¿Por qué la gastronomía michoacana es una de las mejores?
De Kiwilimón para ti

¿Por qué la gastronomía michoacana es una de las mejores?

Por Shadia Asencio - Julio 2021
El imponente bosque de coníferas coquetea con robarme la atención, sin embargo, mis sentidos se concentran en algo más: ahí, subiendo los escalones de las calles empedradas de Tlalpujahua, están los puestos de comida del mercado. Hay ollas exhalando el humo de sus tamales y corundas, conservas y ates acorralados por las abejas, pan apilado en bolsas. Ay, con el pan de pulque. Ay, con el pan de pucha. 

En Michoacán, la naturaleza es la que llama pero es la comida la que obsesiona a regresar. Quien no ha ido a comer a este estado se ha perdido de una de las tres mejores gastronomías regionales del país. Más claro, imposible. 

Michoacán es un conglomerado de michoacanes. La zona lacustre, el mar, la milpa, el bosque albergan una tradición, una colección de sabores enmarcados por las técnicas ancestrales y los ingredientes endémicos. A esa suma cultural, a esas coordenadas geográficas, les debemos más que éxtasis culinarios. Gracias a ellas aparecemos en la única lista que importa: la del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. 

“La gastronomía michoacana es única por la alineación de un paisaje fértil con muchos tipos de terreno y lagos ricos en pesca, así como una cultura prehispánica que ha pasado sus tradiciones a través de generaciones”, asegura el arquitectico Fernando Vela, presidente del Festival gastronómico Morelia en Boca. 

Desde sus heterogéneos rincones, collage de imágenes y climas, salen productos excepcionales como los charales, el pescado blanco, la trucha. En la meseta purépecha se dan productos como el amado aguacate; en Zamora del Valle, las fresas; en Valle de Apatzingán, los limones, las moras; en la milpa, esos maíces rojos, negros, azules, amarillos con la mineralidad en las entrañas; de Cotija, su queso. Aunque de quesos no son los únicos, pero sí los más prestigiosos. Otros menos conocidos son los quesos de la Ruana, de Tierra Caliente, frescos u oreados.

Las manos detrás de la cocina complementan esta suerte de sortilegio. Lucero Soto, una de las chefs más representativas de la región, cree que el verdadero tesoro está en las cocineras tradicionales. Nombres como Esperanza Galván resuenan en embajadas del mundo haciendo lo que mejor saben hacer: ser guardianas de recetas y técnicas, exportadoras de cultura; ella, particularmente, de la purépecha. También está Blanca Villagómez, en Tzintzuntzan, quien según el arquitecto Fernando prepara una hueva de pescado en salsa de guajillo como ninguna otra. Lucero Soto, por su parte, no es cocinera tradicional pero acerca el folklor michoacano de las calles a los manteles emblemáticos del país desde el Restaurante Lu Cocina Michoacana. No se puede dejar de mencionar a Mariana Valencia de Cocina M, en Uruapan.

En Morelia hay que emprender un peregrinaje por carnitas Don Raúl, o encaminarse de filón hasta Quiroga para probarlas confitadas en cazo de cobre. Ante una señora con una cubeta de charales hay detenerse por un taquito de tortilla de maíz, un puñito de charales fritos y unas gotitas de limón –poquita, porque no queremos críticas–. 

De mañana hay que estar por la catedral o el mercado y sentarse en uno de esos locales con nombres de mujeres para ser provistos de platos de plástico rojo y unos uchepos con los sabores del elote, unas corundas con la trinidad mexicana de la garnacha –crema, salsa y queso– y un atolito dulce.

Yo no me pierdo la sopa tarasca para el medio día o las atapakuas purépechas, parecidas al mole; se preparan semillas como el cacahuate o la pepita de calabaza y van acompañados de verduras y carne. En Lu me gusta probar las enchiladas morelianas de pato que inhabilitan cualquier tipo de insatisfacción. 

El arquitecto Fernando prefiere la xanducata (una especie de pipián elaborado también con pepita), las jahuácatas (una corunda preparada en capas y que lleva frijoles) y por supuesto, el aporreadillo de Tierra Caliente. Como gran conocedor de la gastronomía de aquel estado habla del churipo purépecha (un plato de cuchara), del mole de queso y el conejo estirado, tradicional de Corpus Christi.

A la hora del postre la gastronomía michoacana ofrece variedad. Los chongos zamoranos, la fruta en conserva y los ates pueden conseguirse en las tiendas que resguardan mujeres ataviadas con vestidos virreinales. Lucero Soto dice que cuando el antojo llama a mitad de calles hay que recurrir al gazpacho moreliano.

