de U.S. Meat en México, quien me confirmó que “muchos restaurantes están trabajando sólo con delivery, por lo que los productores tienen suficiente carne: el suministro está asegurado”. Además, parece que el tema se terminará de resolver con el paso de las semanas, pues dos de las plantas norteamericanas cerradas ya están retomando su producción al menos lentamente, según me contó.

Otra buena noticia es que hoy en nuestro país la carne de cerdo es más barata que en meses anteriores y esto a nuestros bolsillos y antojos los deja respirar un poco. Podemos comprar cerdo o, en el tiempo que nos queda de encierro, aventurarnos a lo nuevo. Probar trozos de carne novedosos y económicos que, con buenas cocciones y recetas deliciosas, resulten en un descubrimiento que queramos conservar aun para tiempos postcovid.

¿Por qué no cocinar cola de res, espinazo de cerdo o pulpa de res? Son deliciosos y –nuestra palabra favorita de la temporada– baratos. Te aseguro que en ellos encontrarás ese apapacho que, a estas alturas del confinamiento, no está de más regalarle a tu familia.

Aquí te comparto algunas recetas con algunos cortes a prueba de supermercados con alza de precios y a prueba de niños que no quieren comer: espinazo de cerdo en pasilla, esquites con tuétano, brisket de cerdo glaseada, pierna de cerdo en pipián rojo. Cuéntame cómo te quedan.

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A su regreso de la guerra de Troya, Ulises (también llamado Odiseo) navegó durante 20 años por varias islas y mares. En su trayecto vivió aventuras con cíclopes, dioses y seres con poderes sobrenaturales, hasta que pudo volver a su reino, Ítaca, donde lo esperaban su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Su viaje lleno de dificultades, retos y peripecias (conocido como La Odisea) se volvió uno de los relatos más famosos de la literatura de todos los tiempos.Llegar a Ítaca es volver a casa, al hogar, al refugio; pero también reencontrarse con seres queridos en un espacio para recuperar la memoria, descansar y relajarse de las ocupaciones del día, extender el conocimiento y la comunicación con los otros, además de compartir las historias que nos importan con la palabra y los libros. Eso es Cafebrería Ítaca, en Cerritos, San Luis Potosí, un rinconcito con cafetería, librería, biblioteca y talleres donde todos son bienvenidos.Cafebrería Ítaca es la primera cafetería-librería con una oferta de actividades culturales, literarias y talleres en Cerritos, San Luis Potosí, que promueve los vínculos con escritores y artistas de otras partes de la República. Sus fundadores, Lorena Rojas y Adán Medellín, tienen la visión de consolidar este espacio en una residencia temporal de creadores culturales y artísticos, organizar el primer festival literario de Cerritos con invitados locales, regionales y nacionales. Además de promover la lectura de todos los que los visiten, pues cuentan con una nutrida colección personal literaria. Lorena Rojas, originaria de Cerritos, San Luis Potosí, estudió Lengua y Literatura Hispanoamericanas en la UASLP y escribe cuentos y monólogos teatrales. Sus relatos se han publicado en revistas digitales como Punto en Línea y Neotraba, donde escribe la columna "Letras y Enigmas". Adán Medellín, originario de la Ciudad de México, es Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. Ha publicado cuatro libros de cuentos: Vértigos, Tiempos de Furia, El canto circular y Blues vagabundo (Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí 2017). Obtuvo su segundo Premio Bellas Artes, ahora en Ensayo Literario, con El cielo trepanado en 2019. Ha obtenido, entre otros galardones destacados, el Premio Nacional de Relato Sergio Pitol en 2007, el Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo 2019 y el Iberoamericano de Cuento Ventosa Arrufat-Fundación Elena Poniatowska 2020. Lorena y Adán son fundadores de este proyecto hecho con puro corazón y pasión. Cuando visites Cafebrería Ítaca ellos te recibirán y te deleitarán con literatura y exquisitos platillos como su espagueti Ítaca, una pasta de la casa con toque marino de camarones y mejillones en una deliciosa crema especiada de tres quesos; su Clerinfusión, que es el twist sin alcohol de un cóctel clásico con una base de jugo de uva e infusión de frutos rojos y su pay de garambullo, que es un postre frío con el alma de un fruto de temporada del desierto. ¡No esperes más y emprende tu viaje a Cafebrería Ítaca!¿Dónde visitarlos? Jardín Hidalgo 15 Altos, Col. Centro, CP 79440, Cerritos, San Luis Potosí. (Frente a la plaza principal, a un costado de la Iglesia de San Juan Bautista).Síguelos en: Facebook @Itaca.cafebreria y en Instagram @cafebreria.itaca.
