¿Ser o no ser vegetariano?
De Kiwilimón para ti

¿Ser o no ser vegetariano?

Por Shadia Asencio - February 2021
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. 

Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. 

Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. 

La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. 

En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. 

Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.

Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.

La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.

Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. 

Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.

Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.

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Adriana Camacho
12/02/2021 08:41:34
Excelente
Isabel Molina
10/02/2021 13:01:15
Excelente y muy ilustrativo artículo!!
Grace Gtz
09/02/2021 22:42:58
Interesante
Marisol Montalvo
09/02/2021 21:33:27
Exelente el artículo,
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El Día del Niño es un momento para honrar a aquellos cuya fresca línea del tiempo está enmarcada por los aprendizajes y por el derecho a sentirse cuidados y protegidos. Pero, ¿qué es para un niño sentirse seguro? No es vaciar en ellos el compendio de necesidades maslowianas. Es hacerlos sentir amor, cercanía y sí, ponerles algunas reglas. A la hora de la comida, los límites no se salvan. Más allá de las medidas de convivencia, importa más el qué que el cómo. Lo que aprenden sobre la alimentación en sus primeros años es una suerte de herencia. La cosa está así: si los educamos a comer sano muy probablemente les regalaremos salud en el futuro. Y eso no es poca cosa. Eso sí, sin privarles el derecho a ser niños: no hay pizza mala si aparece mágicamente en la sala de la tele de vez en cuando. El tema de ser padre no es fácil. Imagino el dilema de muchos que desean lograr que sus hijos coman sano sin que los miren feo. Al final la mejor lección es el ejemplo. Ya lo decía Juan Gabriel: lo que se ve no se pregunta. En ese sentido hablarles de comer saludable no será tan poderoso como que te vean disfrutando de un plato desbordado en verduras. Jennifer Asencio, una de las nutriólogas de Kiwi Te cuida, numeró algunos consejos que te ayudarán en esa titánica y elemental tarea: la de crear buenos hábitos alimenticios en los niños para regalarles salud.1. El mejor desayuno, comida o cena es el que contiene los tres grupos de alimentos: carbohidratos, proteínas y lípidos. De los cereales hay que usar de preferencia los que son de bajo índice glucémico, como las tortillas. “Acostumbra a tus hijos a comer tortillas, a comer tostadas horneadas; evita que coman harinas procesadas como pan porque además son adictivas”, comenta Jennifer. Un buen desayuno sería un huevito estrellado sobre una tortilla al comal y decorado con rebanadas de aguacate y jitomate en forma de palmera. Rico y vistoso. 2. Los niños siempre nos pedirán comida chatarra y postres. Todo depende de la cantidad que les demos. Hazles las porciones más pequeñas, raciona para la semana. Invítalos a cuidarse y a comerlos una o dos veces por semana. 3. Enséñales a tener otro tipo de postres: una fruta es un postre, unos cacahuates, unas nueces, almendras o pistaches, también lo son. “Tenemos que cambiar la mentalidad de nuestros hijos. No por nada México ocupa el primer lugar en obesidad infantil”.4. Crea buenos hábitos alimenticios y horarios: que desayunen antes de empezar sus clases. Dales un refrigerio a media mañana, una comida completa por la tarde, un pequeño snack a la mitad de la tarde y la cena. Así estarán saciados antes de que se les ocurra pensar en comida chatarra. “Opta por snacks saludables: puedes picarles jícama entre comidas, preparar palomitas naturales sin mantequilla”, recomienda Jennifer. 5. La dieta de un niño es más que deditos empanizados y nuggets 24/7. Después de los tres años un niño puede comer de todo. “Si no los acostumbras desde pequeños, los niños no querrán comer, por ejemplo, un pescado a las finas hierbas”. 6. Inventa formas de comer. Hazles divertido el momento. Permite que toquen sus alimentos, los huelan. Dale forma y color a los platillos. “Hay que enseñarles que no le tengan miedo a la comida, que la disfruten, que la saboreen, que la tomen entre sus dedos para que empiecen a tener una relación amable y amistosa con ella”.7. Invita a tu hijo a la cocina. Entablar una comunión entre tu hijo y la comida lo hará acercarse a ella positivamente. “Dense oportunidad de comer un poco de chocolate mientras cocinan, disfruten el momento”. Ponles tareas fáciles que además los ayuden en su coordinación motora como revolver el huevo, hacer las bolitas en unas tortitas de atún o unas albóndigas. 8. Sé prudente con los alimentos azucarados. Un pan con leche no es un desayuno sano para todos los días. 9. Elige alimentos reales. No bases tu dieta ni la de tus hijos en alimentos procesados. “No está mal darles pizza de vez en cuando. Nada mejor que prepararla en casa haciendo tú misma la masa mientras ellos hacen el mismo procedimiento en su mesita. Pongan juntos los ingredientes y disfruten. Así crearán un lindo momento y comerán menos calorías”.10. Enséñales a relacionarse sanamente con los alimentos: de preferencia no establezcas con ella premios o castigos. Es importante que sepan que los dulces son pequeños lujos que les darás a veces, porque deseas cuidar de ellos. Si ya te dio ganas de cocinar junto a tus hijos, aquí te dejo algunas ideas divertidas. No te preocupes. El resto de la semana ya les prepararás recetas saludables que seguro les van a encantar. 
Javier Plascencia es el cocinero de origen tijuanense que llevó la cocina de Baja California,  sus productos, paisajes y sabores a todo el mundo. Él es quien inaugura la colección de recetarios que tendremos en KiwiPRO con los chefs más pros de México. Conoce un poco de su historia y descarga nuestra aplicación. Javier incursionó en el medio gastronómico por su familia. Su padre, Juan José Plascencia Féliz, conocido como Tana, tiene una trayectoria gastronómica de más de 50 años con restaurantes de gran renombre en Tijuana, como Pizzas Giuseppis y Caffé Saverios, donde Javier pudo aprender de la cocina y la operación de un restaurante. Más tarde, estudió en San Diego, California, y en 2011 abrió Misión 19, un restaurante que expresaba la riqueza de los ingredientes de Baja California.En 2012, el chef emprendió un nuevo proyecto en el Valle de Guadalupe: Finca Altozano, un restaurante-viñedo dentro de dos hectáreas de terreno, un espacio orgánico y rústico al aire libre que se extiende hacia el horizonte del valle, situando a los comensales en el esplendor de su naturaleza. Aquí, Javier anualmente realiza el Valle Food & Wine Festival, uno de los festivales de mayor relevancia en el norte del país en cuanto a vinos y gastronomía.  Javier ha sido galardonado en México y el extranjero como chef del año en diversas ocasiones, además de que sus restaurantes son reconocidos entre los mejores del país. Actualmente es chef de Finca Altozano, Jazamango, Erizo, Animalón y Animalón by the Sea.  Este último es un concepto inédito para vivir la riqueza del mar. La experiencia es la fusión perfecta entre el paisaje y el sabor. Durante tres horas tu escenario es el Mar de Cortés y el Océano Pacífico, mientras te dejas sorprender por la cocina de Javier Plascencia, chef que tributa al mar y a los pequeños productores de Baja California. ¡Una ruta de tres horas que te hará saborear el paraíso! Si no puedes esperar para probar un poco de las maravillas del chef Plascencia, recuerda que uno de los beneficios de descargar KiwiPRO es poder obtener su recetario, para así poder tener su sazón en casa.¡Explora la Cocina de la Baja en el recetario de Javier Plascencia con KiwiPRO!
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