Yo no dejo el estado sin comerme unas morelianas de cajeta, nuez y papel estrella o sin buscar por cielo, mar y tierra la mejor heladería, esa que venda una buena nieve de pasta de gusto avainillado, tradicional de Pátzcuaro. Cuando llega la hora pido uno doble. Y es que Michoacán, nada de sencillo. Eso nunca.
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Los niveles de colesterol alto se han convertido en un problema de salud común entre la población, pues esto se debe al consumo de alimentos poco saludables. Si presentas este padecimiento, además de acudir con un especialista, también deberás modificar tu dieta en incorporar más frutas, verduras, pescado y granos integrales, así como jugos y licuados. Además de modificar tu alimentación, también puedes empezar a consumir tés para bajar el colesterol, pues diversos estudios científicos recientes han confirmado que efectivamente hay tés que te ayudarán a disminuir los niveles de colesterol de manera natural. Aquí te contamos cuáles son.¿Qué es el colesterol?De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., el colesterol es una sustancia con consistencia de cera, la cual se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo, ya que es necesario para producir hormonas, vitamina D y otras sustancias que ayudan a la digestión. Sin embargo, si tenemos demasiado colesterol, esto se combina con otras sustancias y se forma una especie de placa, la cual se adhiere a los vasos sanguíneos. Una vez que esto sucede, nuestra salud está en riesgo, pues tenemos más probabilidades de padecer un infarto o un ataque al corazón. También puedes leer: 5 alimentos para combatir el colesterol malo¿Cuántos tipos de colesterol hay?Según los expertos, existen 3 tipos de colesterol: Colesterol bueno (HDL): Este tipo de colesterol es el encargado de transportar el colesterol que se encuentra en otras partes del cuerpo al hígado, en donde se eliminará.Colesterol malo (LDL): Este es conocido como el colesterol malo, pues cuando los niveles son altos, la placa comienza a acumularse en las arterías del corazón.Lipoproteína de muy baja densidad (VLDL): Esta sustancia es la encargada de trasportar los triglicéridos y el colesterol LDL. Cabe mencionar que algunos expertos también lo clasifican como colesterol malo.¿Qué causa el colesterol alto?En la mayoría de los casos, un estilo de vida poco sano es la principal causa del colesterol elevado, incluyendo:Dieta poco sana: El consumo excesivo de grasas, lácteos, carne, comida chatarra, chocolate y comida frita aumentará tus niveles de colesterol malo.No hacer ejercicio: Los expertos señalan que el sedentarismo y la falta de ejercicio reducen los niveles de colesterol bueno.Fumar: Es hábito no solo incrementa los niveles de colesterol malo, también reduce los niveles de colesterol bueno.También puedes leer: Conoce todos los beneficios que el té de jamaica tiene para tiTés para bajar el colesterolEs importante mencionar que no existen remedios mágicos para disminuir los niveles de colesterol, pues esto solo se puede lograr si cambias tu dieta, eliminas la comida chatarra de tu dieta y comienzas a hacer ejercicio, sin embargo, hay ciertos tés que te serán de mucha ayuda, pues tienen grandes beneficios para combatir el colesterol malo y, por ende, para cuidar de tu corazón. A continuación de decimos cuáles son los mejores. Té verdeGracias a que el té verde contiene antioxidantes y una sustancia llamada catequina, esta bebida se convierte en el arma perfecta para combatir el colesterol alto, pero en especial el LDL. Por otro lado, el estudio publicado en 2020 también señala que el consumo de este té disminuye los niveles de colesterol malo, pero no los niveles de colesterol bueno o triglicéridos. Té de jamaicaAdemás de ser el ingrediente perfecto para preparar aguas frescas, la jamaica también tienes muchos beneficios para la salud. Estudios científicos recientes han encontrado que los antioxidantes son poderosos aliados contra el colesterol. Hasta el momento, las investigaciones señalan que el té de jamaica es el que más contiene antioxidantes.Té de jengibreComo seguramente ya sabes, el té de jengibre tienes muchos beneficios para tu salud, por lo que no es de sorprender que también ayude a disminuir los niveles de colesterol. Según una investigación publicada en 2008, el polvo de jengibre tuvo un efecto muy importante en los niveles de colesterol de los participantes. Es por esto que