Padres sanos, niños sanos
De Kiwilimón para ti

Padres sanos, niños sanos

Por Shadia Asencio - July 2020
Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley.

La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo?

Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa.

En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan?

La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.

Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.

Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.


Ensalada de nopal con frijoles

Salmón a la parrila con salsa de aguacate

Salmón al pibil

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Asia es un continente cuyo tamaño es tan grande como las culturas que lo habitan y si hay algo por lo que destaca cada una de ellas en todo el mundo, es por su rica variedad en comida callejera. Así que si quieres darte una vuelta por lo mejor de la gastronomía asiática, tienes que checar los 5 platillos más populares de la comida callejera en Japón, Corea del Sur, Tailandia y otros más. Pad Thai, Tailandia Una de las razones más importantes por las que Tailandia es considerado el destino más popular para los viajeros es sin duda su gastronomía, por eso, si te gusta la comida tailandesa no te puedes perder el Pad Thai, un plato con diversas versiones pero que básicamente consiste en una mezcla de fideos de arroz salteados con tofu, maní, cebollas verdes, camarones, carne de res, pimienta y salsa de pescado. ¡Son un verdadero manjar! Okonomiyaki, Japón La comida callejera japonesa favorita por excelencia es sin duda el okonomiyaki, una especie de pizza delgada hecha con masa de harina, agua, col y huevo. Puede ir acompañada de carne picada, queso, crustáceos, pulpo o lo que quieras, ya que de hecho su nombre significa “cocinado a la plancha al gusto”. Para darle más sabor, generalmente se acompaña de un toque de katsuobushi (pescado seco), aonori (algas secas) y mayonesa. Jajan Pasar, Indonesia Indonesia tiene una amplia variedad de comida callejera, pero la más antigua y popular de la región se presente con el nombre de jajan pasar. Este platillo consta de un montón de pastelitos diferentes hechos con harina de trigo y harina de arroz con distintas presentaciones, sabores y colores. Van espolvoreados con coco seco y azúcar de palma fundida. Jajan pasar significa “aperitivo de mercado”, ya que sólo se encuentra en mercados tradicionales. Tteokbokki, Corea del Sur El tteokbokki es el platillo más típico y popular en Corea del Sur. Se trata de unos pastelitos de arroz aglutinado sobre salsa picante, muy picante para tratarse de comida asiática; éste también va acompañado de algunas verduras, huevo hervido, carne de ternera y pasta de pescado, mejor conocido como eokmu, que puede consumirse en banderillas aparte. Chili de Cangrejo, Singapur En Singapur, la comida callejera es tan importante que existen pequeños conjuntos de puestos callejeros que comparten las mesas y otros servicios, conocidos como Hawkers. En ellos, el plato que más se pide entre los comensales es el chili de cangrejo, para el cual se utilizan cangrejos de barro, jaiba azul o cangrejos de concha blanda fritos. Este manjar se saltea en una salsa agridulce y semiespesa de tomate y se mezcla con ajo, vinagre de arroz y salsa de soja. Si tuvieras que visitar un país basándote en su comida callejera, ¿cuál elegirías?
Las recetas de ceviche de pescado no suelen variar mucho en sus ingredientes y su paso a paso, pero lo que sí puede ser diferente es el tipo de pescado que se puede usar.El ceviche es un platillo con mucha historia, perfecto para el verano y muy fácil de hacer, originario de Perú, aunque también tiene versiones en Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, incluso México, pero sólo en Perú es considerado patrimonio cultural.Para preparar este fresco platillo que no se cocina con calor, se requiere de marinar el pescado (aunque también se hace ceviche de mariscos) en cítricos como limón y lima ácida, y se llegó a usar naranja agria también. La mayoría de las versiones lleva además chile, cilantro, cebolla y tomate.Por ejemplo, nuestra receta de ceviche tradicional señala en los ingredientes una taza de filete de pescado, 1/2 tazas de jitomate, dos cucharaditas de cebolla, dos cucharadas de chile serrano, tres cucharadas de cilantro fresco, una cucharadita de pimienta negra molida, el jugo de 5 limones y una cucharada de sal.