Un homenaje a mi abuela y a su receta de mole verde
De Kiwilimón para ti

Un homenaje a mi abuela y a su receta de mole verde

Por Shadia Asencio - Agosto 2020
El don de mi abuela era cocinar. Cada domingo religiosamente, casi un centenar de comensales se formaba alrededor de su restaurante en Tlalnepantla para probar la barbacoa. No sé si es cosa del amor, pero no he probado una de mejor sabor que la que preparaba apenas amanecía el sábado y cobijaba entre pencas en el hoyo de piedra hasta el día siguiente. Pero hoy no toca hablar de los secretos de su barbacoa sino de su plato más célebre: el mole verde.

Mi abuelo subió a mi abuela a un caballo flaco cuando ella no pasaba de los catorce años. A Celia no le quedó de otra que dejar las muñecas y tomar, en cambio, los sartenes y las ollas. De la bisabuela María heredó talentos como los de percibir el sabor de los guisos usando la nariz y el de usar las cocciones como sazonador. El mole verde vino años después, en su época de oro. Doña Celia, mujer empoderada de seis hijos, hizo prolíficos negocios alrededor de la cocina. Cuando llegaba el día de su cumpleaños, el patio de su rancho se convertía en el lugar más festivo de San Andrés Timilpan. Aún recuerdo la tambora, las mesas con manteles que ella había bordado en punto de cruz, las salsas al centro y las señoras palmeando tortillas ante el inmenso comal. En medio del jolgorio y de nietos jugando a las “traís” salía la gran olla de mole verde.

Como en una suerte de milagro, de esa vasija de barro, Doña Celia saciaba a sus seis hijos y a sus familias, a todos sus amigos, a todos sus compadres, a todo el pueblo. El desfile de platos cubiertos por su guiso color verde aceituna comenzaba desde un rincón del patio y corría, a veces, más allá del portón. El mole verde de ella era especial. Nadie lo dudaba. No le ponía pepitas como generalmente se usa en el Estado de México o Hidalgo. El de ella llevaba almendras. Ya saben: moles hay tantos como sazones y a mi abuelita no le gustaban las reglas; su receta es tan única como ella.

Eso sí, advierto que le hace falta algo que no se contabiliza en un ingrediente o en un paso del procedimiento. Yo misma la he preparado al pie de la letra junto con mi mamá y mis tías y aunque el resultado es muy bueno, no sabe al “Mole verde de Doña Celia”. Quizá deba esperar otro rato y otra dimensión para probarlo junto a ella como me sabe en el recuerdo.

Hoy que escribo esto se me antoja poner una canción de José Alfredo y hacer mis propias combinaciones frente a la olla de barro. Que desde lo lejos mi abuela sepa que la recuerdo y que por el olfato cuántico detecte si mi mole quedó rico.

Lo de ella era agasajar a otros aunque no pertenecieran a su familia. Estoy segura de que la pondría feliz que ustedes prepararan su receta o cualquier otra para festejar a sus abuelos. Brindar juntos por el regalo que es su presencia. Poner la tambora, aunque sea en la grabadora, o los boleros o las de Luismi para celebrarles que, sea cual sea su don, el de los abuelos es amar incondicionalmente a sus nietos. Sí, así como Doña Celia.

Mole verde estilo fiesta de Doña Celia

250 g de ajonjolí
100 g de almendras
6 pimientas gordas
+-10 clavos de olor
2 pizcas de comino
1 bolillo frito en aceite
1 tortilla frita en aceite
2 kg de tomate verde manzano, pelado
Chile verde jalapeño (al gusto, depende del picor que se aguante)
1 pollo entero, verduras, hierbas de olor y agua
Sal
aceite

Desde muy temprano se pone a cocer el pollo junto con unas hojitas aromáticas, un trozo de cebolla y algunas verduras. Una vez listo, se reserva lejos de la ventana. En una olla con poca agua y algo de sal se agregan los tomates. Basta que se pongan ligeramente suaves para sacarlos de la lumbre. En otra olla, hay que poner a calentar bastante aceite y dorar el ajonjolí con las almendras peladas. Una vez listos se retiran y se ponen a freír los chiles. Hay que poner todos los ingredientes a moler junto con las especias y con un poco del caldo de pollo. Los tomates, no. Esos se dejan reservar pacientemente.