un refrescante té de jengibre es la opción perfecta para empezar el día. Té de diente de leónEste té es otro gran remedio natural para el colesterol, pues ha sido parte de la medicina tradicional por muchos años. En 2010, un estudio realizado en animales confirmó que el diente de león es benéfico en la lucha contra el colesterol. Finalmente, recuerda que estos tés son remedios naturales para bajar el colesterol, pero también deben ir acompañador de una buena alimentación, ejercicio y la guía de un especialista. También puedes leer: Los increíbles beneficios del té de jengibreBebidas que debes evitar si tienes colesterol altoAhora que ya sabes cuáles son los tés que te ayudarán a bajar el colesterol de manera natural, también es importante que evites consumir el consumo de ciertas bebidas, pues debes recordar que los niveles de colesterol altos pueden afectar tu corazón.¿Cuáles son las bebidas que debes evitar?Bebidas con crema batidaRefrescoBebidas preparadas con leche con alto porcentaje de grasaBebidas preparadas con heladoBebidas de cocoBebidas que contengan aceite de coco o de palmaBebidas que debes consumir con moderación:Bebidas energéticasJugo de frutasChocolate caliente
La gastronomía mexicana, mundialmente reconocida por sus preparaciones ancestrales, cientos de recetas memorables y un sinfín de platillos tradicionales, es motivo de orgullo para todos los mexicanos. Hoy en día, existen más de una docena de platillos y bebidas mexicanas que se encuentran firmemente arraigados en la culinaria internacional y que orgullosamente fueron creados en nuestro país, pero hoy nos limitaremos a explorar la historia de aquellos que surgieron específicamente en la frontera norte. La ensalada césar y su icónico aderezoSin lugar a dudas, la ensalada césar es uno de los platillos más populares en restaurantes y hogares alrededor del mundo, pero no todos saben que esta famosa ensalada fue inventada en Tijuana, Baja California, en el restaurante del Caesar’s Hotel en 1924. El 4 de julio, multitudes de estadounidenses cruzaron la frontera para festejar el día de la independencia de su país y abarrotaron restaurantes y bares del centro de Tijuana. El alojamiento de los hermanos italianos Caesar y Alessandro Cardini no fue la excepción y conforme fueron pasando las horas en la alacena del Caesar’s Hotel sólo quedaron algunos huevos, anchoas, pan viejo, lechuga orejona, queso Parmesano, ajo, salsa inglesa, aceite de oliva, limón y pimienta. Ante la desesperación de servir a los hambrientos comensales, Alessandro Cardini improvisó con esos pocos ingredientes una ensalada y un inigualable aderezo para aliñarla. Alessandro, quién había sido piloto del ejército italiano, le dio el nombre de ensalada aviador, pero años más tarde sería conocida como ensalada césar en honor al hotel de los hermanos Cardini. Hoy en día, el mítico Caesar’s Hotel continúa sirviendo la ensalada césar de la misma manera en que fue servida aquel día, en largas y firmes hojas de lechuga orejona aliñadas con el icónico aderezo y que transportan crujientes crotones a cada mordida. La margarita, cóctel mexicano hecho con tequilaExisten al menos siete versiones en torno al origen de este refrescante cóctel hecho a base de tequila, pero la más convincente se remonta a los años cuarenta en la Cantina Hussong ubicada en Ensenada, Baja California. Una noche, un camarero llamado Carlos Orozco quedó embelesado por la belleza de una mujer que se encontraba en la cantina, por lo que le ofreció servirle un cóctel de su autoría. La mujer accedió, así que el creativo camarero preparó un cóctel sencillo con tequila, hielo, limón y sal. Fascinada por el sabor de la bebida, la mujer le preguntó al camarero el nombre del novedoso cóctel. Éste, a su vez, le preguntó su nombre a la bella mujer, quién se presentó como Margarita Henkel, hija del embajador alemán. En ese momento, Carlos Orozco anunció que la singular bebida llevaría por nombre margarita. Actualmente, existen un sinnúmero de variantes del singular cóctel mexicano hecho a base de tequila. Los nachos, crujientes totopos, queso derretido y jalapeñoAh, los nachos, crujientes totopos bañados con queso derretido y rebanadas de jalapeño. La historia de este delicioso platillo nos lleva al famoso Club Victoria, en Piedras Negras, Coahuila. En 1943, un grupo de mujeres estadounidenses, esposas de soldados comisionados de la base aérea del ejército Eagle Pass, decidieron