Tortilla, relleno, salsa. Tres posibilidades que, con cierta dosis de creatividad, se vuelven infinitas. Una trilogía sencilla, justa en cada una de sus partes. Un número ecuménico sin aristas en el que nada sobra, en el que todo huele y sabe a armonía. Este gran portador del número tres –según la numerología, sinónimo de paz y estabilidad–, las enchiladas mexicanas, es uno de los platillos que han sabido colarse al día a día de los hogares. Las “enchiladas mexicanas” son cultura: son desde el antojito de puesto, la comida formal cuando se hornean, o el desayuno de los trasnochados. Las enchiladas son sustantivo, son adjetivo, porque ya saben, los mexicanos cuando nos enojamos, nos enchilamos. En el caso del alimento, la enchilada mexicana debe su nombre a la tortilla, ya sea que se remojó en salsa y se frío, o se le aplicó el sistema a la inversa. Si la tortilla va primeramente frita en aceite, hay que cuidar que la temperatura y la cantidad de la grasa sea suficiente para no entiesarla. Si va revolcada en salsa y luego frita, hay que tener buen tino para no convertirla en chilaquiles. Y es que la enchilada debe ir doblada. Es su promesa de marca, su sine qua non. No puede ir enrollada como unas flautas ni simplemente doblada; es símbolo de egoísmo si sólo lleva unas gotas de salsa; de tacos, si lleva la salsa por dentro; de chilaquiles, si va fragmentada. La enchilada debe ser suave, blandita; no sólo cocida al comal, para que penetre la salsa en su crispida superficie. El origen se remonta al calendario precolombino. El Códice Florentino hablaba de las chillapitzalli, unas tortillas enrolladas que se condimentaban con chile. De hecho, existía un oficio, el de la tlailacatzoa, en el que la cocinera se convertía en experta de doblar tortillas. Tras la Conquista se incorporaron a la receta decenas de ingredientes como el caldo de pollo en las salsas o las proteínas como el pollo y el cerdo. Como tal, “la tortilla enchilada” apareció por primera vez en el gran recetario de 1831, El cocinero mexicano.Las recetas fueron variando regionalmente. Ahora los dedos de las manos nos faltan para enumerarlas. Las variaciones tienen que ver con los chiles que se incorporan a la salsa. Aunque claro, en los rellenos y los ingredientes que las coronan están las acepciones; el diablo, dirían algunos. En algunos mercados como en Veracruz, el relleno va por fuera. En otros casos, la variedad está en la masa a la que se le incluye chile cascabel, como en el caso de las potosinas. Hay una enchilada mexicana para cada ocasión, para cada presupuesto. No faltan las de mole y guajolote para las ocasiones especiales, ni las frugales que se dejan ver cuando en el refrigerador hay más cervezas que ingredientes; tortilla, huevo y salsa de chipotle bastan para prepararlas. La versatilidad y capacidad de adaptación a lo que hay es un homenaje al saber hacer de cada estado, al de cada pueblo, al de cada familia. Estas son algunas de nuestras favoritas.Enchiladas mineras de GuanajuatoUn platillo de época virreinal. Se les llama mineras por ser la labor primordial del estado; las enchiladas van rellenas con queso ranchero y van coronadas por una mezcla de verduras –papa, zanahoria y lechuga–. Que a nadie se le escape el detalle mágico del tocado: chile y cebollitas encurtidas.Enchiladas queretanasSon bastante similares a las mineras, sin embargo, estas no llevan encurtidos. La tortilla va igualmente frita en la salsa para lograr esa sensación adobada y pueden ir rellenas de pollo o de huevo. Enchiladas suizas Más mexicanas que el mole, las enchiladas suizas toman su nombre por el gratín de queso que las cubre al exterior. Generalmente van rellenas con pollo y en la composición de la salsa se incorpora un agente lácteo como la crema. Esto las hace ligeramente dulces, suficientemente perfectas.Enchiladas suizas rojasSe elaboran de forma similar a las verdes, pero con la adición de jitomate al hervido de salsa. En las suizas, se vale hacerse de la vista gorda con lo de “deben ir dobladas” pues, para que se amolden orgánicamente y consigan esa corteza doradita en el horno, se enrollan y se ponen al refractario.Enchiladas de mole verde¿Dos best sellers nacionales en un mismo plato? El buen karma se hace realidad cuando un mole verde es lo enchiloso de unas sencillas tortillas de maíz. Digno de cualquier celebración –boda, quinceaños, semáforo amarillo, promoción 2X1 en tu súper favorito– estas enchiladas son una fiesta de pepita con final picosito.Enchiladas enacahuatadasEn México incluimos los cacahuates también en las salsas como la macha o en algunos moles oaxaqueños. Esta salsa espesa, balanceada en acidez y tersa es la cobija que toda tortilla quisiera llevar. Enchiladas de chile poblanoEn el mundo de las enchiladas verdes, tenemos unas de pantones más claros que no proceden del tomatillo, sino de una crema elaborada a partir de chile poblano y queso, queso doble crema, crema o bien, todas las anteriores. Pueden ir rellenas de pollo o de un salteado de setas para completar la experiencia vegetal. 