En seguida, se pone a calentar una gran olla de barro, que de preferencia tenga varios años de uso. Hay que vaciar el mole y no dejar de moverlo ni un segundo para que no se pegue o se queme –de preferencia que sea la misma persona la que lo mueve y que los movimientos vayan en dirección a las manecillas del reloj para que “no se corte”–. Ahora sí se le agrega el tomate ya molido y al final, un poco de caldo, dependiendo de la consistencia que le guste a la familia. Lo último, y haciendo uso de la nariz y del buen gusto, hay que ajustar lo más importante de la receta: la sazón.
Califica esta receta
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Está más que comprobado que cuando buscas bajar de peso o trabajar la masa muscular, no hay nada como la alimentación balanceada, pero para este segundo propósito, sí hay algunos alimentos y guías que puedes seguir para lograrlo.Desarrollar músculo requiere un balance energético positivo, esto significa que debes ingerir más calorías de las que quemas. Por ejemplo, para desarrollar 500 gramos de músculo necesitas aproximadamente 2 mil 800 calorías, en gran parte para apoyar la renovación de proteínas, que puede elevarse con el entrenamiento.Recuerda que para cualquier cambio en tu alimentación, debes consultar a un experto y si estos consejos son buenos para ti, seguro podrás desarrollar masa muscular de manera más eficiente y rápida.Omelettes y queso cottage para el desayunoNo saltarte el desayuno te dará una explosión inmediata de energía, además de que te ayuda a sentirte lleno o satisfecho hasta tu próxima comida. Hacerlo también promoverá a llevar una alimentación de manera más saludable si comienzas el día con un desayuno fuerte y saludable. Para ganar masa muscular, las mejores opciones de desayuno son los omelettess, los smoothies y el queso cottage o el requesón.Proteínas en cada comida para aumentar tu masa muscularLas proteínas son primordiales para desarrollar y mantener los músculos. La mejor forma de obtener la cantidad necesaria es consumir una fuente de proteína completa con cada comida. Estas son algunas opciones:Carne roja: ternera, cerdo, cordero.Aves: pollo, pavo, pato.Pescados: atún, salmón, sardinas, caballa.Huevo.Lácteos: leche, queso, requesón, yogur.Opciones veganas, como lentejas, tofu, semillas y nueces.Incluir frutas y vegetales en cada comidaLa mayoría de frutas y verduras son bajas en calorías, por lo que puedes comerlas y lograr sentirte satisfecho sin ganar grasa ni peso. Además, también están llenas de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra que ayudan a la digestión, como recomendación, elige aquellas que tengan bajo contenido de azúcares, por ejemplo.FresasToronjasAguacatesMorasMelónApioBerenjenaBrócoliAcelgasToma aguaEl entrenamiento de fuerza provoca la pérdida de agua a través de la sudoración y esto puede afectar la recuperación muscular, por lo tanto, no te ayudará a aumentar tu masa muscular. Tomar agua evitará que te deshidrates, pero también que te dé hambre.Elije alimentos no procesados ni refinadosLos alimentos integrales son aquellos sin procesar y sin refinar (o poco refinados) que se acercan lo más posible a su estado natural. Ejemplos de ellos son la carne fresca, el pescado, las aves, el huevo, las verduras, las legumbres, las frutas, el arroz integral o la avena en hojuela.Para obtener realmente los resultados que deseas y aumentar significativamente la masa muscular, procura que 90% de tu ingesta de alimentos sean alimentos integrales.
Nicaragua es tierra de playas e islas paradisíacas, montañas, reservas naturales y recintos patrimoniales. Conformada por tres grandes regiones geográficas: Pacífico, Central y Caribe, Nicaragua tiene una gastronomía diversa en cada una de sus zonas, con exquisitos platillos típicos. Su denominador en común con Centroamérica y México es el maíz como base de su alimentación. Aquí te presentamos 10 platillos emblemáticos de Nicaragua: NacatamalEs un tamal elaborado de masa con maíz molido y manteca, relleno con carne de cerdo o gallina adobada, arroz, papa, tomate, cebolla y chiltoma, cocido en hoja de plátano. Una delicia de fin de semana cuyo origen se remonta a la gastronomía de los mayas, quienes preparaban este tipo de comida en sus días de fiesta y ceremonias.  