comer en el famoso club. Al no encontrar al chef, el Maître d' Ignacio García decidió improvisar un platillo compuesto de totopos bañados con queso Wisconsin derretido y algunas rebanadas de jalapeño para el deleite de las mujeres extranjeras. En tan sólo un par de días se había corrido la voz acerca de este delicioso platillo bautizado como Nachos especiales—Nacho, en honor al popular apodo que se les da a las personas que se llaman Ignacio—, mismos que eventualmente formaron parte del menú del Club Victoria. En la actualidad, existen un sinnúmero de variedades de nachos con distintos quesos y diversos acompañamientos para deleite de mexicanos y extranjeros. El clamato, el famoso “curacrudas” mexicanoLa historia nos sitúa en el Bar Acueducto del Hotel Lucerna Mexicali ubicado en Baja California, en el año de 1966, cuando un cliente asiduo pidió un jugo de tomate para tratar de aliviar su resaca. En esa ocasión, el jugo de tomate no fue suficiente, por lo que el cliente pidió que le agregaran algo para potencializar el ya conocido remedio. Los baristas mezclaron el jugo de tomate con jugo de abulón, limón, sal y diferentes salsas resultando en un trago picante, salado y muy refrescante que curaría la insoportable resaca del cliente en cuestión de minutos. Con el paso del tiempo, el jugo del abulón se comenzó a sustituir por la salmuera de una lata de almejas, haciendo el trago mucho más accesible a los comensales y popularizándolo como clamato—anglicismo proveniente de clam por almeja y tomato por jitomate. Actualmente, el clamato se prepara con jugo de tomate, salmuera de almejas, limón, sal, una mezcla de salsas y se adorna con bastones de apio. La peculiar pizza mexicana¿Quién diría que una pizza con salsa de frijoles, tocino, chorizo, chiles jalapeños y pimiento rojo sería un rotundo éxito en México y en los Estados Unidos? La historia de la peculiar pizza mexicana nos sitúa en un pequeño negocio llamado Pizzas Giuseppis ubicado en Agua Caliente, Tijuana, Baja California. En 1970 y a tan sólo un año de su inauguración, Juan José Plascencia creó una pizza con sabores muy mexicanos que se popularizaría a lo largo y ancho del país y que incluso se volvería un sabor de pizza icónico del otro lado de la frontera. Hoy en día, la pizza mexicana es tan popular que las grandes cadenas de comida incluyen a esta peculiar pizza en su carta.La popular chabela, clamato con cervezaLa popular fusión del clamato con cerveza no pudo haber surgido en otro lugar que no fuera Mexicali, Baja California. Esta historia nos traslada a La Conga Bar en el año de 1972, cuando a José Angulo, dueño del conocido bar, se le ocurrió combinar el popular clamato con una cerveza bien fría, limón y sal con chile seco en polvo escarchado y que eventualmente comenzó a ofrecer el nuevo trago en una pesada copa coloquialmente conocida como copa Chabela. Con el tiempo, el clamato con cerveza se popularizó como otro efectivo remedio para la cruda y actualmente se consume en todo el país con distintos nombres como chabela en Baja California; ojo rojo en Yucatán; clamacheve en Coahuila; cielo rojo en Guanajuato; gringa en Aguascalientes y michelada con clamato en Colima y Jalisco.No cabe duda de que tanto ingredientes como platillos y bebidas mexicanas han enriquecido la gastronomía de distintas culturas a nivel mundial, a tal grado de que hoy en día es posible encontrar sabores y referentes culinarios mexicanos sin importar en dónde estés.
Tlaxcala se ubica en un lugar estratégico, justo al centro de la megalópolis mexicana. Su geolocalización, cercana a la capital y a otros estados, históricamente le ha valido bendiciones y una serie de vuelcos a su destino que se tradujeron en el enriquecimiento de la cultura y un sinfín de delicias culinarias que no pasan desapercibidas.El origen de la cocina tlaxcalteca data de más de setecientos años, con el asentamiento de los primeros grupos que conformaron esta gran civilización. “Al estar cerca del eje neo volcánico Tlaxcala recibe muchas aguas de los deshielos que luego se van al subsuelo y que hacen rica y bondadosa a la tierra”, comenta Irad Santacruz, catedrático de la cocina de su entidad por la Culinary Art School. De ahí que la gastronomía emerge entre insumos inmejorables donde la tortilla es reina. No por nada, Tlaxcala significa lugar de tortillas. Para Francisco Molina, uno de los cocineros más emblemáticos del estado y cuyo restaurante Evoka es una parada imperdible en la visita, los ingredientes primordiales de la región son el maíz y el maguey. Este último es el ingrediente que más orgullo le genera: “De él se ocupa todo. Trato de utilizar la filosofía del maguey en mi restaurante”. Del agave se extrae el agua miel y la miel de agave con sus sabores herbáceos; al fermentarlo se produce el pulque; sus pencas se utilizan para cocciones como la barbacoa; hasta con la plaga del maguey, que es el gusano, se elaboran platillos de buena complejidad. Las milpas crecen por las planicies y ofrecen un puñado de ingredientes que terminarán en una buena sopa. Adicionalmente existe el llamado metepantle, un concepto proveniente de la agricultura prehispánica en el que el ecosistema se crea en torno al maguey. “Cada árbol le otorga ciertas características y ciertos nutrientes al piso, dándole una especie de equilibrio a la tierra. Para mí este es básicamente el origen de la cocina tlaxcalteca”, comenta el chef Francisco. No es un secreto que antes de la llegada de los españoles los tlaxcaltecas estaban sometidos a los aztecas. A forma de castigo por querer deslindarse de pagar impuestos a los habitantes de la región se les prohibió la compra de sal y otros insumos. De ahí que los guisos regionales ocupen pocos ingredientes, pero que aunados a la creatividad y las técnicas han hecho posible una buena variedad.“Aproximadamente se obtienen treinta y cinco ingredientes que forman parte de la culinaria tlaxcalteca, de la cocina tradicional” afirma Irad, en los que los más emblemáticos son el mole de ladrillo, el mole prieto y el atole agrio. “El mole prieto es un mole más ceremonial, un mole más líquido que espeso y que se hace con puerco. El mole de ladrillo es un mole también ceremonial de origen otomí”. Por su parte el atole agrio se elabora a partir de especies de maíz rojo y se sirve con un frijol o ayocote en el fondo.El mole que puede encontrarlo a uno en casi todo el estado es el mole de fiesta, pero claro, con ciertas sazones que van mutando en cada comunidad. Junto al estado de México e Hidalgo, comparte la tradición de la mejor barbacoa del país y la técnica del mixiote. De sopas están las tlatlapas, una sopa espesa que se preparara con frijol amarillo, el chileatole verde y la sopa de milpa común en temporada. El insumo predilecto de la época de lluvias es el hongo comestible que es proteína vegetal en guisos y moles típicos. Pero nada de eso terminaría de amalgamar sin el rey de las bebidas milenarias: el pulque. El pulque es cultura, es ingrediente en copiosos platillos, es la predilección de Quetzalcóatl y por lo que tuvo que redimirse en el exilio. En el lado dulce, Tlaxcala es un paraíso por descubrir. “Están los muéganos tradicionales de Humantla, de Santa Ana, de Santa Cruz y de la capital”; pero también están los tlaxcales –tortitas elaboradas con masa de maíz y azúcar–, los dulces de pepita, las conservas de guayaba, de camote, o de cualquier fruta de temporada. No hay que perderse tampoco los burritos –y olvida el gran envoltorio hecho con tortilla de harina–. En Tlaxcala están hechos de maíz a punto de reventar y van cubiertos por aguamiel, piloncillo o azúcar. Otros postres tradicionales son el chacualole, un postre elaborado a partir de calabaza u otras frutas y aromatizado con canela, piel de naranja y clavo, o los buñelos de rodilla y de viento. Por supuesto, en las fiestas patronales, hay que dejarse conducir hasta el aroma de unos panes de feria. Si de gastronomía callejera hay que hablar, el chef Francisco recomienda las tortas de la 2 de abril. “Son unas tortas que vienen con milanesa de cerdo, chalupa, quesadilla de huitlacoche o de queso, todo va frito. Viene con su ensalada, su jitomate y su pan”. Si se prefiere la tortilla por sobre el bolillo, hay que detenerse en una esquina por tacos de canasta, supuestamente originarios de la entidad. Irad recomienda asistir los viernes el mercado alternativo de productores agroecológicos que se instala en el parque de San Nicolás, el tianguis sabatino de Tlaxcala y el de los miércoles de la Loma: “Ahí no solamente encuentras el producto y a las personas, sino que también seguramente vas a comer delicioso en alguno de sus múltiples puestos”. Y es que sí, dar un paseo por este pequeño estado es probar tradiciones bien conservadas en un contexto de haciendas, de leyendas vivas y cruces de camino.
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