¿Qué hemos aprendido sobre cocina en tiempos de Covid?
De Kiwilimón para ti

¿Qué hemos aprendido sobre cocina en tiempos de Covid?

Por Shadia Asencio - June 2020
Las tablas para picar se han desgastado como calcetines en la lavadora. Ninguna investigación sobre tendencias para 2020 pudo preverlo. Las quinielas sobre qué es lo que estaríamos haciendo y consumiendo en este año se han roto, una a una. Y claro, sin que nadie pudiera anticiparlo, nuestra relación con la cocina ha cambiado para siempre. Pero, ¿qué hemos aprendido sobre cocina en tiempos de Covid?

He hablado con gente sobre el tema. Me intrigaba saber si estaban preparados –física, mental o hasta técnicamente– para cocinar, para ser chefs de tiempo completo. Y es que la mayoría, absorta por las jornadas de trabajo, poníamos manos a la obra únicamente en el desayuno o en la cena: quecas y sándwiches con mínimas variaciones, pechuguitas a la plancha para el alma, ensaladas de un, dos por tres. Ser cocineros de una familia hambrienta, con necesidades de 8 a. m. a 9 m., y de lunes a domingo, nos ha cambiado el esquema. No a todos positivamente. Existen a los que el tema sigue sin interesarles o que, de plano, anticipan con incomodidad el momento de abrir el refrigerador y cuestionarse qué van a comer, ¿y quién podría tirarles la primera piedra? Con el tiempo llega a ser agobiante y cansado cocinar para uno mismo o para una tropa.

Están también aquellos entusiastas que, pese a sus esfuerzos, la cocina no se pone de su lado. Han quemado su comida, han destruido la mitad de su vajilla o descubierto con hambre que el orden de los factores sí puede alterar el producto –meta aquí el nombre de su influencer favorito.

Finalmente, está el grupo de personas que ha encontrado una relación firme y con planes a futuro con la cocina. Para aquellos, para algunos de nosotros, algo de lo que hemos aprendido de cocina en tiempos de Covid tiene que ver con «conciencia»: conciencia sobre la cantidad de comida que necesitamos, la conciencia del desperdicio que producimos, la conciencia de lo que comemos. Nos hemos dado cuenta que ni todas las ensaladas del mundo nos mantendrán sanos, que ni todos los panqués nos harán felices. Hemos aprendido a racionalizar los ingredientes que tenemos en el refri y a sustituir elementos como nos da a entender la imaginación (y la existencia de ellos en la alacena). Algunos de esos experimentos incluso se han convertido en hallazgos exitosos.

Los fines de semana, o cuando podemos, hemos aprendido a tomarnos el tiempo de cocinar: a tomar la ruta sin atajos, como lo hacían las abuelas cuando preparaban un rico mole de olla o una salsa. Hemos aprendido que en la cocina es necesario estar presentes para lograr la cocción justa o para que por fin nos salga esa técnica que hemos estado practicando prueba y error, prueba y error.

Para pesar de la mayoría, hemos aprendido que los trastes se multiplican como gremlins y que no existe un hada mágica que nos haga el favor de lavarlos mientras no vemos.

Hemos aprendido a domar el antojo o a entregarnos a él cada vez que hay que salir a conseguir ingredientes ataviados en nuestro disfraz de Neil Amstrong. Hemos aprendido que a veces, sobre todo cuando olvidamos el componente “obligación”, la cocina es un ritual que puede disfrutarse: que entretiene, que distrae al alma, que es terapia. Eso sí, que no hay que ser perfectos, que el error es maestro y que sus notas mentales conseguirán que lo hagamos mejor –más esponjoso, más crocante, más firme– la siguiente vez.

Ya falta menos para entrar a la nueva normalidad y lo que hemos aprendido en esta temporada sobre cocina permanecerá junto a nosotros. Puede que los tiempos nos vuelvan a quedar cortos, que ansiemos volver a sentarnos en nuestro restaurante favorito, que podamos por fin visitar a esa tía cuyas gelatinas son el evento más rico que nos pasa en el año. Pero estoy segura de que nuestro reencuentro con la cocina no pasará desapercibido porque, si algo hemos descubierto en esta época, es que en todos habita el potencial de convertirnos en esa tía, en ese experto de sazón inigualable.

Para inspirarte en el último jalón, estas son las recetas que las personas que entrevistamos han estado practicando:

Croquetas de carne

Pollo al curry

Panqué de limón

Hot cakes de avena

Tortilla de patatas

Esquites caseros

Lasaña de verduras

Crema de tomate

Galletas de chocolate

¿Qué has aprendido tú? ¿Qué recetas has practicado en tiempos de Covid?
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