¿Pero qué pescado es el que se requiere comprar? Los tipos de pescados para comer son varios, por ejemplo, hay pescados azules (como el atún, las sardinas y el salmón), pescados blancos (como el bacalao, la merluza o el cazo) y pescados semigrasos (como la trucha). A continuación, te explicamos cuáles son los ideales para hacer ceviche.Qué pescado comprar para hacer cevicheDe acuerdo con Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón, los mejores pescados para hacer ceviche son el filete de mojarra, mero, tilapia, huachinango, corvina o blanco del Nilo.Cualquiera que elijas, lo más importante es que compres el pescado lo más fresco posible, pues esto hará que tu ceviche tenga un sabor fresco. Otro punto importante es que marines el pescado ya cortado en cubos, que lo dejes reposar en el marinado por lo menos 20 minutos y que lo hagas en refrigeración.Todo esto te asegurará un ceviche delicioso, perfecto para comer en verano y con todo el sabor del pescado que elijas.Pon a prueba estos consejos y prepara uno de estos ceviches en casa:Ceviche de pescado  Ceviche de pescado al tamarindoCeviche de pescado con naranja
La gastronomía uruguaya es una diversa mezcla de sabores, colores y texturas, y, aunque está fuertemente influenciada por España e Italia debido a la alta migración de los europeos al país latino durante el siglo XIX, existe también una gran similitud con la comida mexicana, como te lo mostramos a continuación con estos 5 platillos de Uruguay que bien podrían pasar por antojitos mexas. Chivito El chivito uruguayo, contrario a lo que se podría pensar por su nombre, se trata de un pan relleno de carne de res con muchos ingredientes, usualmente incluyendo un huevo frito, lechuga, tomate, jamón, mozzarella, tocino, aceitunas, pimiento morrón y mayonesa. ¿Tú también crees que su sabor es equiparable con una rica torta esquinera de jamón con milanesa? Asado Al igual que en Uruguay, el asado lo podemos encontrar también sus versiones argentinas y brasileñas, pero en México sería lo equivalente a la carnita asada. Así como en el asado uruguayo se cocina con distintos tipos de carne como res, ternera, pollo y una gran variedad de salchichas y chorizos a la parrilla o a la leña, en México la carnita asada se prepara en un asador y se utilizan distintos cortes como la arrachera, el rib eye y el bistec, por supuesto acompañados de sus cebollitas, nopalitos y tortillas. Farinata La farinata es una especie de tortilla hecha con harina de garbanzos a la que se le agrega aceite de oliva, pimienta y sal al gusto y se acompaña con parmesano, orégano o tomillo. Es una preparación muy sencilla, casi parecida a la memela oaxaqueña, hecha con harina de maíz y sal, a la que se le pone un poco de salsa. ¿Estás de acuerdo o la relaciones con algún otro antojito mexicano? Empanadas criollas Las empanadas criollas de Uruguay están hechas con harina de trigo y se rellenan de carne molida, pimentón dulce, huevo cocido picado, ajo, chile, sal y pimienta; generalmente se acompañan de una buena copa de vino. La versión mexicana de estas empanadas sería, sin duda alguna, los pastes de papa con carne molida y chile, que puedes acompañar de un vaso de pulque, bebida fermentada que se obtiene de la penca de maguey. Chajá El chajá, un postre típico uruguayo, es un pastel pequeño, cuadrado y esponjoso hecho con pastelería, merengue y duraznos; también se le puede añadir chocolate o dulce de leche y su aspecto es muy parecido al de una capirotada por la consistencia de su pan. De todas estas opciones, ¿con cuál te quedas? ¿Con los platillos de Uruguay o sus versiones de comida mexicana?
“Esos platones tricolores duraron muy poco tiempo: en un abrir y cerrar de ojos, los chiles desaparecieron de las charolas... Qué lejano estaba el día que Tita se había sentido como un chile que se deja por decencia para no demostrar la gula”, escribía Laura Esquivel en Como Agua para Chocolate. Yo amo este libro, pero sinceramente no concibo el tiempo en el que los chiles en nogada se dejaban olvidados en el fondo de un plato. No sé si para ustedes pero para mí, sería pecado capital ignorar las cinco horas que, por ejemplo, le tomaba a mi abuelo Toyo pelar las nueces de Castilla. Un gancho al hígado a las tres horas que a Doña Mago, la ayudante de mi amada abuela, le tomaba asar, desvenar y pelar los chiles. Ni qué pensar de las otras cinco horas que le tomaba a mi abuelita preparar la nogada, picar todos los elementos del picadillo, cocinarlos y rellenar cada chile. La recuerdo sentada, tomando con sus manos una bolita de picadillo y metiéndola, con todo cuidado, en el interior de un chile. “Si lo haces con cuchara te salen flacos”, decía ella, una persona que perdonaba todo, menos mal comer. En total le tomaba trece horas completar el platillo: ¿a alguien le queda duda de lo mucho que valían la pena?El por qué los chiles en nogada son tan importantes en la gastronomía de México tiene un poco que ver con la sobada y no comprobada historia de Agustín de Iturbide, en cuyo honor las monjas agustinas del convento poblano de Santa Mónica crearon el platillo, o al escritor Artemio de Valle Arizpe con su relato sobre las tres novias, los tres soldados y un plato para recibirlos que llevara los colores de la bandera trigarante. Tal vez el recuento de los chiles en nogada y su importancia merezca un viaje anterior. Uno de conquistas y mestizajes conjugados dentro de un platillo barroco en ingredientes, técnicas y sabores: la carne picada y especiada con sus recuerdos moriscos; los chiles, el tomate y el acitrón (procedente de la biznaga, hoy en peligro de extinción), legado del Nuevo Mundo; las nueces de Castilla y el jerez importados desde España; las especias traídas de Oriente. La importancia del chile en nogada también podría llevarlos a las elegantes cenas de Porfirio Díaz, con sus gustos afrancesados y acentos nacionales. Se dice que el oaxaqueño era un adepto al platillo y lo pedía en la celebración de su cumpleaños. Nadie lo culpa. El chile en nogada nunca deja cortos los deseos del alma.Gerardo Vázquez Lugo, amo y señor de Nicos, –el restaurante consagrado de la lista de los World’s 50 Best Restaurants– dice que la importancia del chile en nogada son sus ingredientes y su origen. Cada platillo salido de su cocina en Azcapotzalco es un mapa que traza una línea recta hacia los productos y los productores de Zacatlán, del Valle de Tehuacán o de Calpan en el estado de Puebla. Hasta sus platones de talavera hacen honor a la zona. El chile en nogada para él es un platillo que, además, “no desperdicia, es de temporada y usa todo lo que hay disponible en ese momento en una región: las manzanas panocheras, el chile poblano, la pera, la granada”. Para el chef Gerardo Vázquez Lugo no hay UNA sacrosanta receta, esa a la que le daríamos por nombre “La buena”. Existen, en cambio, un sinfín de posibilidades que se adaptan a los tiempos y a los hallazgos de cada familia hasta culminar en una receta que se hereda con más emoción que un collar de perlas. Y de ahí su verdadera relevancia: tal como la cocina tradicional mexicana declarada Patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO –un mérito en el que él y muchos otros investigadores y cocineros nacionales tuvieron que ver– “el chile en nogada es cultura ancestral, viva y colectiva de gran orgullo”. Comer un chile en nogada es devorar cultura. Prepararlo, también. Es un momento de unión, de fiesta. Es una suerte de Noche Buena a la mexicana. Para el chef Gerardo, “implica tradición, temporalidad e ingredientes”. Y mejor aún, “nos reúne alrededor de la cocina. Esa es la celebración”. En los próximos días y hasta el quince de septiembre seguiremos hablando de la importancia de los chiles en nogada. Les daremos algunos tips y sugerencias de cómo hacerlos en casa. Hablaremos de sus ingredientes y de algunas leyendas de su preparación como el chef Gerardo Vázquez Lugo y muchos otros investigadores férreos de la culinaria mexicana. Que comiencen los juegos del chile en nogada y que la caminadora nos agarre prevenidos.Recetas en nogada para iniciar la temporada:Chile en nogada capeadoChile en nogada sin capear
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