Sería injusto reducir como dieta a lo macrobiótico. Tal como fue concebida, esta filosofía parte de un principio: la conciencia de que lo que nos alimenta puede prolongar la vida, pues según George Ohsawa, el teórico fundador, los alimentos influyen en la salud física, mental, emocional y espiritual.La filosofía macrobiótica camina de la mano con las leyes de vida. “Está basada en lo cero tóxico: tanto en alimentos como en productos de uso personal y del hogar”, apunta Gina Rangel. La médula teórica pasa por reconocer el todo en los alimentos: el ying (energía fría) y el yang (energía caliente) presentes en cada ingrediente. Para lo macrobiótico la armonía se localiza justo al centro de ambas energías. Que no te sorprenda, entonces, que el plato macrobiótico sea campo minado. La base de la alimentación son los cereales, las leguminosas, las frutas y las verduras, pero la lista de restricciones es larga.Para ellos, todo alimento alejado de la constitución de la sangre tardará más tiempo en digerirse. Lo vital es que la proporción alimenticia tenga cinco ying por un yang. De ahí que haya demasiados alimentos que se queden fuera al considerarlos demasiado ying o demasiado yang. Por ejemplo, “están prohibidos los tubérculos, los pimientos, el jitomate, el café, el alcohol, los alimentos procesados y empacados (como cereales, galletas, panes blancos, los refrescos, los productos endulzados, la vainilla, las frutas tropicales como el mango, la piña, la papaya y la sandía, los sazonadores y los picantes”, confirma Gina Rangel.El ying y el yang no sólo está en los ingredientes, sino también en las preparaciones. Por un lado, está la fermentación y maceración que elimina yang, mientras que salar y cocer los alimentos elimina el exceso de ying. Los preceptos generales de esta dieta pasan por comer y beber sólo cuando se tiene hambre, haciéndolo en plena conciencia. Los alimentos deben provenir de un radio lo más próximo posible y deben ser de temporada para asegurar máxima calidad. Asimismo, deben estar mínimamente manipulados y procesados, y deben masticarse lo suficiente para que el proceso de digestión sea afable con el organismo. El pescado y los lácteos se pueden consumir una vez por mes o cuando el cuerpo así lo requiera; el huevo, una vez cada diez días. Se debe moderar el consumo de moras y frutos secos, semillas y nueces, pepino, apio y lechugas. Adicionalmente, “los utensilios que se utilizan para la preparación de alimentos deben estar libres de teflón; deben ser de maderas naturales, de cerámica o de acero inoxidable; eliminar plásticos y sustituirlos por vidrio o acero inoxidable”, complementa Gina.Te preguntarás qué es lo que queda en el plato macrobiótico. Las proporciones van del cincuenta porciento de granos integrales, treinta por ciento de frutas y vegetales y veinte por ciento de leguminosas y algas. Como esta filosofía alimentaria comenzó en Japón, las algas están incluidas. Las algas marinas son un alimento altísimo en vitaminas y minerales, por lo que si estás pensando en llevar una dieta macrobiótica, lo recomendable es no saltártelas. El resultado es una dieta compuesta mayormente por proteína vegetal formulada a través de la interacción de granos y leguminosas. “Es una dieta tan limpia y basada en ingredientes tan naturales que vas a gozar de buena salud. Con ella, dejas las toxinas prácticamente fuera de tu vida. La desventaja de la dieta macrobiótica es que puedes llegar a tener ciertas deficiencias en el cuerpo al no tener casi proteínas de origen animal. Cuida tu índice de masa muscular, el consumo de vitamina B12 y la vitamina D”, concluye Gina.Como en todo, lo recomendable es confiarle tu salud a un experto y comprobar si esta dieta es la óptima para ti. Si te dieron ganas de comenzar con un probadita de la dieta macrobiótica, aquí te incluyo una de mis recetas favoritas.Tortitas de garbanzo y verduras 2 tazas de zanahorias ralladas2 tazas de calabacitas ralladas y escurridas2 tazas de harina de garbanzo2 huevosSal marinaRalladura de limónRalladura de jengibre4 cucharaditas de aceite de aguacateEn un bowl incorpora todos los ingredientes hasta lograr una masa. Forma con ella unas tortitas de unos 8 centímetros y lleva a congelar por al menos 1 hora. Calienta el aceite de aguacate y dora las tortitas por ambos lados. Acompaña con arroz integral y sopa miso.
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