Sopa de mondongo Es la sopa típica de Masaya, al sureste de Managua, y la estrella de los mercados, restaurantes y puestos de comida callejera. Se prepara con mondongo de res, llamado “toalla”, repollo, ayote (calabaza), yuca, quequisque, chayote, elote, hierbas aromáticas y especias. Carne en vahoEs una receta tradicional de Nicaragua, muy popular en León, y consiste en carne de res, yuca y plátano verde cocinado en hoja de plátano. Se suele acompañar con ensalada de tomate, aderezada con vinagre y jugo de limón. Es un platillo mestizo resultado del encuentro con las gastronomías mestiza y afroamericanaSopa borracha Es un postre tradicional de Navidad. Se elabora con marquesote de pinol, pastel nicaragüense, preparado con huevo, pinol, azúcar y ralladura de cáscara de limón, almíbar, pasas y ciruela. AjiacoAunque es un platillo tradicional de latinoamérica, el de Nicaragua se elabora con carne de res y cerdo. Es un platillo agridulce que lleva hojas de quelite, masa de maíz, arroz quebrado, piña y jocote. Tamal pisque Es un tamal de maíz nixtamalizado, con sal y manteca, cocido en hoja de plátano,el cual acompañan con queso, frijoles y cuajada. Fritanga nicargüenseSon la comida económica que encontrarás en  los puestos callejeros donde sirven alimentos fritos. Entre los platillos más populares de las fritangas están la tajada de plátano verde con queso, los tacos, el gallo pinto y las enchiladas de pollo y cerdo asado. Quesillo nicaragüense Es un platillo típico y popular de la comida callejera de Nicaragua. Se elabora con una tortilla de maíz, quesillo (queso blanco y suave), cebolla en escabeche y crema agria. Tajadas Son como los plátanos machos fritos en México. En Nicaragua lo acompañan con queso y suelen comerlo en el desayuno o como guarnición en la comida. También es un snack popular que venden empacado en las tiendas. Pebre Es la sopa tradicional de Catrina, localidad de Masaya, que elaboran con cabeza de cerdo y otras partes del puerco como lengua, hígado y otras menudencias. Lleva arroz, ajo, cebolla y achiote. ¿Conoces más platillos típicos de Nicaragua? Escríbenos en los comentarios. 
Escoger regalos para nuestros seres amados puede resultar una tarea complicada, porque siempre queremos encontrar aquello que los haga felices, que les encante y que de paso, los sorprenda. Por eso, para este San Valentín, te damos recomendaciones de regalos gourmet que seguro los deslumbrarán.Vino espumosoPara celebrar una cena romántica, nada mejor que un vino espumoso. Los hay blancos, rosados y tintos, además de que puedes encontrarlos de sabor dulce o secos. Entre los más populares tenemos el champagne, la cava y el prosecco.Experiencias degustablesUna noche romántica para probar algo nuevo puede ser el regalo gourmet indicado para celebrar el amor. Por ejemplo, diferentes formas de preparar un gin, con especias y hierbas variadas, o una tabla de quesos para degustar y maridar con tu vino espumoso.ChocolateLos chocolates son un clásico en estas fechas, pero esta vez te proponemos tomarte el tiempo de encontrar uno especial para tu persona favorita, que vaya bien con el vino que hayas elegido. Si tu elección es un chocolate blanco, marídalo con un chardonnay; si eliges un chocolate con leche, un merlot es la opción; si te decantas por un chocolate oscuro, asegúrate de que su contenido de cacao sea mayor al 55% y acompáñalo con un tempranillo o un cabernet.Brunch gourmetPor último, ¿qué tal unos bocadillos para la hora del almuerzo?, pero no unos bocadillos cualquiera, sino unos preparados con frutas, charcutería y quesos que serán un regalo al paladar de tu persona querida.El mejor regalo es el que puedes comer, por supuesto, así que ya sea que compres un vino o prepares el brunch, esperamos que estas recomendaciones sean un gran regalo para tus seres queridos este 14 de febrero.
En cada niñito Dios de plástico se esconde un futuro ineludible: el de hacer una tanda de tamales de chile, de dulce o de manteca… tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Eso sí. No se admite pagar la manda adquirida en la rosca de Reyes con los de chivo, porque hacerle los tamales de chivo a alguien, según afirma el historiador y escritor José N. Iturriaga, es querer salirse con la suya: “En México tenemos un sinfín de variedades de tamales. Hay de cerdo, de pollo, de pavo, de conejo, de iguana, de camarones como en Sinaloa… de todo menos de chivo. Esos no existen”.Los tamales son quintaesencia de la Candelaria, una fiesta que hace alusión a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, y que fue el momento en el que María y José presentaron a su hijo en el templo. Fue hasta la Edad Media, a partir del siglo V, que “se hacía el encendido de velas o candelas en las capillas como señal de que Jesús es luz. De ahí que exista una virgen con advocación de la candelaria”. Para uno de los tamaleros más famosos de la ciudad, Don Víctor Gumersindo Zárate Cuevas, esta fiesta amerita un cambio de locación. Un día normal, la olla de sus tamales despide los vapores inconfundibles del adobo de cerdo, del verde con pollo y del de queso con rajas en la entrada del Mercado de Granaditas. Pero para la Candelaria, su hijo Víctor Zárate –chef del restaurante Madre Café–, lo llevará hasta un spot de la Roma, en la Ciudad de México, donde el tamalero con más de cuarenta años de oficio podrá vender sus tamales a un público que los considera de culto.Los de Don Víctor son gigantes; sus guisos, jugosos. Pero su mística trasciende a nuestro tamalero favorito. Y es que el tamalli, vocablo náhuatl que significa envuelto, es más que la suma de sus partes: más que la masa de maíz molido, que su relleno dulce o salado o que la hoja que lo cobija todo. El tamal es leyenda, es técnica de origen prehispánico, pero también de Conquista y de productos que, como el cerdo y el pollo, cruzaron el Atlántico. El tamal es signo de vida –es el festín en bodas y bautizos– y de muerte –es pilar en los altares del 2 de noviembre–. Es el manjar de los ricos, el placer de la clase media y el sustento de los pobres. Democrático, variado y único, el tamal es un ecosistema que muta entre la distancia de un pueblo a otro. Según afirma José N. Iturriaga, “A nivel nacional podría haber hasta un millar de ellos”.No hay muchos alimentos con tantas tradiciones, cábalas y rituales. “Algunos de ellos tienen que ver con la Virgen y su pureza”, como cuando las señoras del pueblo dejan de producir tamales en los días de su menstruación porque “se cree que no les van a salir bien o se les van a agriar”, dice Iturriaga. Otro es que con el bote listo y desbordado en pequeños envueltos de maíz es vital persignarse y persignarlos antes de ponerlos ante el fuego. Depende del tamalero. Don Víctor, por ejemplo, recita las frases que su padre y su madre le enseñaron a pronunciar frente a la olla. Adicionalmente le pide a la Virgen que sus tamales tengan la suficiente demanda y que, al comerlos, la gente se vaya contenta. Por último, traza una “V” sobre ellos con ramas de laurel, epazote y naranjo en señal de victoria y de la inicial de su nombre. Sólo después de haber cumplido cada pase mágico esos tamales estarán listos para triunfar.Hay quienes repetidamente hacen la señal de la Santa Cruz sobre la olla o “fabrican una cruz con masa en el exterior del bote”, según me cuenta Iturriaga. Por su parte, Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón, me cuenta que en su pueblo de Oaxaca, esa cruz se dibuja al fondo de la olla con chiles guajillo.Los tamales son lo mismo un trozo de cielo que un producto de la tierra por lo que la física y la química no les pasan de largo. Don Víctor dice que un buen tamal se distingue por la higiene de cada elemento que lo integra y por la selección de cada ingrediente: “Hay que darles amor para ir descubriendo sus secretos”, confiesa.Lo que yo confieso es que no sé si ir a comprarle a Don Víctor o cocinar algunas de las recetas más ricas de tamales que tenemos. Tal vez haga las dos cosas, qué más da. Para asegurarme que valdrá la pena cocinarlos en casa haré todos los consejos que me dieron mi mamá, mi abuela y las chefs de Kiwilimón. “Para tener unos tamales buenísimos utiliza harina de maíz recién molida. Si quieres que te duren más tiempo utiliza agua en lugar de caldo de pollo o res. Si el problema es que te quedan secos, asegúrate que la masa quede húmeda, de una consistencia cremosita y pastosa. Utiliza manteca de cerdo de buena calidad ya que esto le dará mucho sabor a tu tamal.” Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón. “Para esponjar los tamales utiliza el agua de cocción de la cáscara de tomate y el tequesquite. Así me enseño mi abuelo.” Mayte Rueda, chef de Kiwilimón. “El acomodo de los tamales es importante. La mejor forma de hacerlo, si estás empezando, es acomodarlos de manera vertical con la colita hacia arriba, para asegurar que la masa no se te salga. No aprietes demasiado la hoja de tamal para que con el calor y la cocción te queden más esponjositos.” Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón. “Lo más fácil es hacer una bolita de masa de tamal y aplastarla en una tortillera.” Alexandra Romero, chef de Kiwilimón.“Si haces una rosca de tamal báñala por completo con la salsa para que te quede húmeda y picosita.” Marielle Henanine, chef de Kiwilimón.El de mi familia es sencillo: si tienes batidora bate por unos quince minutos. Si lo haces a puño y letra, bate unos veinticinco minutos, y de preferencia –como decía mi abuelita– que el que lo empiece sea el que lo termine para que “no se corte” la masa. Mi mamá prefiere el sabor de la manteca vegetal que les aporta textura y sólo deja de batri hasta que la masa esponje.¿Cuál es tu secreto?Tamal norteñoTamal relleno de chile con quesoTamales de requesón y rajasChile relleno de tamal
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD